Las Cosmografías y Atlas de los siglos XVI y XVII
Cosmografías y Atlas de los siglos XVI y XVII
El texto literal en el encabezamiento y pie de este mapa, dice así:
~Carta universal en que se contiene todo lo que del mundo se ha descubierto hasta ahora,hízola Diego Ribero, cosmographo de su majestad:Año 1529. Sevilla
La cual se divide en dos partes conformea la capitulación que hicieron los católicos Reyes de España y el Rey don Juan de Portugal en Tordesillas; año de 1494~
(A quien pueda interesar: Este capítulo está todavía sin terminar. La temática que pretendía trabajar en él es mucho más extensa de lo que calculé cuando lo empecé, y mientras voy desarrollándola encuentro cada vez más ocasiones de modificar lo escrito, dispersarme y no avanzar. Sé que si no lanzo una avanzadilla acabará en el baúl de capítulos inacabados, que está ya demasiado lleno. He aderezado un poco las notas ya trabajadas a fin de subirlas a la web tal cual están en este momento, y, tranquilamente, iré completándolo sobre la marcha. Mientras tanto, pido disculpas por los gazapos e incoherencias que a buen seguro andarán perdidos por ahí. )
***
Simultáneamente a la realización de los mapas de las exploraciones, aparecieron en Europa las “cosmografías” precursoras de los grandes atlas que irían tomando fuerza a partir de la segunda mitad del siglo XVI. Las cosmografías eran libros muy documentados que abarcaban un espectro amplio de conocimientos astronómicos, corográficos, históricos, científicos etc., conteniendo muchas ilustraciones referentes a estos temas y fundamentalmente muchos mapas en los que se investigaban nuevas maneras de proyectar la tierra sobre el plano.
En el siglo XV el término cosmografía se había utilizado en su acepción más básica, como sinónimo de geografía. También fue éste su significado en los primeros años del siglo XVI, pero a medida que éste avanzaba, fue ampliándose el objeto de estudio de esta ciencia que pasó a ocuparse de la descripción del mundo en su totalidad, incluyendo disciplinas de carácter teórico relacionadas con la descripción del cielo y de la tierra, como astronomía, geometría, matemáticas, etc., y otras de carácter empírico más directamente relacionadas con el hombre, como las ciencias de la naturaleza, la geografía y la cartografía.
Los modernos estudios cosmográficos y el hecho de incorporar las matemáticas a la geografía tuvieron el efecto inmediato de mejorar el arte de la navegación, que desde que se iniciaran los viajes transoceánicos estaba muy necesitada de conocimientos teóricos. A partir del siglo XVI, esta nueva metodología basada en criterios científicos tomó las riendas del desarrollo cartográfico.
Las dos primeras imágenes corresponden a la obra de Petrus Apianus titulada 'Cosmographia sive descriptio totus orbis', de 1524, una de las primeras y más populares entre las cosmografías renacentistas. La tercera corresponde al 'Astronomicum Caesareum' del mismo autor, editada en 1540.
El cosmógrafo era astrónomo, geógrafo, naturalista y cartógrafo. Como astrónomo, asumía la observación directa de la esfera celeste estudiando su división y la posición de la tierra en el cielo en relación con el resto de los cuerpos celestes. Cartografiaba el firmamento y trazaba en los mapas la ubicación y movimiento de los cuerpos celestes. La cartografía celeste fue una potente herramienta que permitió a los navegantes conocer en todo momento su situación y orientarse, y a los cartógrafos fijar con fiabilidad la ubicación de cualquier lugar u objeto en la tierra y los océanos.
Lámina de la Cosmographia de Petrus Apianus
Como geógrafo y naturalista, a su disciplina competía conocer toda la tierra en su conjunto y las particularidades de cada una de las zonas delimitadas por los círculos que la dividen, el estudio de los climas, los vientos y la ubicación de los países según la longitud y latitud respecto a los paralelos y meridianos.
También competía a la cosmografía recabar información para realizar una detallada descripción de las regiones de la tierra y su contenido, incluyendo no solo todos los accidentes orográficos sino también la descripción de los países, los núcleos urbanos, las razas, costumbres y formas de vida de las gentes que los habitaban y de los animales y plantas propios de cada región.
Y por fin, como cartógrafo, el cosmógrafo debía llevar al mapa toda la información recabada.
***
La primera cosmografía que con este nombre se publicó en el siglo XVI, fue la de Martín Waldseemüller. Este geógrafo publicó en 1507 dos mapamundis anexos a un opúsculo de nueve capítulos al que tituló “Cosmographiae introductio, cum quibusdam geometriae ac astronomiae principiis ad eam rem necessariis”.
Páginas de la ‘Cosmografiae introductio’ de Waldseemüller digitalizadas en la Biblioteca del Congreso Usa.
Aquel trabajo estaba pensado para satisfacer la enorme curiosidad que las exploraciones transoceánicas estaban despertando en Europa, y el creciente interés por todos los conocimientos relacionados con la cosmografía. Su éxito fue inmediato y el opúsculo fue varias veces editado en los meses siguientes a su primera aparición. En la introducción, Waldseemüller explica los principales problemas de la geometría en la medida en que ésta es necesaria para entender la geografía y realiza una descripción minuciosa de la tierra: sus ejes, los círculos que la dividen y las zonas que delimitan, los climas, vientos, océanos, islas y continentes y las distancias entre todos ellos. Varias veces en la obra se refiere el autor a las tierras recién descubiertas en occidente, a las que denomina “Quarta orbis pars”, es decir, cuarto continente, y propone para ellas el nombre del que creía su legítimo descubridor: América, la tierra de Americo Vespucii. Pocos años más tarde, consciente de su error, quiso enmendarlo, pero para entonces el uso de dicho nombre estaba ya generalizado.
Mapa de Waldseemüller diseñado para revestir una esfera y formar un globo terráqueo.
Los dos mapamundis fueron editados el mismo año 1507 adjuntos a la cosmografía, aunque independientes. Uno de estos mapas estaba proyectado para servir de base a un globo terráqueo. Consta de doce usos que dibujan un globo desplegado, sin montar. Es un mapa empírico cuyas referencias son las aportadas por navegantes y cartógrafos que las tomaron in situ. El ecuador está marcado de acuerdo con las anotaciones tomadas en los viajes de Vespucii y de las referidas en cartas náuticas como las de Juan de la Cosa, Bartolomé Colón o Cantino.
Mapa de Waldseemüller completo
El otro fue realizado siguiendo las premisas de la proyección cónica sobre el plano que estableciera Ptolomeo. Recibió el nombre de “Universalis Cosmographiae descriptio in plano”. De este mapa se realizó una única edición y pronto no quedó ningún ejemplar localizado. Aún así no se perdieron las referencias durante los siglos en que estuvo extraviado, pues era bien conocido tanto por las descripciones que el mismo Waldseemüller realizara en su Cosmographiae, como por algunas copias dibujadas por otros cosmógrafos, como el suizo suizo Glareanus en 1510, Peter Apianus en 1522 o Sebastian Munster, que copió los mapas hemisféricos de menor tamaño que Waldseemuller dibujara en la parte superior del mapa.
Waldseemüller. Detalle de los pequeños mapas hemisféricos en la parte superior de la orla. En uno de ellos aparece por primera vez el continente americano dibujado como dos subcontinentes unidos por un istmo y separado del resto del mundo, aunque muy cerca de Japón, pues se suponía que el nuevo mundo estaba casi pegada a Asia.
El mapa estuvo perdido hasta 1900, año en el en que un ejemplar fue encontrado en un castillo en Wolfegg, en Alemania. Actualmente está considerado como un hito en la historia de la cartografía y de las expediciones en ultramar. Consta de doce secciones y está dividido en tres zonas de cuatro secciones cada una. Cada sección mide aproximadamente 45.5 x 62 cm, con una extensión total de algo más de tres metros cuadrados. En él la tierra está representada atendiendo al segundo tipo de proyección ptolemaica, popularizado por Nicolás Germano en la edición de Ulm de 1482.
Waldseemüller. Detalle de las secciones centrales de la zona inferior. Al pie se escribe que el mapa ha sido diseñado según la tradición de Ptolomeo y las notas de Americo Vespucii.
A partir de 1513, Waldseemüller, convencido de que Americo Vespucii no era, como había pensado cuando realizó los mapas de 1507, el verdadero descubridor del nuevo mundo, dejó de utilizar el nombre “América” en sus trabajos cartográficos. No consiguió, sin embargo, eliminar el término que él mismo había inventado y popularizado. El nombre de América estaba bien arraigado, aunque todavía restringido a la parte sur del nuevo continente. Sería Gerhard Mercator el que años más tarde, en 1538, utilizaría en su mapamundi “Americae pars septentrionalis” para nombrar Norteamérica y “Americae pars meridionalis” refiriéndose al continente Suramericano.
Sección inferior izquierda del mapa de Waldseemüller en la que aparece por primera vez en la historia el nombre de América.
***
No es difícil imaginar el vasto universo del cosmógrafo y la complejidad de la representación cartográfica a medida que avanzaba la exploración del mundo. Pronto, el principio de prudencia substituyó al apasionado caos heredado de las enciclopedias medievales y la moderna cosmografía se constituyó acumulando y registrando datos de tal manera que permitiera organizar por temas los distintos conocimientos y, además, ampliar la información y reestructurar y reeditar las obras sin perder la coherencia interna en sucesivas ediciones.
La cosmografía renacentista, como todas las ciencias en aquel momento, se caracterizó por su adhesión a los principios y metodología científicos. Pero no debe entenderse por ello que la obra gráfica y descriptiva del Renacimiento fuera fundamentalmente sobria, al contrario, la exuberancia que caracterizaba toda representación de lo natural desde la antigüedad clásica y que, concretamente, había adornado los mapas medievales, se vio incrementada en la misma medida que aumentaron los conocimientos y se amplió el ámbito de estudio de las ciencias de la naturaleza. Si a ello añadimos que también el cosmógrafo, como todos los sabios renacentistas, fue propenso a la representación visual de su cosmos, no nos sorprenderá encontrarnos ante una cartografía llena de elementos gráficos superfluos que significan una fascinante convergencia del arte con la ciencia y de la fantasía con la racionalidad.
1539. Carta Marina de Olaus Magnus, editada en Venecia. Este gran cosmógrafo renacentista sueco, publicó el primer mapa detallado de Escandinavia con tanta exactitud y precisión como la tecnología y los conocimientos de la época permitían. Es un mapa preciosista y muy detallado en el que, además de los aspectos geográficos, se expresan las formas de vida de los pueblos septentrionales, buena parte de sus mitos y un importante elenco de monstruos marinos.
También escribió en 1555 y en latín una interesante compilación cosmográfica de la historia de los pueblos escandinavos, titulada Historia de gentibus septentrionalibus. En ella, siguiendo la inspiración de la historiografía humanista, proporciona un brillante retablo de las tierras y gentes de Suecia en el umbral de una nueva era. Aquella obra, frecuentemente editada y, a partir del siglo XVII, traducida a otros idiomas, fue por mucho tiempo la más completa fuente de información sobre las gentes y formas de vida del norte de Europa.
A resultas de esta nueva mentalidad, muchos mapas de renacimiento funcionaban como auténticas enciclopedias visuales con todo tipo de informaciones añadidas a los hitos geográficos. Cuanta más se conocía del interior de los continentes, más frecuente era dejar constancia de todo ello en los márgenes de los mapas, que se llenaban así de noticias sobre etnografía, botánica, zoología, organización social, etc.
***
Una de las más antiguas y populares cosmografías del siglo XVI fue la del astrónomo y matemático Peter Apianus, editada por primera vez en 1524.
Curioso mapa circular contenido en la Cosmographia de Apiano. Dibujado utilizando una proyección estereográfica –paralelos rectos y meridianos curvos- centrada en el Polo Norte, incorpora elementos móviles de medida. Muestra sólo los contornos de los continentes conocidos, Europa, Asia, África y América. La obra del matemático y astrónomo alemán, Peter Apiano, fue una de las primeras y más populares cosmografías, llegándose a considerar un texto imprescindible en la formación de los geógrafos y astrónomos de la época. Fue traducido a cinco idiomas y conoció hasta quince reediciones a lo largo del siglo XVI.
Mapamundi incluido en la Cosmografía de Peter Apianus (1520) editada por Gemma Frisius (1540). Durante mucho tiempo, hasta que en 1901 se encontró el mapa de Waldseemuller trazado en 1507, se pensó que el mapamundi de Apianus había sido el primero en dar el nombre de América a cualquier porción del nuevo mundo descubierto.
Peter Apianus, también conocido como Apian o Apiano, era el nombre latinizado de Pierre Bienewitz. Había nacido 1495 en Leisnig, Sajonia. y como todos los cosmógrafos de su época fue autor de una producción científica muy variada. Su “Cosmographia sive Descriptio” apareció editada por primera vez en 1524. En ella se proponía demostar la importancia ineludible de la geometría para comprender la geografía. Este principio fue fundamental en la evolución de las nuevas ciencias de la tierra y de la cartografía. Apiano estuvo muy relacionado con los cosmógrafos flamencos cuyas obras florecieron al socaire del emperador Carlos V, buena parte de su obra la publicó en colaboración de otro insigne cosmógrafo, Gemma Frisius, que era a la vez ilustrador, cartógrafo, diseñador de instrumentos matemáticos y fabricante de globos terráqueos y celestes, siendo en esta última faceta un consumado y reconocido maestro.
El propio emperador Carlos V patrocinó la edición de su obra más conocida, el Astronomicum Caesarium (1540). Todavía en la órbita del geocentrismo ptolemaico, está considerado el libro más espectacular del siglo XVI. Se trata de una obra maestra en la historia de la imprenta y en la de la astronomía. Incluía estudios de astronomía, matemáticas y física, instruía sobre la fabricación de instrumentos matemáticos para la observación de los movimientos planetarios y para la navegación y también analizaba problemas derivados del uso del calendario. Es una obra grandiosa desde cualquier perspectiva, la calidad del contenido científico compite con la belleza editorial de sus ilustraciones y grabados.
***
Sebastian Münster fue uno de los más importantes y conocidos cartógrafos de mediados del siglo XVI. Su obra se recoge en dos trabajos sobresalientes: una edición de la Geografía de Ptolomeo editada en 1540 conteniendo cuarenta y ocho grabados a doble página, y su Cosmographia, que se publicó completa por primera vez en Basilea, en 1544. La suya es la más conocida y popular de las Cosmografías renacentistas. Es una obra de carácter universal y enciclopédico que abarca todos los planos del conocimiento centrado en la naturaleza.
Münster copió e incorporó a su mapamundi el perfil de América del Norte que dibujó Waldseemüller en uno de los pequeños hemisferios del margen superior del mapa de 1507.
Detalle de la esquina inferior izquierda del mapamundi de Münster. Caníbales.
Contiene más de quinientos grabados y entre ellos veinticuatro mapas a doble página. Las planchas de esta obra están grabadas siguiendo la técnica de vaciado en madera y posterior estampado en relieve, lo que confiere un aspecto simple y algo tosco a las láminas. Sin embargo la información es profusa y como además era frecuente colorear a mano los ejemplares más lujosos, el resultado final de algunas de las reproducciones conservadas es muy atractivo.
Impresión realizada en 1546 sobre la tabla grabada en 1544 del mapa de América adjunto a la cosmografía de Sebastian Münster. En este mapa América se dibujó como un continente estrecho con dos subcontinentes unidos por un istmo y muy cercano a la costa asiática. Con anterioridad sólo se consideraba como continente la actual Suramérica, suponiéndose que las zonas conocidas del subcontinente septentrional eran solamente islas. El océano Pacífico se representa como un mar de tamaño muy reducido. Pasaron muchos años antes de que la exploración del Pacífico obligara a los más reconocidos cartógrafos a aceptar que América era un gran continente, el Pacífico un océano inmenso y la tierra mucho más grande de lo que habían calculado e imaginado.
Las dos obras de Sebastian Münster y sus sucesivas reediciones, tuvieron una amplia difusión editándose tanto los volúmenes completos como los mapas y otras láminas en hojas sueltas.
Mapa de África adjunto a la misma cosmografía de Sebastian Munster
***
Una obra espectacular que encaja en este capítulo aportando características propias con especial incidencia en los aspectos étnicos y culturales de las poblaciones autóctonas amrericas, fue la de Théodore de Bry (1528-1598), grabador, impresor y editor de libros, muy reconocido por sus magníficas crónicas sobre la colonización de América.
Grabado de Theodore de Bry en 1590 basado en un dibujo de John White en el que se ilustra la colonización de Virginia.
Su proyecto americano se inició con la reedición en 1590 de la obra en la que Thomas Hariot narró el primer asentamiento inglés en Virginia. La edición de De Bry, profusamente ilustrada, alcanzó tal éxito que al año siguiente editó otro volumen referido al primer intento de colonización de Florida por parte de los franceses. También editó volúmenes dedicados a las exploraciones en Brasil y a la búsqueda de El dorado. Théodore de Bry y más adelante sus hijos, continuaron sus series de publicaciones hasta 1639, con relatos ilustrados tanto de la colonización americana como de viajes asiáticos.
América según de Bry en 1596
Los grabados de de Bry están generalmente realizados sobre planchas de cobre tomando como base dibujos y acuarelas realizados in situ y de primera mano por los cosmógrafos que acompañaban a las expediciones. Son grabados muy cuidados que aportan abundante información sobre la historia de las conquistas y asentamientos europeos en América. Su obra aportando tanto mapas locales o generales de indudable interés, como una vasta obra gráfica representando la forma de vida y culturas de los nativos americanos y su relación con los conquistadores europeos.
Americae pars, Nunc Virginia dicta...
Mapa grabado por Theodore de Bry en 1590, basado en una acuarela original de John White.
Imágenes de los nativos de Virginia en las fiestas del sol. Grabado por Theodore de Bry en 1590
***
(Continuará...)
***
Subir al inicio
- Versión para impresión
- 11623 lecturas









































Comentarios
#1 Pasote, son preciosos. Con
Pasote, son preciosos. Con aquellos medios y, a veces, ¡qué precisión!.
#2 A ver si aporto algo
Apreciada LunaBruna,
Ante todo gracias por el esfuerzo en el que te has embarcado, no solo con este post sino con todos los de la serie en que se integra. Gracias al trabajo de personas como tú los más comodones, como yo, aficionados a los mapas y su historia tenemos las cosas muy fáciles en Internet.
Me interesan los mapas porque me interesa mucho todo lo relacionado con la navegación astronómica, sus fundamentos científicos (astronomía esférica) y la historia de sus avances y evolución. Presto mucha atención a la Historia de la Cartografía que estás construyendo. En este post encuentro la posibilidad de aportarte alguna cosilla que te podría interesar y que quizá aún no tengas:
1) Hay en Internet algunas posibilidades de acceder a la Cosmographia de Apianus descargándosela página a página. Están en latín. Por eso saltaba de alegría cuando, después de mucho buscar, encontré:
http://aleph500.huji.ac.il/nnl/dig/books/bk001051369.html
Es una digitalización de la edición en castellano de 1575 con las adiciones de Gemma Frisius, lo que la hace aún más valiosa: Gemma es fundamental por sus aportaciones a los métodos de triangulación. Es la obra completa en un único documento con formato DjVU (para quien no lo conozca: es una especie de PDF optimizado para documentos ráster; si no se dispone de visor la propia WEB recomienda el "DjVu Plug-in" gratuito de Lizardtech).
En la misma biblioteca digital (http://www.jnul.huji.ac.il/eng/digibook.html) tienen otras obras interesantes, especialmente de Isaac Newton.
2) El "Astronomicum Caesareum" se puede bajar en un único documento, en formato PDF y con una resolución bastante buena, desde el apartado "Digital Books" de:
http://www.univie.ac.at/hwastro/
También otras obras de interés: el "Astronomiae Instauratae Mechanica" de Tycho Brahe, de Kepler, etc.
3) Relacionado con otro post de tu trabajo, no con este: No sé si sigues con regularidad la lista de correo "MapHist" (http://mailman.geo.uu.nl/mailman/listinfo/maphist). Quizá ya conozcas que en un post de mayo pasado daban noticia de una digitalización en alta resolución de un facsímil del "Atlas Catalán". Está en:
http://www.library.yale.edu/MapColl/print_online_prof_anne_dunlop.htm
No hay (o no soy capaz de encontrar) datos sobre la fuente. La resolución es elevada pero la nitidez un poco baja. Lo mejor es que los textos se leen muy bien. Son seis documentos en formato JPG2000. Para los que no tengan un ordenador potente, acceder a documentos con este formato y con ciertos programas puede ser un problema; en ese caso el "ExpressView Plug-in" de LizardTech (gratuito, como el anterior) que recomienda la página es una excelente opción.
Espero que algo de lo anterior te sea útil.
Saludos.
NOTA: En el post, tal y como está hoy, veo un pequeño gazapo en el pie de la segunda y tercera imagen. De las tres láminas de la segunda imagen, solo la tercera (derecha) es del Astronomicum; las dos primeras son de la Cosmographia. Lo mismo pasa con la tercera imagen del post (sobre la construcción y uso del "baculus"), que es de la Cosmographia y no del Astronomicum. Por cierto, esta última imagen tiene muy buena calidad; a mi me gustaría reproducir las láminas con elementos móviles de las obras de Apianus (también llamadas "instrumentos de papel") por lo que, si conoces algún sitio con buenas reproducciones (alta resolución y nitidez), te agradecería la información.
#3 Buenísima aportación
Gracias, amigo Fernando, por tu aportación que es buenísima y muy estimable. Estoy segura de que no seré yo la única en agradecerla, pues me consta que aquí llega gente tan interesada por la astronomía como por la cartografía. No tenía localizada esta versión en español de la Cosmographía de Apiano; pasé anoche un buen rato leyéndola y disfrutándola, así que se me hizo tarde y no pude contestarte ayer mismo.
Ya mismo voy a corregir los errores que señalas. En este caso equivoqué el pie de foto al hacer el montaje de las imágenes, que individualmente tenía bien clasificadas. No son pocos los gazapos que se me escapan. Algunos detalles erróneos los detecto yo misma a medida que amplío los temas, otros los señalan quienes los leen. Y de esta manera va quedando un trabajo bastante correcto que me tiene la mar de entretenida y bastante satisfecha. Gracias de nuevo.
Creo que las mejores imágenes en color que encontré de la Cosmographia de Apiano están en http://www.headlesschicken.ca/eng204/texts/CosmographicusLiber/index.html ; aunque la mejor digitalización, a mi gusto, es la de la colección Posner, http://posner.library.cmu.edu/Posner/books/pages.cgi?call=910_A64C_1533&layout=vol0/part0/copy0&file=0001, en este caso sin colorear.
La versión digitalizada del Atlas catalán de la universidad Yale no es la del atlas original que se encuentra en la Biblioteca nacional francesa. La BNF es escandalosamente cicatera en lo que a las copias de este mapa se refiere, es casi imposible conseguir imágenes digitalizadas de buena calidad. Yo conseguí con mucha dificultad una buena reproducción del pergamino V, el que corresponde al reino de Catay. Lo subí a http://lh3.ggpht.com/_IK2MCI6JIKE/RmMYQJ2D1tI/AAAAAAAAAHo/mz5SCd0GC2I/s00-r/MapasCresques-4%20copia.jpg y es clara la diferencia con la versión de Yale. Sin embargo, la edición facsímil es buena y muy interesante, pues tiene la ventaja obvia de que permite descifrar las leyendas, cosa nada fácil en las mezquinas viñetas que la BNF pone en su página. Como además tampoco es nada fácil encontrar reproducciones dignas en papel, abandoné hace tiempo un proyecto de “traducir” los textos, pero, visto lo visto, no descarto la posibilidad de retomarlo de nuevo.
Y nada más, porque esto en vez de un comentario agradeciendo tu colaboración, está pareciendo un ladrillo.
Saludos y hasta pronto.
#4 Gracias mil
Apreciada LunaBruna,
Valiosísima la referencia de la Colección Posner. Muchísimas gracias. La digitalización de la Cosmographia que tienen ahí es lo que llevaba buscando desde hace mucho y ya daba por inexistente en la red: excelente resolución. Es impresionante esto de Internet, no se acaba nunca; después de las horas y horas que llevo echadas buscando ciertos libros antiguos, me siento un poco "paleto" al darme cuenta de que desconocía esta colección y su sitio WEB. Parece que tienen digitalizadas decenas de auténticas joyas. ¡Cómo lamento que los textos en latín me sirvan de tan poco!
En cuanto a la "traducción" de los textos del Atlas Catalán, seríamos muchos los que te agradeceríamos el esfuerzo, si un día te animas y compartes el resultado. Yo lo he intentado pero, si leer facsímiles en castellano de esa época me resulta muy difícil (cuando no imposible), en catalán ya te puedes figurar. Sorprende la extraordinaria precisión que tienen los mapas de ciertas zonas (península ibérica, por ejemplo) dados los instrumentos que utilizaban entonces: Intenté leer los textos para ver si hay alguna pista al respecto. Quizá haya por ahí alguna publicación con esos textos en "legible" y te evitas el trabajo (aunque no sé, a mi me proporciona una enorme satisfacción descifrar los textos originales y sospecho que a ti te pasará lo mismo).
Saludos.
#5 A ti
Me alegro de haber podido facilitarte un enlace útil. A mí también me dan arrebatos de gozo cuando encuentro digitalizaciones de buenísima calidad de imágenes o libros que nunca creí poder ver, e incluso leer, con estos mis ojitos. Hay que estar muy atento porque las bibliotecas de museos, universidades e incluso de colecciones privadas que hasta hace poco no abrían la mano, están poniendo casi a diario maravillas en la red.
Recojo tu sugerencia e iré añadiendo al capítulo del ‘Atlas catalán’ los textos que ya he conseguido leer y traducir. De momento son aún pocos, pero la buena digitalización de la universidad de Yale facilitará mucho la cosa y podré trabajar con más seguridad. En su momento no encontré en la red este trabajo ya realizado, pero no descarto que alguien más paciente que yo se haya animado a hacerlo.
Saludos
#6 una duda...
Amigo que has investigado tanto. He visto mapas inclinados de aproximadamente el siglo XVIII, pero ignoro si los hicieron así. Un profesor me ha dicho que sí hay un motivo, ¿lo conoces?
Te agradeceré que me ayudes, por favor.
#7 Mapas inclinados
Miguel Santos, quizás podría ayudarte si me dieras más pistas, pero no sé qué son los mapas inclinados. Si conoces alguno o puedes localizarlo en internet, dame las referencias e intentaré averiguar en qué consiste su misterio.
#8 Agradecerteeeee
Soy profesora y he encontrado un trabajo muy valioso aquí en esta página. Muchas gracias por acercar estos conocimientos a quienes no estamos dedicados enteramente al tema pero disfrutamos de poder aprender con estos aportes.
Un calido abrazo!
#9 A Sandra Lario
Muchas gracias a ti por decírmelo. Es muy agradable saber que el trabajo gusta y es útil, apetece continuar buscando, investigando y trabajando en él.
:)
#10 Felicitarte
Me gustaría felicitarte por el trabajo que has realizado, aunque todavía quede camino pero me parece genial lo que estas haciendo. Soy estudiante y tengo una asignatura optativa que trata de la cartografia y me cuesta mucho encontrar información con respecto a estos temas tanto en internet como en bibliotecas, pues donde vivo no hay muchas bibliotecas asi.
Bueno a lo que iba, que te felicito por el trabajo, que ahora que se un poco más de este tema puedo decirte que lo explicas con un dinamismo que permite leer sin aburrirse. Felicidades.
P.D: deberías escribir un libro, si es que no lo has hecho ya.
#11 Gracias por tu felicitación
Me alegro de que mi trabajo te guste y te resulte útil. En efecto falta mucho todavía para darlo por terminado, pero últimamente he tenido dificultades para continuar documentándolo y lo tengo un poco parado.
Sobre lo de escribir un libro, yo creo que lo que estoy haciendo lo es, aunque sea un libro raro, inacabado y algo desordenado. Haz uso de él cuanto quieras, lo escribo para quien, como a ti, pueda interesar.
Saludos
#12 reproducciones mapas antiguos
Mi interés por los mapas antiguos deriva de mi interés por la caligrafía clásica i sobretodo por las letras ilustradas, me interesaría ponerme en contacto con autores de reproducciones en piel de mapas antiguos, si pudiera facilitarme algún contacto se lo agradecería. Atentamente Cristina Vallès Orianne Figueres Girona
#13 direccion de interes
quizas esta pagina pueda interesarle
http://mdc.cbuc.cat/cdm4/browse.php?CISOROOT=%2FmapantCat
#14 Una duda sobre un pie de imagen
Muchas gracias por publicar "Historia de la cartografía". Es un tesoro del que me he tomado la libertad de "fusilar" algunos párrafos y no pocas imágenes, por supuesto citando la fuente.
Tengo una duda. En el pie de imagen del mapamundi de Petrus Apianus y Gemma Frisius, se dice que es de 1520, fecha en la que Frisius tendría doce años, y que forma parte de la Cosmografía. Ya esa primera fecha me hace dudar, pero encima he encontrado en wikipedia que tanto Apianus como Frisius publicaron sendas Cosmografías en 1524 y 1533.
Un saludo.
#15 Matizando el pie de la imagen
Luis amigo, agradezco tu comentario #14, que me permitirá corregir una imprecisión: ciertamente en el pie del mapa al que te refieres debería constar que se trata de la cosmografía de Apiano en una edición realizada posteriormente por Gemma Frisius. Gemma Frisius, a partir de 1540, editó varias veces la célebre cosmografía de Apiano aunque no colaboró directamente con Apianus en la elaboración de su Cosmografía, sino que trabajó en ella más tarde como editor y cosmógrafo, añadiendo ilustraciones y completando datos.
Era muy frecuente que los cosmógrafos del siglo XVI, muy especialmente los que trabajaron en la órbita de la corte Carlos V, retomaran los trabajos de autores anteriores, completaran e incluso añadieran ilustraciones o modificaran otras de autores que les precedieron. Es el caso de Gemma Frisius respecto a la célebre cosmografía de Apiano. También Sebastian Münster ilustró obras de Apiano. Aunque con frecuencia se incluían planchas nuevas, no se modificaba la plancha original, esta es la razón por la que en una reedición posterior se mantenga la fecha original en los mapas. Las modificaciones se realizaban después, añadiendo informaciones o ilustrando directamente los grabados en papel. Por esto hay ediciones muy variadas de una misma obra en cuanto a meticulosidad del trabajo y calidad de los acabados.
Tampoco era infrecuente añadir grabados completamente nuevos a las obras ya consolidadas a medida que se conocían nuevos datos. Gemma Frisius, a partir de 1540 editó varias veces la célebre cosmografía de Apiano.
Espero haber podido despejar tu duda. Me alegro muchísimo de que mi trabajo te guste y también de que te sea útil y le saques algún provecho.
Saludos
LB.
#16 Felicitaciones
Hola Luna (o Laura)!
Mis más cálidas felicitaciones por tu documento. Llegué a él buscando información sobre la historia de los Globos Terráqueos, preparando un artículo para mi Blog (http://espacio-geografico.over-blog.es/). Justo hace una semana a esta fecha me permití reconstruir el posible mapa de Vespucio en la necesaria Proyección de Husos con la cual se construía su Globo Terráqueo; y he aquí, que en tu documento encuentro el original; que tu atribuyes a Waldseemüller, pero que él sólo retmó de la Lettera de 1504 dirigida a Soderini, y que incluso Vespucio tenía ya desde su Mundus Novus de 1502, dirigida a Lorenzo de Medicis; hasta donde ando enredado en toda esta información.
Si no hay inconveniente, con las debidas referencias y créditos, me gustaría reinsertarla, tanto por ser el original, como por el dato de que se construyó con 12 husos (yo la reconstruí con 24), dato interesante que revela aún una cierta duda con el valor real del perímetro de la Tierra, y ayuda a explicar por qué si Vespucio ya había descubierto esto en 1502, sólo parece ser que lo comprendió cabalmente hasta 1504.
Saludos, gracias por tu documento, y felicidades!
Luis Ignacio.
Enviar un comentario nuevo