Le decía yo a un lector el pasado mes de enero que exhausto el tema de los osos polares, la subida de temperaturas y otras amenazas que suelen aturdir a la opinión pública, el pH de los mares sería el tema estrella de los chalados del alarmismo climático durante 2008. Mis superpoderes se limitan a una lectura regular de las fuentes de donde manan las consignas del medioambientalismo radical así que el mérito mío es ninguno.
Y a finales del año pasado la consigna fue pasar a hablar de la "acidificación" de los océanos. En una de las fuentes más populares de chaladura climática la doctrina a los camaradas el día 6 de Enero queda explicitada así
Dado lo poco fructífero del debate os propongo una táctica diferente para ganar tiempo: explicar el problema de la acidificación de los océanos
Y la manada se aplicó. Hoy, en el diario EL PAÍS, Alicia Rivera, que ha permanecido muda en los últimos meses sobre el asunto del cambio climático después de ser durante 10 años la líder de los comandos especiales del alarmismo reaparece. Alicia, mucho más inteligente que el resto, le ha dejado a sus colegas panolis y novatos (Rafael Méndez, Mónica Solomone) el tratamiento de las noticias apocalípticas que atufan ya (subida del nivel de los mares, subida de temperaturas, osos polares, hielo que se derrite, etc). Mucho más cauta en dejar siempre una prueba que le permita en el futuro defender su posición cuando nada climáticamente grave ocurra (¿sabes?, en realidad yo nunca dije que bla, bla, bla...) el pre-establecimiento de pruebas de inocencia que ahora realiza es dejar de hablar de cambio climático. Y, ¿de qué habla ahora?,
Acidificación de los océanos
Nótese que en su artículo la Rivera no menciona las palabras "cambio climático" ni una sola vez siguiendo las instrucciones generales de la Internacional del medioambientalismo. La orden es poner el "foco", el acento, la atención, en "otro" asunto. Se trata de desviar el problema ya que el clima se obstina en no atender las órdenes de los jeremías. Para seguir hablando de lo mismo, de sus objetivos ideológicos, pero sin mencionar dos palabras que de puro sobadas ya sólo generan aburrimiento o, peor aún, hilaridad y burlas.
Hacia 1800 el pH de los océanos era de 8.17. Ahora es de 8.10. La cifra decrece según se absorbe en el océano más CO2 y a los alarmistas les gusta decir que el océano se torna más ácido porque suena mucho más grave que decir que es menos alcalino. Para los preocupados cabe decir que si alguien quiere hacer una lunática proyección hasta el año 2100 - todos estaremos danzando en el paraíso de cada uno o seremos polvo de estrellas según las creencias - la cifra del pH al comienzo de la próxima centuria será de 7.8. El lector informado sabe que el valor neutral del pH es 7.0 y los dueños de un acuario de pececillos conocen los rangos de tolerancia al pH de sus mascotas de colores, entre 5.0 y 9.0, a algunos les gusta más bajo, a otros más alto. El lector informado sabe también que la CocaCola que se toma fresquita, sola o en cubata, tiene un pH de alrededor de 2.5.
El medioambientalismo, y Alicia Rivera, han encontrado un nuevo filón donde repetir exactamente el proceso anterior.
Algo está cambiando. Y eso es malo.
Antes eran las temperaturas. Exhausto el asunto ahora es el pH de los mares. Que está cambiando y el medioambientalismo ha decidido - un misterio para mí - que todo lo que cambia lo hace en la dirección equivocada. Aunque en este caso sea en la dirección del valor óptimo del pH, del valor neutral.
Pero es una veta riquísima, porque Alicia Rivera y otros periodistas como ella puede extraer el mismo comportamiento y las mismas amenazas que ya tuvieron con las temperaturas. Se hace eco de un artículo en Science. Pero no se hizo eco de un artículo de una compatriota, reciente, en el que - también en la revista Science - M. Debora Iglesias-Rodríguez demuestra que a los cocolitóforos les encanta el CO2. Y en los últimos 200 años estas plantas unicelulares, que son la dovela del ecosistema
Han prosperado y crecido en un 40%
Así que, mis queridos lectores, el medioambientalismo chalado - siguiendo las técnicas de Lakoff que tanto gustan en el PSOE - ha decidido utilizar un nuevo "marco" para el debate (reframing the debate) y ya no oirás hablar de temperaturas.
Ahora el color del nuevo marco de la demencia tiene otro nombre que será pronto deglutido sin espíritu crítico alguno:
El drama de la acidez de los océanos
Al tiempo.
That's all folks!, buen "finde"
b
