4.- Efecto invernadero
balsero1968 — Jue, 03/04/2008 - 17:01
La correlación observada (ver. Fig.3) entre la concentración de diversos gases y la temperatura no puede ser explicada en términos de un efecto invernadero. De hecho los gráficos no sólo no demuestran tal sino que prueban que ha de ser otro efecto más importante el que dictara la relación entre la concentración de CO2 y la temperatura durante los útimos cientos de miles de años.
Por eso los campeones de la alarma climática que reconocen este hecho mencionan que el efecto invernadero - la influencia del CO2 en la temperatura - puede producir una amplificación de las variaciones durante los ciclos de glaciación. Hay razones para no temer que el efecto invernadero tenga un papel primario en este juego. ¿Por qué?
- Cuando la dirección de una tendencia comienza a cambiar se desprende de las gráficas que la influencia de las temperaturas en las concentraciones es primaria. Este hallazgo es una ley efectiva de la naturaleza que se mantiene a través del ciclo de glaciación. Las leyes de la naturaleza no cambian y no pueden cambiar simplemente porque alguien lo considere conveniente, ni siquiera en períodos lineales donde es difícil observar qué variable cambia antes y cuál después.
- Si el llamado efecto invernadero fuera más fuerte que el mecanismo de out-gassing antes descrito el retraso observado entre CO2 y temperatura debería aparecer justo en sentido opuesto.
- Si los gases invernadero fueran capaces de producir ese efecto de amplificación en las variaciones de temperatura, de modo que las desviaciones de la normal estuvieran multiplicadas por un coeficiente mayor que uno, después de pasado un cierto tiempo lo más probable es que el proceso comenzara tarde o temprano a crecer de forma exponencial, i.e. siguiendo series geométricas. El clima terrestre sería entonces un sistema físico inestable que tendería a una conducta de fuga o desbocamiento sin control. Tal comportamiento ocurriría dentro de un plazo razonable de tiempo. Nada de ese estilo ha ocurrido durante miles de millones de años y la vida en la Tierra ha evolucionado sin interrupción durante ese tiempo.
El efecto invernadero no es pues esencial para explicar los datos procedentes de la Antártica, docenas de efectos participan en la evolución del clima y se trata de un fenómeno que puede ser explicado teóricamente, aunque no de forma empírica. Es Joseph Fourier quien recibe la atribución del descubrimiento teórico del efecto en 1824. Fue, sin embargo, Svante Arrhenius quien en 1896 dedujo el carácter logarítmico de la dependencia de la temperatura con la concentración de CO2 . Trataba de explicar la influencia del dióxido de carbono en los ciclos de glaciación. Hoy se sabe que tales ciclos tienen más que ver con la dinámica interna del Sol o con los ciclos de Milankovitch como posibles culpables. Por tanto el efecto invernadero no es nuevo en el mundo científico. El único "hallazgo" nuevo es la afirmación de que el efecto invernadero es de tan suprema importancia para nuestra civilización que debemos proceder a cambios espectaculares en los mecanismos subyacentes de la sociedad moderna.
Figura 7. FLUJO DE ENERGÍA ENTRE EL SOL, LA SUPERFICE DE LA TIERRA Y LA ATMÓSFERA
Podemos preguntarnos cuál es el saldo energético terrestre. A la distancia promedio que la Tierra tiene respecto al Sol resulta que 1 m2 de un área perpendicular a la luz solar absorbe 1366 W de energía en forma de radiación. Esta constante recibe el nombre de constante solar. Sin embargo, gran parte de la superfice o bien no recibe la luz del Sol o bien los rayos inciden con ángulos distintos de 90 grados y el efecto es menor. ¿Cómo lo calculamos?. No tan difícil, está al alcance de un estudiante de bachillerato y el resultado promedio por unidad de superficie resulta ser 1/4 de la constante solar, aproximadamente 342 W/m2. Una fracción de esta energía es reflejada por las nubes o por la superficie, otra fracción es absorbida por diversos componentes de la atmósfera o por la superficie. Otros flujos energéticos - de calor o precipitación - aparecen en la Figura 7.
La estabilidad aproximada de la temperatura en la Tierra requiere que la energía entrante y saliente sean aproximadamente las mismas. La energía entrante está dominada por la radiación solar. Gran parte de la energía emitida por nuestro planeta es su propia radiación termal. La mayor parte de la radiación termal del Sol cae en el espectro visible de la radiación electromagnética, pero la Tierra está más fría que el Sol y su radiación termal cubre el espectro infra-rojo de longitudes de onda mucho mayores.
Si la troposfera, la capa más baja de la atmósfera, contiene una mayor concentración de los gases que son capaces de absorber la radiación infra-roja, los llamados gases invernadero, la atmósfera se calentará más que en ausencia de esos gases. Y la temperatura de equilibrio se incrementa. Los gases invernadero no sólo absorben también emiten radiación: pero como los gases en la atmósfera están más fríos que la superficie (gradiente adiabático) la energía emitida es menor la que la absorbida y la absorción determina el signo del efecto. El efecto neto de calentamiento es esencialmente proporcional a la diferencia de temperatura entre la superficie (más caliente) y el límite superior de la troposfera, la tropopausa (más fría). De acuerdo con la distribución de Maxwell-Boltzmann la densidad de los gases decrece exponencialmente con la altitud. por lo que la concentración habría de incrementarse exponencialmente con el tiempo para que el calentamiento invernadero progresara linealmente. Esta afirmación, planteada al revés, nos permite volver a la dependencia logarítmica de la temperatura sobre las concentraciones de gases invernadero.
------------------------
PRÓXIMA ENTREGA: LISTA DE GASES INVERNADERO
- Versión para impresión
- 1515 lecturas


Mucho más claro
Nylo — Jue, 03/04/2008 - 18:00Caro balsero, me ha gustado más este artículo que el anterior. El efecto invernadero existe, pero atribuirle el mérito de todo cambio de temperaturas es un error. Opino que no se lleva más de un 33% del mérito de la subida actual. Como mucho.
He estado leyendo sobre rayos cósmicos cosas muy interesantes últimamente, como ya sabes. Una de las que más me llamó la atención fue acerca de la antártida. Los modelos climáticos utilizados por los alarmistas, que ponen la máxima sensibilidad climática en el CO2, no son capaces de reproducir el efecto de enfriamiento real que está sufriendo la Antártida. Dicen que los modelos no son perfectos, pero que cada vez lo son más. En cambio acudiendo a la explicación de que la elevada actividad solar de las últimas décadas y la consiguiente reducción del flujo de rayos cósmicos han reducido la cobertura nubosa de la Tierra y reducido su albedo, produciéndose un calentamiento, sí explica que el fenómeno no afecte a la Antártida. ¿Por qué? Pues porque la Antártida, con sus kilómetros de hielo de espesor, es por sí misma más reflectante que cualquier nube que se le ponga encima. Y a diferencia del polo Norte, no está rodeada de tanta tierra emergida con capacidad de calentarse mucho bajo la acción del sol. Todo ello hace que, a corto plazo, el flujo de rayos cósmicos tenga sobre la antártida el efecto contrario al que provoca en el resto del planeta.
Otra de las cosas que he visto y que favorecen la explicación del (antes) reducido número de rayos cósmicos como principal causa del calentamiento (hasta hace poco), es la "huella del crimen", o la falta de ella. El calentamiento por CO2 y efecto invernadero, teóricamente, debería mostrar un incremento de temperaturas en la troposfera (donde se ubica el CO2) superior al incremento de temperaturas en la superficie. Es lo que los modelos predicen. Pero la realidad es tozuda, y la superficie terrestre está incrementando su temperatura a igual o mayor ritmo (según zonas) que la troposfera. Este pequeño detalle, sin embargo, sí es consistente con el tipo de calentamiento que produciría una reducción de la nubosidad fruto de la reducción del flujo de rayos cósmicos.
El hecho de que una teoría entorno a los rayos cósmicos como principal factor director del cambio climático sea capaz de explicar puntos claros de fallo de los modelos climáticos actuales, a mí personalmente me decanta del lado de los escépticos del AGW, de cabeza. No como para negar cualquier influencia del ser humano, pero sí como para reírme de los que nos achacan una hipotética futura subida de 4,5º de temperatura en 50 años, o en 100, ya ni lo sé.
Y mi principal miedo sobre el efecto invernadero no era por las temperaturas en sí mismas (me va eso del calorcito), sino que pudiese influir negativamente en la nubosidad del planeta, pues cuanto más crecemos en población más agua necesitamos y más dependemos de que las lluvias se mantengan. Es un alivio saber ahora que la reducción de la nubosidad no tiene nada que ver con el CO2, y que lo esperable es que aumente en los próximos años.
Troposfera
balsero1968 — Jue, 03/04/2008 - 18:50Caro Nylo, mencionas dos temas que se pueden ligar entre sí. Temperaturas troposféricas (que no siguen los dictados de los modelos) y asesoría de riesgos (me va eso del calorcito). Lo digo porque el alarmismo al utilizar como libro de cabecera el principio de precaución - que yo detesto - asume que cualquier subida de temperaturas tendría efectos negativos.
En esa línea, temperaturas troposféricas vs. asesoría de riesgos un economista canadiense, Ross McKittrick, realizó una propuesta que conciliaba el riesgo y la sensatez.
Proponía implantar un impuesto sobre el CO2 troposférico indexado a la subida de temperaturas en la troposfera (que, recordemos, es una predicción de los modelos). Si las temperaturas suben así lo hace el impuesto, pero si - como ocurre en la actualidad- no lo hacen el coste del impuesto es cero y las medidas en la economía nulas. Ni Kyoto ni gaitas. Sin ser yo partidario de ningúna cción, no las creo necesarias, la propuesta es increíblemente justa. Sobre todo para los que confían ciegamente en los "escenarios" de los GCM's.
Por supuesto no fue aceptada. Escribí sobre el asunto aquí en Valdeperrillos.
saludos
b
Temperatura media
Forum energético — Jue, 03/04/2008 - 19:20Hola balsero. Quiero comentar, una vez mas, el tema de la "temperatura media", que no es una temperatura sino la media de unas temperaturas medidas por toda la superficie. Hace unos dias le comentaba a un conforero de otro sitio:
no es lo mismo el cubo de la media que la media de los cubos
esto es facilmente comprobable, y con distintas combinaciones de numeros que tienen la misma media, nos da la media de los cubos diferente.
Esto que hay que tenerlo en cuenta a la hora de calcular potencias medias en base a las velocidades del viento, tambien se puede aplicar cuando hablamos de la cuarta potencia (en lugar de cubo) de la temperatura que nos sale en la ecuacion de equilibrio cuando aplicamos Stefan-Boltzmann.
A lo que quiero llegar es que por ejemplo dos series de temperaturas con la misma "media" pueden radiar una mas que otra, o al reves, radiando lo mismo pueden tener una media diferente.
Transferencias
balsero1968 — Jue, 03/04/2008 - 19:39La complicación del cálculo de las transferencias radiativas es un buen ejemplo de los numerosos "supuestos" y "suposiciones" que impregnan los modelos. Y de las medias de los "conjuntos" de modelos ya ni te digo.
Un ejemplo. En el capítulo de modelos climáticos del informe del IPCC uno de los revisores es español. Interpela al líder que redacta el capítulo y a los co-autores en la revisión final diciendo que en cuanto a precipitación se refiere la Península Ibérica y en general todo el Mediterráneo no encaja en absoluto en el modelo global en el que se anida. Que las precipitaciones en Iberia/Mediterráneo son Primavera/Otoño y que el Modelo Global produce un sesgo falso extremando Invierno/Verano.
La respuesta es hilarante: No interesa
Y eso se lo dicen a un revisor. Qué le dirán a un escéptico. Pero lo más decepcionante es que el revisor, una persona de gran nivel científico, no les mande a la mierda. Eso revela el grado de temor a enfrentarse al statu quo en solitario. Comprensible, sí, pero cobarde.
b
.
Enviar un comentario nuevo