James Hansen, científico de la NASA y uno de los monaguillos más importantes del alarmismo climático del reverendo Al Gore, ha respondido a las numerosas críticas recibidas tras detectarse por Steve McIntyre errores en su modelización de temperaturas, errores que algunos pensamos deliberados.
Ha publicado un texto exculpatorio hilarante donde identifica a los que se regodean con fruición en su pena, balseros incluídos
Y después de identificar a sus perseguidores identifica también la causa científica del debate sobre el cambio climático para fruición de los gaianitas que deseen inflamarse hablando de política en de lugar de ciencia
Este humilde balsero es por tanto, según el multimillonario Prof. Hansen, un bufón de la plutocracia y un estafador que no cree en el usufructo. Un debate de gran altura científica.
Porque el Prof. Hansen en su escito de descargos afirma que:
Termina manifestando su asombro porque
Y no menciona la famosa carta del Jefe Seattle, que provoca lágrimas de éxtasis y arrobo en los medioambientalistas, a un presidente de los EE.UU y donde se habla del usufructo del planeta porque hasta el bobo de James Hansen sabe que es falsa y se escribió en 1971. Pero ganas le dieron a tenor del resto del escrito. Porque Hansen, que no es un plutócrata ya que él se ha ganado sus millones con su honesto esfuerzo -no como yo y el resto de los que se oponen a esta paparrucha ideológica- identifica la ciencia del común con la alta política en el más puro estilo de ciencia postnormal y siguiendo los inspiradores consejos de Vladimir Illich considera que la política comienza donde están las masas. Pero no donde hay unos cuantos miles. La política seria comienza donde hay millones.
Así que nada de ecuaciones diferenciales. Usufructo es the real deal (sic).
b.