Hace poco, (el reloj de las plantas), un lector apelaba al informe de Sir Nicholas Stern resaltando que el cambio climático tiene un enfoque no sólo ecológico sino también social y económico. El mismo lector volvía a insisitir en un comentario posterior sobre la necesidad, refiriéndose de nuevo a Sir Nicholas, de no hablar en base a prejuicios, es indispensable documentarse primero. Algo en lo que estoy completamente de acuerdo. Precisamente por estar de acuerdo respondí a su afirmación sobre el informe que mencionaba diciendo
Yo tengo mi propia opinión sobre el informe de Nicholas, especialmente porque la tasa de descuento del futuro empleada en sus cálculos es muy baja, pero yo soy un conservador recalcitrante, y paseantes socialdemócratas o más de izquierdas que conviven por aquí defenderán con vehemencia las bajas tasas de descuento de Sir Nicholas
A mí me pareció una respuesta educada. Además enfatiza un aspecto recurrente en las tesis de esta bitácora, que no se trata de ciencia, sino de convicciones ideológicas y, en el caso de la tasa de descuento social entre generaciones, de la visión ética que cada uno tiene del asunto. Un debate que no es científico sino político. O, por ser más precisos, de dos debates. El científico (#1) y el social (#2). Y es convicción mía que el público en general no los distingue. Yo sí. Y por eso informé a mi contertulio de mi adscripción ideológica. No sirvió de nada y lo que llegó es una coz. [foto.: Blade Runner]