«Era necesario romper el círculo vicioso», dijo ayer el presidente de Repsol, Antonio Brufau, en la Lehendakaritza, minutos después de estampar su firma en un ambicioso acuerdo con el Gobierno vasco para que el coche eléctrico pueda tener futuro. «No se fabrican y venden coches así porque no hay una red de recarga. Y no existe esa red porque no hay vehículos a los que alimentar», constató.