Ántartida

Disputas australes

En enero pasado la revista Nature publicó un artículo sobre la evolución de las temperaturas en la Antártida en los últimos 50 años que generó una enorme controversia. El autor principal, Eric Steig, y sus cinco colegas firmantes del artículo nunca respondieron a diversas críticas que la metodología por ellos elegida suscitaba. Ayer contaba yo en un comentario la sorpresa que causó la noticia del envío a Nature por parte de Steig de una corrección que aparecería oficialmente hoy 6 de agosto en la revista. La sorpresa, más allá del nuevo texto, era por dos razones. Porque los autores ignoraron durante 6 meses la polvareda levantada, pese a críticas concretas y debatibles publicadas en foros especializados. Y porque Nature tiene como directriz publicar correcciones

si, y sólo si, el autor proporciona una evidencia convincente de que alguna argumentación principal del artículo publicado es incorrecta

Por tanto la publicación de un corrigendum en Nature no es cosa baladí, ha de afectar al contenido principal defendido en el artículo. Pero aún había otra sorpresa más.

Mapas y clima

Uno de los libros más soberbios de Valdeperrillos es Historia de la Cartografía. Lo compila LunaBruna  con un mimo excepcional, y hoy, justo 40 años después de la llegada a la Luna, hay motivo para hablar de la Luna, de los mapas de LunaBruna, y de clima.

Yo vuelvo a los textos de cartografía que Luna publica por dos motivos. Uno es el mero placer de leerlos a la vez que miro los mapas. El segundo es que el compendio cartográfico admite muchas preguntas transversales. Por ejemplo, si se lee el texto Cartografía de América siglo XVI se observa que LunaBruna llama nuestra atención sobre tres mapas relativamente coetáneos. Los tres mapas americanos de Ortelius, van Linschoten y Hondius están datados con una diferencia mínima desde nuestra perspectiva, apenas treinta años.

Sin embargo son muy distintos. Esto revela el poder de la información no compartida, la lentitud de la difusión del conocimiento, el carácter "local", geográficamente hablando, de la cultura y el saber, y dice mucho a la persona curiosa sobre las sociedades de hace cuatro centurias, a la vez que plantea aún más preguntas.

Ahora, otra fuente, EducationNews, provoca otra de esas preguntas transversales al hablar de un mapa antiguo, aparentemente verdadero, LunaBruna nos dirá, yo no lo sé, fechado en 1531 y atribuído a un cartógrafo de nombre Orontes Finaeus. El mapa (arriba, derecha) es una proyección del Polo Sur. Recoge el mapa, eso dice el texto de EducationNews, todos los contenidos cartográficos conocidos en esa fecha, dicen que algunos se remontan a tiempos de Alejandro (ignoraba yo que América fuera conocida) y tiene que ver con el clima porque plantea otra curiosa duda.

¿Cómo es posible que cartografiaran una Antártida de perfiles tan nítidos, libre de hielo, con ríos, con una línea costera limpia y definida? ¿era así? ¿se la inventaron? ¿es un fraude?. Yo no sé de historia de la cartografía lo suficiente, sólo puede señalar mi asombro por el mapa, que - una vez más según el artículo enlazado - apareció en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos en 1960. Es muy raro. Quizá LunaBruna nos cuente más con su mimo y cuidado excepcionales por este tema, hoy hace 40 años que el ser humano llegó a la Luna. Y lo primero que hizo fue cartografiarla.

Cuando la diablesa está aburrida mata moscas con el rabo

Importante reunión de la viceministra española de cambio climático Dª Teresa Ribera. Sin duda es un tema prioritario que requiere su atención urgente. Comenta también Andrés Rábago, El Roto, en su viñeta de hoy en el diario El País. Gracias a Santojito por alertarme.

 

sigue viñeta de El Roto.

Antártida, el golpe de gracia

Hace unos meses la revista Nature llevó a su portada un artículo científico escrito por varios autores y con Eric Steig como autor líder. En 1957 se celebró el primer año geofísico internacional y los autores querían presentar la evolución de la temperatura en la Antártida en estos últimos 50 años. El artículo concluía que no sólo la zona de la Península (el rabo que se dispara desde la Antártida hacia el sur de Argentina y Chile) sino toda la zona oeste (colores rojos de la portada de Nature) mostraba en los 50 años transcurridos una tendencia de temperaturas al alza de 0.17 °C por década. Para el resto de la Antártida también afirmaban haber extraído de los datos una serie ascendente de temperaturas (rojo pálido) de 0.10 °C por década. El resultado final para toda la Antártida, según los autores y la aquiescencia en sus métodos de los editores de Nature, arrojaba un saldo de aumento de temperaturas de 0.12 °C por década. La noticia saltó a los medios y se hizo imparable, la Antártida se calienta (o se derrite, según el alarmismo apocalíptico del medio). 

Ahora, 5 meses después, y pese a la negativa de los autores a explicar la razón de sus decisiones en la reducción de los datos, el esfuerzo colectivo de varios bloggers y el tesón de uno en concreto, Ryan O [con la colaboración de Steve McIntyre, Jeff Id, Jeff C, y otros], da el golpe de gracia definitivo al artículo. Y lo derrumba

Reticencias vs. consenso

 

En Noviembre de 2007 se presentó en Valencia, con el patrocinio entonces del gobierno español, el 4º informe del IPCC, el panel intergubernamental de cambio climático, un organismo político de las Naciones Unidas. Hasta la vicepresidenta De la Vega se aprendió el latiguillo que surgió de aquella reunión, hay consenso, la ciencia se ha pronunciado, los medios de comunicación hicieron el coro palmero, con el diario EL PAÍS en la vanguardia del alarmismo militante en España en perfecta sincronización con otros medios internacionales con los que está sindicado, el Washington Post, por ejemplo. Luego, EL PAÍS enmudeció. Y siguiendo la estela del Post ahora comienza a mostrar reticencias (imagen superior, publicada ayer). ¿No había consenso?, ¿no lo dijo el IPCC y la vicepresidenta De la Vega? ¿no escribió el propio diario EL PAÍS que la ciencia se ha pronunciado?.  Dos estudios recientes dicen que no.

Botellón en el Polo Norte

Cortesía de la Marina estadounidense (Department of Defense Still Media Collection)

El hielo en el Ártico está punto de superar este mes de mayo de 2009  el promedio 1979-2000. Diversas fotos de la Marina estadounidense demuestran que hace más de 20 años era normal quedar con los amiguetes británicos (HMS  Magnífico) en el Polo Norte para tomar unas copas haciendo botellón. Las fotos muestran, ya entonces, la superficie libre de hielo en el mes de mayo. Si se dijera de la foto superior - o la siguiente - que fue tomada en 2008 o 2009 habría pánico y desmayos por el "deshielo" del Ártico.

Los hielos bien, gracias

La imagen de la derecha (click en la misma para ampliar) es cortesía del centro danés para el Océano y el Hielo (webpage). En la gráfica se aprecia la extensión de hielo en el hemisferio norte en los últimos 5 años y es posible comprobar como hace unos días el año 2009 ha superado los cuatro anteriores (línea azul palido truncada hoy 21 de Abril). Hoy hay más hielo que en el mismo día los últimos cinco años. Los datos son satelitales y reflejan las zonas donde la concentración de hielo es superior al 30%, incluyendo hielo de primer año, hielo multi-anual, y zonas mixtas.

Steven Goddard reporta en WUWT como se aproxima la extensión de hielo en el Ártico a la media 1979-2000, en estos momentos la diferencia es inferior al 2% como puede comprobarse en la siguiente gráfica.

Antártida, periódicos y periódicos

El hombre de la foto es Andrew Revkin, el columnista que lleva hace tiempo en el New York Times el blog Dot Earth centrado fundamentalmente en temas de cambio climático y que siendo él mismo un alarmista ha ido mudando su posición hacia un mayor escepticismo - que indigna a los lectores del Times- una mudanza provocada por las imbecilidades sin sentido que aparecen todos los días. Ayer, Andrew se hizo eco de un par de artículos científicos recién publicados en Nature sobre la historia pasada en la Antártida y una simulación sobre su deshielo. ¿Qué le pasó a Andrew ayer?

No pudo evitar descojonarse de la risa ante la alarma por el "deshielo" de la Antártida.

Y lo cuenta en la columna

Antártida

Hace unas semanas la revista Nature llevó a su portada un artículo científico escrito por varios autores y con Eric Steig como autor líder. En 1957 se celebró el primer año geofísico internacional y los autores querían presentar la evolución de la temperatura en la Antártida en estos últimos 50 años. El artículo concluía que no sólo la zona de la Península (el rabo que se dispara desde la Antártida hacia el sur de Argentina y Chile) sino toda la zona oeste (colores rojos de la portada de Nature) mostraba en los 50 años transcurridos una tendencia de temperaturas al alza de 0.17 °C por década. Para el resto de la Antártida también afirmaban haber extraído de los datos una serie ascendente de temperaturas (rojo pálido) de 0.10 °C por década. El resultado final para toda la Antártida, según los autores y la aquiescencia en sus métodos de los editores de Nature, arrojaba un saldo de aumento de temperaturas de 0.12 °C por década. La noticia saltó a los medios y se hizo imparable, la Antártida se calienta (o se derrite, según el alarmismo apocalíptico del medio). 

Plataforma Wilkins

Post invitado: autor, Nylo

Con la información nunca del todo fiable que he encontrado en la Wikipedia sobre plataformas de hielo, he llegado a la chocante conclusión de que lo que deberíamos esperar es una bajada del nivel del mar, y no una subida, como consecuencia de la separación y del hecho de que las plataformas de hielo son flotantes y de que existen tensiones en la unión con la zona de hielo ubicada sobre tierra debido a que la parte marina intenta flotar pero su unión con el resto la mantiene a más profundidad de la que debería... he aquí un gráfico ilustrativo de lo que he entendido a partir de la explicación de la wikipedia. Igual es que lo he entendido yo al revés. Pero tiendo a pensar que en cuanto se desgaje la plataforma de hielo tenderá a subir un poco, no a hundirse

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