Sondeos electorales en la Calle del Guindo, 2
LunaBruna — Mar, 26/02/2008 - 17:12
EL DEBATE
En mi calle estamos trabajando mucho e intensamente en el tema de los sondeos y encuestas. Lo nuestro es muy simple, no somos muchos y en realidad no estamos en rabioso desacuerdo. Nos falta un poco de ánimo sectario, insania y agresividad, pero vamos mejorando.
Desde luego la voz tronante la lleva mi prima. Ella inicia los debates y lo hace a sangre y fuego, normal, porque el Fulgen va a ser el que tenga la última palabra y se le ponen los ojos tan lúcidos cuando clava su mirada en mi entrecejo -el público soy yo-, que a mi prima se le encrespan los folículos y comprende que lo suyo tiene que ser un torrente, un alud, un aluvión.
Dice mi prima que lo que le pasa al Fulgen -que hoy hace el papel de PP- es que ha perdido la cabra. Extravío total, dice. Y lo canta a pleno pulmón. Nada de susurros y jijijis por lo bajini, al contrario, lo expone afinando esa voz de vicetiple tan típicamente suya. Pero eso sí, sin faltar.
El Fulgen asiste a los debates sin abandonar su oficio de camarero: cafelito por aquí, bocata de calamares para allá. Este cambio continuo de papeles -la semana pasada estaba como representante del partido hoy en el gobierno- le tiene frito. Además es tan friki y peculiar el hombre que no acaba de enterarse: mi prima declama y él se hace un lío y le aplaude. Aprovecho y protesto: ¡Pero hombre Fulgen, que en este acto se viene a significar que tú eres la oposición!
Disculpas y un chatito con tapa de jamón.
El público, ya lo he dicho, soy yo. Pero tengo más curriculum: además de escuchar, me toca subir los datos a la pizarra, dibujar los quesitos de nuestros gráficos y decidir los colores del diagrama de barras.
Saturnino, manco y tuerto de la tercera brigada mixta primera línea de fuego, dormita al sol. Cuando despierta levanta un poco el párpado de su único ojo y la ceja del otro, que la tiene en forma de tachadura. "¡Para ya con la cabra, leñe! ¡Estoy de la cabra hasta el edredón! Si vuelves a despertarme te juro, y pongo a Dios por testigo, que votaré a Rosa Diez". (Este dato es muy interesante porque con él se inicia la cuenta de los votos infieles del PP que van a ir a parar a la cesta de Rosita y que parece que por ahora nadie incluye en sus cálculos).
La Reina, que también dormita al sol, es una gata tan gorda y tan lista que si lograra despertar de su siesta perdurable hablaría. Pero duerme y lanza en sueños un ladrido. Ella siempre ha sido partidaria del consenso y ladra para solaz de Jorge Negrete, el perro de Saturnino. Negrete es un chucho con más de mil leches de degeneración racial, pequeño, color canela y muy peludo de cara. Nunca he visto un bicho de la noble estirpe de los canes tan bigotudo como él, parece un lobo marino. Ambos se abrazan y se ve claro que son carne de abstención.
Y no hay más, porque los otros pocos que viven en mi calle no saben o no contestan.
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