Visto que tras el planteamiento inicial del tema sobre Amnistía y memoria, ha quedado demostrado que los españoles aún poseemos heridas de la guerra, nos ha parecido que tal vez un libro en el que abordarlas, quizá más adelante, cuando vaya teniendo forma, una sección fija, podría contribuir a cerrarlas.
La estructura del libro y su contenido los decidiremos nosotros: Santo y Sintética. Por favor, comenta cuantas sugerencias y pegas se te ocurran en las distintas páginas que se vayan añadiendo. Si quieres incluir una página en este libro, simplemente publícala en tu blog usando estas tres etiquetas: Derecho, Ley de Aministía, Ley de Memoria Histórica y valoraremos la pertinencia de añadirla independientemente de la ideología que la oriente, pero no con independencia del fin para el que abrimos este libro: cerrar heridas, por mucho que haya que limpiarlas antes.

Comentarios
#1 - no me parece buena idea
Las heridas se curan con reposo y sin hurgar en ellas. Mi opinión personal es que este tema no es jurídico sino histórico, por eso tampoco me gusta el desglose Derecho, Ley... y Ley...
Tampoco entiendo, que alguien arrastre heridas abiertas desde antes de nacer. Los descendientes de los de un bando, que causaron heridas a los del otro, y los descendientes de los del otro, que causaron heridas a los del uno, estamos hoy íntimamente entremezclados y nuestros anhelos y preocupaciones de hoy nada tienen que ver con aquello.
Todas esas heridas quedaron cerradas con el pacto de olvido y perdón de la ejemplar transición, de la que todos en su momento nos sentimos orgullosos. Entonces en 1977, los representantes del viejo régimen que se deshacía, los exiliados que acababan de volver y los hasta entonces marginados que emergían de la clandestinidad se unieron para abrir una nueva etapa sin rencores ni reproches. ¿Qué legitimidad tenemos nosotros, hoy 33 años después, para hurgar en esas heridas?
Todo lo que no sea abordar el estudio de la historia, sin prejuicios ni pasiones, para obtener un relato fiel de aquellos hechos, conocerlos y entenderlos mejor y así evitar su repetición, me parece contraproducente. Esto no tiene nada que ver con el derecho, ni con ninguna ley, ni mucho menos con tribunales penales.
¿Hay otros temas más actuales para debatir en Valdeperrillos?
#2 - Prefacio corregido
Sintética,
yo retocaría tu prefacio en su primer párrafo. No es exacto que los españoles aún conservemos heridas de guerra; lo que digo, y mantengo, es que tenemos cicatrices de aquella época. Unas cicatrices genuinas todavía en ciertos casos, heredadas en la mayoría e impostadas en algunos. No todas, por tanto, igual de respetables.
No creo que esas marcas del cuerpo [y del alma] den origen a este libro; si acaso, lo convierten en material extremadamente sensible. La pretensión del libro sería, al menos por mi parte, exponer controversias jurídicas relacionadas con los procesos que se llevan a cabo en el contexto de crímenes contra la humanidad; recomponer la historia pasada desde el punto de vista de las víctimas; y reflexionar sobre la evolución de nuestra democracia a partir de una transición política hasta ahora considerada modélica y ejemplar.
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He cambiado también el título. Por supuesto lo cambiamos si encontráis uno mejor.
#3 - Hazlo
A mí sí me parecen heridas, si hubieran cicatrizado la situación actual no se estaría dando. Opino que no pueden cicatrizar porque están abiertas, hay que, desinfectar, coser, cuidar.
Me interesa mucho la cuestión legal, de hecho llevo todo el día leyendo leyes orgánicas, en vez de libros de ética. Pero me interesan también otros enfoques que estoy segura que guardan una relación muy estrecha con el asunto, por ejemplo, el debate sobre si el tema es actualidad o historia o el doble rasero.
Tengo por cierto que el camino se hace al andar, así que ya irá mostrando su forma. Corrige cuanto quieras, simplemente edita el post y ponlo como te guste, me parecerá bien casi seguro. No he pensado mucho en ese texto, leí tu comentario y decidí abrir el libro.
Saludos.
#4 - Sobre la memoria historica y las dós Españas.
He tenido la esperiencia vitál de conocér los últimos años del franquismo, la transición y la vida democrática en este país.
Personalmente creo que los hechos recientes sobre los que estamos debatiendo, ley de memoria historica, reapertura de las fosas, sumario del juéz Garzón sobre los crimenes franquistas, procesamiento de juéz Garzón por prevaricación a instancias de Falange Española y algúnas asociaciones ultras, denota un hecho muy claro : las heridas de la Guerra Íncivíl, que todos dabamos por cicatrizadas, realmente no lo están y están infectadas todavia y supurando.
Siempre consideré que para que hubiese una autentica reconciliación, se debian aireár con detalle las circunstancias en que se produjeron los crímenes cometidos por los DOS bandos. Una especie de informe finál donde quede reflejada la realidád de aquellos hechos, que al amparo de las circunstancias del momento, hubo elementos de ambos bandos que aprovecharon para dirimír diferencias personales, envidias, rencillas familiares, ambiciones economicas y hasta lios de faldas ejecutando al adversario.
Juridicamente, es muy dificil sentár ante un tribunál a ninguno de los responsables de aquellas barbaridades, ya que la propia biologia ha hecho desaparecér a los culpables, y la ley de amnistia de 1.977 acota las posibilidades juridídicas.
Pero seria un ejercicio demócratico muy sano el conocér los motivos reales de todo aquéllos horrores, que en el fondo, y sobre todo en los pequeños nucleos rurales, fueron los que he citado antes, por muy duro que sea reconocér que nuestro abuelito, aquél tipo cariñoso y familiár que nos mecia en nuestra infancia, fué en un momento un despiadado asesino que le descerrajó un tiro a sú vecino porque ambicionaba sus tierras, sú casa o sú mujér.
Hasta que todas estas historias enterradas y siniestras salgan a la lúz, y las asumamos, corremos el riesgo de volvér a repetirlas.
#5 - Sr. Invitado
¿Y no será que esos casos de los que habla en los pueblos los han silenciado los propios de los pueblos para evitar problemas mayores? De mi pueblo yo conozco batallitas de todos los colores, de un lado y de otro. A mi bisabuelo se la hicieron pasar putas (perdón por la expresión) muchos del pueblo. ¿Tengo yo que tener resentimiento o ganas de hacer "justicia" a los nietos de esos que fastidiaron a mi abuelo? ¿qué gano con eso?
Yo creo que, mas que solucionar asuntos, esto acarrearía mas problemas y, en muchos casos, la reaparición de odios viscerales entre vecinos. Y a mi, pues no me interesa, que quiere que le diga. Lo mismo que a nadie mas de mi pueblo. Seguramente, sacar a la luz dichos asuntos lo que haría sería que se repitieran.
Quien quiera buscar a sus muertos, tiene todo su derecho. Y el estado la obligación de buscarlos. El resto, tarea de historiadores para, si quieren, clasificar uno por uno todos los asesinatos cometidos. Me da absolutamente igual.