Valdeperrillos, Junio, verano incierto
La capacidad de indecidirse es una capacidad, no lo contrario, téngase en cuenta. Una se indecide porque le da la gana no tomar decisiones, no porque no pueda hacerlo. Es mi caso, estoy indecidida -que no indecisa- a voluntad plena: ejercicio puro de libre albedrío.
De pronto ha refrescado. Afortunadamente, porque estos días pasados el calor y la humedad me parecían difícilmente soportables. Escucho a lo lejos la sirena de una ambulancia, me desagrada este sonido, me inquieta. Algunas ráfagas de aire fresquito entran por el balcón abierto de la habitación en la que escribo. Es agradable. Sábado. Llamo a LB y le insisto en que debería planificar algún tipo de actividad social, aunque sea de esas tan aburridas que a ella le gustan: salir a pasear sin ponerse las gafas para no reconocer a la gente, saludar con un leve movimiento de cejas si no queda otra que hacerlo, subir hasta Santa Eulalia y llegarse a esa librería que le encanta, porque tiene los anaqueles rebosantes de libros de letra ínfima y multitud de títulos de variadísimos temas, y, además, tienen café. LB siempre es feliz donde hay café.
La llamo, digo, y responde que de acuerdo, pero que acaba de tener una idea, tiemblo. Quiere que la ayude a poner orden en los muchos datos e imágenes que ha recogido para trabajar un artículo sobre las cosmografías universales del siglo XVI. ¡Qué cosas! O mejor, dice, sobre los grandes Atlas. Le pregunto que por qué no los dos. Un capítulo para cada tema o ambos temas en un mismo capítulo.
No sabe… ya lo pensará, de momento se declara indecidida. ¡Qué bien!, voy a almorzar con ella y le echaré una mano, es divertido indecidirse con otros.
Afortunadamente es sábado y hace fresquito; magnífico.

Comentarios
#1 - Poltergeist
Super-prima, leyendo tu texto de indecidida he tenido un poltergeist, he recordado un día hace años discutiendo en el ascensor con un niño mío que entonces era chico el sabor de helado que debíamos comprar en la heladería para el postre. ¿Limón? ¿chocolate? ¿fresa?......hizo una mueca, se puso en jarras y muy serio dijo
- ¡qué indecisivo estoy!
Le robé el palabro, claro. Y nos compramos varios sabores, ¿indecisivos nosotros?, quia!
besos muchos
r.
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#2 - Sincómoda
Claudia tenía tres años recién cumplidos. Me dispongo a sentarla en su trona para darle de comer.
— Claudia, voy a sentarte en tu silla.
— No, no, en tusilla no.
— ¿Por qué no?
— Porque tusilla es sincómoda.