Aristóteles, sobre la "ignoratio elenchi"
“Y como para algunos es de más utilidad parecer que son sabios que serlo y no parecerlo (pues la sofística es una filosofía que parece tal pero no lo es, y el sofista es uno que se lucra por medio de una sabiduría que parece tal pero no lo es), es obvio que necesitan parecer que hacen trabajo de sabios más que hacerlo y no parecerlo. Y para comparar las cosas una a una, la tarea del que sabe es, acerca de cada cuestión, evitar mentir él acerca de lo que sabe, y ser capaz de poner en evidencia al que miente. Esto consiste en ser capaz de dar argumentos y de recibirlos”. (165a20)
“Hay cuatro géneros de argumentos en la discusión: didácticos, dialécticos, críticos y erísticos. Son didácticos los que prueban a partir de los principios peculiares de cada disciplina y no a partir de las opiniones del que responde [...] erísticos, los que, a partir de cosas que parecen plausibles, pero no lo son, prueban o parece que prueban”. (165b)
“Primeramente hay que tomar en consideración a cuántos fines apuntan los que contienden y aspiran a vencer al otro. Estos fines son cinco: la refutación, la falsedad, la paradoja, la incorrección y, el quinto, hacer que el interlocutor parlotee vanamente (esto es, obligarle a decir muchas veces la misma cosa); o bien que cada una de estas cosas sea, no real, sino aparente. En efecto, los sofistas se proponen ante todo parecer que refutan, en segundo lugar mostrar que se dice alguna falsedad, en tercero conducir a la paradoja, en cuarto hacer hablar incorrectamente (esto es, hacer que el que responde cometa barbarismo en la expresión a partir del argumento); por último, hacer decir varias veces lo mismo”. (165b10)
“Primeramente, pues, así como decimos que a veces se debe preferir dar una prueba plausible que una prueba verdadera, así también a veces hay que resolver un falso argumento de manera plausible más que con arreglo a la verdad. Pues, en general, contra los disputadores hay que luchar, no como contra aquellos que refutan realmente, sino como contra aquellos que lo aparentan; en efecto, decimos de ellos que no prueban, de modo que hay que enderezar la argumentación a que no puedan aparentar que refutan”. (175a30)
“Las refutaciones aparentes en función de un aspecto, o sin más, lo son en cuanto que la afirmación y la negación no versan sobre la misma cosa. En efecto, la negación de lo blanco en algún aspecto es lo no blanco en algún aspecto, y, de lo blanco sin más, es lo no blanco sin más. Si, pues, habiéndose concedido que es blanco en algún aspecto, se toma como dicho sin más, no se hace refutación, aunque lo parece por el desconocimiento de qué es una refutación”. (168b10)
Todas las citas están tomadas de las “Refutaciones sofísticas”, de Aristóteles, traducción de Miguel Candel Sanmartín, Editorial Gredos.
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