El Sol

Este es el aspecto, ayer por la mañana, de nuestra estrella. Ni una mancha. Sin duda la actividad solar tiene una influencia medible en el clima de la Tierra. Parte de la influencia puede explicarse físicamente y a la vez ser deducida de forma estadística a partir de registros de temperatura. Al igual que ocurre con los rayos cósmicos su influencia sobre el clima está mucho más científicamente establecida que el efecto invernadero. La respuesta cuantitativa está por determinar en todo su alcance pero sabemos que un ciclo escaso en manchas solares - como parece será el ciclo 24 - genera menos radiación solar.  

Si bien esta disminución de radiación es pequeña - un 0.1% de la constante solar - es del mismo orden de magnitud que el forzamiento radiativo que se atribuye al incremento del CO2 atmosférico. El Mínimo de Maunder, un período que se extiende durante la segunda mitad del siglo XVII y principios del XVIII, se caracterizó por las escasísimas manchas solares. Como en la foto. Ese período coincide con una época de enfriamiento a la que se dio el nombre de la pequeña edad de hielo.

 

El Sol. Un sitio con mucho ajetreo. Cortesía NASA. Sonda TRACE

b.

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