
Abro hoy un libro con fecha de caducidad 9 de marzo de 2008. Hasta que llegue la cita electoral, me voy a dedicar aquí a reunir y examinar las encuestas sobre intención de voto. Tomaré en consideración todos los sondeos que publiquen medios de comunicación, organismos oficiales e incluso los partidos políticos.
La idea es:
observar la evolución de las encuestas, comentar lo que dicen y lo que no dicen, olisquear los ingredientes con los que se cocinan los datos.
Veremos, si somos capaces, quién puede ganar y con qué margen.
Después, tras el escrutinio del día señalado, comprobaremos lo errados que estábamos : )
Procuraré estar, desde ya, pendiente de lo que se publique al respecto. Por supuesto, los que deseen seguir y contribuir al desarrollo de este librito pueden enlazar encuestas y acompañarlas de sus propios análisis.
O si lo prefieren, me lo mandan al correo: santojito @ gmail . com
Al contrario de lo que ocurrió en los meses previos a las Generales de 2004 (véase p. 2, evolución del voto en las encuestas preelectorales de Sigma-2), en la que el partido en el Gobierno (PP) gozaba de una cómoda ventaja sobre la alternativa (PSOE), en esta ocasión los dos partidos se encuentran bastante igualados.
Es difícil sacar una media con empresas que siempre ofrecen resultados favorables a un partido político determinado (Sigma-2, para el PP; Instituto Opina, para el PSOE). Pero, si echamos un vistazo global al histórico de lo publicado últimamente, podemos decir que
la carrera arranca con una ventaja del PSOE sobre el PP cercana a los 3 puntos.
Bueno, vamos a envolver regalos. ¿Es que no habéis visto qué hora es?
Las encuestas electorales tienen la misma transparencia que el cuaderno de notas de un alquimista. Sabe mal decir esto, pero es hora de poner al día a quienes pretender acercarse al tema con eso que se llama inocencia científica.
El Santa Santorum de la investigación sociológica, CIS, se sincera con una Nota metodológica sobre los indicadores de su barómetro (lugar de donde sacaré los párrafos en cursiva y gráficos que vean a partir de ahora).
Para conocer la Intención de Voto, lo que siempre se pregunta es:
-Suponiendo que mañana se celebrasen Elecciones Generales, ¿a qué partido votaría usted?
Así se obtiene un indicador tras el cual no hay ninguna cocina, simplemente compone la serie de porcentajes para cada partido político.
Pero hay un problema:
Sin embargo, las respuestas a esta pregunta no constituyen una buena previsión si lo que se pretende es acercarse a los resultados de unas elecciones próximas, ya que son muy altos los porcentajes de respuesta para las opciones 'No sabe' y 'No contesta'.
Los institutos de investigación necesitan hacer predicciones. No pueden permitirse un estudio que ofrezca como resultado principal un titular al estilo de:
"No tenemos ni puta idea de quién ganará las elecciones"
Así pues,
Para predecir mejor los resultados electorales, el CIS construye a partir de la Intención de Voto lo que se conoce como Estimación de Voto, que no es más que aplicar a la Intención de Voto un modelo de corrección basado en otras variables de la encuesta, la experiencia pasada, informaciones de tipo cualitativo, etc.
Por tanto, hemos de saber que la Estimación de Voto es la Intención de Voto corregida por un modelo que incluye otras variables de la encuesta.
Un modelo secreto. Lo explica el CIS (todos hacen igual, no es sólo el CIS)La Estimación de Voto no es un indicador comparable al resto de los que se presentan, en la medida en que su método de cálculo nunca se ha hecho público y ha cambiado con los distintos equipos de dirección del CIS.
La conclusión es: no se fíen de los indicadores : )
Ya seguiremos con esto, voy a ver si ceno algo.El diario Público ha sacado hoy su primera Macroencuesta Electoral, lo llaman sondeo “Publiscopio” y está dirigido por el sociólogo José Luis de Zárraga.
Los aspectos para comentar son muy variados, iré tocando algunos en los próximos días y semanas. Pero, sobre todo, me centraré siempre en el objetivo marcado al inicio: ver quién puede ganar y con qué margen. Por tanto, asignación de escaños, formación de gobierno y demás temas (relevantes, sin duda), serán colaterales. Me quedo con lo “sencillo” : )
Y esto último es que, para Público, la cosa está (estaba en Diciembre, mes en que se hizo la Macroencuesta) así:
- PSOE, 4,5 puntos de diferencia sobre el PP.
A mí me parece una distancia excesiva, que hay que ponderar si tenemos en cuenta que reconocen un 16 % de No sabe / No contesta.
Precisamente de eso escribiré en breve: de los ‘indecisos’.Hagamos entretenido el tema de la participación.
Los datos pasados están ahí y cualquiera puede consultarlos. De hecho, conviene tenerlos a mano, tanto la distribución de votos y escaños, como los porcentajes de participación (ver Tabla 9). Por cierto, si el otro día nos metimos con el CIS, también es de justicia reconocer que el INE (Instituto Nacional de Estadística) ofrece acceso a bases de datos enormemente interesantes.
Mi intención es pensar la participación electoral desde el punto de vista de la fidelidad, planteada ésta incluso en términos de relación conyugal.
La cuestión importa porque
una de las constantes de los procesos electorales en España es la estabilidad del voto del PP y la inestabilidad del voto del PSOE. Lo cual quiere decir que un partido tiene un electorado muy fiel (PP) y el otro bastante infiel (PSOE).
La negrita sumada a la cursiva sumada al subrayado y todo ello con sangría diferenciada advierte que estamos ante una de las claves más decisivas de cuantas podamos apuntar :)
Para los lectores apresurados, hay un post de Arsenio Escolar donde lo cuenta con brevedad y destreza. Para los que tengan tiempo (jubilados, funcionarios, obispos, Borbones, etc.), he encontrado un artículo en el CEACS de la Fundación Juan March, donde su autora, Belén Barreiro, expone perfectamente las pautas de comportamiento electoral de los votantes de izquierda. En el citado trabajo, se pone de manifiesto que la infidelidad de electorado socialista tiene dos vertientes: 1) la abstención; y 2) el voto al PP.
Por tanto sólo en parte una alta participación favorece a priori al PSOE, aunque en conjunto sí le resulta más beneficiosa que al PP. Lo que queda claro es que el electorado socialista necesita un acicate para ir a votar, y un además un empujón extra para que ese voto sea PSOE.
Si esto es así, al PP le interesa confundirse con el paisaje, acercarse al centro, moderar el discurso… en fin lo que se entiende como perfil bajo y que su retaguardia mediática ultramontana no está dispuesta a permitir.
Al final, la cosa se reduce a ver si el pueblo le pone o no los cuernos al PSOE. Pase lo que pase, estoy de acuerdo con José Félix Tezanos: el electorado español es sabio y sus decisiones han sido las correctas.
De los otros cuernos, los de tipo sexual, también hay datos. Os dejo con Leguina.
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La Sexta enseñó ayer su Barómetro. (Pongo el único enlace medio estable que he encontrado, su web es un pelín rara). Dice que el PSOE saca 5 puntos de ventaja al PP.
La CadenaSer muestra su primer Pulsómetro del Instituto Opina. Dice que el PSOE saca 3 puntos de ventaja al PP.
En ambos casos, me falta la ficha técnica y, bueno, en realidad toda la encuesta. Sólo tenemos los "titulares" de las redacciones. Cuando nos dejen ver más detalles, los examinamos.
Una de las preguntas más divertidas de los barómetros del CIS, ya lo hemos dicho, es lo que se denomina recuerdo de voto.
El catálogo del CIS permite repasar las encuestas por años, y a poco que nos fijemos podemos extraer conclusiones interesantes.
Una graciosa es:
según pasan los años cada vez menos gente "recuerda" haber votado al PP.
Miren el barómetro del pasado mes de noviembre (página 19, pregunta 24).
Pero es que en noviembre de 2003 (página 24, pregunta 25), interrogados sobre a qué partido votaron en marzo de 2000, gana el PSOE. ¡Y en esas elecciones el PP venció con mayoría absoluta!
Pero es que en 1996, con las elecciones ganadas por el PP, sus votantes ya habían hecho la misma broma (pregunta 36, barómetro de diciembre).
A pesar de estas variaciones, dos porcentajes hermanos permanecen estables con el paso del tiempo: un 14 % de los encuestados NO CONTESTAN y un 2 % NO RECUERDA.
¿Qué se concluye de esto?
1- Que los votantes del PP son fieles a su partido en las elecciones, pero unos cachondos mentales cuando están frente a un encuestador. Se dedican a endosar votos al PSOE.
2- Que los votantes del PSOE que no quieren confesar su opción política se va a las casillas NO SABE / NO CONTESTA (etiqueta que contiene, no lo olvidemos, aproximadamente el 16 % del total de respuestas)
Mejor que este post, deberían leer el artículo ‘Comunicación política: Encuestas, Agendas y Procesos Cognitivos Electorales’, de Fermín Bouza, en Praxis Sociológica, No. 3, 1998.
Más concretamente, el epígrafe de la página 6 del texto, titulado ‘Confusión sobre los efectos de la publicación de encuestas’. Yo lo tomo prestado para este mensaje, por aquello de la extrema dificultad de encontrar buenos títulos, y lo he acortado, por aquello de la economía de palabras :)
Hay disponible un post sobre el particular, pero no es más breve que el citado epígrafe y los lenguajes son igual de accesibles.
Para los que siguen desde Valdeperrillos este librito de Presagios demoscópicos para las Elecciones Generales de 2008, tiene suma importancia conocer las implicaciones de lo que se conoce como empate técnico.
Esta expresión no describe exactamente una situación de igualdad; lo que en realidad quiere decir es que entre uno y otro partido hay una distancia que oscila entre los 2 y 4 puntos. Una distancia que, con el margen de error de los diseños muestrales, hace imposible conocer quién será el ganador. Por tanto, ‘empate técnico’ sería el término periodístico de lo en un aula de sociología sería el “con estos datos no tenemos información suficiente para hacer una predicción”, y lo que en un bar sería el típico “ni puta idea de quién ganará”.
Normalmente el panorama de empate técnico interesa al que va en ligera desventaja, porque impide que se produzca el llamado
Lo contrario a esto se conoce como
Considerando, así lo venimos repitiendo, que el voto del PP funciona casi como una variable constante (por su estabilidad mantenida en el tiempo), lo más apropiado sería examinar qué efectos tiene en los votantes del PSOE la publicación de encuestas con resultados de ‘empate técnico’.
Mi opinión al respecto: a la vista del comportamiento electoral que tienen unos y otros, al PSOE le interesa:
-la movilización social
-la radicalización de sus oponentes
-la moderación de su propio discurso
-el efecto underdog.
Por su parte, al PP le interesa:
-la desmovilización social
-la radicalización de sus oponentes
-la moderación de su propio discurso
-el efecto bandwagon
Si de las 100 personas que viajan en el autobús 20 nos contestan que aún no tienen decidido su voto o que se niegan a decírnoslo, lo que solemos hacer es buscarnos las castañas para ofrecer una predicción fiable.
El más ávido buscador de castañas es el CIS, razón de ser por la cual recibe toda clase de encrespadas críticas. Los barómetros que contienen eso que se etiqueta como Voto+Simpatía concentran la mayor parte de ellas (de castañas y críticas : )
A quien no confiesa su intención de voto, lo agarramos por la simpatía. Se trata de un mejunje en el que se mezcla ‘recuerdo de voto’, ‘confianza que inspiran’ los líderes políticos y hasta ‘ubicación ideológica’.
Antes comprenderemos los misterios eleusinos que averiguar la correlación entre el voto y la simpatía, su congruencia matemática.
Mi consejo es: desconfíen del indicador Voto+Simpatía
Una extrañeza antes de irme a la cama: No entiendo por qué Malaprensa incluye en su lista negra la noticia de El País sobre su sondeo de Metroscopia. Acusa al diario de PRISA de confundir intención de voto con intención de voto + simpatía. No es cierto, lean la noticia entera (o al menos hasta el cuarto párrafo, en el que habla de dicho cálculo). Está diferenciando bien entre intención directa de voto (34,6 % PSOE; 26,8 % PP) e intención directa más simpatía (41,2 % PSOE; 31,7 % PP).
Por más que busco, no encuentro ningún dato que avale la trascendencia de la economía en el resultado de los procesos electorales en España. Medios de comunicación y partidos políticos, cada uno con sus propios motivos, se han empeñado en situar este tema en el centro de sus respectivas agendas. Pero, por más que nos machaquen con la Bolsa, las hipotecas, el paro y la inflación, la realidad es que el comportamiento electoral de los ciudadanos no guarda relación directa con estos asuntos.
Si lo hiciera, el PSOE jamás habría obtenido tres mayorías absolutas ni el PP habría perdido la suya. El cambio de gobierno mediante elecciones generales nunca se ha producido por causas imputables a la marcha de la economía. A nivel local tampoco hay relación alguna. De hecho, las regiones económicamente más deprimidas de nuestro país, Extremadura y Andalucía, son los feudos más estables del poder autonómico socialista.
Para colmo, existe una disparidad significativa entre la percepción de los encuestados sobre la situación económica en general y la valoración concreta cuando la pregunta es sobre la situación personal. Ello refuerza la idea de que la crisis se contempla como un acontecimiento global (sistema financiero internacional, etc.) y no directamente con una mala gestión del gobierno español.
Los sondeos empiezan a dejar claro lo que ya se sospechaba: el PP se ha estancado en las encuestas. No consigue subir. Dijimos que lo de Gallardón no afectaría a las perspectivas del partido respecto a sus votantes (algunas reflexiones en sentido contrario suenan a cachondeo), pero parece que sí va a resultar decisivo de cara al granero de votos populares menos estudiado sociológicamente: el electorado socialista infiel.
El efecto Pizarro (otra vez tema economía) de momento ha pasado desapercibido en las encuestas. ¿Se acuerdan del famoso, en su época, efecto Borrell? También era una “gran baza económica”. En este caso, el señor Pizarro tiene un problema añadido (este sí, idiosincrásico español), a saber: la ausencia de una auténtica tradición liberal de nuestra historia nos impide confiar el poder político directo a ciudadanos enriquecidos. Todos admiramos el carisma y el dinero de estos próceres, pero desconfiamos enseguida de su honorabilidad si lo nombran presidente de nuestra comunidad de vecinos.
Excepto los forofos, los que observan el meollo electoral con cierta calma razonan que la conquista del “centro” acaba decidiendo el vencedor de los comicios.
Para llegar a la Moncloa, Aznar tuvo que hacer su memorable peregrinación al centro. A Joaquín Almunia lo aconsejaron justo al revés y se presentó a las elecciones de la mano de Izquierda Unida. El resultado fue la mayoría absoluta del PP, que precisamente permitió al señor del bigote escapar de ese incómodo lugar [el centro] y regresar a su hábitat natural.
Se ignora qué rayos representa con exactitud el centro como espacio político, pero existen pocas dudas de que el partido de Mariano Rajoy ha renunciado a esta opción en la presente legislatura.
No hace falta ser una lumbrera para darse cuenta de que los valores de nuestra sociedad se encuentran muy condicionados por la experiencia de una guerra civil y cuarenta años de dictadura franquista. Un pasado traumático que nadie en su sano juicio desea repetir. Este anhelo nos ha proporcionado un plus de permisividad, un punto extra para la convivencia y un ansia añadida de paz.
Sólo así puede entenderse que dejemos que uno sea primero ministro de Franco y después padre de la Constitución; que otro sea al tiempo jefe de ETA, diputado electo y miembro de la Comisión de Derechos Humanos. Por poner sólo dos ejemplos.
El centro político es la capacidad de comprender estas esquizofrenias sin volverse loco. Es llevarse bien con la Iglesia y con los gays. Es reunirte por la mañana con un líder sindicalista y por la noche irte a cenar con Emilio Botín. Y viceversa. Es marginar a los simpatizantes que te piden mantener las esencias; es dar cobijo a las ideas nuevas. Es respetar al poder de la periferia (nacionalismos) porque te has dado cuenta de que los conceptos centro-periferia ya no sirven.
El PP se ha vuelto loco antes de llegar a comprender nada. Atrincherado en sus principios, baila al son de locutores que sostienen que la primera causa de muerte en España es el aborto (Cesar Vidal dixit, refiriéndose a los nonatos), que el Jefe del Estado debe abdicar (Jiménez Losantos dixit) o que la homosexualidad es una enfermedad y ha de curarse (Cristina Schilling dixit). Refugiado en la decencia, da pábulo a quienes acusan de alta traición a la patria a Zapatero y de conspiración para derribar al Gobierno a una mafia heterogénea formada por etarras, policías y marroquíes.
El señor Rajoy gusta de repetir la palabra “normal”, tanto que se ha convertido en una coletilla que los imitadores explotan sin compasión. Pues bien, el drama del señor Rajoy es que sus coordenadas de normalidad (basadas, así lo reitera, en un breve compendio de ideas simples) no coinciden con las de la sociedad española (complejo equilibrio de diversidad).
En Estados Unidos, para las elecciones, se hizo famoso el lema “Es la economía, estúpido.” En España, bien podríamos concluir que: “Es el centro, imbécil.” Con razón el otro día, en una entrevista, el señor Pizarro evocaba un adagio chino: “Si no sabes sonreír, no pongas una tienda.” El problema es que al dependiente más simpático (Gallardón) lo han puesto en el almacén a cargar cajas.
Los análisis agregados de los resultados de las elecciones indican que el PSOE pierde si se cumplen dos condiciones:
Estaremos pendientes de ambos parámetros. Hasta ahora las encuestas indican un ligero descenso en la intención de voto a IU. Más dudas hay sobre la participación que puede haber en el 9 de marzo.
Consulta: El centro decide las elecciones en España · Belén Barreiro · El País, 6-12-07
Enero no ha sido un buen mes demoscópico para el PP, pero sigue vivo para pelear por la victoria.
Para este resumen me voy a basar únicamente en tres fuentes: TNS-Demoscopia (Antena 3 / Onda Cero), Publiscopio (Diario Público) e Instituto Opina (Cadena Ser). La razón es que son las únicas empresas que han publicado al menos dos encuestas preelectorales en enero. Eso nos permite, con ayuda de muchos alfileres, dibujar una tendencia.
- Según Antena 3, el PSOE ha arañado este mes 0,6 puntos al PP. De 2,1 que tenía a comienzos de mes a 2,7 a finales.
- Según Público, el PSOE ha ganado 2,2. De 3,6 que sacaba a los 5,8.
- Según Cadena Ser, la ventaja se ha doblado. De 3 puntos hemos pasado a 6 de ventaja.
A comienzos de este librito, decíamos que la ventaja del PSOE sobre el PP se acercaba a los 3 puntos. Como la obligación de todo “científico” es ser prudente y no entusiasmarse, sostengo que
al terminar enero la ventaja del PSOE sobre el PP ha alcanzado los 3 puntos.
Veremos qué nos depara febrero.
Para no despistar en exceso al personal, vamos a colocar aquí las encuestas de febrero.
Teníamos por ahí la de este domingo en El País (Sondeo Metroscopia), según la cual “el PSOE aventaja [estimación de voto] en 3,4 puntos al PP”. Con una participación de aprox. el 73 %.
Hoy lunes día 4 el diario Público presenta nueva entrega de su Publiscopio, que marca una diferencia de 6,4 puntos, también en estimación de voto. Participación de más del 75 %.
Tengo interés en conocer el sondeo de Sigma-2 para El Mundo. Seguro que lo tiene ya Pedro Jota encima de su mesa, ¡que lo publique ya!
Llegados a este punto, conviene tener a mano un breviario con los elementos más sustanciales para interpretar las encuestas preelectorales. Por supuesto, recomendamos leer con atención cada uno de los apartados de los Presagios; pero por si acaso a continuación presento la siguiente guía útil:
Lunes 11 de febrero, dos nuevas encuestas. A ellas añadimos una reflexión:
He abierto una nueva hoja de este libro para subrayar lo siguiente: El PP no consigue ascender en las encuestas; se encuentra estancado desde hace un año en torno al 39 % en estimación de voto. Sus oscilaciones, arriba y abajo, se cuentan en décimas y sólo reduce la diferencia con el PSOE cuando éste sufre caídas significativas.
Si observamos los gráficos de los diferentes institutos demoscópicos, y todas las encuestas son muy parejas, el dibujo de la “evolución” del PP es casi una línea recta horizontal.
Se dice que el PP tiene un suelo [electoral] muy firme. Lo que se empieza a sospechar es que ese robusto suelo coincide, en estos comicios, con su techo. Y así es imposible ganar las elecciones.
Las encuestas preelectorales, que proliferan en los medios y tensan a algunos, se realizan mediante entrevista telefónica. Indagar un poco en esta técnica de recogida de datos nos puede ayudar a comprender las carencias de los sondeos.
Para elaborar estos miniapuntes, me he basado en un artículo publicado por la Sociedad Internacional de Profesionales de la Investigación de Encuestas. Especialistas de la Universidad de Granada llevan a cabo un análisis comparativo entre la entrevista telefónica y la entrevista presencial. Lo hacen con cuestionario sobre juego patológico; nos sirve en el sentido de que se trata de preguntas sensibles, pues interrogar por la orientación del voto también lo es. Sean ludópatas o electores, nos interesa conocer en qué se diferencian sus rasgos y comportamiento ante una entrevista por teléfono y una cara a cara.
La ventaja más notable de la entrevista telefónica es la reducción de costes que implica su utilización. El costo puede ser hasta cinco veces menor que la misma encuesta hecha mediante entrevista a domicilio. La otra ventaja relevante es la rapidez, tanto en fase de recogida de datos, como en su tratamiento y procesamiento. La figura del call center amplía, todavía más, las posibilidades de control y supervisión.
Bien, ya no hay más virtudes. Punto. Todo lo demás son desventajas, relacionadas de uno u otro modo con el hecho de no tener al entrevistador desplazado a nuestro domicilio.
La principal: una mayor tasa de no-respuestas. Esto se agrava en el caso de España porque aquí la encuesta telefónica se asocia al marketing directo y no a la investigación social. En el estudio que estoy usando como fuente, esta tasa ascendía al 11 % con respecto a las entrevistas presenciales, una diferencia estadísticamente significativa. La entrevista telefónica, además, contiene mayores errores de medición (en concreto, de elaboración y comunicación).
Más graves, sin embargo, son los sesgos encontrados en las tasas de respuestas. Se han hallado diferencias significativas en el nivel de estudios y nivel de ingresos. Lo diré de una manera llana: los entrevistados por teléfono tiene estudios universitarios en una proporción que triplica a los entrevistados a domicilio. Y algo parecido ocurre con la distribución de ingresos mensuales: los que contestan al teléfono tienen bastante más pasta que los que contestan cara a cara.
¿Por qué ocurre esto? No hay una única explicación y sí varias hipótesis. Se echa mano del concepto de vulnerabilidad social. Contestar al teléfono a ciertas preguntas implica un grado de incertidumbre sobre la identidad de quien las formula, el empleo que se hará con esas respuestas, etc. Las personas más vulnerables (por tener menos recursos económicos y menos formación) serían más sensibles a esa incertidumbre y más reticentes a participar en esas historias. Otra posibilidad es que la comunicación verbal cara a cara sea más fácil y menos incómoda para estos grupos sociales.
Si aceptamos que la gente con estudios superiores y alto nivel de ingresos vota al PP, entonces cabe concluir que los votantes del PP están sobre-representados en las encuestas preelectorales. Asimismo, el famoso voto oculto socialista podría explicarse, en parte, por gente con bajo nivel de estudios e ingresos que acepta contestar el cuestionario pero que no se atreve a decir que vota al PSOE y se adscribe a las opciones de los Ns / Nc. Pero este último párrafo ya son desvaríos míos, no lo tengan muy en cuenta : )
Si fuera asesor del PP y tuviera que acudir el próximo lunes a la calle Génova a explicar la encuesta del CIS, para empezar me marcharía el fin de semana a Baqueira-Beret. Como dice Alfonso Guerra, los del PP siempre se van a esquiar cuando ocurre algo ;-)
Con la cara tostada y la marca de las gafas de esquí, el lunes subiría al despacho de Mariano, que me esperaría con Angelito y compañía y les explicaría lo siguiente:
Según el CIS, en un año hemos perdido 3 décimas con el PSOE. En enero de 2007 estábamos a 1,2 puntos; ahora a 1,5. Eso sí, en enero de 2006 nos encontrábamos a 1,6.
La Prensa habla de empate técnico. Pero mirad que en intención de voto (pregunta 9, página 11 del PDF del CIS) ya ni siquiera somos la segunda fuerza política. Los “indecisos” (Ns/Nc) nos sacan más de cinco puntos. El resto de distribuciones marginales resultan desastrosas: salimos fatal en simpatía, confianza… en fin, en todo.
En realidad, es inexplicable que únicamente nos hallemos a un punto y medio de los socialistas. La argumentación del CIS para ofrecer estas estimaciones dice así:
Dado que los datos de los indicadores “intención de voto” e “intención de voto + simpatía” son datos directos de opinión y no suponen ni proporcionan por sí mismos ninguna proyección de hipotéticos resultados electorales, en este anexo se recogen los resultados de aplicar un modelo de estimación a los datos directos de opinión proporcionados por la encuesta. Obviamente, el uso de los mismos datos con otros modelos podría dar lugar a estimaciones diferentes.
Aunque inexplicable, la estimación se parece bastante a la del Instituto Noxa en su sondeo para La Vanguardia de mediados de enero, que nos daba una desventaja de casi 2,5 puntos. Os recuerdo que los de Noxa suelen acercarse mucho a los resultados electorales; últimamente son los que más afinan. Os recuerdo, de paso, que los del CIS suelen cagarla como nadie; últimamente son los que más desafinan. Así pues, la diferencia entre los que la cagan y los que aciertan se sitúa ahora mismo en 1 punto.
La igualdad en las encuestas nunca nos ha beneficiado. Si los descamisados perciben que podemos ganar, el 9 de marzo suspenderán la partida de dominó en la mugrienta tasca de su mugriento barrio e irán a votar. Entonces acabaremos todos en Baqueira el fin de semana siguiente, mentalizándonos para estar en la oposición otros cuatro años.
Quienes no tenemos ni puñetera idea de lo que pasará, solemos refugiarnos en lo que pasó. Aunque sin garantías de continuación, la historia muestra predilección por la permanencia antes que por el cambio, por lo iterativo antes que por lo inédito.
Veamos, desde el punto de vista demoscópico, los dos últimos cambios de color de gobierno en España.
Los sondeos de 1996 todavía hoy son motivo de poluciones nocturnas en algunos profesores de técnicas de investigación social. Para los que no se acuerden, las encuestas daban más de diez puntos de ventaja al PP sobre el PSOE. La curva era tan empinada, que se daba por hecho un vuelco radical, con mayoría absoluta para los populares. Lo único que se discutía era si González abandonaría el poder con elegancia o no. El resultado final: poco más de un punto de diferencia y Aznar hablando catalán en la intimidad.

(Fuente: El fracaso del oráculo · Gabriel Colomé)
Los sondeos de 2004 quedaron invalidados o arrinconados a raíz del atentado terrorista del 11 de Marzo. El PP, desde la mayoría absoluta del trimestre anterior, bajaba por el tobogán de una opinión pública totalmente en contra (Guerra de Irak, Prestige, etc.) hasta rozarse, hombro con hombro, con el PSOE. Lo que sucedió después, cada uno que lo rememore como quiera (utilizando el fervor sectario o intentando una reflexión neutral); no es tema de este libro.
¿Qué tienen en común las encuestas preelectorales de 1996 y 2004? Pues, a mi juicio, dos cosas:
¿Se parecen en algo estos escenarios al actual? Yo no lo veo.
Por cierto, última encuesta publicada: Expansión (del Grupo de Pedro Bola) da ya una ventaja de 5 puntos al PSOE, con una participación de más de 72 %. Hace una semana, Expansión daba sólo 1,3 puntos de ventaja, con una participación que apenas llegaba al 70 %. Más participación, menos posibilidades para el PP.

La campaña electoral para las Generales de 2008 va a estar trufada de debates entre candidatos. Acabamos de asistir al primero de ellos, entre Solbes y Pizarro, lugartenientes económicos de Zapatero y Rajoy.
En España nuestra experiencia democrática en tal sentido es mínima. Hace quince años del último encuentro televisado entre aspirantes a la Presidencia. Por tanto poco podemos decir sobre la incidencia de los debates en los sondeos preelectorales, y menos aún en el resultado final de los comicios.
Por lo general, estos espectáculos mediáticos (así se organizan y conciben) no suelen alterar el estado de la opinión pública. El formato (intervenciones pactadas en tiempo y temas) y la supresión de los elementos esenciales de una discusión real (interrupciones para matizar al otro, contraste verdadero de ideas y argumentos, etc.) hacen que la mayoría de la veces el “debate” concluya en tablas. Al día siguiente, los medios de cada bando otorgan la victoria a su hombre sin aportar razones de peso.
Importan más los criterios emocionales y los detalles estéticos. Todos los comentaristas parecen estar de acuerdo en señalar que una gota de sudor inoportuna en la frente, un tartamudeo a destiempo, una reiteración torpe de un asunto secundario o una falta de contundencia para dirigirse al adversario pueden convertirse en elementos negativos para la percepción del espectador.
A mi juicio, el debate de esta noche lo ha ganado el señor Solbes. Ha demostrado una mayor preparación del contenido de los temas tratados; ha sabido rebatir con más firmeza las cifras y acusaciones que le ponían delante; y en el “cuerpo a cuerpo” ha atizado más y mejor en los puntos débiles de su oponente.
Siguiendo la línea de asesoría gratuita con los más pobres, a continuación daré una serie de orientaciones cabales para que en el próximo debate (lunes 3 de marzo) Rajoy pueda alzarse con la victoria.
La situación apócrifa ya la conocen. He vuelto este mediodía de esquiar, un chofer privado ha aparcado el Audi de gama alta blindado frente a la calle Génova. Subo por el ascensor, acaban de fregarlo. Dicen que las lágrimas de Gallardón no salen ni con lejía.
Entro en el despacho de Mariano; su troupe lo flanquea. Les explico lo siguiente, punto por punto:
1º. Despedir al sastre del partido. Así no se debe vestir, así sí. Hay que ir disfrazado de presidente, traje oscuro con aire institucional, no de patán con colores mal combinados. Llamad al sastre de Mario Conde o el de los Albertos.
2º. Sentarse hacia delante, ligeramente echado sobre la mesa; no hundirse en el respaldo de la silla y dar la impresión de estar de tertulia familiar.
3º. No mirar constantemente al cronómetro. No obsesionarse con los tiempos.
4º. Relacionado con lo anterior: en las intervenciones propias, buscar la interrupción del moderador sobrepasando los tiempos asignados.
5º. Relacionado con lo anterior: el moderador será moderadora, Olga Viza. Hay que obligarle a mediar. Su condición de mujer jugará un papel negativo a ojos del espectador si consigues ponerle nerviosa. Las espectadoras tienden a juzgar más duramente a las profesionales de su propio género. Las mujeres opinan, en su mayoría, que el anterior debate lo ha ganado Zapatero. Hay que poner a ese sector de la audiencia a nuestro favor.
6º. Escucha activa. Cuando hable Zapatero hay que comerse la mesa, hincar los codos en ella y participar de su intervención: con pequeños gestos de las manos, no ostensibles, tomando notas, y, sobre todo, interrumpiendo con monosílabos. Tienen que ser interrupciones leves pero perceptibles, que entorpezcan pero no frenen su exposición, que hagan necesaria solicitud de amparo del otro a Olga Viza. Hay que hacer enfadar a Zapatero.
7º. Jamás enfadarse. Que los dos (Zapatero y Olga Viza) salgan enfadados; tú no.
8º. Jamás dar impresión de estar siendo demasiado agresivo. Hay que controlar la distancia entre el guante blanco y el rifi-rafe desagradable. La gente no quiere ni lo uno ni lo otro.
9º. Palabras tabú. Hay que obligar a Zapatero a pronunciar expresiones tabú, sea en el contexto que sea: De Juana Chaos, Obras del AVE, Esquerra Republicana, Recesión (ésta la pronunció en el anterior debate), Crisis, Inflación, Pepe Blanco, Magdalena Álvarez, hipotecas, T-4 de Barajas. De igual modo, evitar a toda costa pronunciar expresiones tabú: Aznar, 11-M, Irak, Prestige, Acebes, Zaplana…
10º. Jamás decir: “Yo estuve en el Gobierno” , “Yo estuve en el Ministerio…” , ni nada parecido.
11º. Jamás usar condicionales, “Yo haría…”. Utilizar el futuro: “Yo haré”.
12º. Temas sensibles: a) Política antiterrorista. Decir que lo que harás será recuperar el consenso y restituir el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo. Pedirle, en ese instante, el apoyo público para dicho Pacto. Evitar gesto cínico al decir esto. Pedir el apoyo no más de dos veces. Y b) Política de inmigración. Equilibrar idea de “mano dura” (control de fronteras, etc.) con idea de “integración”. Reforzar el mensaje de ni uno más y, al mismo tiempo, somos un mejor país gracias a los inmigrantes. Articular esta contradicción con la expresión colapso del sistema (sanitario, etc.).
13º. Hay que conseguir el protagonismo de los medios a través de un titular gancho. Una frase que al día siguiente se convierta en la más repetida, la más destacada. Tiene que ser el momento más enfático del debate, más teatral. Dos opciones: i) Volcar negatividad sobre el oponente: cuando el PSOE ha estado mucho tiempo en el poder, se ha corrompido de arriba abajo. Idea fuerza: PSOE = Corrupción. ii) Volcar la positividad sobre uno mismo: si obtengo un solo voto más que usted, y me corresponde formar Gobierno, prometo a todos los españoles que no pactaré con los partidos nacionalistas para ser Presidente. Idea fuerza: Se acabó el chantaje de los nacionalistas. Recomiendo la segunda opción. Es el único órdago que puede volcar las encuestas y hay recovecos para burlarlo (confiar en que Rosa Díez entre en el Parlamento, buscar la abstención de CIU y PNV dándoles algunos caramelos, etc.). El reparto de escaños nos puede dar un gobierno en minoría, un tren que no debemos dejar pasar.
Si todo esto falla, a casa y que se ponga otro a dirigir el PP.
Faltan diez días para las elecciones. El resumen demoscópico de este segundo mes del año pasa, en primer lugar, por ratificar la tesis de la equivalencia entre el suelo electoral del PP y su techo; en segundo lugar, señalar el gradual ascenso del PSOE.
La bacanal de encuestas publicadas va desde la igualdad extrema que sostienen ABC y Antena3 / Onda Cero, a la mayoría absoluta para el PSOE que refleja Telecinco. Además tenemos el supuesto rigor del CIS, que aporta unas estimaciones tan ajustadas entre los dos grandes partidos que nadie se cree, y el aparente cachondeo de la Cadena Ser, que partiendo de la misma igualdad ha disparado como un cohete al PSOE hasta ponerlo en cinco en cuestión de diez días.
En estos Presagios, hemos dado cuenta de los sondeos de las últimas cuatro semanas aquí y aquí. Mi punto de vista sobre la distancia entre PSOE y PP lo he cuantificado recientemente y lo mantengo: 3,5 puntos.
Si tuviera que elaborar un cuadro animado para exponer al lector apresurado y harto de sondeos la evolución de la situación, pondría sobre el gráfico una máquina voladora primitiva, al estilo de las que esbozó Leonardo. El suelo irregular sería el PP y el aeroplano precario el PSOE.

La carrera por la pista sería larga, bacheada, con amagos de despegue. En este mes, conforme aumentan las previsiones de participación, el aeroplano se ha elevado. Su ascenso es lento y poco seguro.
(Coincidirán conmigo en que este cuento mío del avión es más bonito que el de la niña de Rajoy ; )
Creemos que los debates políticos en televisión no alteran significativamente los estados de la opinión pública. Pese a ello, hemos intentado echar una mano a Rajoy para el próximo lunes.
En justa correspondencia, anotamos algunas sugerencias a Zapatero. Quede claro que se trata de pautas pensadas en clave de comunicación política, donde predomina la persuasión sobre la argumentación, la forma sobre el fondo.
Lo que ZP debe hacer el lunes 3 de marzo por la noche es:
Marzo ha llegado y sólo los alérgicos al polen nos hemos dado cuenta. Para los demás, aquí va el siguiente chorreo de encuestas recientes:
-Metroscopia / El País: 4,1 puntos en estimación de voto.
PSOE: 42,0 %; PP: 38,8 %
-Demométrica / Informativos Telecinco: 6,4 puntos en intención declarada de voto.
PSOE: 44,6%; PP: 38,2 %
-Obradoiro de Socioloxia / Público: 6,2 puntos en estimación de voto.
PSOE: 45 %; PP: 38,8 %
-Sondaxe / La voz de Galicia: 3,5 puntos en estimación de voto.
PSOE: 43,5 %; PP: 40,00 %
-TNS-Demoscopia / Informativos Antena 3: 3,8 puntos en estimación de voto.
PSOE: 42,3 %; PP: 38,5 %
-Revista Época / Grupo Intereconomía: Único medio que da ganador al PP (¡juas!)
PP: 40,5 %; PSOE: 37,6 %
Esta noche La Sexta Noticias dará su nuevo Barómetro. Y mañana el diario El Mundo publicará su última encuesta. Estén atentos… Hum… vaale, ya estoy atento yo.
Dos comentarios más:
1) En estos últimos días verán que algunos medios utilizan la expresión “Intención declarada de voto”, “Intención de voto decidido” o patochadas semejantes. Son datos brutos, no sirven para nada.
2) Desconfíen de los que se dicen capaces de adivinar exactamente los escaños que obtendrá cada partido. Ríanse, además de desconfiar, de los que dan horquillas: sostener que UPD logrará entre 0 y 1 escaños es como decir que yo mañana estaré vivo o muerto; no aporta nada, no predice nada.
:::::::Ah, la participación: según la mayoría de los sondeos rondará el 74 %. Más baja que en 2004::::::::
Aunque no es legal en España, The Times sí puede hacerlo. Traduzco los primeros párrafos:
El Presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, está a punto de se rreelegido el próximo domingo por un estrecho margen, de acuerdo a los resultados de una encuesta encargada por The Times.
Realizada por la encuestadora española Sigma Dos, los ultimos resultados muestran al Partido Socialista de Zapatero ganando a sus rivales conservadores por un 3,8%. Este resultado permitiría a los socialistas obtener los suficientes escaños como para formar gobierno, aunque no la mayoría absoluta.
http://www.timesonline.co.uk/tol/news/world/europe/article3497500.ece
Sigma Dos es quien habitualmente realiza las encuestas para El Mundo.
Termino este librito con una bibliografía, para dar apariencia de seriedad y para dejar constancia de la lista de culpables si erramos en las previsiones. Ya no abriré más páginas, excepto un anexo o epílogo la semana próxima donde figuren los resultados de los comicios. Por supuesto el libro queda abierto a nuevas aportaciones y críticas de quienes deseen decir algo.
Al final de la bibliografía he puesto un chiste de Forges, para compensar el aburrimiento y asegurarme de que movéis el cursor hasta abajo.
Prensa, Radio y Televisión
Público · http://www.publico.es
El País · http://www.elpais.com/
La Vanguardia · http://www.lavanguardia.es
El Mundo · http://www.elmundo.es/
El Periódico · http://www.elperiodico.com/
Informativos Antena 3 · http://www.antena3.com/a3noticias/
El Plural.com · http://www.elplural.com
ABC · http://www.abc.es
COPE · http://www.cope.es
Cadena SER · http://www.cadenaser.com/
La Sexta Noticias · http://www.lasextanoticias.com/
Estrelladigital · http://www.estrelladigital.es
La voz de Galicia · http://www.lavozdegalicia.es/
Expansión · http://www.expansion.com/
Empresas de Investigación Social
Sigma-2 · Elecciones Generales, Marzo 2004 · http://www.sigmados.com/esp/analisis.pdf
TNS-Demoscopia · http://www.tns-global.es
Gabinet d’Estudis Socials i Opinió Pública · http://www.gesop.net/
GAD, Gabinete de Análisis Demoscópico · Compilación de Encuestas Publicadas Elecciones Generales 2008 · http://www.analisisdemoscopico.com/index.php?option=com_content&task=view&id=59&Itemid=32
Blogs
Arsenio Escolar · http://blogs.20minutos.es/arsenioescolar
Rogelio Orts · http://rogelioorts.wordpress.com
Josu Mezo · Malaprensa · http://personales.ya.com/josumezo/malaprensa/index.html
Organismos oficiales
CIS · http://www.cis.es/
INE · http://www.ine.es
Junta Electoral Central · http://www.juntaelectoralcentral.es
Libros, Artículos y Ensayos
J.M. Salinas Martínez de Lecea, A. Calvo Salguero, M. Carmen Aguilar Luzón · Universidad de Granada · Un análisis comparativo entre la entrevista telefónica y la entrevista presencial en la determinación de la prevalencia de los juegos de azar · Metodología de Encuestas ISSN: 1575-7803 · Vol 6, Núm 2, 2004, 119-132 · Sociedad Internacional de Profesionales de la Investigación de Encuestas (SIPIE) · Disponible en: http://www.sipie.net/esp/uploads/96d6cd42-c09f-2ebe.pdf
Harold I. Brown, La nueva filosofía de la ciencia, 1983, Editorial Tecnos, Madrid (edición original americana: 1977).
Guillermo López García, Consideraciones sobre los efectos electorales de los atentados terroristas del 11-M, Revista de Ciencias Sociales Aposta, ISSN 1696-7348, Núm 12, Noviembre 2004, disponible en: http://www.apostadigital.com/revistav3/hemeroteca/guillermo2.pdf
Narciso Michavila, Guerra, Terrorismo y elecciones: incidencia electoral de los atentados islamistas en Madrid, DT Documentos, 2005, Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, Disponible en: http://www.realinstitutoelcano.org/documentos/180.asp
José García Montalvo, Bombas y elecciones, Expansión, 29 enero 2007, p. 53, Disponible en:http://www.econ.upf.edu/~montalvo/columnas/expansion_11m.pdf
Belén Barreiro, Los determinantes de la participación en las elecciones españolas de marzo de 2000: el problema de la abstención en la izquierda, Centro de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales, Fundación March, Octubre 2001, Disponible en:http://www.march.es/ceacs/publicaciones/working/archivos/2002_171.pdf
— El centro decide las elecciones en España, El País, 6 diciembre 2007, disponible en:http://www.iceta.org/bb061207.pdf
José Félix Tezanos, La sabiduría del electorado español, Revista Temas, Núm 158, Enero 2008, en: http://www.fundacionsistema.com/media//PDF/Temas158_PULSO_PDF.pdf
Joaquín Leguina, Cuernos, 17 agosto 2003, disponible en:http://www.el-mundo.es/magazine/2003/203/1060871765.html
Fermín Bouza, Comunicación política: Encuestas, Agendas y Procesos Cognitivos Electorales, en Praxis Sociológica, Núm 3, 1998, disponible en:http://www.ucm.es/info/socvi/BOUZA/NUEVA1/Textos/Comupoli.pdf
Gabriel Colomé, Sondeos de opinión. ¿El fracaso del oráculo?, Chasqui 71, 2000, disponible en: http://chasqui.comunica.org/colome71.htm

Los resultados de las Elecciones Generales 2008 indican que el PSOE (43,64 %) ha ganado con una ventaja de 3,5 puntos sobre el PP (40,11 %).
Por tanto, las encuestas preelectorales han acertado, en líneas generales, en sus estimaciones. Los lectores de estos Presagios han tenido, durante dos largos meses, información y análisis de la evolución de los sondeos; y sobre todo, han podido ver cómo y por qué dábamos más fiabilidad a unas encuestas (las que se movían entre los 3 y 4 puntos) y menos a otras (que o bien señalaban extrema igualdad, o bien extrema desigualdad).
Pues bien, no se crean que --aunque saquemos pecho-- no estamos sorprendidos: es un acontecimiento excepcional que los sondeos preelectorales acierten de manera tan precisa. De hecho, es un auténtico misterio : )
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