Vaclav Klaus se dirigirá a la audiencia que asistirá a la conferencia sobre Calentamiento Global que se celebrarará en la ONU a finales de septiembre.
Según informa su portavoz, el presidente de Chequia ha sido invitado personalmente por el Secretario General Ban Ki Moon.
Los lectores de Materia pero Oscura conocen bien la tendencia del presidente checo a hablar alto y claro sobre la histeria climática y a no permitir que un látigo de corrección política estrangule su voz, por oposición al ahogo que sufren otros colegas de la UE. Con una formación académica soberbia el Dr.Klaus no tolera fácilmente la ingesta del pensamiento de grupo y es inmune al determinismo inherente a las posiciones catastrofistas.
Sus opiniones sobre Al Gore y otros propagandistas evangélicos del terror son las mismas que la de un balsero y no ha dudado en calificar al medioambientalismo extremo como una manipulación que amenaza las libertades y el progreso de lo pueblos.
En sus propias palabras las actividades y recomendaciones políticas del IPCC, organismo de la ONU, son un ejemplo de manipulación propio del medioambientalismo ideológico y no es el clima lo que está en peligro sino el bienestar y la libertad de los seres humanos.
Vaclav Klaus, en declararaciones a Radio Free Europe, confirmó su asistencia e indicó que en su conferencia en la ONU el próximo mes hablará sin restricciones y de forma radical.
Sin problema ninguno en calificar al, en su día, Vicepresidente de los EE.UU, Al Gore, como un chiflado, el actual presidente de Chequia afirma que
- Voy a reunirme con una panda de Gore-itas, supongo que se asombrarán de verme y pensarán que fuí invitado 'por error'
enfatizando que
- No pienso andarme con rodeos
Klaus publicó este año su libro Un planeta Azul no Verde donde resume sus opiniones y critica con extrema dureza las actividades de la ONU, más concretamente del IPCC, sus sugerencias políticas y la engañosa aceptación de las mismas por parte de políticos pusilánimes incapaces de enfrentarse a algunas creencias comúnmente establecidas entre los electorados, siendo erróneas, por temor a las repercusiones en sus carreras como personas públicas.
b.