Supongamos que yo dijera.............
...que el objetivo principal del buen gobernante es
- Cambiar nuestro estilo de vida
Y esté dispuesto a convencer a los ciudadanos para hacerlo sea de una forma o de otra. Y todo porque se ha definido
- Un nuevo orden de prioridades
En este nuevo orden el empleo, la sanidad o las ayudas a las familias descienden un escalón en importancia debido a dos objetivos nuevos y trascendentales que emergen en la tarea de gobierno del estadista moderno
- La obesidad
- El cambio climático
No te rías. Quienes rigen los destinos de nuestra colectividad han de estar dispuestos a todo para abordar estas dos prioridades. Y el axioma que guíe sus principios se proclama así
- Hay que ser más intervencionistas
Sí, más intervencionistas, porque los cabrones de los ciudadanos no obedecen a los mensajes y
- Es obligatorio que modifiquemos nuestras costumbres
Si te surge la duda - maldito súbdito desobediente - ¿qué derecho tiene el gobierno a inmiscuirse en la vida de los ciudadanos? no busques la respuesta. Ya te la digo yo
Y has de saber que para lograr los objetivos y satisfacer las dos prioridades fundamentales del nuevo orden
- Se sancionará y estigmatizará su incumplimiento sumiendo al rebelde en el estatus de los nuevos parias a través del repudio social
El fino gobernante moderno conoce la receta para tratar adecuadamente tu rebeldía innata. Rebeldía que tiende a la sospecha injusta e inútil sobre el bienestar que desea para tí - y los tuyos- el bondadoso líder. La receta es clara
Como bien sabe el arriero con las bestias. No te alarmes. Lo haremos con buen talante. Pero si la coerción de los impuestos no sirve como un arma efectiva para doblegar tu voluntad y persistes en no cambiar tu estilo de vida nos veremos obligados a sacar del arsenal el arma última y definitiva
- La presión e influencia del grupo
No confiamos en la concienciación. Tiene una repercusión marginal.
- Es necesaria una catástrofe
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ADVERTENCIA: Es obvio para cualquiera que siga regularmente este weblog que es imposible que yo diga las barbaridades anteriores. Y así es. Estos pensamientos en contra de las libertades más queridas para mí han sido vomitados en EL PAIS de hoy por un Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales y asesor principal del Gobierno de Blair y su "tercera vía". Dicen también que sociólogo preferido del ministro Jordi Sevilla. Pero ¿no era George Lakoff?. Otro que tal.
Increíble. :-(
b.
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