DE LOS PECES DE NEWTON Y XENOFOBIA UTILITARIA

Salimos al día siguiente los cuatro para Nantong, quiero enseñarle a Alberto la desembocadura del Yangtzé. Conduce Fangfang porque es abstemia y mi amigo no deja de notar cierto carácter errático en su manera de manejar el coche. Le hemos dejado ir delante, en realidad una orden de Fangfang, y Alberto simpatiza con la conductora comentando que a su llegada a Suiza muchos años atrás le daban los conductores locales las luces largas amonestándole porque su conducción hispana era también errática. Me mira Wei Ming y sé lo que piensa. Vamos a un puerto de pesca, habrá peces en la red, y Alberto será uno de ellos. En la red de Fangfang.

En el almuerzo más peces. Y apuestas. Hay un cierto pescado venenoso cuyo consumo ha prohibido el gobierno chino pero no logra erradicar la costumbre de que se oferte en los restaurantes de la provincia de Jiangsu, donde nos encontramos. Si el pescado no se limpia adecuadamente y lo comes la espichas en un par de horas. No existe remedio. Fangfang quiere comprobar el material del que están hechos los sueños

´a ver esos españoles ¿os atrevéis con el pescado?´ 

´traiga dos´ - es Alberto, velocísimo en la respuesta

Wei Ming suspira volutas de humo y suspira suspiros. Se está cerrando la red de pesca de Fangfang sobre el pescado Alberto. Tanto me da. Que hubiera dado la vuelta al mundo en el sentido correcto evitando Shanghai.

Traen el pez venenoso, tenedor y cuchillo para mi amigo español, palillos para el resto, y nos lo vamos zampando sin que allí se muera nadie envenenado.  Alberto narra anécdotas sobre los suizos tras sus muchos años allí, cuenta que al llegar le sugirieron que él y su familia debían ofrecer una pequeña fiesta a sus vecinos de inmueble. Así lo hicieron. Todos los vecinos suizos disfrutaron de la fiesta y se retiraron muy temprano permaneciendo un rato más en su piso Alberto y otros amigos españoles residiendo allí también, la correspondiente música y algarabía latina de compañeras. Cinco minutos después de que los suizos abandonaran la fiestecilla aparece la policía. Ha sido denunciado por exceso de ruido e incumplir la normativa nocturna de Ginebra.

´¿Denunciado? ¿por quién?´ - preguntó Alberto

´Por sus vecinos´- responde la autoridad.

Sí, los mismos que estaban en la fiesta bebiendo y bailando cinco minutos antes. Alberto comprendió de un plumazo el alma helvética y se adaptó.

Como nadie fallece en el restaurante y del pescado solo queda la raspa Alberto recuerda a Newton y pide explicaciones a Fangfang  ´¿a qué apuesta se refería ayer balsero?´.

Interviene Wei Ming que sigue dando suspiros de humo y suspiros de compasión.

´Un pretencioso llamado Hooke al que Fangfang admira por ser gran polemista y otros por haber enunciado la ley que gobierna como se estira y encoge un muelle, afirmó ante el arquitecto Wren y un astrónomo de entonces, Halley, el del cometa, que mediante leyes sencillas podía explicar los movimientos de los planetas´

´¿Hubo apuesta?´

´Sí. Wren y Halley le dieron un tiempo a Hooke pero este no logró presentar ningún resultado´

´¿entonces?´

´la perdió, quizá parcialmente, pero Halley seguía interesado en el asunto y se lo contó a Newton. Ante su perplejidad este genio le dijo que había resuelto ese asunto hace tiempo. Y lo había hecho´.

Fangfang pide té, variedad Pu´er para ella y Oolong para los demás. Un Alberto galante, faltaría más, declara que el té es excelente y la sonrisa de nuestra amiga presagia marejada. qué digo, mar gruesa!. Es la camarera ahora la que continúa.

´Halley negoció con la Royal Society publicar la obra de Newton una vez que este encontró el maldito manuscrito que había dejado tirado por ahí completamente olvidado. Pero la academia de ciencias inglesa estaba en quiebra. Se habían gastado todo en publicar un jodido libro sobre pescados. Como este venenoso que te has comido´

´¿pescados?´- Alberto anda algo perdido, le marean las pestañas de Fangfang

´Sí´- nuevamente Wei Ming - ´la Royal Society se arruinó editando Historia Piscium, un tratado académico de preciosas láminas. Tan preciosas y cuidadas que costaron una fortuna que llevó a la academia de ciencias inglesa a la miseria´

´Pero Newton logró que fuera editada su obra por la Royal Society, ¿sabes cómo lo hizo?´- es Fangfang la que pregunta, mientras acerca su silla a la de Alberto sirviéndole con mimo más té e ignorando deliberadamente mi taza y la de Wei. ´Pues resulta que Halley era de familia rica, y el astrónomo decidió hacerse cargo, en nombre de la Royal Society, de los gastos de edición. La academia se comprometió a reembolsarle tales gastos más tarde pero nunca lo pudieron hacer. Finalmente ¿sabes cómo compensaron a Halley?´

´Pues no´

´Le pagaron con libros. Con todos los libros que no se habían vendido de Historia Piscium, fue un fracaso de ventas y se apolillaban en las estanterías´

´¿Por eso decía ayer Wei Ming que no quiere ser un héroe póstumo?´

´Por eso, mi querido Alberto´- ya no hay distancia entre Fangfang y mi amigo

Salimos Wei Ming y yo a recorrer la orilla del Yangtzé. Es tan inmenso que hay un fuerte oleaje, los petroleros que suben y bajan por el delta parecen no sentir el viento. Wei y yo nos subimos la solapa de la chaqueta, cae la tarde y hace frío. Sentados en unas rocas llenas de cangrejos Wei me cuenta un repugnante ejemplo de xenofobia que yo desconocía, la xenofobia utilitaria.

Dos chavales chinos viajan en un tren de cercanías australiano. Estudian allí, en alguna universidad. En su vagón nadie más salvo una pasajera australiana. En cierta estación sube un grupo de macarras. Se acercan a la señora y le reclaman dinero. La ciudadana australiana evita el asalto porque, quizá ante un miedo incontenible, señala a los dos chinos informando a los jodidos necios violentos de que tienen una alternativa mejor. Unos extranjeros. Los dos estudiantes chinos acaban malheridos en el hospital por una paliza y sin dinero. La dama australiana escapó del asunto solo con el susto.

´Wei, hace frío ¿nos vamos?´

´nos vamos´- Wei saca con maestría utilizando un solo dedo dos preciosos cigarrillos, no me explico cómo lo hace, nos lleva un rato lograr prender las cerillas porque arrecia.

´Wei, esta marca de cigarrillos se llama doble felicidad ¿verdad?´

No encontramos a la pareja, Fangfang tiene las llaves del coche y no responde al móvil

´Sí, doble felicidad´- suspira Wei Ming - ´habrá que buscar un hotel para nosotros ¿no?´

´Claro´

 Y sigue la vida en el delta del Yangtzé

balsero

#1 -

Lo de presentar a Hooke a como el tipo conocido por "haber enunciado la ley que gobierna como se estira y encoge un muelle", es bastante insultante.

Todo ingeniero mecánico conoce la "Ley de Hooke" porque es la base en la que se asienta toda la ciencia de Resistencia de Materiales.
 

#2 -

Caro Pablo, se lo transmitiré a Wei Ming, son sus palabras, no las mías. Él es el que sabe de Hooke, a quien yo atribuyo grandes méritos, y el que recela del pensador inglés por su participación en disputas sobre la autoría de algunos hallazgos intelectuales.

Quizá sea el amor de Wei por Newton y que Newton odiaba a Hooke, aunque yo le insisto a Wei que Newton no era del todo trigo limpio y le hizo a Hooke alguna jugarreta. Quizá tenga que ver el papel de Hooke como conservador de la Academia de Ciencias y, en cierto modo, juez en la admisión y valoración del trabajo de los demás, eso suele irritar a esos ´demás´. Quizá el hecho de que naciendo pobre se hizo rico.

Puede que fuera víctima de que la información que nos ha llegado sobre él esté sesgada. Lo cierto es que esa información - es la disponible - documenta que Hooke era vil, celoso, de poco fiar, un ladrón de ideas sin escrúpulos, de vanidad exagerada, un cascarrabias vengativo y un envidioso con lengua de vitriolo. Hay puntos de vista contrarios, más positivos, sobre este gran hombre, pero han prevalecido los que dan un retrato suyo muy oscuro y Newton, que no le tragaba, ordenó destruir un retrato real del pobre aunque rico Hooke. No parece que Newton tuviera sentido del humor.

Lo más probable es que no fuera culpa de Hooke, y en cambio haya sufrido algo sobre lo que uno tiene poca responsabilidad. Que seas un gran hombre pero te toque vivir en la época de un genio, y la luz del genio - Newton en este caso - impida que brilles con la tuya propia. Pasa en el fútbol, es difícil para los grandes equipos conservar a grandes jugadores ´reservas´. Saben que su puesto está cubierto por alguien excepcional y siendo ellos mismos grandes jugadores pero no excepcionales marchan a segundos equipos para brillar por sí mismos. Argentina tuvo a Riquelme, un artista del juego, pero ay! poco tiempo antes había tenido a Maradona. En el siglo XX tienes otros ejemplos, nadie ha tenido más influencia en nuestra vida cotidiana actual que William Shockley, uno de los mejores físicos de la centuria pasada, pero su retrato para la posteridad quedará sepultado por ciertas opiniones raciales suyas que bajo algunas legislaciones te llevan, merecidamente, a la cárcel.

Ya te diré, pero creo saber la respuesta de Wei, denegada!. Desde el affaire de Alberto con Fangfang está ¿cómo decirlo? ¿irritado?.smiley

Gracias por tus comentarios.

b.

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