Zapatero al final del laberinto

El palacio de Cnosos

                                 PALACIO DE KNOSSOS

En su mirador Santojito recupera un texto tardío de Susan Sontag, de lo último suyo, donde la Sontag critica el enfoque postmoderno en el que la discusión política es ya parte del negocio del entretenimiento. Que yo esté de acuerdo con la escritora estadounidense puede considerarse milagroso. Me siento más cerca del comentario que el personaje interpretado por Kevin Costner en la película Bull Durham hace de la Sontag, comentario que me hizo comprobar en su día que Francisco Umbral no era el guionista de ese diálogo de la película. Algo así como

Yo creo en el alma, el coño, la polla, el buen güisqui y que las novelas de Susan Sontag son pendejadas sobrevaloradas de una llorona auto-indulgente

Pero yo, al igual que la Sontag tardía, me irrito por los intentos de sustitución de una buena discusión - tanto da su virulencia - provocada por diferentes criterios ideológicos, pero que, por distintos que éstos sean, permanecen apegados a la realidad. En mi opinión estas, fructíferas o no, discusiones se suplantan demasiadas veces por un eclecticismo empobrecedor, un reflejo a mi juicio de los medios que elaboran una papilla multi-papila y para todos los gustos, considerando que la capacidad intelectual del ciudadano medio está tan desarrollada como el rudimentario gusto de un bebé. Con mucho éxito entre los ciudadanos, por cierto. Si la papilla multi-papila de creencias se adorna de cierta espiritualidad y con algún que otro ramillete de afirmaciones vagas y faltas de contenido (todo está interconectado, lo importante es la hibridación, etc)  parece existir un discurso universal, y lo mismo da hablar del hambre y los olvidados que de la fusión de sabores que aparece en unos callos con tofu. Y este ejemplo está tomado de la vida real, de un canal de televisión.

Durante su primer mandato el Sr. Zapatero estaba preso de este discurso revuelto en el que valores tangibles y que están para quedarse, medioambientales, se mezclaban de forma indecente con propaganda climática, propaganda que sólo sostiene el itinerario místico interesado de pijos ricos, más peocupados por el metano de los eruptos de una vaca y el valor icónico de un oso polar que por el papel que juegan los aranceles a las importaciones agrícolas de la UE en la miseria de otros. A los que, sin alcanzar todavía sus necesidades básicas, libertad, agua, higiene, comida diaria, energía, se les exige que recorran el itinerario místico del greenie occidental.  Yo me preguntaba ¿cuánto tiempo estará enredado el Sr. Zapatero en el laberinto icónico del cambio climático?. Era una pregunta retórica, claro. Porque la respuesta es, mientras el lujo de apartarse de la realidad sea permitido por la bonanza de la realidad. Cuando la bonanza desaparece el hilo de los hechos te trae de nuevo al suelo, y compruebas las bobadas que te entretenían en el laberinto.

Que el Sr. Zapatero ha encontrado la salida para - olvidándose de las levedades tontas del cambio climático - quedarse con los valores medioambientales tangibles, suyos y de otros gobiernos anteriores al suyo, desde el ordenamiento territorial a una red de alerta radioactiva, desde el amojonamiento de las lindes costeras al orgullo de haber recuperado totalmente los terrenos destrozados por la negligencia de Bolidén, da muestra la ira de las organizaciones ecologistas radicales con su nuevo gobierno. Le llaman de todo, poco bueno, y yo le apoyo en su salida del laberinto, quizá cosa tan asombrosa como mi coincidencia puntual con Susan Sontag, pero real porque yo estoy aquí y lo digo. Otros indicios, la ira ecologista es para mí el indicio máximo, son el traslado de la responsabilidad sobre las acciones a desarrollar al ámbito europeo, frente a su personal militancia como campeón del asunto en  la legislatura pasada. Es una manera elegante de apartarse sin que se note mucho, y la propia UE recula, lo que también ayuda a que se noten aún menos los "diegos" de hogaño frente a los "digos" de antaño (el cambio climático es el problema más grave, bla, bla, bla...).

Qué bien. Lo mismo en breve ya no tengo que escribir más de este asunto. Y puedo hablar, como el personaje de Kevin Costner, del güisky y otras cosas que me gustan. :-)

Comentarios

#1 ¿y si te re-cuento un chiste?

Imagen de Javier

ea, al leerte es lo que me sale, así, de las tripas o vete tú a saber de ande dios: ¿te re-cuento un chiste?. Ayer me lo re-contó mi hija; es que está de un meloso subido y está en que lo que funcionó una vez pues igual cuela a la siguiente:

- Manolito, Manolito, !Tengo un perrito que dice : "Pepe"¡

-Pues anda que yo, tengo una lata que dice: "Melocotones en Almibar." 

Me reí claro, no como la primera vez, claro, algo así como: "anda, nena, espabila y cuéntame otra, y si no, tontaca, un besito tuyo ya es un cielo, bobaca!"

Va a ser que NO creo en el alma, y sí, a ratos, en el coño, la polla, el buen güisqui ( y en el malo y en el regular y hasta en inombrable e inclasificable) y que las
novelas de Susan Sontag  -¿y esa quién es? ¿Y de dónde sale? ¿Y está buena o es buena , o, joder, ¿será como la carnicera de Bogarra, mi queridísima carnicera?- son pendejadas sobrevaloradas de una llorona
auto-indulgente.

 

Abrazos.

 

 

#2 Chistes

Imagen de balsero1968

Mi chiste es que aunque no creas en el alma Google dice que son legión los seguidores frente a los que creen en el c. o en la p. y que alguien que cree en el güisqui tiene a la fuerza que creer - como yo - en las bondades del Almax porque no hay güisqui malo siempre que lleves el Almax en el bolsillo y yo nunca salgo de casa sin mi Almax y si el lector nunca ha tenido que comerse un Almax es que no bebe y no se reirá nada y explicar los chistes es mala cosa.

:-)

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