La autoría de este término - eco esclavitud - no es mía como no es mío el término ecoética. Corresponde a un artículo de Brendan O'neill que se pregunta si las buenas intenciones de los buenas gentes, poco informadas y deseosas del máximo de corrección política, para ser más ecológicos y neutrales en cuanto a las emisiones de CO2 no producen como resultado la esclavitud de los más necesitados. Por ejemplo
ya que aplican el programa GreenBasket que hace del Europeo el primer torneo deportivo en España neutro en emisiones de CO2 y les permite afirmar, "el deporte y la preservación del medio ambiente van unidos","se corregirán las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero que se produzcan en el campeonato". Me pregunto cuántas personas se indigestarán a pesar de deglutir pre-digerido este modelo de pensamiento único.
Brendan O'neill se ha preocupado de averiguar dónde van los dineros que se utilizan para amortiguar las emisiones de CO2 de las buenas personas procupadas por el impacto de su huella ecológica. De gente que después de volar a Cancún o a Palma de Mallorca para hacer submarinismo en Playa del Carmen o en Cala Serena y protestar diciendo que las cosas ya no son como eran (es verdad - están mucho mejor-) quiere lavar su mala conciencia contribuyendo con unas decenas de € a comprar unas indulgencias por los kg. de CO2 imputables a su viaje.
Así montones de ricos y famosos y no tan ricos ni famosos, también españoles, ponen sus dineros para sus indulgencias en Climate Care. Este es un servicio que se define como: Te ayuda a reparar el daño que tus actividades realizan en el clima.
Calculan las emisiones de CO2 de tus viajes etc, te dicen el dinero equivalente para amortiguar esas emisiones y lavar tu mala conciencia, y destinan ese dinero a actividades que absorban tanto CO2 como el que tu capitalista vida ha generado. Generalmente no pagas directamente sino a través de productos y servicios que adquieres y que, como algún operador de móviles afirma, se destina una parte de los ingresos de tu consumo, pagándolo tú claro, a Climate Care y similares. Es comodísimo comprar de todo sabiendo que en el ticket de compra figura ya, monetizado, la indulgencia de tus pecados ecologistas. Ir a un partido de baloncesto sabiendo que en el precio de la entrada se incluye el coste de las actividades que salvarán el planeta de las emisiones provocadas por tu deporte favorito (aviones para desplazar a los equipos, por ejemplo).
La pregunta de O'neill es ¿qué hacen luego con el dinero?. Parece pertinente. Y siendo oeneges aún más. Hay una, por ejemplo, Amigos de la Tierra, que quiere convencer al mundo de que no haga caso a la propuesta de Ángela Merkel de calcular las emisiones posibles de CO2 de un país según su población. Quieren que este cálculo se haga según otro índice que proponen y consideran más adecuado
Definida según esta oenege. Claro. Las pesquisas de O'neill le han llevado a la India. Estos dineros financian la entrega de bombas de extracción para obtener agua. Pero sería pedir mucho que estas bombas funcionaran con algún combustible. Emitirían CO2. Hay otro combustible mejor. Los niños. Se puede ver como funciona el aparato al servicio de esta moderna eco-esclavitud por ejemplo aquí. en este video o en la siguiente foto.
Dice un catedrático que las penas de galeras y minas son las principales especies del género denominado "trabajos forzados"; su naturaleza jurídica primordial fue la sujeción del reo a un trabajo para el Estado (siendo mantenido o retribuído por éste) durante un tiempo, en un lugar preestablecido. Criterios de necesidad y utilidad fueron su fundamento; y como las necesidades cambiaban, se abolían y aparecían nuevas modalidades. Pese a su dureza, significaron un avance respecto a la penalidad anterior basada principalmente en la pena capital o en diversas mutilaciones que por su propia naturaleza impedían y estorbaban el desarrollo económico y social de la época.
Fruto de la evolución, las penas clásicas de galeras y minas, desarrolladas intensamente en el siglo XVII, desaparecieron antes de la finalización del Antiguo Régimen; los presidios cogieron el relevo y se extendieron esencialmente en el XVIII y XIX.
Ahora parece que vuelven los trabajos forzados para satisfacer la conciencia culpable de los que emiten CO2.
Brendan O'neill describe otras interesantes variantes de esta esclavitud moderna. Por ejemplo, un eufemismo cabrón
- Biogas Digester (traga-gases)
es otro de los gadgets del Profesor Bacterio que financian los pecados del dióxido de carbono de los occidentales. ¿En qué consiste este ecológico invento para reciclar y obtener energías renovables?
- Los niños indios recogen boñigas de vaca y las arrojan junto con agua (que supongo han extraído previamente a pedaladas) al aparatito en cuestión
Delicioso, la esencia misma del medioambientalismo y el desprecio por la dignidad del ser humano y el progreso.
b.
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