Un referéndum bárbaro: volvemos al mismo siglo XV con su simple e indignante convocatoria y es Suiza, un país que todos conocemos por su desarrollismo, donde tiene lugar uno de los mayores errores cometibles.
Primero, por el cariz socialmente injusto de la medida y, segundo, por los conflictos que ésta supondrá. ¿Son, en realidad, los musulmanes menos personas? Es lo que piensa casi el 60 por ciento de los votantes suizos y es almenos la idea que desprende la elección tan negativa.
El racismo es la ignorancia: los ignorantes xenófobos argumentan que dichos minaretes perturban la salud de los suizos que oyen la llamada a la oración por megafonía y yo, ignorante pero no racista, me pregunto si los campanarios en las iglesias les molestan.
Ahora los países de amplia mayoría musulmana ya han denunciado, y los pocos locos que ahí existen van a actuar, desde luego que no nos extrañe si así lo hacen.
Un saludo a todos