Valdeperrillos.com - Un sitio con mar

Inicio › Cartas de amor o desamor y otras destemplanzas varias

Cartas de amor o desamor y otras destemplanzas varias

  • Ay, Rafa
  • Carta a un antiguo novio al que creo que quise mucho aunque no recuerdo nada.
  • Carta de amor que si lo es no lo parece, y al fondo una pared verde
  • Desamor fulminante
  • Donde mueren los salmones
  • Reproches
  • Solosí para un pirata
  • Borrador de la primera carta de A. para Helena
  • Carta de amor a un soldado que fue a la guerra
  • Carta de amor desde el infierno
  • Las cartas de amor que escribían una monja y un señor, y otras más

Carta de amor desde el infierno

Eferente — Sáb, 03/02/2007 - 20:28

Mí muy amada esposa, cuando leas esta carta no sé dónde estaré ni cómo podrás encontrarme, tampoco sé si podré volver a casa y reunirme contigo. Cuando te llegue esta carta sabrás que estáis a salvo tú y los niños. Sabrás que he matado a Juan Formino.

 

Se sentaba en mi mejor sillón abrigado en mi mejor batín y calzando mis mejores zapatillas. Fumaba mis cigarrillos y bebía mi coñac mientras hojeaba el libro que yo leía. Mi perro se dormía a sus pies, le odié viéndole así. También le odiaba cuando no hacía nada, cuando se asomaba a la ventana y con mis manos crispadas en los barrotes se quedaba inmóvil como una esfinge lanzando la vista al infinito. Mirando como un gato que siente llegar la muerte de los otros.  No soportaba que me tocara, que acariciara a mis hijos, que se afeitara mi barba o me hartara con su comida. Luego empezó a maltratarnos. Yo discutía con él, le gritaba, a veces le zarandeaba, le sacudía hasta perder el equilibrio, le lanzaba contra los muebles del salón y contra el fuego de la chimenea. No paraba hasta verle inmóvil en el suelo o hasta que el agotamiento me vencía. Le herí tanto que al fin me ataron de manos y pies a la mesa.  Te prometí que le mataría y lo hice. Conseguí desatarme y con la misma cuerda y mucho esfuerzo le colgué de la lámpara, de la enorme araña de cristal de Murano que heredé del abuelo.

 

Te quiero para siempre y como siempre, por eso lo haré. Nunca volverá a pegarte, no levantará la voz, no maltratará a mis hijos.

 

Transplantaron mis órganos y sigo por ahí, pero ahora repartido. Que nada te preocupe, querida. Yo vigilo.

 

Eferente

‹ Carta de amor a un soldado que fue a la guerra arriba Las cartas de amor que escribían una monja y un señor, y otras más ›
  • Versión para impresión
  • 1035 lecturas

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <p> <br>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta es para evitar spam. Por favor, inserte todos los caracteres en mayúscula.
Image CAPTCHA
Copy the characters (respecting upper/lower case) from the image.