DE LOS PIES DEL CHELISTA RUSO A MA YO YO

Mientras Wei continua llamando tonto a nuestro vecino - cuya cara está ahora roja como un salmonete - recuerdo el sucedido, que a mí se me antoja una secuencia de una película de Groucho Marx. Hilarante.

Violonchelista ruso reputado viaja en tren. Se descalza.  Eleva sus largas piernas de ruso gigantón por encima del cabezal del asiento que tiene delante y pone sus pies desnudos en la cabeza de una pasajera china que viaja en ese asiento. Imagino a la pasajera. En China las señoras pueden decir esa auténtica cita falsa que se atribuye a Coco Chanel, no estoy delgada, soy delgada, seguramente no pesará la pasajera más de 50 kg, visualizo al ruso pesando el doble.

La china no se arredra , se levanta y pide explicaciones a la vez que golpea con un periódico los pies al desnudo del músico que reposan ahora en el cabezal del asiento de la ciudadana china. El chelista ruso se las da en un perfecto mandarín, lo que añade más marxismo de Groucho a la escena, afirmando que los golpes con el periódico en los pies son muy relajantes ¿podría la pasajera seguir con el masaje?.

No intimida a la china, pequeñita ella, que se lanza como una tigresa a por el ruso a la vez que grita

´es Vd. una vergüenza para su país´

Se arma el lío, llega la policía ferroviaria, gritos, detenciones, en fin, lo habitual. Un día después el violonchelista ruso escribe a los medios pidiendo disculpas y el texto parece sincero, porque el ruso se insulta a sí mismo de manera grave, y en cierto párrafo justo lo que Wei Min recrimina al sueco, suizo, o vaya usted a saber

´soy tonto, completamente tonto´ 

Las redes sociales se encendieron, claro, pero lo curioso es que yo no observé ningún nacionalismo, mi estupor procede de la coincidencia mayoritaria en calificar al ruso de vergüenza para su patria. En mi patria los calificativos hubieran sido muchos y terribles hacia un extranjero con ese comportamiento y de paso se aprovecharía para meter en el saco de los calificativos horrendos a todos los compatriotas del tal extranjero maleducado, fueran maleducados el resto de sus compatriotas o no.

Pasan las horas, sigue Wei en discusión con el otro y escucho que cada cierto tiempo vuelve a preguntarle ¿eres completamente tonto?.

No llega la cosa a mayores, el alemán, sueco, suizo, o de por ahí, coincide con Wei en que Ma Yo Yo es un violonchelista como ha habido pocos, hablan también de Casals y de otros genios, llegamos finalmente a Shanghai y no veo el momento de encender un pitillo.

Nos despedimos con algunas galanterías educadas en el andén, Wei ofrece su mano al laowai para despedirse

´en cuanto al violonchelista Ma Yo Yo...´- comienza Wei

´Vale, vale, lo reconozco, no discutamos más, vuestra pasión china por el chelo de un genio chino educadísimo como Ma Yo Yo es lo que desató la ira social en este suceso. No hubo nacionalismo comparando rusos y chinos´ 

´No iba a decir eso´ - Wei me pasa un cigarrillo

´¿no?

´No. Iba a informarte de otra cosa´

´¿De qué?´

´Ma Yo Yo no es chino. Es francés´- y enciende Wei con parsimonia su tabaco

´Atiza! como yo!´- exclama nuestro compañero de viaje

´¿Pero tú no eras suizo, alemán, o sueco, o vaya usted a saber?!´- intervengo asombrado

´No, soy francés. Oye ¿puedes darme un cigarrillo? llevo horas sin fumar y no aguanto más y.....´

´Claro, toma´

No era ni suizo, ni alemán, ni sueco. Es un replicante,  y francés.

Decidimos irnos a cenar los tres juntos.

Zona de fumadores, claro.

balsero

shanghai