Así pues, dichos por sí mismos, los verbos son nombres y significan algo –pues el que habla detiene el pensamiento, y el que escucha descansa-, pero no indican en modo alguno si existe algo o no; en efecto, ni siquiera ser o no ser es signo de la cosa real, por más que diga lo que es a secas. En sí mismo, en efecto, no es nada, sino que cosignifica una cierta composición, que no es posible concebir sin los componentes.
Aristóteles, Sobre la interpretación, 16b20.
Distintas formas de decir la cualidad.
a) Dichas como estado y disposición. El estado es más duradero que la disposición. En castellano los distinguimos usando el verbo ‘ser’ para referirnos al ‘estado’ y ‘estar’ para la ‘disposición’. En Matías es justo, la cualidad “justo” es un estado, un modo de ser; En Matías está enfermo, la cualidad “enfermo” es una disposición.
b) Dichas según una capacidad o incapacidad natural. Algo es ‘duro’ por tener la capacidad de no ser dividido fácilmente, algo es ‘blando’ por carecer de esa capacidad.
c) Dichas de cualidades afectivas y afecciones. Algunas cosas provocan ciertas sensaciones al entrar en contacto con nuestros sentidos, entonces decimos de ellas una cualidad relacionada con esa sensación.
Aristóteles está empeñado en que se distinga entre padecer una cualidad y provocarla. La carcasa de mi ordenador es negra, padece una cualidad; la miel es dulce, provoca una cualidad. Hay cualidades específicas del carácter humano, son permanentes, se nace, por ejemplo, alegre o colérico, nos veremos ante Matías, el alegre o Matías, el colérico y, aunque nada impide que el colérico Matías en buena hora reciba un ramalazo de alegría y pase una tarde chisposa, no bastará para hacerle alegre, la alegría será en este caso solo una afección pasajera.
Las cualidades no definen a las entidades primarias, la ceguera de este hombre que se acerca no es un rasgo que le defina, no afecta a lo que él es, tan solo, claro, lo cualifica. Puede dejar de ser ciego, no puede dejar de ser un hombre. Ojalá no hiciera falta recordarlo, pero esta idea no siempre se ha percibido con claridad y nada permite afirmar que ya será evidente para siempre. Durante siglos se ha considerado que ser negro o idiota o mujer, ser tal o cual, es pertenecer a otra especie, una casi humana. Aún hoy sucede en demasiados lugares del mundo. Es falso en todos los casos, lo que te hace humano es pertenecer al género animal y que te haya tocado el lado de los racionales, el resto son cualidades, afecciones, cantidades, lugares, momentos.
d) “Un cuarto género de cualidades es la figura y la forma que envuelve a cada cosa, y además la derechura y la curvatura y cualquier posible cosa del mismo tipo: pues en cada una de estas cosas se habla de un cierto cual: en efecto, por ser triangular o cuadrangular se dice de algo que es tal o cual, así como por ser recto o curvo”.
No siempre las cualidades tienen contrarios. Lo contrario de justo es injusto, pero no hay un contrario de pálido.
No siempre admiten el más y el menos. Un día puede ser más claro que otro, pero no se puede ser más o menos triangular.
Recordamos que lo exclusivo de la cantidad es la igualdad y la desigualdad, lo exclusivo de la cualidad es lo semejante y lo desemejante: si dos cosas se asemejan es, exclusivamente, por compartir una cualidad o por no compartirla.
Hay cualidades que están también en la categoría de la relación. Nada impide anotarlas en las dos categorías, basta con tener en cuenta que lo relativo es la cualidad, no aquello de lo que se dice esa cualidad. En “Matías es justo”, justo es una relación y una cualidad, Matías no, Matías es una entidad.