La chica campana por antonomasia era aquella Campalilla graciosa y tenue que acompañaba a Peter Pan. Esta claro que se puede ser graciosa y leve como el viento de abril al que cantara Pablo Milanés y tener sin embargo un carácter endiablado.
Menos graciosa y leve pero igual de acampanada, es la nueva Esperanza cuaresmal. Más agrio su gesto y estricta su conducta que la de la caprichosa Campanilla, pero en definitiva, campana rotunda y satisfecha de serlo.
Cuando se hagan las mediciones de los varones pondremos las imágenes de perfil, porque a los chicos se les acentúa el morfotipo en la tercera dimensión, o sea, marcan el culo y la tripita en lo profundo y no a lo ancho, como las mujeres. Sin embargo siempre hubo y habrá campanas entre los señores, para muestra, un monseñor.

Monseñor Rouco Varela



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#1 - Gobernanta