
Tarde o temprano tenía que ocurrir. El cambio climático ha sido comparado con todo tipo de desgracias apocalípticas. Pero nadie se había atrevido - hasta ahora - a comparar el cambio climático con el epítome del horror, con el 666 que lleva marcado la Bestia
Hacer dieta intentando adelgazar
Hillary Rodham Clinton, una mujer valerosa, se atreve. En un discurso que lanzó ayer a su equipo del Departamento de Estado con motivo del día de la Tierra la señora Clinton contó la pesadilla.
Vencer al calentamiento global del planeta es una tarea casi imposible, es casi peor que intentar adelgazar. Sé de lo que hablo. Creedme, ha sido perder peso siempre mi lucha.
Una audiencia atónita, que recordaba las tres toneladas de peso de la becaria que succionaba la flauta de su marido en el despacho oval cuando Hillary era la Primera Dama, tomó nota de la recomendación de la Clinton. Los pelotas se fueron al gimnasio, para adelgazar. Los sensatos marcharon al bar más cercano, para emborracharse y olvidar la imagen de una Hillary en tanga haciendo flexiones.
El matrimonio Clinton tiene algo patológico.