Prostitución
Herodoto — Lun, 02/06/2008 - 17:33
El problema de la prostitución femenina es con frecuencia planteado en unos términos muy sencillos, términos en los cuales la situación puede parecer muy clara. Son estos: Cuando una mujer se prostituye, las dos únicas personas involucradas son la prostituta y el cliente. Ambos actúan de mutuo acuerdo (en caso contrario hablaríamos de una violación, no de prostitución) y por tanto ambos se creen mutuamente beneficiados de la transación de dinero por sexo.
Si incluimos a un tercer agente, el proxeneta, la situación no cambiaría sustancialmente. La prostituta y el proxeneta negociarían también de mutuo acuerdo las condiciones de trabajo de la prostituta.
Con este enfoque, parece que pudiéramos cambiar la palabra "prostituta" por la correspondiente para cualquier otra actividad remunerable y no habría aparentemente ninguna razón para que el Estado tuviera que interferir, por ejemplo prohibiendo tal actividad.
Pero sí la hay. En este asunto hay más agentes involucrados que los actuales proxenetas, prostitutas y clientes. Cualquier mujer es potencialmente una prostituta. Aquellas que siéndolo potencialmente deciden no ejercer la prostitución también se van a ver afectadas por una regulación de la prostitución, pues tal regulación no tendría como único efecto incrementar las posibilidades de actuación de las mujeres. También incrementa las posibilidades de actuación de los proxenetas. Incluso, ¿por qué no?, un empleador que necesite una secretaria podría exigir que, como parte de su trabajo, se acostara con el empleador durante la última de las horas laborales. Si encuentra a alguna mujer que acepte tal trabajo será porque ambos, de mutuo acuerdo, se consideran mutuamente beneficiados.
Aquí subyace un problema de fondo, y es que la idea de la "libertad" en abstracto es de una gran belleza, pero como siempre ha pasado con las ideas cuando éstas se han exaltado hasta la aberración, en su nombre son sacrificadas personas que nunca las han valorado o que, incluso valorándolas, no tienen capacidad real para hacer un uso efectivo de tan bellos ideales.
Así, en nombre de una abstracta libertad sexual, hoy en día es permitida una muy concreta esclavitud en el conocido como "primer mundo".
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¿En serio?
Nylo — Mar, 03/06/2008 - 05:40Sin entrar a valorar si la prostitución debe ser legalizada o no, no comparto el análisis que haces sobre el empleador y la secretaria. Un empleador no podría nunca exigir tal cosa de su secretaria salvo que esto apareciese como parte de sus obligaciones reflejado en el contrato de trabajo. Es decir, sería un contrato de secretaria+putilla. Y si alguna mujer lo firmase yo no tendría nada que objetar. Pero eso dista mucho de implicar que a cualquier secretaria su jefe le vaya a poder exigir que se acueste con él o la despide.
Ahora piensa en la situación actual. ¿El hecho de que no se pueda reflejar esto en un contrato de trabajo significa que la situación no existe? Venga hombre. Cabronazos con ganas de aprovecharse de sus secretarias los hay, y secretarias capaces de todo por trepar y mejorar su sueldo también. Lo que cambiaría con un contrato es que la secretaria tendría al empleador cogido por las pelotas, en el caso de que el empleador pretendiese que los trabajitos fuesen a escondidas frente a terceros.
Secretarias
Herodoto — Mar, 03/06/2008 - 13:20Conste que tampoco yo he entrado a valorar si la prostitución debe ser legalizada o no.
Nylo, creo que he sido bastante claro. Me refería a que tal cosa sí constara en el contrato de trabajo. O sea, eso que da en llamar contrato de "secretaria+putilla".
Y aunque supongo la respuesta, tengo que hacer la pregunta para que quienes nos lean puedan darse cuenta de todas las implicaciones de esto. Imagina que esa secretaria-putilla tiene un mes una regla particularmente dolorosa y ese día no le apetece follar. El jefe, ante esta actitud por parte de su empleada, decide despedirla.
¿Debería tener la empleada derecho a una idemnización por despido improcedente o, por el contrario, estaría justamente despedida por no haber cumplido con su parte del contrato de trabajo?
Y por supuesto, se que la situación que describes existe. Pero no era realmente el tema de las secretaria del que hoy quería hablar.
Respecto al tema del que sí quería hablar, y de situaciones que no debiendo existir existen, quisiera añadir que, aun estando prohibido el proxenetismo, el pais está lleno de prostíbulos que, hasta donde yo se, no funcionan en su mayoría como cooperativas. ¿Cómo es posible tanta defachatez e hipocresía?
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