Ayer viernes me desperté con la noticia del terremoto en Japón. Trabajo en una empresa japonesa, he estado varias veces en Japón, conozco a muchos japoneses, así que estoy especialmente sensibilizado.
Según iban llegando las noticias hubo una a media mañana que me llamó especialmente la atención, una central nuclear tenia problemas con la refrigeración. La noticia añadía que el reactor se encontraba en buen estado. Aquí ya me entró el miedo. Si había problemas con la refrigeración significaba inevitablemente que el reactor estaba demasiado caliente. ¿Que estaba pasando?. Ante un terremoto de gran magnitud se supone que inmediatamente el reactor se detiene. Para esto se hacen descender las barras de control que absorben los neutrones y frenan la reacción. A pesar de esto, las barras de uranio continúan emitiendo calor y se necesita mantener la refrigeración durante varios días. ¿De verdad bajaron todas las barras de control?.
Una noticia sorprendente de ayer era que los norteamericanos habían enviado un cargamento de refrigerante. Sorprendente porque en Japón hay varias decenas de centrales nucleares y sobre todo sorprendente porque la central afectada es del tipo de “agua en ebullición” y en estas centrales el refrigerante utilizado es ... agua. La única explicación sería que lo que enviaban no fuera refrigerante sino lo que se conoce como “veneno líquido”, un aditivo (boro) que añadido al agua de refrigeración sirve para absorber neutrones y frenar la reacción en el reactor. Ya habían pasado varias horas del terremoto y no parecía creíble que todo se limitase a un simple fallo de las bombas de refrigeración (¿fallaron todas?). Resultaba mas creíble que se hubiese roto alguna tubería. Me fui a la cama pensando en que estaba claro que no estaban contando la verdad.
Hoy por la mañana pongo la tele y lo primero con lo que me encuentro es con las imágenes de una tremenda explosión en la central. Se ha evacuado a la población en un radio de 20 Km y se insiste en que la explosión no ha sido en el reactor sino que ha sido una explosión de gas hidrógeno y que solo se ha emitido un poco de cesio. Esto ya si que no se lo puede creer nadie.
¿Una explosión de hidrogeno?. ¿Tenían un depósito de hidrogeno en la central?. Evidentemente no. Si hay hidrógeno significa que el agua de refrigeración se ha disociado, lo que quiere decir que las camisas de circonio que rodean a las barras de uranio están rotas. Si se ha emitido cesio significa que la presión en el reactor ha aumentado muchísimo y han tenido que abrir las válvulas de descarga y no solo eso, la única posible fuente de cesio son las propias barras de combustible y si se ha emitido a la atmósfera lo único que puede significar es que dichas barras están dañadas (¿fundidas?)
Si todo falla, que parece que está fallando y esta última explosión habrá acabado de romper todos los sistemas de refrigeración, lo único que les quedará será tratar de refrigerar la vasija directamente con agua del mar, y rezar.
Mañana lo sabremos.
Nota: Evidentemente lo que ocurra en las próximas horas con esta central va a tener una repercusión gigantesca en la política energética a nivel mundial, sin ir mas lejos esta central es igual que la de Garoña.
Nota 2: Ayer viernes me fuí a la cama realmente pasmado de la poca repercusión que le estaban dando los medios a un hecho que desde luego va a tener una tremenda importancia, no habia forma de encontrar una información medianamente competente.

Comentarios
#91 - Todavía calidas, je!
Anastasía. Vivo en el norte de la provincia de Buenos Aires. Y anoche mismo disfruté de un excelente pollo al disco con unos amigos, elaborado en una terraza donde estábamos en mangas de camisa, y una sorprendente temperatura proxima a los 20° hasta cerca de las 10 de la noche. (Por supuesto, se que no va a durar!)
#92 - Un bañito en Palomares y después, el aperitivo
Aprovechando la reunión trilateral Japón – China – Corea que se celebra en Japón, el primer ministro japonés Kan , en un clarísimo plagio de nuestro querido Fraga, ha obligado al presidente coreano Li y al primer ministro chino Wen a ir hasta Fukushima y una vez allí degustar tomates, cerezas y pepinos cultivados en la región. Además, después de comerse lo vegetales tenían que decir que estaban riquísimos y que son totalmente seguros.
No sé, pero para mí que el chino Wen (dudando si morder el tomate o no) no las tiene todas consigo mientras que la china a su derecha mira a los tomates como si fueran a explotar en cualquier momento.
#93 - Huy, huy, huy ...
En Fukushima hay una cámara web. La pasada noche pudo verse lo siguiente.
(Empieza en 2,07)
Dada la sarta de mentiras y ocultamientos que venimos recibiendo desde el principio por parte de Tepco y el gobierno japonés, lo único que sabremos sobre lo que sale de la central es que “no es perjudicial para la salud”.
#94 - Opinión pública japonesa
La JAIF (Japan Atomic Industrial Forum) ha publicado una hoja en la que hace un resumen de la variación de la opinión pública japonesa en relación a la energía nuclear.
Compara los resultados de varias encuestas realizadas desde principios de Abril hasta la actualidad.
Los gráficos que siguen son un resumen.
Las tres encuestas realizadas por la televisión NHK y el periódico Asahi son especialmente contundentes.
Puede parecer sorprendente que a cada nueva encuesta que se realiza la opinión de los japoneses se muestra cada vez menos favorable a la energía nuclear. Digo que parece sorprendente porque tras el susto inicial aquí ya nos hemos olvidado del tema y suponemos que en Japón ocurrirá lo mismo.
Sin embargo en Japón, tres meses después, Fukushima sigue siendo tema de portada diaria y continuamente aparecen noticias respecto a la aparición de radiación en diversos lugares. La preocupación de la población es muy alta y los datos procedentes de la central nada tranquilizadores.
#95 - Dos japoneses
Esta es la historia de Nobukatsu Osumi y de Masataka Shimizu.
Nobukatsu Osumi era un japonés de 60 años que el pasado 14 de Mayo moría de un infarto en la central nuclear de Fukushima. Era su segundo día de trabajo en la central y la muerte le sobrevino mientras acarreaba herramientas en el centro de tratamiento de desechos de la central.
Osumi era lo que ya se conoce como un “gitano nuclear”. Se trata de trabajadores de la industria nuclear que desarrollan su actividad allá donde les contratan, trabajadores por cuenta de subcontratistas de tercer o cuarto nivel que van de central en central para realizar trabajos de mantenimiento.
Cuando a Osumi le sobrevino el infarto, permaneció tres horas sin tratamiento. En Fukushima no había ningún médico. Tampoco había ninguna ambulancia disponible y fue trasladado a la base de los trabajadores de Fukushima, la llamada J-Village a 20 Km de distancia. Tampoco aquí podían hacer nada por él y fue trasladado al hospital mas cercano, a 50 Km de distancia donde falleció.
Ahora tanto Tepco como Toshiba (el subcontratista original) se niegan a reconocer su muerte como accidente laboral. Dicen que la radiación que había recibido era baja, que su muerte no está relacionada con el trabajo realizado y que por lo tanto no están obligados a pagar ninguna compensación a su viuda.
Mientras tanto, el dimitido presidente de Tepco, Masataka Shimizu, ha recibido una jubilación de 6 millones de dólares en pago a los servicios prestados.
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