Cartografía para navegantes: Los Portulanos

Las cartas portulanas mediterráneas de los siglos XIV y XV

(NOTA: Este artículo está siendo actualizado y ampliado

Última actualización: 17 de Agosto de 2009)

A finales del siglo XIII apareció en Europa una nueva cartografía, de carácter estrictamente útil, circunscrita al ámbito de la navegación. Llegó impulsada por el uso generalizado de la brújula y desarrolló un tipo de cartas náuticas basadas en cálculos serios de la posición del navío y la distancia entre los puertos.

 

 

 Portolano atribuido a Pietro Vesconte, Italia. 1325

 

Se llamó a estos mapas cartas portulanas o portulanos. Su atención se centra en las rutas marítimas de navegación, en los detalles del litoral y el relieve costero, en los cursos bajos de los ríos -especialmente en sus tramos navegables-, en las mareas y en los vientos. Las primeras cartas portulanas aparecen en Génova, Venecia y Palma de Mallorca, y estos continuarían siendo los principales centros de producción cartográfica durante los dos siglos siguientes.

 

 Portolano de Angelino Dulcert. Primero conocido de la Escuela Mallorquina. 1335

 

En su origen la carta portulana tiene carácter empírico y el objetivo de ser útil a la navegación. Es una finalidad con pocas exigencias gráficas, solo requiere del estudio meticuloso de las costas y una cuidada representación de las mareas y los vientos. Estas exigencias se concretan en pocos elementos esenciales: la toponimia, la orientación y trazado de los rumbos.

 

La toponimia se centraba en los nombres de puertos y ciudades costeras y era abundantísima en toda la costa mediterránea y en el Mar Negro. Los nombres de los lugares están escritos en perpendicular a la línea de la costa, de tal manera que casi parece que la dibujan. Es frecuente que en una misma carta los nombres de los lugares reseñados procedan de distintas lenguas, pues eran muchos los navegantes que aportaban los datos necesarios para su elaboración.

 Ejemplos de la distribución de los topónimos en el mapa.

La orientación de las cartas portulanas se hace respecto al norte magnético, que es la dirección que indica la aguja imantada de la brújula. Esto significa que el NORTE está en la parte superior del mapa. Hoy esto puede parecernos una obviedad, pero con anterioridad a este tipo de mapas, la interpretación religiosa del mundo forzaba a "orientar" respecto al oriente, es decir, con el ESTE –el Paraíso Terrenal- situado en la zona superior de las cartas. Los cartógrafos árabes, por su parte, ubicaban el SUR en la parte de arriba de sus pergaminos; era mapas "sureados".

 

1413, Macià de Viladestes. Escuela mallorquina

 

Los rumbos de los vientos se trazaban en atención a los cuatro puntos cardinales y sus puntos intermedios; cada uno de los ocho vientos principales tenía su propio nombre y, dependiendo de la complicación de la carta, se señalaban los 16 medios vientos o los 32 cuartos de viento indicadores de los rumbos. Antes del mapamundi de los Cresques, no se dibujaba la rosa de los vientos, sino muchos puntos en el mapa de los que partían trazos que se imbricaban entre sí dibujando una enmarañada tela de araña que los navegantes podían interpretar.

 

Trazado de los rumbos en el mapa. Escuela italiana. 1350

 

Durante el siglo XIV hay dos tipos bien diferenciados de cartas portulanas. El primero de ellos y más habitual -el más sobrio y estrictamente náutico-, lo desarrollan las escuelas cartográficas italianas; el otro, que es mucho más historiado, lo inicia la escuela catalano-mallorquina y viene a culminar en el Atlas Catalán de los Cresques.

 

Al principio, la característica propia de las cartas de navegación italianas es la sobriedad. Sun estrictamente útiles y muy precisas, no desarrollan más rasgos que los esenciales para la navegación. Es una cartografía puramente náutica y en ella el interior de los continentes es un enorme espacio en blanco; solo las costas, algunos datos del relieve costero, los rumbos marítimos y el curso bajo de los ríos se refleja en ellas. Ocasionalmente se añaden los estandartes y escudos de los diversos reinos. Esta sobriedad utilitarista es la razón por la que la cartografía italiana sea, a nuestros ojos, menos impresionante que la mallorquina.

 

Cartografía italiana. Mapa de Pizzigano. 1424

 

La cartografía de la escuela mallorquina toma derroteros que la distinguen de la puramente náutica; se caracteriza por la creciente abundancia de elementos geográficos e históricos, llegando a compendiar muy diversas informaciones. Estos mapas ya no encajan en el ámbito de la pura cartografía, sino que están concebidos como una gran enciclopedia visual que contiene textos e imágenes destinados a captar toda la realidad geográfica, histórica, cosmográfica y humana de las zonas representadas.

 

Primer y único mapamundi circular de la escuela catalano-mallorquina. 1450, Biblioteca Estense, Módena

 

La técnica artística utilizada en su elaboración es la propia de los manuscritos medievales iluminados. En ellas también se detalla la ruta atlántica, desde las canarias hasta la península de Jutlandia, y las islas británicas. También se trabajan las rutas terrestres, que van adquiriendo cada vez más importancia. Este estilo culmina en el Atlas Catalán de los Cresques, sin embargo, durante los siglos XV y XVI, tanto la escuela mallorquina como la italianas elaboraran indistintamente ambos tipos de mapas, de tal manera que la expresión "cartografía mallorquina" se refiere más a un estilo que a la ubicación real de los talleres que la producen.

 

Portolano de Albino de Canepa, probablemente italiano, pero de estilo mallorquín. 1489

 

El estilo mallorquín hereda significativas convenciones de los antiguos mapas romanos: usa el azul y verde para colorear los mares y ríos con líneas onduladas; el Mar Rojo es invariablemente rojo; las ciudades se representan con grupos de edificios; las montañas están dibujadas como cadenas de curvas y también los bosques, pero éstos en color verde.

 

El valor geográfico o científico de estos mapas es menor, sin duda su mayor interés es artístico. Esto se pone de manifiesto en el hecho de presentar una serie de invariables estilísticos que permiten etiquetarlos sin asomo de dudas en la escuela mallorquina de mapas portulanos.

 

En todos ellos aparecen las siguientes características:

 

  • La cordillera del Atlas tiene forma de pata de gallo con un espolón en la zona de Argel. Este pictograma es probablemente herencia de los cartógrafos árabes.
  • Los Alpes tienen forma de garra de ave.
  •  El Mar Rojo es de color rojo intenso y en su parte superior se traza una pequeña línea blanca que representa el pasillo por el que lo cruzaron los israelitas, huyendo de los egipcios.
  • Los bosques de Bohemia se representan como un semicírculo en herradura.
  • Progresivamente se va representando la península de Jutlandia, parte de Escandinavia y el mar Báltico; indicando el estado de los conocimientos geográficos de la época y el trato comercial con el atlántico norte.
  • Se dibuja el curso completo del Danubio, desde su nacimiento a la desembocadura, incluyendo las islas fluviales, con un trazo semejante a eslabones de cadena.
  • En la península Ibérica, el tajo dibuja un cayado rodeando Toledo. El Guadalquivir y el Segura, se trazan con el nacimiento común, como una sola línea, representando la frontera entre el dominio árabe y el cristiano.
  • Proliferan las leyendas comentadas, escritas en catalán, referidas a particularidades que están más allá del interés geográfico y las imágenes de localismos sobresalientes. Todo ello confiere a estos mapas mucho más valor artístico que científico.

Portulano de Pere Rosell, escuela mallorquina, 1466

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El más conocido y renombrado de los mapas portulanos es el Atlas Catalán de los Cresques, en el que todo lo dicho se compendia. Con él se consolida un estilo de hacer mapas que prevalecerá en los siglos XIV y XV y se prolongará hasta bien entrado el siglo XVIII, produciéndose al mismo tiempo que, ya en el Renacimiento, una cartografía más matemática y científica encuentre nuevas maneras de hacer proyecciones para representar la tierra.

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Algunas referencias bibliográficas en http://valdeperrillos.com/books/bibliograf-recursos-digitales-sobre-cartograf-mapas-antiguos 

  Este trabajo fue realizado en Abril de 2007 por Antonia Buades, en Palma de Mallorca.

Comentarios

#1 Imagen de balsero1968

Ahora ya sé donde miró Tolkien para sus mapas de la tierra media. Aunque nacido entre bosquimanos era un portulano :-). Qué pillín.

Me faltaron estrellas lagartos para puntuar este post. Genial. Felicidades.

 

b.

#2 Imagen de LunaBruna

Este es el paisaje que ilustró la portada de la primera edición de ‘El Hobbit’, publicada en 1937.

Aunque Tolkien no estaba demasiado convencido de sus habilidades artísticas, realizó este boceto para dar una idea a sus editores de cómo imaginaba él el paisaje en que se ocurría la historia. Se supone que alguien debía desarrollar con esta idea la cubierta del libro, sin embargo fue el propio dibujo de Tolkien el que, durante muchas ediciones, ilustró la sobrecubierta. Los apuntes en ambos márgenes indican su preocupación por la idoneidad de su boceto, especialmente del color rojo, que era el original del dragón y del sol. Sugería a los editores que quizás sería conveniente eliminar ese color, cosa que en efecto hicieron, dejando un tono levemente rosado para el sol.

Tanto da el color del sol, al fin y al cabo Tolkien imaginó a sus pigmeos y dibujó sus parajes en el reino de la fantasía. Más sorprendente es la ubicación que en algún momento han recibido estos hombres pequeñitos en el ámbito de la realidad. Por ejemplo, un tal Ortelius -del que tendré que hablar en algún momento para agradecerle su magnífica aportación al paisaje y mapa de Valdeperrillos-, que fue uno de los grandes cartógrafos y cosmógrafos que en el siglo XVI trazaron los primeros mapas modernos, no trabajó falto de imaginación. Así lo demuestra el hecho de que ubicara en el casquete polar ártico a los pigmeos. Algo que al parecer nadie había imaginado antes ni ha vuelto a imaginar después.

Aquí viven los pigmeos

#3 Imagen de balsero1968

Lo de los portulanos es asombroso. Da para escribir tesis doctorales por parte de alemanas sesudas que afirman que los insularios toman el relevo cabal de los portulanos. Yo no sé que quiere decir pero la doctora y filósofa Sabine Geck piensa que es suficiente para escribir una tesis

Fantástico :-)

Por otro lado un simpático chalado afirma en un video que los portulanos fueron hechos desde una nave espacial estacionada sobre Alejandría, así que menos lobos mallorquines! :-)

saludos

b

 

#4 Imagen de LunaBruna

El Isolario es un nuevo género de mapas que empieza a prodigarse el siglo XV

Isla Chios, 1420

No son verdaderas cartas marinas porque faltan los detalles de los rumbos de navegación y de los vientos, y, sobre todo, porque no necesariamente representan islas reales. Su intención es la de ser una especie de mapa turístico destinado a ilustrar a los posibles viajeros. Y es que en el renacimiento se desbocó la locura definitiva por las islas. Hablar de ellas y dibujarlas se convirtió en recurso literario de moda. Y es que las islas son muy simbólicas.

No recuerdo donde leí -ni quién escribió- que todas las islas de mundo, reales o imaginadas, forman un solo y único archipiélago, el del deseo. No sé yo si será tanto, pero lo cierto es que probablemente sea la isla el accidente geográfico más comúnmente inventado y descrito por el hombre, el que más inquietudes y zozobras ha representado y también el que más ilusiones, ensueños y quimeras ha suscitado.

Así, a bote pronto, se me ocurren…

  • La isla de Avalón, o Isla de las manzanas, que es la morada de los héroes celtas que han luchado contra las tinieblas y por la justicia. En ella, situada en el centro de un frío lago y envuelta en brumas, siempre es primavera y luce el sol.
  • La isla de Utopía, en la que la aridez se ha convertido en prosperidad gracias a la sabiduría de sus gobernantes, a la energía de sus pobladores y al correcto uso de la tecnología y de la ciencia.
  • La Isla de la desesperación, así bautizada por Robinson Crusoe, que vivió en ella durante veintiocho años y con la ayuda de su ingenio, las herramientas rescatadas de entre restos del naufragio y mucha tenacidad, logro no sólo sobrevivir sino incluso organizarse un mundo cómodo… del que sin embargo no dudó en huir en cuanto pudo.
  • La isla del viejo del mar, a la que llegó Simbad después de naufragar en su quinto viaje y en la que cargó a hombros a un viejo decrépito que quería coger manzanas de los árboles que resultó ser un avieso secuestrador que agarrándose a su cuello con pies y manos, lo mantuvo esclavizado durante mucho tiempo.
  • La isla de Líliput, en la que naufragó el doctor Lemuel Gulliver para descubrir que todo un mundo de humanos en miniatura corregía –o aumentaba- los excesos de una arbitraria sociedad inglesa.
  • La isla errante de Delos, que navegada a la deriva hasta que los dioses la dejaron parar premiando su buena disposición al acoger a Leto, madre de Apolo y Artemisa, cuando tuvo que parar allí para dar a luz a ambos dioses.
  • Las islas flotantes del mar negro, más conocidas como las Simplégades, que en la entrada del Helesponto, al sentir el paso de algún barco se juntaban para aplastarlo entre las dos.
  • La isla-pez de San Barandán, que no era sino una ballena a la que trás mucho tiempo flotando en el océano  le creció vegetación y en cuyo flanco el santo y sus veinte monjes, creyendo que era una isla de verdad, amarraron un día de Pascua para celebrar la misa, y al terminar, la isla se hundió en el mar.
  • Muchas son, como estas, las islas imprecisas e inestables; justo lo contrario que La ínsula Barataria, que recibió Sancho para su gobierno y que “no es movible ni fugitiva: raíces tiene tan hondas, echadas en los abismos de la tierra, que no la arrancarán ni mudarán de donde está a tres tirones”.

 

#5 Imagen de balsero1968

En algunos sitios la ínsula Barataria es la monarquía perfecta porque está atemperada por la igualdad republicana.

Y ocurren cosas fantásticas que no te crees ni a tres tirones, como cuando

veinticuatro doncellas se enamoran de los dos gondoleros Marco y Giuseppe. Y, procedentes de Barataria, llegan a Venecia para dirimir el lance amoroso, el Duque de Plaza Toro, el Conde de Matadoro y el Barón de Picadoro. Llegan para encontrarse con Don Alhambra del Bolero, Gran Inquisidor de Venecia. Ocurre que el Rey de Barataria ha muerto asesinado, en una insurrección popular, y el Duque quiere casar a Casilda, su hija, con uno de los gondoleros. Porque sabe que uno de éllos, desconoce si Giuseppe ó Marco, es el heredero legal del Reino de Barataria.

Mientras tanto Don Alhambra del Bolero, intriga en su propio favor, para hacerse con el Reino de Barataria. El malvado Don Alhambra envía a los dos gondoleros a la ínsula, pero éstos, como buenos republicanos, deciden actuar conjuntamente en el gobierno bajo el sanchopanzesco lema de

  • Cuando cada uno es alguien, ninguno es nadie

Es una historia, de las muchas que ocurren en el archipiélago del deseo.

Pero no es mía :-), ya me gustaría, sino de Gilbert & Sullivan y describe el libreto de la Ópera Los Gondoleros.

The Opera Australia production of The Gondoliers (DVD) b.

#6 Imagen de Invitado

Una página sobre portulanos

http://butronmaker.blogspot.com/

#7 Imagen de ronald perez mendoza

que es exactamente portulanos?

#8 Imagen de LunaBruna

Agradezco tu comentario, pues releyendo el artículo, que fue uno de los primeros que elaboré, observo que es muy esquemático: puedo trabajar en él un poco más y mejorarlo mucho.

De momento, te adelanto que me cuesta comprender que un contenido tan sintetizado no te haya dado pistas respecto a qué es un portulano. Creo que los tres primeros párrafos responden a tu pregunta sobradamente. Dadas las circunstancias, yo en tu caso recurriría al diccionario, creo que en él encontrarás todo lo que necesitas al respecto.

Saludos