Sidney, Casa de la Ópera, 1973
A un par de semanas de terminar el verano los cafés de Sidney están vacíos. Ni un sólo día han superado este verano los termómetros los 30º Celsius - no ocurría desde 1956, más o menos cuando se inició la interminable construcción de la Casa de la Ópera - ha llovido un 50% más del valor medio veraniego y la temperatura máxima en promedio fue de 25 grados Celsius.
Según reporta Bloomberg los habitantes están que trinan del disgusto
De repente un verano frío y lluvioso y todo el mundo protesta
en franca contradicción con el alarmismo climático en vigor aterrorizando al mundo con la paparrucha del calentamiento global del planeta. Siendo este verano austral un fenómeno perfectamente natural (La Niña) se resalta aquí porque sigo la doctrina balsero y lo que es bueno para el pato es bueno entonces para la pata.
Si los medios de comunicación no dejan de resaltar un calor inusual cuando se produce - con un sesgo interesado evidente- nada nos impide hacer lo mismo con el frío, y si es bueno para pato ha de serlo para la pata. :-)
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