En Febrero de 2007 narré de forma ficticia la detención de cuatro amigos por la policía climática. Ya es una realidad.
La compañía británica Npower comenzó el fin de semana pasado una campaña publicitaria dirigida a lavar el cerebro de los niños animándoles a doble página en la prensa británica a convertirse en
Policías Climáticos
En el texto se les sugiere que pertenecerán a una élite de cadetes en la lucha contra el cambio climático.
Apoyando su asquerosa porquería en un sitio denominado www.climatecops.com (polis-climáticos) los aspirantes deben completar una serie de "misiones" climáticas para superar el duro programa de entrenamiento y alcanzar el honor de integrar la élite de cadetes en la lucha contra el cambio climático.
Como cabía esperar de una sandez semejante los cadetes son inundados por una marea de eco-propaganda que los chavales han de deglutir si desean ser aceptados como agentes especiales de la brigada verde.
Fomenta la delación, animando a los niños a conseguir puntos para superar las pruebas espiando las actitudes de familia, amigos y parientes, y propone construir para cada infractor "un fichero escrito que acumule evidencias de los crímenes climáticos" que amigos, conocidos o parientes cometan.
En el juego se fomenta también extender la red de vigilancia más allá del entorno familiar y de amistades inmediato, vigilando a vecinos o profesores de la escuela, sin olvidar reclutar cuantos más miembros para la red de vigilancia sean posibles.
Se detallan hasta 7 crímenes climáticos graves a detectar por los chavales en su labor de espionaje y delación, siendo el más grave la inmensa bobada que el ministro lelo de Industria del gobierno de España ha tenido a bien elevar hoy al rango de Orden Ministerial en el Congreso, haciendo con ello perder el tiempo y el dinero de los ciudadanos, porque el crimen más grave a delatar por los críos de entre su parentela, profesorado, vecinos o pandilla es
usar bombillas convencionales
Ya nadie está a salvo.
¿Nadie se rebelará contra esta orwelliana estupidez?. Al menos mis hijos sí, les mostré las declaraciones del ministro Sebastián y la asquerosa campaña de propaganda socialista. Después de descojonarse del calvo ministro y de la propaganda para imbéciles medioambientalistas emitiendo sus rebuznos en grupo se conjuraron con su grito de guerra para no caer en el silencio de los corderos,
¡Cultura y tías buenas!
Yo creo que no les engañarán. Ni la propaganda ni Sebastián.
¿Y a los tuyos?, ¿ya les han comido el coco?
b
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