DE LAS COPIAS DE LAS COPIAS
Ha habido diversos sucesos de sobones toquiteando señoritas en el Metro de Shanghai aprovechando la congestión en horas punta y las autoridades de ese medio de transporte se han metido en un lío fenomenal dando a entender que si las damas fueran vestidas más recatadas tales sucesos no ocurrirían. Las redes sociales se inflamaron de indignación por la sugerencia y más aún cuando en una reacción estúpida la empresa que gestiona el suburbano hizo público cómo iban vestidas algunas usuarias mediante grabaciones de las cámaras de seguridad. Entonces la reacción fue ya de bomba nuclear, las señoras y las redes sociales bramaron con enorme furia y el Metro de Shanghai hubo de recular deprisa pidiendo todo tipo de disculpas.
Estupidez de la empresa y cerril machismo aparte, además de los cerdos sobones, yo me pregunto si es posible en verano andar por Shanghai sin ir medio desnudo y, moralidad o no moralidad, la respuesta es que no, porque la ciudad es un infierno de calor y nadie se aventura a la calle si no es medio en pelotas. Salvo Lanlan, que no suda jamás ¿cómo lo hace?.

Recién llegué a Shanghai de vuelta tras un corto viaje a mi patria por motivos familiares. La escala en Dubai se prolonga horas, algo le pasa al avión que ha de llevarme a China. Habrá un largo retraso y repaso mientras las noticias en un fumadero. He descubierto que al contrario que en España en el aeropuerto de Dubai hay un sitio decente para que los que fuman puedan seguir con sus adicciones. Está limpio, ventilado, dispone de las mismas facilidades que se ofrecen los pasajeros que no se drogan y asiento mi trasero en un cómodo sofá rodeado de otros pacíficos yonquis del tabaco. Un recuento me indica al menos quince o veinte nacionalidades. El tabaco es puro cosmopolitismo.
´Tu país está mal balsero ¿qué zapatos encargo?´- Wei Ming no deja de hacer escorzos delante del espejo del sastre, toda la noche jugando mah jong le ha reportado un dineral y siendo un tipo espléndido que gusta de obsequiar a los amigos nos estamos haciendo unos trajes en una sastrería de DonPing Lu.
A mi amigo el Pirata le gusta el vino, me consta es un romántico incurable a pesar de su desprecio por los nacionalismos y odia las matemáticas ¿será partidario de puntuar los vinos?.
Wei Ming y yo nos hemos llevado al francés que conocimos en el tren a cenar.
Mi amigo Wei Ming se rebela contra el reconocimiento póstumo. Sermonea erudito a Fangfang pero habla solo, en el mejor estilo chino esta le ignora y a Wei Ming, algo que sigue asombrándome, parece darle igual. La camarera tiene sus ojos posados en un amigo mío, Alberto, que vive en Suiza, va camino de San Francisco, y en un ataque excéntrico que yo aprecio mucho ha venido a visitarme dirigiéndose a California desde Ginebra vía Shanghai, haciendo el viaje al revés. 