La edición en inglés del Spiegel informa de una reunión entre funcionarios del ministerio de medio ambiente alemán y altos directivos de la industria. Lo que comenzó como un plácido coloquio acabó en una batalla a gritos.
No tardaremos en ver lo mismo en España. Esta burla del medioambientalismo fanático ha llegado ya demasiado lejos.
Los directivos de la industria alemana acudieron pacíficos a la reunión que la autoridad que regula las asignaciones de derechos de emisión de CO2, dependiente del ministerio de medio ambiente, había convocado. Nada hacía prever a los funcionarios y políticos que organizaban el ciclo de conferencias que acabaría en rebelión. El feeling era sosegado y de relajación.
Los asistentes de las empresas soportaron estoicos y tranquilos las dos primeras conferencias. La tercera no. Se hablaba de los precios de los derechos de emisión de CO2 y comenzaron las protestas. La actitud de políticos y funcionarios hacia los directivos fue un tómalo o déjalo. Y estalló la batalla aniquilando la placidez y, de paso, el tedio. 
Las declaraciones posteriores de los medioambientalistas lelos del ministerio indican que eran incapaces de percibir la ira contenida en los empresarios. Acojonados, decidieron retirarse. Pero quedaron las declaraciones de los miembros de la industria, que permitieron y son culpables por ello, los jugueteos de arcadia feliz del ecologismo barato de pijos ricos que asuela la Europa. Son esas declaraciones las que hicieron que funcionarios y políticos pelanas salieran corriendo despavoridos de la reunión que ellos mismos habían convocado. Por ejemplo, el director de operaciones de una cementera proclamó (a gritos)
- si esa memez sigue adelante le digo lo que haremos, sencillamente nos llevaremos todas nuestras operaciones a Ucrania
Y otro,
- continúen así y no habrá ningún comercio, no se producirá aquí nada, sólo quedará apagar las luces
Si traigo a colación aquí este ejemplo alemán es porque describe de forma preventiva lo que con toda seguridad ocurrirá con el medioambientalismo panfletario del gobierno socialista nuestro. Seguirán con un discurso y medidas del más rancio dogmatismo del libro del buen izquierdista a la moda hasta descubrir un día - completamente asombrados porque su ceguera ideológoca les impidó acceder a la realidad - que han cercenado centenares de miles de puestos de trabajo.
El tipo al mando, ZP, soltará entonces su discurso inane sobre su preocupación social y demás bla, bla, bla inventando mangueras inútiles y costosas para apagar un fuego que él mismo - y su bobadas de teenager con mani romántica de protesta de fin de semana siempre en la agenda- ha provocado. Esta misma semana tiene una. Para celebrar sus 100 días de gobierno. ¿Hablará a las masas del cambio climático?. Lógico, es de lo que hay que hablar, carbón no, nucleares tampoco, debates energéticos, ¿eso qué es?. Con la que está cayendo el amo se quiere pegar un baño de autoestima. Seguro que le aplauden
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