Métrica de cobardes y gallinas: el índice Scoville

       Chile de la variedad bhut jolokia

A este periodista le enseñó a comer chile una compañera de colegio. Mi amiga Carmen se fue a México y yo la he visto en el DF pasearse con una 9 mm en el bolso. Jamás iba ningún lado sin la pistola y con un nivel de testoterona intelectual que deja a cualquier macho español en pelotas fue esta líndisima madrileña la que me enseñó a comer chile. Somos adictos claro. Uno de mis hijos es adicto ahora también. Los otros, cobardes redomados, no saben lo que se pierden. Visitando a Carmen en el DF muchas veces he llegado a comer y cenar seis días seguidos en El Farolito, en la zona del bosque de Chapultepec,  en donde todas las calles se llaman Newton, Einstein, etc y te haces tú mismo a la carta las tortillas - yo siempre de maíz - con tus ingredientes preferidos y tus chiles favoritos. Jalapeños verdes y chipotle eran - hasta ahora - los míos.

Ocurre que  visitó recientemente en Nuevo México (EE.UU) el Chile Pepper Institute, una facultad de la Universidad  Estatal de Nuevo México en Las Cruces. Allí aprendimos muchas cosas sobre chiles y la primera es paradójica.

                    Distintas variedades de chiles

Resulta que que los chiles son una variedad americana que la colonización española transportó hasta Asia. Ahora resulta que la variedad más ardiente de todas es asiática. No deja de ser irónico que Colón buscara una nueva ruta para comerciar especias con las Indias y fueran las especias americanas las que acabaran en las Indias.

Y el índice de violencia picante, de sensación de ardor, de fuego volcánico, de lágrimas incontenibles, de tos brutal y de unas ganas incontenibles de practicar sexo que mide la bondad de un chile es

El índice Scoville 

Hasta ahora el chile más fuerte que había probado, con mi amiga Carmen, era un chile habanero de la variedad Savina Roja. Cuando el amigo mexicano que nos acompañaba me vio superar la difícil prueba me dijo que salvo Carmen ningún gachupín español, todos una panda de maricas y unos flojos según él, había sobrevivido hasta entonces. Claro que yo pasé el examen mezclando chupitos de cerveza Corona helada y sorbos de Don Julio reposado. Cuando me vio también comer escamoles y alabarlos sin decir ni pío mejoró su opinión sobre la virilidad de un madrileño y la mejora se transformó en admiración cuando unos años después mi hijo Carlos de doce años se zampó los mismos escamoles delante suyo con dos habaneros sin mover una ceja.

El chile habanero tiene un índice 450.000 en la escala Scoville.

Pero los malditos asiáticos me han encandilado. Han sacado adelante, según informó a  el biólogo jefe del Chile Pepper Institute, una nueva variedad llamada

Bhut Jolokia

con un índice brutal en la escala Scoville

1.041.427 unidades

Y aquí estamos, en el aeropuerto, en una expedición ineludible a la región de Assam en la India, para probar el Bhut Jolokia o Naga Jolokia como también se llama. Vamos juntos el mexicano, Carmen, el biólogo jefe del Chile Pepper Institute en Las Cruces (NM), yo y, por supuesto, mi hijo Carlos de 12 años. Un valiente.

Todo en nombre de la ciencia, porque nosotros somos personas valerosas que medimos la cobardía con la escala  Scoville en mano.

Ignoro si volveremos.

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