Mirar sentado, la última extravagancia de la urbe global
Dicen sus biógrafos que Amancio Ortega, estando en París, se sentaba en un banco a observar a las señoritas que paseaban, se fijaba en la ropa que llevaban y a partir de ahí diseñaba su moda. La sociología americana, en la primera mitad del siglo XX, nació así: un tipo plantaba sus posaderas en un barril de vino, en la esquina de un bar, confluencia de dos travesías bulliciosas, y pasaba horas mirando a la gente.


