
El gráfico superior muestra la tendencia del volumen de búsqueda de noticias en España sobre "cambio climático". La información que aporta no debe confundirse con el volumen de noticias publicadas, una cosa es lo que los medios de comunicación crean como información prioritaria a transmitir y otra el interés de los ciudadanos. La tendencia es demoledora, a la baja.
En Julio de 1997 2007 (Mike, thanks!), hace algo más de un año, el gobierno de Zapatero llegó incluso a celebrar un consejo de ministros monográfico sobre "cambio climático". Más hubiera valido a Zapatero y Solbes atender algún curso elemental de economía en lugar de perder el tiempo con ridículos "paquetes de cien medidas de lucha contra el cambio climático". Entre las medidas, la mayoría repetidas como "nuevas" por el calvo Sebastián recientemente, se incluye "cursos de conducción económica para funcionarios", cosa al parecer mucho más importante que elaborar unos Presupuestos Generales del Estado con un barril de petróleo ajustado a un precio medio para 2008 sensato y no los US70$/barril que el Sr. Solbes tuvo la desfachatez de considerar en Octubre pasado simplemente para que le cuadraran las cuentas del gasto social prometido por Zapatero y no presentarse en el Parlamento antes de las elecciones con unos presupuestos deficitarios e incumplidores de la estabilidad presupuestaria. No lo hizo porque eran malas noticias y no convenía y es difícil confiar en un tipo con una catadura moral semejante.
El caso es que el cambio climático, la "gran preocupación" de los españoles, según los socialistas, se desvanece como preocupación, y es hora de que el gobierno ganador de las elecciones se deje de tonterías y se ocupe de lo importante, no molestar y gastar menos dinero y mejor, porque las políticas sociales de la ministra Aído tienen, por ejemplo, el fabuloso presupuesto de €47 millones, mientras las dotaciones económicas necesarias para pagar los estúpidos derechos de emisión de CO2 como resultado de nuestro incumplimiento (a pesar de las patentes mentiras de Zapatero en público - TV- sobre este asunto) de la imbecilidad del Tratado de Kyoto son de miles de millones de €.
Me pregunto si los votantes socialistas no preferirían que esos miles de millones de € se destinaran a las políticas sociales tan apreciadas por ellos y no a la sandez medioambientalista abrazada por Zapatero. No deja de asombrarme el silencio de estos votantes, no es que yo espere que cambie el sentido de su voto, pero en este asunto y en el del debate nuclear yo esperaba algo más de arrojo por su parte, un menor seguidismo de las consignas del patrón y la apertura, aunque fuera al nivel interno de sus simpatías ideológicas, de una discusión seria sobre el asunto. Yo lamento que la izquierda que se preocupa honestamente por la economía política - pese a la repugnancia que me producen sus planteamientos - esté completamente secuestrada por el medioambientalismo fanático y sus slogans de carácter new-age que tan hondo han calado en Zapatero, pero como anunciaba un izquierdista feroz, Alexander Cockburn, todos esos slogans y llamamientos a los balidos en grupo serán devorados por la economía real y en ese proceso los necesitados, los desfavorecidos, los olvidados, serán los que más sufran porque un socialismo eco-fashion se ocupó de memeces climáticas y no de sus padecimientos.
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