Poema en prosa

La vaca

Poema en prosa para una vaca

Poema en prosa para una vaca. VI

Vivíamos, Vaca, al otro lado del espejo, allí donde pacen, engendran y se divierten las vacas cósmicas. Allí donde Argos de los cien ojos guarda y cuida a la dulce Io y campea Hathor, con la luna entre los cuernos y el vientre henchido de estrellas. Ambas, ella y tú, resplandecéis entre los juncos iluminando la noche. Kamadhen, la florida, dormita en el establo de tu corazón y Audhumla se contonea calzada con tus pezuñas, haciendo germinar dioses de entre las piedras salinas.

Poema en prosa para una vaca. V

A la sombra de un alcornoque la vaca mía, cuando me mira, la veo sonreír. Es la vaca más primorosa de todo el prado, la más dilecta, la más feliz.

Poema en prosa para una vaca. IV

Te has puesto a mugir a gritos que te vas de vacaciones. Vaca, me muero de envidia de verte capaz de gozar con nada, de imaginar mañanas ¡y de vivirlos, caramba! ¡Yo que ni siquiera solté jamás una carcajada! Eres, vaca, una criatura obtusa e insensata. Inventaron para ti y para tu excentricidad una bonita palabra: tolón, tolón, vaca-vaca, loca-loca, atolondrada.

Poema en prosa para una vaca. III

Te quiero, vaca, porque tu piel encuentra los rayos del sol entre las rendijas de mis sombras y porque en tu mirada estúpida palpita la vida plena de una vaca tonta.

Te quiero, vaca, por tu sonrisa hierática y campanuda, por la convulsión nerviosa de tus orejas, por tu conjetura intercostal y tu testuz caprichosa, te quiero por tus cuatro plegarias rumiantes y por tu falta de fe, por tu ignorancia del futuro y desmemoria del pasado.

Poema en prosa para una vaca. II

Yo te miro, Vaca, y me lamento por ser árbol nada más.

Y me pierdo en el sueño de ser tábano merodeando en tu cruz aventurera, o ser una mosca fiera sacudida por tu cola bailarina. O ser hormiga, o ser pulga saltimbanqui dormitando en tu frente vivaracha.

¡Ay! ¡Quién fuera el buen Pulgarcito devorado en tus entrañas! ¡Quien nadara, renacuajo de las  aguas cristalinas de este regato del prado en el que calmas tu sed!

Poema en prosa para una vaca. I

 

Los cien mil ojos de la noche te miraban, Vaca, bañada en luna. El sol del día, disimulando y envuelto en bruma, te perseguía y colgaba en tus cuernos luz de planetas y lucerillos.

Y la noche entera te repudiaba, vaca, por ser hermosa, por ser tan linda, tan primorosa, por los novillos que te seguían y te voceaban, por los mugidos del toro bravo que te adoraba. La noche entera, Vaca, la negra noche, por ser vaquilla te desdeñaba.

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