El agua que se filtra en las cuevas disuelve ciertos compuestos (yeso, carbonato cálcico, etc). Pueden más tarde precipitar estas disoluciones, el CO2 tiene que ver en el asunto, dando lugar a caprichosas formas o espeleotemas (estalactitas, estalagmitas, etc). Las cuevas litorales de Mallorca y sus espeleotemas nos cuentan una historia del pasado.