Analfabetismo digital. La verdadera dimensión de Internet

imprentaEn la Francia de Voltaire y Rousseau, el 80 % de la población era analfabeta.

Dos siglos antes, la Florencia de los Medici, una ciudad maravillosa en una época maravillosa, también tenía más o menos el mismo porcentaje.

En el siglo XXI, lo que se mide es el analfabetismo digital. Parece que somos 1000 millones de internautas en el planeta (y suponiendo a todos ellos bien alfabetizados). Esto quiere decir que nos movemos en tasas similares a las citadas.

El mundo se ha vuelto pequeño, como el salón de Madame de Staël o la Piazza della Signoria. Pero seguimos igual.

El problema es que, al democratizarse el conocimiento, no podemos considerarnos elite. Pero hay algo peor: creer que uno forma parte de la mayoría, cuando en realidad no es así.

Hace falta una nueva Ilustración.

Comentarios

#1 Imagen de Joaquin

Cuando entramos en guerra con los Estados Unidos, el desastre del 98 en Cuba, el analfabetismo en España superaba el 70% de la población, mientras que los norteamericanos estaban ya en un increible y meritorio 9%. El resultado de aquella guerra estaba decidido de antemano, y efectivamente la batalla naval no fué para la flota enemiga sino un mero ejercicio de tiro al blanco.

Salvando las distancias, y dejando constancia de una transformación social realizada en estas últimas generaciones con enorme esfuerzo, es de señalar que de los dos objetivos (Escuela y Despensa) que se marcaron los regeneracionistas del XIX abanderados por Joaquín Costa, curiosamente hemos cumplido el segundo pero fallamos todavía en el primero. Es lo mismo que decir que nuestro desarrollo no es endógeno, sino que viene impulsado por causas externas, tales como nuestra vecindad europea.

En un contexto de enseñanza gratuita no es de recibo la insensibilidad existente en la sociedad ante un fracaso escolar del 30%, un despilfarro de recursos de emergencia nacional. ¿Qué diríamos de una fábrica que sacara al mercado un 30% de piezas defectuosas?. Pues esa es la realidad de nuestro mercado social y laboral, una situación que nos lleva sicológicamente a valorar más lo foráneo que lo propio, al pícaro que al trabajador, y que nos deja inermes para reaccionar ante situaciones de emergencia como la crisis actual, donde gran parte de la expectativa se resume a esperar que por ahí fuera la resuelvan por nosotros.

Ciertamente no somos élite, y hace falta una nueva ilustración, aquella basada en el esfuerzo personal, el gusto por el trabajo,  y  el amor a la obra bien hecha.

Saludos

J.

#2 Imagen de Santo

Aquí los datos de España:

http://www.noticias.com/noticia/total-22-millones-espanoles-mayores-15-anos-internautas-f04.html

Desde luego no podemos estar satisfechos, por mucho que nos lo vendan como un "crecimiento imparable".

#3 Imagen de Anderton

Parece que le han tumbado a Sarkozy la ley que quería sacar de que a los tres avisos de que no descargues, te cortaban el ADSL.

Supongo que en España (en la que ya había rumores de que querían "piratear" la ley francesa) se la envainarán. Desde hace tiempo hay una lucha entre el Ministerio de Cultura y el de Ciencia y Tecnología por este tema. El primero mira por los "artistas" y el segundo preocupado por las cifras bochornosas de internautas españoles que cita Santojito, en comparación con cualquier país civilizado. Por supuesto, va ganando Cultura (SGAE, etc).

Tamibién puede influir en el analfabetismo digital, los precios tan altos. Parece que no se ha avanzado mucho desde el 2006 cuando todavía se funcionaba con módem de manera mayoritaria.

En fin, que este tema, al igual que el del bajo nivel de nuestro sistema educativo, parece que está varios puestos por debajo del cambio climático en las prioridades del Gobierno.

 

#4 Imagen de ALV

Santojito, planteas varias cuestiones de difícil respuesta. Escribes que el problema es que, al democratizarse el conocimiento, no podemos considerarnos elite. Pero hay algo peor: creer que uno forma parte de la mayoría, cuando en realidad no es así. No es que uno crea que forma parte de la mayoría sino que somos parte de la mayoría. Aunque en realidad, y salvo las normas generales y de obligado cumplimiento: jurídicas, fiscales, políticas, etc., uno forma parte de la peña más cercana. El problema de la ilustración se encuentra en su determinismo. Si definimos la ilustración como un ente o sub-ente cultural o incluso paradigma resulta que tenemos que admitir indeterminaciones en la definición y esas incertezas ofrecen la línea de menor resistencia al ataque argumental del empirismo de corte humeano. Para decirnos ilustrados hemos de presuponer el yo que enuncia esa cualidad, pero malamente conocemos el yo para dar por totalmente buena la ilustración. No me siento diferente a los demás quizá porque cuido mi privacidad y entiendo que los demás hacen lo propio. Si no tuviese conciencia de mi individualidad me sentiría diferente de los demás, aunque también es válido lo contrario pues si me apego al yo me separo de los otros. Si existiese la sociedad de personas sin yo no habría separación ni peleas pero esto a día de hoy me parece utópico, entonces siento que siendo yo me integro mejor en el colectivo. Si describimos el asunto manejando un axioma dialéctico simple, tenemos que la interacción del individuo con la sociedad es cuestión de habilidad y cooperación. La dialéctica se rompe cuando la interacción acontece en un entorno conflictivo, entonces el individuo se blinda con el autismo y la sociedad se llena de víctimas, ruido y desorden, lo contrario de lo que expone la ilustración y su  optimismo, que es determinista o tiende a serlo.

 

#5 Imagen de Santo

ALV:

Este no es un asunto de pajas mentales ni de reflexiones metafísico-poéticas, sino una cuestión mensurable. Dicho todo lo anterior con el máximo respeto.

Ya me contarás, cuando puedas, de qué mayoría formas parte.

En cuanto a qué es la Ilustración, si sigues por ese camino te ganarás una colleja de Sintética. No mía, porque yo entiendo y respeto a Nietzsche. Pero incluso así la respuesta sigue siendo la misma: ¡Sapere aude!

#6 Imagen de ALV

Tu apelación a la colleja, dicho sea con todo el respeto, me hace dudar de tu carácter ilustrado

#7 Imagen de Santo

Hombre, la "colleja" era cariñosa. Además, la ilustrada (y progre) es nuestra amiga Sint.

#8 Imagen de Evocid

Santojito, concordando más o menos contigo en la conclusión, hace falta una ¿nueva? ilustración, no comprendo muy bien el esquema de tu argumentación. Presentas la Francia de Voltaire con un nivel de analfabetismo similar al de dos siglos atrás. Seguidamente comparas la situación actual del "analfabetismo informático" con la de entonces. Pero la analogía no es correcta, ahora la situación no está estancada como en aquellos dos siglos desde los Medici a Rousseau. Las situaciones solo son comparables si nos fijamos en la foto fija, pero no si nos fijamos en la evolución.

Además, si usas una definición de analfabetismo lo suficientemente flexible, siempre podrías considerar, en todas las épocas de la historia, que un 80% de la población es analfabeta. Si asumimos que el analfabetismo es una cuestión de conocimiento y que el conocimiento de la población sigue una distribución más o menos normal (hipótesis, reconozco, discutible), sería una mera cuestión estadística.

#9 Imagen de Santo

Estimado Herodoto

El analfabetismo hoy día presenta tasas muy bajas, salvo en determinados países -sobre todo de África, donde la situación resulta lacerante. Por tanto, lo que trataba de decir es que en la actualidad la lacra pasa a ser el analfabetismo llamado digital o tecnológico. El tema es que nosotros los internautas, aquí tan ufanos en el ciberespacio, no somos concientes de esa brecha digital. Tendemos a creer que todo el mundo está en la red, que todos estamos aquí. Los números dicen lo contrario.

Mi analogía (las analogías las carga el diablo) trataba de evocar aquella frase de Voltaire ("me paso la vida de castillo en castillo") para señalar dónde estamos. El escolar pudiera pensar (yo lo pensaba cuando era pequeño e ingenuo) que la Ilustración francesa fue una época de esplendor intelectual generalizado, donde toda la gente maldecía a la Iglesia y abrazaba la Razón; o lo mismo con la Italia renacentista y la extensión de la cultura humanista.

Con Internet y la dimensión que conlleva la presente era telemática, creo que aún todos somos tiernos escolares.

#10 Imagen de ALV

Santojito, pelillos a la mar. A la espera de la opinión de Sintética, aventuro que tu perplejidad se debe a que introduzco un factor de indeterminismo en el optimismo ilustrado. La ilustración es una construcción del yo del ilustrado, del mismo modo que el realismo filosófico es una construcción de los realistas, y el idealismo, de los platónicos y neoplatónicos. Del yo poco sabemos, y si la ilustración es una creación del yo del ilustrado, tengamos la prudencia de no exponer definiciones dogmáticas. Por lo demás, no veo material para el disenso.

#11 Imagen de ALV

Santojito, te ruego que me disculpes porque no entendí el sentido de tu artículo. Te refieres a la tasa de analfabetismo virtual que es lo que cuenta en el mundo de hoy, de ahí tu apelación a la nueva ilustración que permita democratizar/extender la herramienta virtual como plataforma de mejora de información y calidad de vida. Vale, ahora lo entiendo y reitero mis disculpas. Sólo confío en que mi digresión metafísico/pajillera/poética no  te distraiga de tus nobles ocupaciones. Saludos.

#12 Imagen de Santo

Con lo cual queda demostrado que todo consenso es fruto de un malentendido, jajajajaja

Buen finde : )

 

#13 Imagen de Sintética

No estoy de acuerdo con el planteamiento general. En mi opinión las altas cifras de alfabetización de que disfrutamos miden la capacidad para deletrear, no la capacidad para interpretar el significado de los textos. Siendo cierto que en buena parte del mundo tenemos cifras excelentes de alfabetización, también lo es que el número de personas capaces de entender el significado de lo leído es desastroso. Si traspasamos el baremo al “analfabetismo digital” estamos en lo mismo: tanto da que uno sepa hacer presentaciones vistosas con Power Point y tenga un millón de amigos en tuenti y facebook, por mucho que el mundo entero fuera capaz de configurar el firewall a su gusto, poco habremos avanzado mientras se tome lo leído de modo acrítico, fanático, mientras usemos la PDA para descargar y comulgar luego con los mismos sofismas que hace milenios se escuchaban en el ágora. Ahora que hemos aprendido a deletrear, más útil que extender el significado de “analfabeto” a aquellos que no saben usar un navegador es extenderlo a aquellos incapaces de entender lo que leen, ya sean textos digitales o impresos.


Si es cierto que, como dice Santo al principio, seguimos igual, lo será porque nos empeñamos en utilizar un baremo miope o lo será porque cuando vamos al grano, esto es, cuando contamos no la cantidad que se lee sino la cantidad que se entiende, siguen bastando los dedos de la mano. Lo de menos es el formato.
 

¿Qué es Ilustración? Kant respondió a esta pregunta en un texto titulado, vaya, “Respuesta a la pregunta: ¿qué es Ilustración”, la edición de Tecnos contiene un prólogo muy oportuno escrito por Agapito Maestre. Incluyo un párrafo de ALV, me parece que vale la pena volverlo a leer:


El problema de la ilustración se encuentra en su determinismo. Si definimos la ilustración como un ente o sub-ente cultural o incluso paradigma resulta que tenemos que admitir indeterminaciones en la definición y esas incertezas ofrecen la línea de menor resistencia al ataque argumental del empirismo de corte humeano. Para decirnos ilustrados hemos de presuponer el yo que enuncia esa cualidad, pero malamente conocemos el yo para dar por totalmente buena la ilustración.


Con todo mi respeto, ALV, da la sensación de que estás criticando, de oídas, algo que desconoces. Ya me disculparé si me equivoco. Es mucho más sencillo: “La Ilustración es la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad. La minoría de edad significa la incapacidad de servirse de su propio entendimiento sin la guía de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no reside en la carencia de entendimiento, sino en la falta de decisión y valor para servirse por sí mismo de él sin la guía de otro. Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento!, he aquí el lema de la Ilustración”. No hay indeterminaciones ni incertezas en la definición ni cabe el “ataque argumental de empirismo de corte humeano”.
 

Acabo. Yo no soy ilustrada, ya me gustaría serlo, solo lo intento. Intento pensar por mí misma cada vez que pienso y tropiezo y me recompongo y vuelvo a empezar. Me divierto. La Ilustración no se completa nunca, no es de lo que se trata, se trata de una actitud, de una tendencia: tiempo de Ilustración, no tiempo ilustrado. Desde luego voy a las fuentes. Sí soy progre, es que ser 'progre' no es eso que dicen por ahí.

#14 Imagen de Santo

Me parece estupendo que pongas alto el listón, en todo caso tu forma de replantear el asunto refuerza mi idea: el panorama es desolador.

Tú hablas de analfabetismo funcional. Gente que sabe leer pero que no comprende lo que lee. Revisa mi post y fíjate que entre paréntesis prevengo con un “suponiendo a todos ellos [los internáutas] bien alfabetizados”. Temía que al incidir en el matiz podría herir sensibilidades : )

Dicho esto, discrepo contigo. Afirmas: “lo de menos es el formato.” Ahí ya no replanteas el tema, te sales de él completamente. Hay escritores consagrados, suelen ser de avanzada edad, que hacen su trabajo con estilográfica y folio, o como mucho se pasaron a la máquina de escribir. Es gente intelectualmente brillante. Sin embargo jamás se han acercado a un ordenador y sólo saben de oídas qué es Internet. Esa persona es un analfabeto digital, igual que mi padre (que jamás leyó un libro pero encuadernó cientos de miles; y que tampoco se ha atrevido con la tecnología).

#15 Imagen de ALV

Hola, Sintética, bienvenida al debate. Me temo que la sombra de Hume es alargada y nos invita a observar con prudencia, no la ilustración en sí misma, sino el optimismo determinista que la recorre. Ilustrado fue el siglo XX, pero también lleno de conflictos: dos guerras mundiales, el Holocausto, varias guerras civiles, saqueo de los países del “tercer mundo”, uso del armamento nuclear contra la población civil, paraísos fiscales, distracción de un sector considerable del sector científico hacia la industria militar, etcétera. No niego el progreso democrático y cultural impulsado por la “idea ilustrada”, pero me prevengo contra los excesos optimistas y deterministas del progreso. Y en el campo de la filosofía, echo en falta una reflexión sobre el yo, ese ente, si es que podemos llamarlo así, que es capaz de concebir la ilustración pero que no es capaz de prever las indeterminaciones que lo caracterizan. Saludos.   

#16 Imagen de Sintética

Santojito. No pongo alto el listón, afirmo que si se trata de ampliar la extensión de ‘analfabeto’ (y con ello el número de analfabetos) se haga prestando atención a lo esencial, a la capacidad para entender lo escrito. No se puede llamar ‘analfabeto digital’ a alguien “intelectualmente brillante” como no se puede pretender que la ‘secadora automática’ sea un cacharro que no seque. A mí me parece que la expresión cumple la función del chiste: burlarse de aquello que nos supera. “Ah, qué pedazo de novelas escribe Gabriel García Márquez, pero, fíjate, el hombre es un analfabeto digital”. Paparruchas.

ALV. No hay nada en la sombra de Hume que me espante, he tratado con él alguna vez y me consta que es un gran tipo. Lo que no veo es cómo hacer para tener una incerteza o una indeterminación, parecen huecos por los que se vislumbra la nada. Le añades un in- a algunas palabras y te quedas con aquel cañón que consistía en un agujero rodeado de hierro: im-posible. Hazme cierta la in-certeza, señálala, ¿qué in-certeza es esa de la que tan seguro estás?

Hay cientos de miles de páginas escritas a lo largo de la historia de la filosofía en las que se reflexiona sobre el yo, entiendo que la ausencia que notas es la de una página con un contenido concreto. No me queda claro qué contenido será ese: ¿cómo se prevé y, más, cómo se prevé una indeterminación?, ¿puedes poner un ejemplo de ‘indeterminación prevista’?

Entiendo que todo lo que se mueve en el campo de la filosofía ha de ser expresado con la mayor claridad posible, lo que no excluye de ninguna manera la mayor cordialidad.

Cordialmente.

#17 Imagen de Santo

Bueno, tú ya has decidido que los grandes escritores vivos que jamás se han acercado a un ordenador no son analfabetos digitales. Si no te encajan las definiciones en tus esquemas de sentido, pues nos cargamos el contenido de las nociones. A mí también me cuesta aceptar que un gran deportista como Iker Casillas no tenga ni puta idea de tenis; pero da igual: me quedo con que es un extraordiario deportista y lo pongo una raqueta de tenis y al que diga que no sabe jugar al tenis le respondo que paparruchas.

Obviamente jamás te has interesado por la fractura digital, de lo contrario estarías al tanto de que el analfabetismo digital, como señala Rafael Casado Ortiz (sociólogo y presidente del foro http://www.fiap.org.es/), es más peligroso que el anterior [que el otro analfabetismo], porque puede afectar a capas de la sociedad que pudieran pensar que ya han superado todas sus etapas educativas. Está pensando, por ejemplo, en profesores. 

Tú tienes la ventaja de poder tomártelo a chiste, pues te manejas perfectamente en esta sociedad telemática. Pero está clarísimo no eres capaz de enfocar el problema. 

 

#18 Imagen de ALV

Yo, en tanto humilde lector de Sócrates, procuro mostrar que en el diálogo filosófico se sabe como se empieza pero no se sabe como se acaba. En el arte de la mayéutica resulta necesario exponer la tesis primera pero no de un modo dogmático y determinista sino como medio para arribar a conclusiones claras y distintas. Esto quiere decir, entre otras cosas, que no me compete a mí efectuar la investigación que me demandas sino que te invito a desarrollarla por ti misma. No obstante, pondré un ejemplo de indeterminación del yo ilustrado. Cuando los primeros ilustrados procedieron a desmontar el ideario absolutista, una acción pletórica de optimismo y determinismo (determinista en el sentido de saberse a favor de los vientos de la Historia, determinista en el sentido de hacer del progreso considerado en abstracto la luz y guía de sus acciones) se toparon con el hecho religioso. Sin considerar ahora la corriente ilustrada que metabolizó la religión de un modo integrador sin condenarla por reaccionaria y oscurantista, fíjate en la otra corriente ilustrada que sustituyó el dogma religioso por la Razón, que quemó conventos e iglesias, que asesinó a sacerdotes y monjas, que abolió los centros de educación regentados por órdenes eclesiásticas y que, en definitiva, se incardinó en el marxismo y su famoso lema de “la religión es el opio del pueblo”. Lo que en principio fue un ideal emancipador y progresista devino totalitarismo y persecución. ¿Qué autoridad tiene la Razón para abolir de un plumazo las creencias religiosas de la gente? La indeterminación del yo alude a que existe un espacio entre el diseño de la idea y la culminación de la misma y que por el camino acechan las dudas e incertezas, luego conviene eliminar el dogmatismo conceptual y tener por luz y guía de la razón, no el absolutismo, progresista o no –-también hay un absolutismo progresista–-, sino la humildad de saberse falible. Cordialmente.

#19 Imagen de Sintética

Visto que te acercas más a la idea usando el ejemplo del futbolista que el del escritor, te hago notar que, de aceptar el contenido de la noción tal cual lo exponéis el señor Rafael Casado Ortiz y tú, el mencionado Iker Casillas no sería deportista si no sabe jugar al tenis, el buen Iker habría entrado en una nueva categoría, mucho más peligrosa que la anterior, en la categoría de los anadeportistas tenistales. Soy yo quien le deja ser deportista aunque no sepa jugar al tenis, como soy yo quien saca a Gabo del paquete de los analfabetos aunque no sepa leer html. Pareces aceptar que Iker es un deportista atenistalizado, hombre, extiende la cosa, hazlo que solo tiene un estupendo efecto colateral: te cargas la noción tal cual y ya estamos de acuerdo.

#20 Imagen de Sintética

Me confieso incapaz de realizar la investigación que me demandas porque no logro entender su objeto y hasta dudo de que sea compresible por alguien. De ahí mis recelos. Si vuesa merced desea ayudarme a alumbrar la verdad, procede como Sócrates, pregunta.

En cuanto a la disquisición entre fe y razón, no me queda claro si te refieres a Kant, era creyente como lo han sido la inmensa mayoría de los pensadores, o a la guillotina. La guillotina no resolvió una disputa entre fe y razón, sino entre ricos y pobres o entre poderosos y desposeídos. Espero que no estés hablando de Lenin, ese tipo no era precisamente illustrado.

La razón es lo contrario de la fuerza, no lo contrario de la fe. Carece de autoridad para impedir las creencias religiosas de la gente, nadie tiene esa autoridad, solo las limita al ámbito privado, solo las expulsa del terreno de la ciencia y de lo público. No se le pide a un médico que no crea en Dios, solo se le pide que diagnostique aplicando su razón en vez de sus creencias; no se le pide a un juez que no sea creyente, solo que juzgue aplicando la ley.

Cualquier grupo puede influir con su voto en las decisiones políticas, tan solo se exige pasar por las urnas.

La razón se sabe falible, es autora de la duda metódica y del escepticismo, por citar un par de ejemplos. Es la fe la que no tiene dudas.

Todo un placer, ALV.
 

#21 Imagen de Santo

No uso ninguna idea original. La alfabetización digital lo único que quiere decir es educación en tecnología.

A los que estén interesados, les recomiendo el siguiente enlace sobre digital literacy:

http://www.gabinetecomunicacionyeducacion.com/files/adjuntos/comprender%20DL.pdf

Sugiero ir al índice y detenerse en la Parte III: Comprender la alfabetización digital.

Saludos