Jeremías Gore está de paso por España.
Siendo un gran orador no es de extrañar que solicite unos honorarios de €240.000 por conferencia. A mí me parece bien que rentabilice sus jeremiadas sobre el apocalipsis. Lo que sí es de extrañar es que haya panolis que le paguen tales honorarios. Los hay. Por ejemplo en Canarias.
Actúa de anfitirión de Gore un empresario con el dudoso mérito de haber sido detenido en un caso de corrupción urbanística. Al parecer al empresario le sobra el dinero y quiere eco-lavar, lo más verde posible, sus pecados, en los que participaba a pachas también un alcalde pepero. Se lo tengo que contar a Alexander Cockburn. Esto confirma sus sospechas sobre Gore como imbécil tonto útil.
cuando toda esta paparrucha del calentamiento global se colapse y finalice y exista consenso al dictaminar que fué un período de manipulación social me pregunto si todas estas personas que llenan sus bolsillos con este fraude devolverán el dinero. No creo.
Porque Al Gore está muy, muy enfadado porque no hay consenso científico. Piensa, lo declaró ayer, que existe el número suficiente de votantes para aprobar algunas nuevas leyes físicas ó derogar las existentes que no le gustan. Dice tambien que debería haber usado su puesto en la Casa Blanca como un púlpito. Vaya panorama. Él usando su despacho como un púlpito y su jefe utilizando el suyo como prostíbulo.
El caso es que ayer el caliente eco-predicador decidió desenmascarar a los culpables de la tragedia del calentamiento global y nos dejó fríos. Porque los culpables de todo son:
Porque si los malditos científicos se pusieran de acuerdo sería más fácil galvanizar a la sociedad.
Desde luego es coherente. Si no dicen los científicos lo que a uno le interesa entonces las leyes físicas se aprobarán por algún sistema de consenso. No se puede confiar en los científicos. Los muy inútiles no saben dar conferencias a €240.000 por charla.
b.
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