
La historia de las Antillas Menores es parte de la historia de España. Puede que las Islas Vírgenes sean estadounidenses pero las avistó y bautizó Colón hace más de quinientos años. Y si Barbados es mérito del portugués Pedro Campos la Isla Barbuda fue cosa de españoles como lo fue Antigua o la Isla de Granada. También Trinidad, también Tobago. Y Guadalupe es francesa pero un barco español llegó allí un 14 de Noviembre de 1493, unos 140 años antes de que desembarcaran enviados de Richelieu. Diez años después de Guadalupe, en su cuarto viaje, Colón descubre las ahora británicas Islas Caimán. También británicas son Turcas y Caicos pero fue un tipo de Valladolid, como Zapatero
, el primero en llegar, y se llamaba Juan Ponce de León. Mientras, otro tipo, de Cuenca, Alonso de Ojeda, descubría posesiones actuales de la Reina de Holanda, la Isla de Curaçao, y a medias con Vespuccio y con fondos castellanos y portugueses la Isla de Bonaire. San Martín y San Eustaquio son cosa de españoles, Isla Margarita también, y la Aruba holandesa tuvo españoles un siglo, sin olvidar la Martinica francesa o los 100 km2 de la Isla de Montserrat, en el lado de sotavento, y en manos de la corona británica. Montserrat y sus cinco mil habitantes disponen de un volcán para ellos solos, además de un gobernador de la Reina, un Ministro Jefe, un gobierno y una Corte Suprema, por lo que allí los delincuentes se juzgan a sí mismos ya que todo el mundo tiene un cargo público.
Existen en las Antillas Menores registros antiguos. Y registraban y apuntaban los huracanes. Dos científicos han hurgado en los registros. Han contado los huracanes. Y pese a las amenazas del incremento actual de los huracanes con que la Iglesia del calentamiento global del planeta de los Últimos Días aterroriza a los ciudadanos han concluido otra cosa.
Tres siglos atrás había los mismos huracanes que ahora. Quizá más.