Teratología renacentista

 TERATOLOGÍA RENACENTISTA: La edad de oro de los prodigios

 

Este capítulo es extenso y lo he estructurado en tres partes bien diferenciadas. En la primera de ellas pretendo explicar los prodigios renacentistas viendo cómo la idea clásica de lo monstruoso, que había llegado plenamente vigente desde la antigüedad atravesado toda la Edad Media, evolucionaba en el Renacimiento y el Barroco.

La segunda parte es un romance que descubrí hace años en el sitio web de la facultad de antropología de la universidad de Granada. A mí me parece magnífico e ilustra muy bien la mentalidad prodigiosa de la época. Baste, para que vaya apeteciendo leerlo, su título: “Retrato de un monstruo, que se engendró en un cuerpo de un hombre, que se dize Hernando de la Haba, vezino del lugar de Fereyra, Marquesado del Cenete, de unos hechizos que le dieron. Parteole Francisca de León, comadre de parir, en veynte y uno de Junio, de 1606 por la parte tras ordinaria”.

La tercera parte está destinada a notas bio-bibliográficas y a ir registrando sitios de internet que me parezcan interesantes a medida que los vaya descubriendo. Hasta hace poco no era fácil encontrar buena documentación sobre el tema de los prodigios renacentistas y barrocos en Internet, pero últimamente están apareciendo cada vez más espacios dedicados a ello. En parte ha sido ver que somos bastantes los tipos raros a los que este tema interesa lo que me ha animado a desarrollar este capítulo.

 

1ª Parte: LA EDAD DE ORO DE LOS PRODIGIOS

 

1.- De lo que ocurrió cuando se supo que los animales míticos no estaban allí

Cuando Marco Polo descubrió y dio a conocer al mundo que “Los unicornios no son blancos y esbeltos sino que tienen el pelo de búfalo y las patas como ellos; el cuerno es negro y desagradable, la lengua espinosa y la cabeza parecida a un jabalí (…) y además no es verdad que se dejen atrapar por una doncella virgen", no sospechaba siquiera que estaba marcando un camino para la observación de la realidad por el que se iba a ir al traste el bestiario medieval, que se nutría en el animalario mítico. Y es que, después de aquella penosa desmitificación de una de las más tiernas leyendas conocidas, ya nada en el mundo se los monstruos volvería a ser lo mismo.

El cambio no fue inmediato.

Después de Marco Polo, muchos autores siguieron narrando y explicando con todo detalle las maravillas del oriente y de los seres excepcionales que lo habitaban. Los aventureros siguieron viajando, descubriendo y explorando hasta que llegaron al fin del mundo; pero, por largo que fuera el viaje y lejano el final del camino, nunca fueron hallados los esperados monstruos legendarios.

Fue más tarde, a lo largo del XVI, cuando los descubrimientos y exploración de las nuevas tierras y el impulso renacentista, indujeron cierto escepticismo respecto a las criaturas moralizantes del bestiario medieval, cuya realidad empezaba a parecer dudosa. No significa esto que desaparecieran los monstruos, al contrario: con el advenimiento de la modernidad llegó también la edad de oro de los prodigios y el imaginario artístico se llenó de criaturas tan raras como las de siempre, e incluso más, pero cuyas posibilidades de existir eran mucho más claras.

Para alimentar la imaginación, no faltaron en las nuevas tierras animales rarísimos y pueblos de hombres salvajes casi tan extraordinarios como los hasta entonces imaginados, pero, ahora sí, absolutamente reales y capaces de impulsar una nueva teratología conducida por la incipiente curiosidad científica y a la vez cargada de ingenuidad, imaginación, inventiva, creatividad e ingenio. También las ciencias médicas y biológicas aportaron nuevos objetos al fijar la mirada en seres portentosos que lo eran por la anormalidad de su fisonomía. Además, el mar, cada vez más extenso y navegado, siguió siendo una gran incógnita y por ende, cuna de monstruos: no en vano fuentes fiables aseguraban que sus aguas estaban pobladas por seres de naturaleza desconocida sobre los que no dejaba de especularse.

 

Monstruos dibujados por Ulisse Aldrobandi en el S.XVI; a cada una de estas imágenes acompaña una leyenda:

1.-En alguna isla del mar Caspio hay leones como el que se ve, tienen rostro humano pero son salvajes y feroces...
2.-En el último lugar de África, al final de la tierra, hay hombres que son del todo humanos excepto porque tienen el cuello de grulla y en el rostro, pico y barba de gallo...
3.-En el país del gran Tamerlán hay centauros de esta forma...
4.-En algún lugar de Tartaria se han encontrado monstruos como el que veis, tienen un cuello largo sobre el busto y en el extremo una cabeza de grifo, y en el pecho un rostro humano...

 

2.- De cómo los monstruos, para serlo, deben existir realmente

Arpía de Conrad LycosthenesEl monstruo de los nuevos tiempos, aunque diferente en su generación, es heredero de los que le precedieron y, como ellos, criaturas a respetar y tener en cuenta. Cabe recordar aquí que la idea que se tenía de lo monstruoso en la antigüedad y en la Edad Media no era en absoluto parecida a la actual. En tiempos antiguos y medievales, nada monstruoso se había originado fuera de la naturaleza. Esta idea era tan inconcebible como la posibilidad de que hubiera ‘creaciones’ paralelas a la Creación o ‘naturalezas’ paralelas a la Naturaleza.

Tampoco dependía la monstruosidad de cuestiones estéticas o del temor que las criaturas causaran, tan monstruoso era un ser horrible que causara miedo como otro que produjera asombro o maravilla. Fieles a la idea planteada por Aristóteles en la Generación de los Animales, se tenía por monstruoso aquello que acontecía en contra de lo normal en la naturaleza, pero nunca en contra o fuera de ella. Los teólogos medievales aceptaron este principio y, con la finalidad de afirmar la Creación divina, añadieron que lo extraordinario, monstruoso, anormal o prodigioso en la naturaleza, también formaba parte del plan divino y no era un accidente o una aberración.

Grabado de faunos en la obra de Conrad Lycosthenes, 1557

“Los que llamamos monstruos no lo son para Dios, que ve en la inmensidad de su obra la infinitud de las formas que en ella ha comprendido; y es de creer que esta criatura que nos asombra refleje y dependa de alguna otra figura del mismo género desconocida para el hombre. De su infinita sabiduría nada sale que no sea bueno y común y ordenado; más no vemos nosotros ni la armonía ni la relación. (…) Llamamos contra natura aquello que acontece contra la costumbre, más nada es sino según ella, sea como que sea.” (Michel de Montaigne; Ensayos completos, libro segundo, cap. XXX. Ed. Cátedra, col. Biblioteca Aurea)

En cuanto a la naturaleza final de los monstruos, el Renacimiento adaptó a la incipiente mentalidad científica el mismo principio que dominó en la antigüedad y la Edad Media. Las diferencias importantes entre el nuevo imaginario y el antiguo y medieval tienen más que ver con cómo se inventaron y generaron los nuevos monstruos que en las formas finales obtenidas.

Si en la tradición antigua, lo natural estaba constituido tanto por los seres reales y contrastables como por todo un universo de criaturas híbridas, animales fantásticos y razas humanas prodigiosas de cuya existencia real no se dudaba, aunque nadie nunca hubiera conseguido dar con ellas, desde finales del siglo XV la revolución ocasionada por la observación positiva de la naturaleza en los aspectos de ésta que involucraban a los monstruos, como en todos los ámbitos del conocimiento, fue espectacular. La curiosidad se vio estimulada no ya por las criaturas ilusorias, sino por otras reales y de existencia contrastada que fascinaban al hombre del siglo XVI y de las primeras décadas del XVII. Pero, aunque todo lo relacionado con la teratología le entusiasmaba, su mentalidad positiva exigía realidades. Prefirió descartar todos aquellos monstruos enraizados en el mito y se esforzó en documentar la existencia real de lo prodigioso y en explicarlo desde las nuevas disciplinas.

Grabado de Fortunio Liceti en "De monstruorum causis, natura et differentis". Edición de 1616.

Aquella inquietud dio extraños frutos, pues la mirada que escrutaba la naturaleza era la de un hombre que maravillado y desbordado por la diversidad de lo que veía, ponía en su afán por desentrañarlo tanta ciencia como imaginación. Resultó así que los nuevos mecanismos para generar monstruos dieron frutos tan sorprendentes y fantásticos como habían sido los de antaño.

 

3.- De las criaturas que acontecen fuera del curso de la naturaleza o contra ella

De la obra “Monstruos y prodigios” de Ambroise Paré, 1575

1.- Retrato de un monstruo asombroso con un cuerno, dos alas y una sola pata de ave de rapiña, un ojo en la articulación de la rodilla y participando de ambos sexos.
2.-Niño monstruoso que nació con dos cabezas, dos piernas y un solo brazo.
3.-Hombre sin brazos que sin embargo puede hacer con la cabeza o con los pies lo mismo que los otros hombres hacen con las manos

«Las causas de los monstruos son varias. La primera es la gloria de Dios. La segunda, su cólera. Tercera, la cantidad excesiva de semen. Cuarta, su cantidad insuficiente. Quinta, la imaginación. Sexta, la estrechez o reducido tamaño de la matriz. Séptima, el modo inadecuado de sentarse de la madre, que, al hallarse encinta, ha permanecido demasiado tiempo sentada con los muslos cruzados u oprimidos contra el vientre. Octava, por caída, o golpes asestados contra el vientre de la madre, hallándose ésta esperando un niño. Novena, debido a enfermedades hereditarias o accidentales. Décima, por podredumbre o corrupción del semen. Undécima, por confusión o mezcla de semen. Duodécima, debido a engaño de los malvados mendigos itinerantes. Y decimotercera, por los demonios o diablos.» (Ambroise Paré; “Monstruos y prodigios” edición de Siruela, col. Biblioteca sumergida, en 1987)

Así empieza la obra “Monstruos y prodigios” de Ambroise Paré, paradigma de la literatura renacentista sobre lo prodigioso. (Personalmente pienso que la más poderosa de las trece causas mencionadas, es la quinta. La imaginación, debidamente asociada con la curiosidad, la inquietud y el ansia de analizar y entender los fenómenos de la naturaleza, dio frutos muy juiciosos, pero también alumbró otros muy asombrosos y fantásticos).
Varios fueron los métodos de los que se valió la imaginación para generar monstruos. Una parte esencial de la teratología renacentista se forjó en la observación de procesos biológicos anormales, que quedaron registrados en una exhaustiva literatura médica elaborada con mucha curiosidad científica y no poca ingenuidad. Los monstruos de este tipo ya no pertenecerían a razas y pueblos de criaturas legendarias, sino que, aunque su aspecto fuera tan sorprendente como el de aquellos de antaño. Se trataba de portentos individuales: criaturas malformadas por haber sido concebidas con deformidades físicas o fruto de partos anómalos; otras con trasmutaciones producidas por hibridación -pues se aceptaba la posibilidad de fecundaciones entre especies diferentes-, y otras con características particulares que se suponían de carácter mágico o diabólico o de cualquier otro tipo que les confirieran una morfología distinta a la de sus progenitores.

 

 De la ‘Monstrorum historia’ de Ulise Aldrovandi (1522-1605)
1.- Mujer con rostro de simio
2.- Monstruo tricéfalo y anfibio que vivió en el Nilo

Se escribieron una cantidad importante de crónicas de lo milagroso recopilando, clasificando y analizando todo lo que de extraordinario acontecía -o había acontecido a lo largo de la historia- en el campo de las ciencias naturales. Aunque todos los autores estaban fascinados por las curiosidades biológicas y las anomalías anatómicas su manera de enfocar lo prodigioso fue diversa.

Unos, como Conrad Lycosthenes (“Prodigiorum ac ostentorum chronicon, 1557) o Pierre Boaistuau (Histoires Prodigieuses , 1560), dedicaron al tema la atención del historiador y cronista registrando todos los prodigios conocidos desde la antigüedad hasta el momento en que publicaron sus crónicas.

Conrad Lycosthenes (“Prodigiorum ac ostentorum chronicon, 1557)

Ambroise Paré por su parte, realizó una amena recopilación de portentos en su libro “Monstruos y prodigios” publicada en 1575, una obra que fue escrita con voluntad científica y resultó ser, sobre todo, sugestivamente literaria.

“Los monstruos son cosas que parecen fuera del curso de la Naturaleza (y que en la mayoría de los casos constituyen signos de alguna desgracia que ha de ocurrir), como una criatura que nace con un solo brazo, otra que tenga dos cabezas y otros miembros al margen de lo ordinario. Prodigios son cosas que acontecen contra la naturaleza, como una mujer que dé a luz una serpiente o un perro, o cualquier otra cosa opuesta a la Naturaleza” (Ambroise Paré; “Monstruos y prodigios” edición de Siruela, col. Biblioteca sumergida, en 1987)

Otros lo hicieron desde la perspectiva de la ciencia médica y los estudios anatómicos, biológicos o zoológicos. Entre ellos las obras de Ulisses Aldrovandi, autor de “Monstrorum historiae, cum paralipomenis historiae omnium animalium”, una vasta obra publicada póstumamente, en 1642, que servirá de base para toda la literatura zoológica, botánica y médica ulterior; la de Conrad Gessner, cuya extensa obra “Historiae animalium” publicada en 1558, le llevó a merecer el honor de ser considerado el padre de la zoología moderna, o, ya en el siglo XVII, la de Fortunio Liceti, cuya obra "De monstruorum causis, natura et differentis" se imprimió en 1616.

Diversos monstruos y prodigios dibujados por Aldrovandi (arriba) y por Liceti (abajo)

Otros aún, como el mismo Alberto Durero, se asomaron a la teratología con la mirada del artista y realizaron muchos de los grabados que posteriormente formarían parte de las grandes cosmografías enciclopédicas características de aquella época.

La cerda monstruosa de Landser, Alberto Durero, 1496

Si el prodigio renacentista y barroco resultó tan seductor, no fue solo por la extraordinaria forma en que la naturaleza se manifestaba en ellos, sino también y sobre todo, por el significado final que se les atribuía. En la mentalidad de la época, todo lo portentoso tenía una razón de ser, los monstruos eran designios divinos y existían para mostrar o anunciar algo que debía ser interpretado y atendido. El monstruo cursaba contra la forma normal de mostrarse las cosas en la naturaleza, y, con la misma fuerza de su anomalía, anunciaba acontecimientos que ocurrirían fuera del normal acontecer de los sucesos en la historia. Mientras la ciencia y los naturalistas se esforzaban en desentrañar su misterio formal, menudeaban los adivinos y augures empeñados de leer en los fenómenos y descubrir los misterios -generalmente contratiempos y catástrofes- que auspiciaban.

 

4.- De algunos monstruos terrestres que al fin resultó que no lo eran

A medida que el mundo se ensanchaba en cada viaje de exploración y cada descubrimiento, el imaginario europeo se iba poblando de nuevas criaturas extrañas y maravillosas que, si bien podían producir espanto, resultaron ser plenamente naturales. Los tigres, las jirafas, los rinocerontes, los elefantes, la mayoría de los monstruos marinos u otros que habitaban en los espacios más recónditos e intrincados de la tierra, causaron verdadero estupor e impresión. Eran seres vivos nacidos de progenitores que a su vez eran iguales a ellos y que en nada cursaban a contracorriente de la naturaleza. Tenían existencia real y podían ser observaos directamente, y, por ende, sus cualidades podían ser constatadas, descritas y clasificadas cada vez con mayor coherencia y acierto.

Ambroise Paré (“Monstruos y prodigios”, 1553)

1.-“En la India interior, al otro lado del rio Ganges, a unos cinco grados más allá del Trópico de Cáncer, se encuentra la bestia llamada jirafa por los germanos occidentales (…) tiene el cuello de una toesa más o menos de largo, extraordinariamente largo, y también sus piernas son diferente, ya que las tiene más altas que ningún otro animal del mundo.”

2.-Elefante. “Nacen en Africa más allá de los desiertos, en Mauritania y también en Etiopía. Los más grandes son los que nacen en la India (…) De su nariz, que es muy larga y hueca como una gran trompeta, y casi toca el suelo, se sirven como si de manos se tratata (…) Son de naturaleza tan libre que no pueden soportar brida alguna (…) Viven doscientos años.

3.-El toro de la Florida. “Este animal es de los más feroces que se conocen, ya que jamás se deja domesticar (…) Sus cuernos son muy apreciados, debido a la propiedad que tienen contra el veneno.”

En general, nada más que su rareza había de monstruoso en ellas, pero fueron mal percibidas o mal descritas en su momento. Un insuficiente conocimiento de la naturaleza y una transmisión oral deformada, condujeron a incluir a algunos animales exóticos, que nada tenían de anormal, en el elenco de los monstruos. Muchos fueron incluidos en los catálogos de portentos pues, según solía aceptarse en las definiciones más básicas, eran criaturas extrañas que no cursaban según la manera más frecuente de mostrarse los seres en la naturaleza. Sin embargo el término “monstruo” nunca fue el más apropiado para nombrar a la mayoría de aquellas criaturas sorprendentes, pero plenamente conformes con la recta natura..

Un buen ejemplo de aquellos que causaron gran asombro cuando fueron descritos en Europa, fue el rinoceronte, cuyo capítulo propio puedes encontrar aquí.

Durante un tiempo siguieron describiéndose criaturas con más componente fantástico que real habitando los nuevos continentes y tierras exploradas, pero se avanzaba con firmeza hacia un naturalismo científico y con él, hacia la creciente especialización y autonomía de las diversas disciplinas de la naturaleza: la verdadera maravilla estaba en la zoología, la botánica, la química, la mineralogía etc. De esta manera, a lo largo de los siglos XVI y XVII, la mayoría de las criaturas reales que habían pertenecido al mundo de lo prodigioso salieron de él para convertirse en objeto de estudio de las ciencias biológicas.

 

5.- De cómo los monstruos marinos siguieron poblando el mar

Carta Nautica de Olaus MagnusCuando ya los continentes estuvieron explorados y seguían sin aparecer los pueblos extraordinarios y las bestias míticas, parecía llegado el fin de los monstruos: la realidad los desmentía. La ciencia había tomado de la mano la clasificación y descripción de los prodigios y nadie quería afirmar seriamente nada de la naturaleza que no pudiera constatarse o estuviera ya probado. Pero lo cierto es que, a pesar del empeño en racionalizar la naturaleza, los monstruos nunca han dependido de lo que se sabe de la realidad, sino de lo que se supone de ella. Y, para seguir suponiendo, quedaba un vasto mundo aún desconocido: quedaba el mar enorme y tenebroso, capaz de mantener la fantasía, la magia y el misterio. En él proyectó el hombre sus temores más irracionales llenándolo de monstruos tan terroríficos como fascinantes y mucho más atroces que los que había imaginado caminando sobre la tierra.

La mejora de los navíos y los nuevos instrumentos científicos relacionados con las artes de la navegación, permitieron navegar por rutas cada vez más arriesgadas. Las largas travesías de inseguridad y miedo, lejos de facilitar el final de la imaginación mágica, la potenciaron. Mientras los monstruos de la tierra se iban racionalizando, la leyenda del mar fue en aumento y los terrores que lo habitaban atravesaron toda la modernidad llegando casi hasta nuestros días. Entre lo que lo que los navegantes imaginaron ver sobre el mar, lo que realmente vieron y lo que contaron que habían visto, se forjó una nueva mitología náutica tenebrosa y sublime de una diversidad iconográfica espectacular. A los clásicos caballos de mar que conducían el carro de Neptuno, a las nereidas, las sirenas, los tritones y otras criaturas acuáticas, se sumaron una ingente cantidad de bestias de muy variada morfología, gran tamaño y cualidades extraordinarias.

Portentos marinos en “Monstruos y prodigios” de Ambroise paré

El atlántico norte, habitualmente denominado “mar tenebroso” fue a principios del siglo XVI el más temible de los mares conocidos y navegados y, por tanto, el escenario natural en el que se ubicaron los monstruos marinos más pavorosos. Paradigma de todos ellos fue la ballena en todas sus formas. Su leyenda se remonta al mito bíblico de Leviatán, la feroz criatura en parte pez y en parte serpiente que en algún momento libraría batalla con el mismo Dios, pues simbolizaba las fuerzas del mal y contenía toda la esencia los monstruos marinos.

El cosmógrafo Sebastian Münster, el obispo sueco Olaus Magnus y el geógrafo y humanista Abraham Ortelius, autor del primer atlas mundial que bajo el título “thetrum orbis terrarum” fue publicado en 1570, reunieron en él una extensa e imaginativa cantidad de prodigios marinos.

Este tema está desarrollado con más extensión en el capítulo dedicado a las ballenas, que puedes encontrar aquí.

 

*****
2ª Parte: RETRATO DE UN MONSTRUO. ROMANCE


El romance que a continuación reproduzco lo tomé hace tiempo “Gazeta de antropología” de la Universidad de Granada. Afortunadamente sigue allí todavía, ( http://www.ugr.es/~pwlac/G08_08JoseAntonio_Gonzalez_Alcantud.html ) precedido de un interesante trabajo realizado por el profesor de antropología cultural José A. González Alcantud.
El título completo del romance es “Retrato de un monstruo, que se engendró en un cuerpo de un hombre, que se dize Hernando de la Haba, vezino del lugar de Fereyra, Marquesado del Cenete, de unos hechizos que le dieron. Parteole Francisca de León, comadre de parir, en veynte y uno de Junio, de 1606 por la parte tras ordinaria”. Se llamaba su autor Pedro Manchego, fue publicado en Barcelona en el año 1606 y se conserva en la Biblioteca General de la Universidad de Granada.

 


Romance

Oy si me prestas silencio
y auditorio a mis palabras
pienso declarar un caso
que es caso que al mundo espanta.
No quan vanos oradores
diré lisonjas, ni fábulas,
sino una verdad notable,
y por verdad aprovada.
Una cosa nunca vista
digna de ser memorada,
y de tener en memoria
por ser una cosa estraña.
Aunque es verdad que ay algunos
incrédulos que se jatan
de dezir, que son mentiras
estos sucesos que pasan.
Pero con todo pretendo
será de tanta eficacia
mi obra, que dará al mundo
crédito por ser tan clara.
No ha sucedido en las Indias,
ni en las islas de Canarias,
ni en la tierra del gran Cayre,
ni en Chipre Africa y Asia.
En el cercuyto heroyco,
que encierra la Isla Hispana
junto a una insigne ciudad,
que se intitula Granada.
En esta ciudad reside
un mercader que se llama
dentro del Alcayzería
Bartolomé de Mestança.
Este acude de ordinario
cada año a las Alpuxarras,
a cobrar algunas deudas
de muchas cosas fiadas.
A veynte y uno de Iunio
deste año que se halla,
por cuenta mil y seys cientos
y seys, según se declara.
Salió el dicho mercader
para hazer sus cobranças
y en el lugar que dire
este propio día estava.
Ocupado en sus negocios
con un Alguazil andava,
y un escrivano haziendo
execucion por casas.
Pasando por una calle
byen vozes temerarias,
que rompen los elementos
con grandes lastimas dadas.
Llegan preguntas ques esto,
y responde una muchacha,
mi padre es que esta pariendo
señores, que es lo que mandan.
Pues tu padre ha de parir
que es lo que dizes rapaza,
y por informarse bien
mas adelante se lança.
Vieron a un hombre sentado
en una silla, y sentada
una mujer a sus pies,
que en tal trance le ayudava.
Empuge señor le dize
la vieja muy angustiada,
no ahogue la criatura,
que el peligro es la tardança.
Estando atentos mirando
con un gemido se arranca,
de las entrañas del triste
esta figura endiablada.
Apenas huvo caydo
quando del barreño falta,
y a la comadre le asió
con las uñas en la cara.
Santo Dios dize la vieja
confusa y atribulada,
este sin duda es el diablo
bien lo muestra en su arrogancia.
Pusieron al monstruo fiero
en un librillo de agua
para conocer mejor
sus partes proporcionadas.
Y desque huvieron mirado
su figura y semejança,
certificaron ser esta
que ya mi pluma relata.
Pierna y pantorrilla de hombre,
y en el pie quatro uñas largas,
y el otro nadie puede
juzgarle, porque no es nada.
El medio cuerpo de ganso
de puerco espino la espalda,
de galápago la cola,
la natura entienda Bargas.
El pescueço de cavallo
y orejas la misma traça,
los ojos grandes de buey
hozico y lengua sacada.
De traça y suerte de un perro
quando de corage rabia,
si yerro en algo, otro puede
juzgarlo si en ello ay falta.
Después que hubieron mirado
la gente escandalizada,
deste espectáculo fiero,
se estava maravillada.
Unos dizen es demonio,
otros es cosa tan mala,
que a todos nos pone espanto
su figura endemoniada.
No vivió mas de hora y media
y en este tiempo graznava,
a modo de un lechoncillo
dando al agua coleadas.
Tomaron le juramento
y la comadre apremiada,
declaro, que le parió
por la parte extraordinaria.
Pidió testimonio desto
el mercader y retrata,
en un papel este monstruo
por dar dello fe en Granada.
Lo demás que sucedió
deste preñado, o preñada,
en el segundo Romance
lo verán sino se cansan.

****


Segundo romance

En el Reyno de Granada
en el famoso Obispado
de la Ciudad de Guadix
en el rico Marquesado,
Que le llaman de Cenete
del Duque del Infantazgo
sucedió lo que dire,
si atención prestan un rato.
En esta tierra que digo
ay un lugar ques llamado
Pites de Fereyra, allí
sucedió este caso extraño.
Vivió y vive en el lugar
que al presente he declarado,
un hombre apacible, afable
de trato senzillo y llano.
Estando en su juventud
tuvo amistad ciertos años
con una muger del pueblo
ciego del amor liviano.
Prometióle casamiento,
dándole palabra y mano,
y la muger en su casa
le dio entrada y passo franco.
En este tiempo prolixo
causo molestia este estado,
y el hombre mudo de gusto
porque el mal gusto es enfado.
Pago con la ingratitud
el que antes avia estado,
con mas firmeza que un rico,
preso del amor tyrano.
Al fin le cobro afición
a una muger de su barrio,
y el casamiento se hizo
con fervor y no despacio.
Vino a oydos del amiga,
y ella de zelos rabiando,
juro de tomar vengança
de su enemigo contrario.
Sintió la burlada dama
el averla ansí burlado,
el que primero avia sido
de su amor vivo retrato.
Pasaronse algunos días
y el hombre que aquí he nombrado,
de una enfermedad estuvo
de salud necesitado.
El amiga que lo supo
que estaba de salud falto,
procuro tomar vengança
de los enojos pasados.
A una vieja hechizera
le descubrió el pecho falso,
y la vieja le responde
solicita de sus cuydados.
No os aflijáis hija mía,
que prometo de vengaros,
porque un negocio de honra
no es bien que se pase en blanco.
No es razón que vuestro honor
ansí quede ultrajado,
y que aquel que mal pago os dio
es bien se le de mal pago.
Mirad que me quereys dar
y prometo de ayudaros,
que yo haré de manera
que viva siempre afrentado.
Si lo hazeys madre mía
prometo gratificaros,
vuestro trabajo, y are,
que no echeys el lance en vano.
Desde aquí os prometo dar
para una saya y un manto
y si os pareciere poco
no faltara mas que daros.
Viendo el cebo entre las uñas
a la promesa aplicado,
con grande liberaleza
la vieja acude al reclamo.
Diziendo: Pues eso basta,
mas falta lo necesario,
y esto vos lo aveys de hazer,
lo de mas quede a mi cargo.
Andad con Dios, y traedme
en breve aquese recado,
y prometo de hazer
un hecho que sea sonado.
El secreto es la importancia
pone a la boca un candado,
que si se viene a saber
hemos de pagar el pato.
Creedme señora dixo,
que aunque me hagan pedaços,
nadie lo sabrá de mi,
en eso perded cuydado.
Llegando el día siguiente
la vieja tocada a papos
fue a visitar al enfermo
con un pequeño regalo.
Como esta señor vezino?
el le respondió: Muy malo,
sabe Dios si lo he sentido,
en el alma me ha pesado.
Estuvo algunas horas
con el enfermo hablando,
con palabras amorosas
doradas con el engaño.
Dixo, Yo se un bevedizo
que otros muchos lo han tomado,
y se han sentido mejores
y es muy fácil de tomarlo.
Quedad con Dios que mañana
yo bolveré a visitaros,
y os traeré, que pretendo,
que sentireys gran descanso.
La vieja hizo un hechizo
y en un pequeño vaso,
el enfermo lo llevo
otro día con recato.
El dicho enfermo lo beve
como el que esta deseando
la salud, que no repara,
en lo que es dulce o amargo.
Pero al fin se levanto,
y aunque andava levantado
andava triste, afligido
sin color pálido y flaco.
Hinchósele la barriga,
andava lerdo y pesado,
unos le dizen que es trópico,
otros dizen, que del baço.
Dixo un día a su muger
vive Dios que estoy preñado,
porque en la barriga siento
que ma dan brincos y saltos.
Tentóle pues la muger
y dixo, por Dios hermano,
que teneys razón, no ay duda,
qual diablo os ha empreñado.
Aconsejóle que tome
tres días aguas de esparto,
porque mueva lo que tiene,
y el dixo, será acertado.
Tomólas y un cierto día
sintiéndose muy fatigado,
cubriósele el coraçon,
dieronle grandes desmayos.
Llamaron a la comadre,
y certifico ser parto,
sentóse y parió con el
lo que aquí esta retratado.

****

Tercer romance

El fin de toda esta historia
oyrán si prestan silencio
adelante en el discurso
deste Romance tercero.
Parió como tengo dicho
el hombre este monstruo fiero
de cuyo prodigioso caso
quedaron todos suspensos.
Hizieronle a este parido
torrijas con miel y huevos,
comiólos, pero después
le hizieron mal provecho.
La justicia del lugar
pone al parido hombre preso,
remetiéndolo a Granada,
como es razón de derecho.
Los señores de Granada
guardando justicia hizieron
las diligencias cumplidas,
que requiere tal exceso.
Tomáronle confesión
y respondió al pedimento,
que no sabe de que suerte
sucedió este desconcierto.
Es verdad que yo he parido,
y pues que parí pretendo,
que devía estar preñado:
pero de quien no lo entiendo.
No me pidan otra cosa
en aquesto me resuelvo,
no piense declarar mas
porque aunque quiera no puedo.
Apriétanle los cordeles
y dixo lo dicho es cierto,
aunque me maten señores
no he de dezir mas, ni menos.
Al fin fueron informados,
que tuvo el hombre en un tiempo
una amiga, y siendo así
embiaron por ella al pueblo.
Siendo venida el amiga
la pusieron a tormento,
y en su dicho declaro
el preñado por estenso.
Y a la vieja condeno
que fue autor deste enredo,
y sabiendo la verdad
van por la vieja al momento.
Siendo la vieja venida
confusa llena de miedo,
sin apremiarla declara
mucho mas que le pidieron.
Dixo, que hizo un hechizo
y se lo dio estando enfermo,
persuadida de su amiga
como atrás dixe primero.
Declaróles el hechizo
mas por ser tan suzio y feo,
lo dexo pasar en blanco,
que sabe Dios mi deseo.
Al hombre dieron por libre,
porque los señores vieron,
que no merece castigo
por ser innocente desto.

****


Quarto romance

El castigo que se dio
a las mugeres se advierta,
que en este quarto Romance,
lo sabrán si atención prestan.
Hecha pues la información
y la confesión ya hecha,
de los dichos delinquentes
retificados en ella.
El Sábado es diez y nueve
de Agosto, a las dos condenan
y ellas consienten y otorgan
sin apelar la sentencia.
A veynte y uno del dicho,
Lunes a las diez y media,
de la Inquisición sacaron
a la vieja hechizera.
Cavallera en un borrico,
con una coroça puesta,
con grande aplauso y trofeo
bien repatingada y tiesa.
Acompañada de muchos
a la Vivarambla llegan,
donde todos los mochachos
tuvieron alarde y fiesta.
Tanto pepino amarillo
tanto de berengenas,
de cortezas de melón
no se parece la vieja.
Qual se sacude en la cara,
qual le da en la cabeça,
paráronle las costillas
mas maduras que una breva.
Dize jurando la Cruz,
bellacos pues para esta,
que si me apeo que os haga
tener respeto y verguença.
Traviesan el Zacatín,
llegan a la plaça nueva,
van azia la puerta de Elvira
toda la calle derecha.
Llegaron al quemadero
adonde la vieja apea,
el verdugo y el arriero
a un palo que estava en tierra.
Ahógala en breve espacio,
y acercándole la leña
le pego y ardió
con una furia violenta.
Y así hizieron ceniza
a la vieja fraudulenta,
que quien haze mal que pague
que es muy justo que así sea.
A la amiga a otro día
danle un jubón para cuenta,
y con dozientos cruzados
de la ciudad la destierran.
Abrid los ojos señores
no os fieys de malas hembras
la que mejor cara os haze
os vende en buena almoneda.
Mirad que son gusanillos
del alma y de la conciencia,
que os van chupando la sangre
qual haze la sanguijuela.
Son víboras ponçoñosas
son falsas y lisongeras,
es basilisco en los ojos
la que mejor rostro os muestra.
Guardad no os hagan parir
como hizo esta alcagüeta
a este hombre, escarmentad
todos en cabeça agena.

****

 


3ª Parte: ALGUNOS DATOS BIO-BIBLIOGRÁFICOS

Conrad Lycosthenes, 1518-1561, estudió filosofía en Heidelberg y fue profesor de gramática y dialéctica en Basilea. Escribió en latín una enorme e influyente antología de prodigios titulada "Prodigiorum ac ostentorum chronicon (...) ab exordio mundi usque ad haec nostra tempora”. Era, como su nombre indica, una crónica de todos los prodigios (presagios) y ostentos (signos) que habían sucedido desde el principio del mundo hasta los días en que Lycosthenes los recopiló. Se publicó por primera vez en Basilea, Suiza, en 1557. Es una obra rara y poco conocida hoy día, sin embargo fue un recurso muy valioso en su época pues recogía y explicaba cientos de prodigios, incluida la importante colección particular que Julio Obsequente recopiló en el siglo IV d.C. Más aún, Lycosthenes ilustró su libro con magníficas xilografías, y, como entonces nadie se entretenía en temas como los derechos de autor ni se creía en el plagio o en el copyright, sus dibujos fueron cumplidamente copiados y difundidos en la obra de otros autores.

****

 

Ambroise Paré, 1510-1590. Cirujano autodidacta que a pesar de su falta de formación académica y de no hablar latín, logró ser miembro del Colegio de San Cosme, dignidad reservada a los más doctos cirujanos de Francia. Convertido en cirujano real, sirvió a cuatro reyes franceses: Enrique II, Francisco II, Carlos IX y Enrique III. Su obra principal es “Des Monstres et Prodiges”; publicó también varios tratados de cirugía y una obra titulada “Discours de la Licorne” dedicada a los animales con cuerno. Su obra, concretamente Des Monstres, es muy entretenida, y ha sido tan alabada como criticada. Se ha dicho de ella que su valor científico fue siempre dudoso, aún así, no carece de valor literario. También se han lanzado contra Paré acusaciones de plagio al hacer uso de imágenes de otros autores. Es una acusación ésta que podría hacerse extensiva a otros muchos autores del siglo XVI, pues no era nada infrecuente que las mismas láminas iluminaran distintas obras de varios autores. Por otra parte, el interés principal de los grabados era el de informar e ilustrar los textos, así que la acusación de plagio parece excesiva en este caso. Sí cabe aceptar que su obra, llena de curiosidad y fascinación, es una mirada imaginativa sobre lo insólito y que su intención de realizar una obra seria y científica se vio desbordada por su prodigiosa imaginación.

 ****

 

Olaus Magnus 1490-1557, sacerdote católico que se trasladó a Roma durante la Reforma religiosa de Suecia. Aunque en 1544 fue designado obispo de Upsala en el exilio, nunca volvería a su Suecia natal. Su obra lo enmarca entre los más destacados geógrafos renacentistas. La “Carta Marina de Olaus Magnus” se publicó en Venecia en 1539 con el título "Carta marina et descriptio septentrionalium terrarum ac mirabilium rerum". Fue el primer mapa detallado del norte de Europa, incluía el área que se extiende desde el sur de Groenlandia hasta las costas rusas del Báltico, Islandia, las Islas del Norte, Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia. Es un mapa muy historiado y en él, junto a su otra gran obra, la “Historia de gentibus septentrionalibus” (1555), sigue la tradición de las cosmografías humanista y proporciona un brillante retablo de las tierras y gentes del norte en el umbral de una nueva era. Su obra fue frecuentemente reeditada y traducida a varios idiomas a lo largo del siglo XVII y durante mucho tiempo fue la principal fuente documental respecto a las gentes y pueblos de Escandinavia.

****


Muchas de las imágenes que ilustran este tema las he sacado directamente de Internet. Otras las escaneé yo misma cuando era difícil encontrar buenas reproducciones en la red. Hoy día, sin embargo, hay páginas de muy buena calidad en la web, con más y mejores reproducciones que las que yo he escaneado. Sugiero a quienes interese todo lo relacionado con las cosmografías y las Ciencias de la Naturaleza en el Renacimiento y Barroco que no dejen de visitar algunas de ellas.

• Ulisse Aldrovandi:  www.filosofia.unibo.it/aldrovandi/
• Fortunio Liceti:  http://www.taringa.net/posts/imagenes/1829245/Monstruos-imaginarios-antiguos_-Excelentes_.html
• Conrad Lycosthenes:  www.propheties.it/nostradamus/prodigiorum/prodigiorum1.html
• Ambroise Paré:  www.bium.univ-paris5.fr/monstres/biblio/bib001709img.htm
                           http://archive.nlm.nih.gov/proj/ttp/paregallery.htm
• Conrad Gessner: http://archive.nlm.nih.gov/proj/ttp/Gesnergallery.htm
• Olaus Magnus http://bell.lib.umn.edu/map/OLAUS/TOUR/indext.html

*****
 

Comentarios

Imagen de Invitado

#1 -

Simplemente "aborronat". Enhorabuena

 

Kolifo

Imagen de LunaBruna

#2 -

Me alegro de que te haya gustado.

Besos

A.

Imagen de paquito

#3 -

gracias luna

yo tambien estremecido

los enlaces , impagables

gracias luna

Imagen de Invitado

#4 -

HACIA AÑOS QUE ESTABA BUSCANDO ESTO, SOBRE TODO LAS IMAGENES, GRACIAS POR SU SUBIRLAS Y TOMARTE EL TIEMPO PARA COMPARTIR, ERES UNA MUSA...

Imagen de Mario Mandujano

#5 -

Hace tiempo de comenté lo maravilloso (mirabila) de tu trabajo. Tard+iamente me entero de tu neumonía y me demuele no encontrar mensajes recientes. Me quedé en el inicio de recuperación. Espero o deseo que sigas en la línea

MM

Imagen de LunaBruna

#6 -

Gracias, Mario, por tu interés. Aquello ya pasó, estoy bien ahora. Tengo mucho trabajo y poco tiempo para el ocio activo, por eso estudio poco y escribo menos. Pero todo se andará, espero volver a escribir y a publicar en Valdeperrillos tan pronto como pueda tomarme unas vacaciones de verdad. 

Hasta pronto, pues. De nuevo gracias y un beso.

Añadir nuevo comentario