Conclusiones

  • Con todo lo aquí presentado, sigue siendo imposible saber, del calentamiento global observado, cuánto ha sido por culpa del CO2 y cuánto se ha debido a otras causas. No existen evidencias sólidas en ninguna de las direcciones sostenidas por alarmistas ni escépticos.
  • La única manera de poder descartar unas cosas u otras será la observación directa de la evolución de temperaturas de los próximos años, puesto que las predicciones de unos y otros difieren sustancialmente.
  • Está bien empezar a implantar políticas invocando el principio de precaución, por si acaso resulta que de verdad estamos ante un problema gravísimo. Sin embargo es necesario informar a los ciudadanos de que ese podría no ser el caso, y los ciudadanos tienen el deber de exigir a los gobernantes que las políticas implementadas también contemplen esa posibilidad y tengan marcha atrás, antes de que se efectúen cambios irreversibles en nuestras estructuras económicas y de bienestar.