Posturas sin fin

Los climatólogos Eduardo Zorita y Hans von Storch publican una interesante reflexión, que refleja cierta y sincera amargura, en su bitácora La cebolla del clima. Estrictamente hablando el texto es de Hans aunque lo publica Eduardo en su nombre, no creo equivocarme si digo que lo comparten los dos, pero esto es un albur que corro yo, aunque fundado. Llevan mucho tiempo publicando juntos.

La reflexión aparece cuando Hans enfatiza que un tercio de sus lectores son físicos, ciertamente eso no proporciona una opinión plural del asunto del cambio climático, aunque esto no deprime tanto a Hans como comprobar que entre esa comunidad de gente, gente que entiende la física de la atmósfera, las posiciones rápidamente se polarizan hacia extremos poco conciliables, en un ciclo sin fin de los pros enfrentados a los contras.. De un lado, "existe un peligroso calentamiento global, caso cerrado", del otro "el calentamiento es un constructo exagerado, caso abierto".

Nótese que esta polarización es entre gente de la Ciencia, más concretamente entre físicos, gente que está en uno de los puntos fundamentales del debate climático, que cubre muchos aspectos. Tanto como para que esté claro que nadie pueda decir que entiende todo lo que abarca el clima, porque es imposible. Nótese que la polarización es científica y entre científicos, La Cebolla del Clima es un excelente ejemplo, cosa que nunca fue transmitida desde el IPCC e instancias políticas que siempre dejaron al ciudadano medio que se dedica a sus cosas con la sensación de que el acuerdo era brutal entre los tipos de la ciencia.

La polarización científica es mucho menor entre otros colectivos de científicos (biólogos, ecólogos, oceanógrafos, sociólogos que estudian el impacto social de alteraciones climáticas, etc). La razón estriba, a mí me lo parece, en que son disciplinas que parten del "¿qué pasaría si...?" que en el asunto del clima les entregan los primeros, los físicos. Estas disciplinas han tomado los escenarios de 3-4.5º C de sensibilidad climática (o más) y han elaborado sus "¿qué pasaría si...?" que es lo que ha trascendido como alarma al público. Lo que en este proceso no trascendió al ciudadano es que en el núcleo central del debate, entre los físicos, que están en las causas primeras y no en los "¿qué pasaría si...?",  tal acuerdo no existe. Y la audiencia de físicos de la bitácora de Hans y Eduardo así lo refleja. Deprime, claro, pero es la realidad. Y la realidad es lo que hay que contar, y ciertas gafas y cierto sesgo han contado al gran público los "¿qué pasaría si...?" pero no el permanente debate, muy agresivo, a veces maleducado e incluso violento, entre esta comunidad. Que no es muy grande, o, como resalta Hans, no más grande que la de biólogos o ingenieros.

En el núcleo de físicos las diferencias no son sólo científicas, estas diferencias se decantan hacia dos extremos bien separados en asuntos más políticos, los que hablan de minimizar el riesgo, y apuestan políticamente por la regulación y el control, y los que dado el nivel de incertidumbre sostienen que en todo caso lo que hay que minimizar es el impacto y apuestan por la adaptación y el libre mercado.

A partir de una sugerencia de un colaborador Hans propone en su bitácora  un cambio de rumbo, tiene cierta sensación amarga de que el debate allí ya es estéril. Sugiere, la buena voluntad es obvia y de agradecer por sus lectores, reflexionar sobre un par de cuestiones

  • ¿se puede establecer una sólida base de acuerdos y discrepancias?
  • ¿hasta qué punto la ciencia del clima es una subdisciplina de la física?, posiblemente una disciplina inferior, ¿tiene elementos propios la ciencia del clima que la hacen diferente por alguna característica inherente?
  • La presencia en el debate de una mayoría de físicos ¿es lo que hace que aparezca siempre un bucle sin fin de posiciones irreconciliables sobre si existe o no un calentamiento global peligroso causado por el ser humano?

Parece que Han sospecha que de no reconducir el tema no vale la pena seguir en su joven bitácora, las posiciones entre el núcleo de físicos que la sigue está clara, dar vueltas o lanzarse pedradas poco añade ya.

Si traigo aquí esta descripción de las pequeñas, aunque de hostilidad enorme , reyertas entre físicos es porque reflejan algo que nunca llegó a los medios de comunicación, a los canales de información que el ciudadano medio utiliza como fuente fiable de conocimiento de lo que pasa. Tuvo el ciudadano la sensación de un brutal acuerdo, porque lo que le llegó fueron los "¿qué pasaría si...?" de otras disciplinas, tan respetables o más que la física, desde la biología a la geografía.

Pero si se escarba - algo que no han hecho y yo les reprocho a los científicos de esas otras respetables disciplinas, salvo excepciones - lo que se encuentra no es un brutal acuerdo sino una brutal pelea entre los miembros de la pequeña comunidad de las causas primeras. Son los que entregan al resto las bases para sus posteriores trabajos. Porque algunos estudios con foraminíferas de un biólogo no se habrían llevado a cabo nunca, al biólogo se le hubieran ocurrido cosas más interesantes que investigar, si no fuera porque desde una parte de ese grupo en batalla permanente con la otra surge un mensaje de alarma.

El ruido anuló luego el mensaje. Al incorporarse el resto de disciplinas las enormes discrepancias entre ambos bandos del pequeño grupo quedaron ocultas para el ciudadano. Y el ciudadano percibió un "consenso" que en la realidad.....no existe. Porque el disenso es real y enconado.

Ignoro si Hans y Eduardo lograrán reconducir su bitácora. En mi modesta opinión será una tarea difícil. Pero es la realidad, es el mundo real, y es la verdad. Y más allá de los esfuerzos del físico español y alemán hay una cosa cierta: esa realidad y discrepancias nunca se dijo a los ciudadanos alto y claro que existían. Ahora ya todo el mundo está confuso.

Les deseo mucha suerte.

b

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