Václav Klaus-Calentamiento Global

Václav Klaus Václav Klaus. Presidente de la República Checa

Comparto la preocupación por la degradación del medio ambiente pero considero el medioambientalismo, como ideología, una amenaza para la libertad individual. 
 

El medioambientalismo finge ocuparse de la protección medioambiental. Detrás de sus seguidores y su terminología cariñosa para con la naturaleza, los partícipes de esta ideología llevan a cabo intentos ambiciosos de reorganizar y cambiar de forma radical el mundo, la sociedad, nuestra conducta y nuestros valores.

Nadie duda de nuestra obligación para con la naturaleza, de preservarla para futuras generaciones. Sin embargo, los seguidores del medioambientalismo como ideología continúan presentándonos varios escenarios catastróficos con la intención de persuadirnos para implantar sus ideas sobre nosotros y toda la sociedad. No sólo es injusto sino peligroso. Más peligroso todavía es, en mi opinión, la forma cuasi-científica en la que presentan sus predicciones tantas veces refutadas.

¿Qué caracteriza esta ideología?

- La negación del libre mercado y la creencia en un dirigismo omnipotente por parte del estado.

- El desprecio por importantes y poderosos mecanismos económicos así como las  instituciones para una protección efectiva de la naturaleza. 

- Una incomprensión de los recursos, de la diferencia entre un recurso natural potencial y uno real que pueda ser usado de manera efectiva en la economía.

- Un pesimismo Malthusiano sobre el progreso.

- Una creencia en el dominio de las causas externas sobre la actividad de los seres humanos.

- La promoción del llamado "principio de precaución" que maximiza la aversión al riesgo sin tener en cuenta los costes.

- La subestima de los ingresos y bienestar futuros, que se traduce en un desplazamiento de los costes hacia la protección medioambiental (demostrada por la curva medioambiental de Kuznets)

- Un descuento erróneo del futuro, demostrado por el informe Stern publicado hace unos meses.

Esta manera de pensar corresponde a las ciencias sociales, desde luego no a las ciencias naturales. Al contrario que la ecología, una disciplina científica, el medioambientalismo debe clasificarse como una ideología. Este hecho, sin embargo, no es comprendido por muchas personas y numerosos políticos.

La hipótesis del calentamiento global y el papel del ser humano en el proceso es la última y hasta la fecha la más poderosa encarnación de la ideología medioambientalista. Tiene para esta ideología numerosas ventajas:

- Un análisis empírico de este fenómeno es muy complicado debido a la complejidad del clima global y la superposición de varias tendencias y causas, de corto, medio y largo plazo.

- Su argumentación es un constructo, no basado en medidas empíricas sencillas ó en experimentos de laboratorio, realizado a partir de modelos complejos con hipótesis y asunciones incorrectas que normalmente se esconden.

- Los adversarios de estas hipótesis se ven obligados a aceptar el hecho de vivir en un mundo dominado por externalidades, climáticas ó económicas.

- Las personas, normalmente, recuerdan sólo los fenómenos climáticos inusuales, mientras ignoran el desenvolvimiento normal ó las lentas tendencias de largo plazo. 

No pretendo refutar aquí y ahora estas hipótesis. Pero debo protestar ante los esfuerzos de los medioambientalistas por manipular a la gente. Sus recomendaciones nos llevarían a la era del estatismo y a la restricción de nuestras libertades.

Debemos distinguir con claridad entre el medioambientalismo ideológico y el ecologismo científico.

Extraído de la conferencia de Václav Klaus en el CATO Institute, Washington D.C., 9 de Marzo, 2007

b.