No es nada fácil encontrar en la Red el soneto de Quevedo según la edición de José Manuel Blecua, Clásicos Castalia, 1989.
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
En cvc.cervantes.es tienen un estupendo estudio sobre este soneto, recogen la edición de Blecua, pero terminan el cuarto verso con dos puntos, en mi libro acaba en punto y coma, lo prefiero. Si es una errata de mi edición, bendita sea.
En la versión que copio, mi favorita, me sobra la primera coma del quinto verso, siempre me la salto cuando lo leo, es una coma inútil, mejor así: "mas no de esotra parte, en la ribera,". Sin embargo, esa coma está en todas las versiones serias que conozco: no me queda más remedio que respetarla al copiar y esperar que exista otra vida en la que sea posible interrogar a Quevedo. Dad por hecho que vendré a contarlo si sucede.

Comentarios
#1 - Alma mía
Mi edición, la que nos hicieron comprar en el instituto, es una antología de poesía barroca, de Anaya, a cargo de Vicente Tusón.
Se basa en la de Blecua que tú mencionas.
En mi libro también consta punto y coma al final del cuarto verso. Y hay coma en el quinto tras mas no.
Me cuesta entender por qué te "sobra" esa coma, máxime cuando Quevedo era un maestro del lenguaje y en ese sentido era riguroso y exacto.
No te imagino prescindiendo de comas en ningún texto de Aristóteles : )
#2 - Recursos retóricos
A mí no me sobra la primera coma del quinto verso, creo que yo leo de otra manera este verso, me explico.
Es posible que Quevedo esté haciendo uso retórico de un hipérbaton, un recurso muy utilizado en la poesía barroca. Con él se lograba mantener la métrica y la acentuación en la sílaba adecuada, que en el caso del verso del soneto yámbico (endecasílabo) es la sexta en cada hemistiquio. Por otra parte, los autores que se inspiraban en la poesía latina intentaban reproducir el orden de la sintaxis clásica.
No creo que el segundo fuera el caso de Quevedo, pero sin duda, maestro como era en el uso de la métrica, la cadencia y ritmo, sí hacía uso del hipérbaton para adecuar sus versos al reultado apetecido.
Si así fuera, es muy probable que Quevedo altere el orden lógico de la oración y donde escribe
quepa entender “Mas no dejará la memoria de esotra parte, en la ribera en donde ardía.” Y entonces, al alterar el orden, la primera coma del quinto verso se hace imprescindible para que entendamos el “mas no” unido a “dejará la memoria”, que es una opción alternativa pero probable al “mas no de esotra parte” que interpretas cuando no lees la coma.
No sé, es una idea. Si hablas con Quevedo no dejes de preguntarle.
:)
#3 - Sobra (editado)
Pirata, he declarado que la coma está en todas las versiones serias, hasta la he respetado. Ahora bien, yo leo el soneto, veo la coma y me la salto siempre. No leo "mas no", me paro un momento, "de esotra parte, en la ribera", leo "mas no de esotra parte, en la ribera,"...
Si echas un vistazo al enlace que aportaba podrás leer que se han ocupado de adaptar "su sistema gráfico histórico en sistema vigente, y derivar cuidadosamente su significado mediante signos diacríticos (acentuación, mayúsculas y puntuación) hacia el sistema actual." Vale, pues en la adaptación al sistema actual, en mi opinión, han puesto una coma de más y, en la versión de cervantesvirtual, han cambiado un punto y coma por dos puntos, esto además lo corrobora mi versión impresa.
Antonia, me refiero a la primera coma, la que me sobra es la que marco en negrita: "mas no, de esotra parte, en la ribera," (la primera de las tres que contiene ese verso). Con esa coma o sin esa coma el verso significa lo mismo, lo único que logra la coma es forzar una pausa innecesaria, inesperada y solo útil para romper el ritmo.
Sin duda hablaré con Quevedo, sé dónde encontrarle: en la cola del infierno, tras los dentistas y los boticarios.
Añado
Interpretas esto: "“Mas no dejará la memoria de esotra parte, en la ribera en donde ardía".
Entiendo que lo que arde es la memoria, que la ribera donde no piensa dejarla es la del Leteo y que la causa de su negativa está en que conoce la tendencia de ese río a apagarlo todo, así que resuelve sacarla de allí y volver nadando con ella ¡para que siga ardiendo! ¿no? Pues sobra la coma.
:)
#4 - Neoclasicismo
En la edición que tengo en casa, Tusón hace el siguiente comentario sobre los versos 5-6:
Pasaje difícil, que admite varias interpretaciones; siguiendo la puntuación de Blecua, proponemos ésta: "pero, ya en la otra parte (del Leteo), el alma no habrá dejado la memoria en la ribera en la que ardía de amor". Los dos versos siguientes insisten: la llama del amor habrá pasado el río, infringiendo la ley de la muerte y el olvido.
Parece que el debate es de fondo, no de forma. Yo interpreto que tu interpretación acerca de la coma que --dices-- sobra, se debe a que te rebelas contra el espíritu del barroco. Es una cuestión de estilo. Vamos, que eres neoclásica y te choca esa maldita coma ; )
#5 - El Leteo
Es un río del mundo de los muertos cuyas aguas hay que beber antes de la reencarnación para olvidar lo vivido antes. Según los griegos, el alma se reencarna, pero sin recuerdos. Esta es la ley severa que va a saltarse Quevedo y, con la coma o sin la coma, esto es lo que cabe leer en esos versos. Como la anterior es la interpretación plausible y como lo es con la coma y sin la coma, la coma sobra.
Tu interpretación presupone que Quevedo, ese señor barroco, escribió la coma, yo no lo creo; tu interpretación supone que este soneto es barroco y sí, lo es, sin duda, pero justo sirve de ejemplo para demostrar que los barrocos no se tomaban la muerte como suele pensarse: fue Quevedo quien se rebeló contra el espíritu del Barroco, lo hizo exactamente con ese soneto, contra lo que nosotros hemos llamado, no sé por qué, basta leer a Quevedo para notar que algo va mal, "el espíritu del Barroco".
El debate es de forma: es solo formalmente que no es lo mismo pararse que no pararse, para el ritmo no es lo mismo.
#6 - Espíritu pausado
No he investigado, ni ganas que tengo, para saber si Quevedo escribió originalmente la coma o no. Estoy suponiendo que la puso ahí, que la puso de manera expresa. Si no lo hizo, y algún cachondo la añadió después, entonces tú tienes razón: la coma sobra.
Había entendido que sobraba de acuerdo a tu comprensión, no que sobraba por ser un postizo ajeno a Quevedo.
El debate que tú propones es de forma. El que alude a la interpretación del pasaje (y que consta en el enlace que has puesto) es de fondo, y no está relacionado con la coma de marras. Salvo que seas capaz de señalar un error en la métrica, si lo que estás cuestionando es la pausa, estás cuestionando el estilo.
#7 - Métrica y/o gramática
Yo también me refiero, por supuesto, a la primera coma del quinto verso, a la que sucede a “mas no”.
Mi observación es que hay dos posibles (quizás más) secuencias gramaticales lógicas (no poéticas) en el contexto de los dos primeros versos de la segunda estrofa,
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
A) En la primera estrofa Quevedo avisa de que su alma, llegado el momento de la muerte, podrá desatarse de los afanes de este mundo y emprender su viaje (por el río del olvido que es el Leteo).
En la segunda estrofa apunta a que no sucederá así. Introduce la segunda estrofa con un “mas no”, una locución adverbial que tendrá que determinar la significación del verbo, por tanto la secuencia lógica sería “mas (el alma) no dejará la memoria en donde ardía, de esotra parte en la ribera” (en este lado del Leteo). Esta secuencia lógica exige la coma tras el “mas no”. No la exige, sin embargo, la métrica, pues con o sin coma se respeta la medida, el acento y la rima, pero sí la exige la composición gramatical lógica de la oración a fin de que al alterar el sentido de las diversas locuciones que la componen quede indemne el sentido general de la oración.
B) La opción que tú propones, prescindir de la coma, es también válida, pero yo entiendo que sólo lo es en cuanto a la métrica: en efecto la métrica no exige esa coma, pero de no ponerla se altera el orden gramatical lógico más allá del recurso poético utilizado.
Aventuro que Quevedo puso la coma él mismo, consciente de que estaba jugando con cinco locuciones y un sujeto previo que había que ordenar. y lo hizo magistralmente, sin que esa coma afectara en absoluto a la métrica del verso y del poema.
A mí, instintivamente, me atrae el orden propuesto en el apartado A) “mas (el alma) no dejará la memoria en donde ardía, de esotra parte en la ribera” (en este lado del Leteo), y la coma no me sobra, sino que me parece imprescindible para reestructurar el hipérbaton y colocar cada pieza del puzle gramatical en su sitio. En realidad lo dicho es formal y no afecta al significado, pero nos hallamos ante el soneto más complejo del barroco español y probablemente de todas las épocas, así que nada en él es nimio.
En cualquier caso, el meollo del poema, el mito del amor constante más allá de la muerte, es el empeño del alma enamorada por guardar memoria de su amnor aún cuando deba cruzar el Leteo, el río del olvido en el que es condición para vivir más allá que toda memoria de la vida presente se pierda. El meollo, pues, es, lo que apuntas en #3 “… que lo que arde es la memoria, que la ribera donde no piensa dejarla es la del Leteo y que la causa de su negativa está en que conoce la tendencia de ese río a apagarlo todo, así que resuelve sacarla de allí y volver nadando con ella ¡para que siga ardiendo! ¿no? Pues sobra la coma.”
Pues sí… pero por lo antedicho, no sobra la coma.
Nota: obsérvese que tengo atroz insomnio mañanero.
Saludos. Como sabes, me encata el tema.
:)
#8 - Una versión antigua
He conseguido encontrar en la espeluznante web de la Biblioteca Nacional una edición digitalizada de una obra de 1648, titulada "El Parnasso español", en la que aparece el poema. No doy con la forma de enlazarla, supongo que será un horror permitir que los ciudadanos divulguen textos de 1648, evitándonos así la tortura de tener que localizarlos en la horripilante web del Ministerio de Cultura <desahogo> que los ciudadanos hemos pagado y que debería permitirnos consultar nuestro patrimonio. Sí se puede, una vez que se localiza, usar el botoncito derecho del ratón y pedirle al ordenador que copie la imagen (usando FireFox), después pegarla en algún editor de imágenes y, por fin, guardarla como .jpg y así, so pervertidos, poder mirarla tantas veces como os plazca aunque falle la precaria conexión a la Red que la mayoría padecemos en este país. Eso he hecho, copiar y pegar. Ahora no me atrevo a colgarla en un servidor y enlazarla no vaya a ser que esté cometiendo un delito horrible contra un pobre autor y atentando, cual terrorista, contra el bienestar de esa gran artista medio muerta de hambre conocida, por ejemplo, con el nombre de Rosari Flore o del tal Ramoncí (tampoco me atrevo a escribir sus nombres completos, pero sí a maldecirlos: malditos sinvergüenzas. No van a volver a ver un duro mío en la vida, antes lo quemo). </desahogo> Disculpadme: me enferman.
Bueno pues, el texto tal cual apareció impreso en 1648, difiere un tanto de la versión de cervantesvirtual enlazada más arriba, es así:
Cerrar podra mis ojos la postrera
Sombra, que me llevare el blanco dia;
I podra desatar esta alma mia
Hora, a su afan ansioso lisongera:
Mas no de essotra parte en la rivera
Dejará la memoria, en donde ardia;
Nadar sabe mi llama la agua fria,
I perder el respeto a lei severa.
Alma, a quien todo un Dios prissión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Medulas, que han gloriosamente ardido,
Su cuerpo dejaran, no su cuidado;
Seran ceniça, mas tendra sentido;
polvo seran, mas polvo enamorado.
En el original algunas eses aparecen con un símbolo similar a la efe, no dispongo de él en el teclado.
Tal vez esta información facilite localizar la pagina, si es que alguien tiene interés: en bne.es buscad "El parnasso español", es el enlace correspondiente a R 4418 297.tif. <desahogo> Malditos sinvergüenzas. </desahogo>
El texto de 1648 y la primera versión de cervantesvirtual permiten afirmar que la coma de la edición de Blecua la ha añadido Blecua, no Quevedo. ¿Por qué la ha añadido Blecua?, lo ignoro. El caso es que ha sido él.
La secuencia no es que yo haya leído el original ese que traigo ahora y me haya extrañado la coma que ya conocía en la otra versión, lo que sucede es que la primera vez que leí ese soneto, en la mejor versión disponible, la de Blecua, me tropecé con la coma y, desde entonces, me la salto, por no tropezar. Creo que cualquiera puede intentar leer el soneto y decidir si le sobra o no.
En la primera coma del quinto verso no hay forma de colar una cesura, bastante tenemos ya con la coma. No puede ser que en un poema de catorce versos uno de ellos tenga dos cesuras y los demás una o ninguna. Valdría, por los pelos, pues estamos ante versos endecasílabos, si al menos fuera así en los primeros versos de los dos cuartetos o en los de las cuatro estrofas o en los tercetos o alguna otra combinación que se repitiera, pero alguna combinación: dos cesuras en un verso aislado no, no hay ritmo posible ahí.
En la segunda estrofa no apunta que su alma no va a desatarse. La muerte puede desatarla en la primera estrofa; en la segunda, ya desatada, lo que no puede lograr la muerte es forzarle a olvidar.
Vamos a ver la secuencia lógica:
"Pero no en ese sitio dejaré los libros, en el suelo". Dice que no piensa dejar los libros en el suelo.
"Pero no, en ese sitio, dejaré los libros, en el suelo". Dice que no piensa dejar los libros en el suelo, solo cuesta un poco más verlo.
Lo negado es en ambos casos el verbo, también lógicamente:
NO (de esotra parte (en la ribera) / dejará la memoria (en donde ardía)).
Entonces vengo a sostener lo contario que tú: si dejas la coma te cargas el ritmo, no sé si la métrica, sigue siendo un soneto, aunque con ritmo distinto. "El orden gramatical lógico", según tú, el sentido de la frase, según yo, es el mismo.
"Aventuro que Quevedo puso la coma él mismo, consciente de que estaba jugando con cinco locuciones y un sujeto previo que había que ordenar. y lo hizo magistralmente, sin que esa coma afectara en absoluto a la métrica del verso y del poema", dices.
No, no creo que Quevedo haya puesto la coma él mismo, la ha puesto Blecua. Lo que ha hecho Quevedo es desordenar la frase completamente, recuerda aquella otra genialidad que le lanzó a Góngora: "en una de fregar cayó caldera", en respuesta al gongorino "Caído se le ha un clavel / hoy a la Aurora del seno" el orden frecuente es, claro, "cayó en una caldera de fregar". En fin, que Quevedo desordenaba estupendamente y que no se encargaba de señalarlo con comas o habría escrito esto, de ser tu tesis cierta: en una, de fregar, cayó, caldera.
Sabes que a mí también me encanta este tema y que me encanta discutirlo contigo. Acuérdate, una vez más, de disculpar mi aspereza a la hora de exponer, a la vista está que soy incapaz de evitarla.
Saludos.
#9 - A remangarse
Al final, por mucho Internet y mucha gilipollez que se estile, las cosas han de resolverse a la antigua, mano a mano, cara a cara, verso a verso, etc.
Yo propongo ir a casa del señor Blecua y preguntarle por qué demonios puso ahí esa maldita coma. Creo que está muerto, pero tiene un hijo con el mismo nombre. Y el hijo algo debe saber.
Estoy kemado con la derrota del Real Madrid, basta de tonterías. Que alguien me facilite la dirección y me presentaré en el domicilio para realizar las pesquisas.
#10 - Al infierno
Los filólogos están ahora en el infierno, detrás de los boticarios y de los dentistas. No los puso Quevedo, pero él no sabía lo de la coma y, total, si ellos pueden poner una coma donde quieran, bien puedo yo colarlos en un sueño, en el del infierno.
Lo que no sé es si nos encontraremos allí a Blecua, a Quevedo seguro que sí. El tal Blecua era un sabio, no un genio, me temo que va a estar en el cielo y que nos vamos a quedar con las ganas de formular la pregunta. Bueno, como tú llegarás antes que yo y como Quevedo no querrá sin más hablar conmigo, luzco pocas cláusulas elegantes, ve tirándole de la lengua, no parece del atleti.
#11 - Solo dos palabras:
al infierno
#12 - ¿Puede haberse puesto la coma para cobrar derechos de autor?
No quiero ser malintencionado, pero ¿puede haberse añadido la coma para cobrar derechos de autor como adaptador?
Supongo que si se adapta un texto se puede cobrar derechos por haberlo adaptado. Si se pone una coma ya no es el texto original, y supongo que el esfuerzo inelectual de colocar una coma que el señor de Torre Abad no quiso o no supo poner, bien puede valer para cobrar por la reedición de estas poesías.
Saludos y enhorabuena por lo de Facebook.
#13 - Ciencia y poesía
He encontrado un poeta, de nombre Francisco Redondo, que analiza científicamente el soneto:
http://ciposfred.blogspot.com/2009/08/analisis-metrico-del-soneto-amor.html
Utiliza la versión sin coma del endecasílabo sáfico a la francesa aunque sin censura épica. (Estas últimas palabras son para tirarme el pisto, por supuesto.)
Me cuadra la explicación de LunaBruna, pero los datos parecen casar con lo que sostiene Sintética.
Y Quevedo... se estará partiendo de risa en el infierno. Pero, esto es muy serio.
#14 - Descalificado
Ha escrito "el agua" en vez de "la agua", esto es imperdonable y descalifica cualquier análisis que firme ese señor sobre el soneto.
Una pena.
#15 - Agua
Ok, retiramos a este testigo. Una pena, porque había declarado a tu favor.
#16 - despacito voy, pero voy llegando
Dadme tiempo: estoy documentando algo, no sé si lo conseguiré, que arrojará nueva luz sobre el tema. De momento los últimos datos de sintética se me antojan incontrovrtibles... pero tal vez sí, tal vez no. Calculo que en mi próximo amanecer podré aportar algo interesante.
#17 - Respondiendo a #13
Yo también descalifico el artículo al que remiters, no me gusta su análisis métrico.
Hay más cosas en el enlace que ofreces que me temo lo invalidan como argumento de autoridad. No es que yo sepa mucho de métrica, pero en el análisis de ese señor veo complicaciones excesivas que me obligan a fruncir el ceño. Quevedo era un genio, los genios hacen asequible lo impensable.
Apunto una idea: si hubiera en español sonetos endecasílabos yámbicos puros (tal cual eran los yámbicos griegos y latinos), éste lo sería.
Once sílabas en cada verso, acento métrico principal en la sexta sílaba introduciendo la cesura (que en la métrica griega y latina era una pausa rítmica, obligatoria en el interior de un verso) al final de la palabra que la contiene, y formando dos hemistiquios con un segundo acento métrico principal en la décima sílaba.
Si no hay yámbicos puros en la poesía castellana se debe a que no hay sílabas breves y largas en nuestro idioma. En la métrica clásica y latina, el verso yámbico combinaba sílabas largas en las sílabas pares y breves en las impares, de esta manera se establecía un ritmo que en español debe conseguirse acentuando. Por eso no hay yámbicos puros en los endecasílabos españoles y el ritmo exige que haya acentos secundarios en otras sílabas anteriores a la sexta.
Si estos acentos secundarios se basan en el pie métrico yámbico, heredero de la métrica griega y latina, estarán distribuidos, no siempre con la misma intensidad, en las sílabas pares, simulando el sistema de sílabas breves y largas de las lenguas clásicas.
El endecasílabo sáfico es parecidísimo al Yámbico, con frecuencia se los confunde, pero suele acentuar con la misma intensidad tres sílabas: la 4ª, la 8ª (a veces en la 6ª) y la 10ª.
En el caso del soneto que sintética trae a colación todos los versos llevan un acento métrico de mayor intensidad en las sílabas sexta y décima, pero no en la octava. Además, hay acentos rítmicos repartidos en sílabas alternas para acentuar la cadencia, la armonía y el ritmo. Para mí es un yámbico de inspiración clásica de manual., aunque no puro
Marco tal cual yo los veo los acentos métricos principales y las cesuras de las dos primeras estrofas y vuelvo a mi otra investigación.
Cerrar podrá mis ojos () la postrera ()
sombra que me llevare () el blanco día (),
y podrá desatar () esta alma mía ()
hora a su afán ansioso () lisonjera () ;
mas no, de esotra parte,() en la ribera (),
dejará la memoria, () en donde ardía ():
nadar sabe mi llama () la agua fría (),
y perder el respeto () a ley severa ().
#18 - Extrañas guerras
LunaBruna, yo no soy Trece, sino el que sueña con Trece.
El tema de la coma es complicado. Tras la pluma original del autor, meten mano el editor, el impresor, el copista y la madre que los parió. Las grafías y pautas de puntuación, que además han ido cambiando conforme evoluciona la lengua, son las principales afectadas.
La influencia del señor Blecua es tremenda, su mano de filólogo está en el ajo, sin duda. Está en otros ajos y en otras comas, según observo. El verso 11 del soneto Al Rey Católico, Nuestro Señor don Filipe IV, infestado de guerras, de la Musa Clío, dice así:
¿qué extrañas guerras tú, que paz procuras?
El especialista Antonio Azaustre Galiana no duerme tranquilo a raíz de este verso, también por una maldita coma, así consta en las notas a pie de página 36 y 39 [vid. pp. 10 – 12 del archivo] de su interesante estudio.
#19 - Voy por libre
#12. No lo creo, Eduardo. Es manifiesto que a Blecua le apasiona Quevedo, me cuento entre los que opinan que uno no consigue un gran trabajo si no le mueve la pasión y solo busca dinero. Su intención es, seguro, acercar el soneto al lector del siglo XX, facilitar su lectura. Además, Blecua tiene derecho a cobrar por ello. Lo que no veo tan claro es que el derecho de Blecua excluya el mío a descargar, sin formularios ni explicaciones, una versión del ejemplar de 1648 que atesora la Biblioteca Nacional. De todos modos, si alguien tiene unos euros de sobra, pocas inversiones hay mejores que hacerse con un ejemplar de la edición que Blecua hizo con Castalia.
#13. Lo cierto es que no veo en qué se ha posicionado a mi favor el señor Redondo, tal vez sea porque no he leído su texto entero. No pienso hacerlo hasta que no cambie "el agua".
Se me escapa qué gana mi postura por contar con mucho apoyo: o es correcta o no lo es, lo sostengamos la humanidad entera o lo haga yo sola, no es una cuestión democrática esta.
En fin, que en este caso no juego en equipo y que no me moverán las afirmaciones de los eruditos, por el solo hecho de serlo, y mira que me consta que casi todos, especialmente los que saben de mitología griega, interpretan el poema más o menos como yo. Tal vez, sí podrían forzarme a un movimiento tus afirmaciones. Lee el soneto en voz alta, ahora que ya sabemos que el autor no la puso y, por tanto, que nada nos obliga a aceptarla, ¿te parece que esa coma sobra?
#16. Antonia, tómate el tiempo que quieras, no hay ninguna prisa.
#17. Estudié métrica cuando me tocó, pero nunca la tengo en cuenta cuando leo poesía. La métrica carece de autoridad para decidir sobre esa coma; sí podría la gramática entera, pero se me ocurre que es impertinente endosarle una coma inoportuna a Quevedo con tal de que el adverbio vaya junto al verbo: sería el colmo que le permitamos un corte de mangas al Leteo, pero le forcemos a acatar, y con efectos retroactivos, la ley severa del adverbio.
#20 - Criterio
No veo dónde digo que la coma sea una cuestión democrática.
Si Quevedo no la puso, la coma sobra.
Pero, de ningún modo, sobra porque sea "una coma inútil" o genere una pausa innecesaria.
En literatura, el criterio de verdad lo fija el autor. Incluso cuando se equivoca.
#21 - Los placeres de lo nimio
ES que las comas son importantes, son el placer de lo nimio, como la espumita que queda en los bordes de la taza del café.
Por supuesto que la métrica no sirve para decidir si la coma la puso Quevedo o no. Si no la puso Quevedo, mala coma. No debiera estar ahí. Si la puso Quevedo, la coma es coma y comámosla. En realidad a la métrica le importan un rábano las comas, ni siquiera si sobran o no sobran cambia la manera de leer un verso. Las comas de los versos no vienen de mano de la métrica, no le conciernen, pues ésta se dedica más a los acentos, la rima y a la medida para definir ritmos y cadencias. Vienen más bien de mano de la corrección y de la lógica gramatical y es a ésta a quien conciernen. Fijaos la cantidad de comas que ni siquiera rompen las sinalefas entre las silabas que terminan por vocal y enlazan con la vocal inicial de la siguiente. Esta es la razón por la que pienso que Quevedo pudo escribir esas comas inútiles con la única idea de formar las piezas de un puzle que alguien debe componer. Nosotros. Pequeño tema por cierto -pero no sin encanto polemizador- el de las comas-, pero lo importante en el soneto, el mejor soneto de amor en lengua castellana, es el amor y el olvido. Seremos bien torpes si no zanjamos pronto la coma y nos lanzamos de cabeza al temazo: amor constante más allá de la muerte; alma que dejará el cuerpo, pero no su cuidado; venas que serán ceniza, más tendrán sentido; medulas que serán polvo, pero polvo enamorado. ¡Pardiez, es perfecto, es perfecto!
Pero hay que zanjar, si podemos, la coma.
Lo de la métrica es un inciso que le hago al Santiño, a modo de ligero carraspeo y fruncimiento de cejas, por echarse el farol del verso sáfico.
A mí me queda un poco aún para zanjar lo de la coma. Estoy a punto de terminar una observación sobre la versión de 1648, pero me falta un puntito al que no logro encontrar acomodo. Quizás salga en la madrugada.
Pero saldrá. Saludos
#22 - Lo último en comas
A #8
(Cambio de tercio)
Me fui a dormir muy temprano anoche, aún no habías respondido y sabía que lo harías con argumentos bien documentados, esperaba con ilusión tu aportación. Ahí está, es magnífica como esperaba. Me despierta mi insomnio de madrugada leo la versión que aportas del año 1648, tres años después de su muerte. Me gusta mucho esta versión y me obliga a nuevas reconsideraciones. Cuanto más cerca esté de Quevedo, y del momento en que este escribió su soneto, la versión que podamos aportar, más probable será que se aproxime a la versión original. Por el momento entiendo que la versión que has encontrado trastabilla, cuando no invalida directamente, mi argumento y refuerza sin duda el tuyo.
Digo por el momento porque aun aceptando que una versión tan antigua es argumento de autoridad difícil de rebatir, acudo al tercer tomo del Manual de Literatura Española; Barroco, introducción, prosa y poesía. Editado por Cénlit Ediciones en 1980, y leo allí que (op.c., pg 684)
“Muerto el poeta, su sobrino Pedro de Aldrete vendió sus cuadernos (que ya no estaban completos) al librero Pedro Coello y este encargó a Jusepe Antonio González de Salas la edición. En 1648 apareció en Madrid El parnaso español, monte de dos cumbres dividido, con las nueve musas; contiene los poemas de Quevedo retocados y epigrafiados por el editor”
Añade poco después que:
“En 1670 publicó Pedro Adrete, el sobrino de Quevedo, Las tres musas últimas castellanas, que presentan atribuciones erróneas, pero que, según dice el editor, ofrecen el texto «sin añadir ni quitar cosa alguna».
Busco la versión de 1670 y la encuentro en una edición facsímil completa en http://books.google.es/books?id=Crow5jXAlBQC&pg=PP5&dq=Las+tres+musas+%C3%BAltimas+castellanas+1670&ei=YlN8S-LMM5CwMveV1cQH&cd=5#v=onepage&q=&f=false
Sin embargo, ¡qué desilusión! No aparece en ella el soneto que buscamos.
No podemo0s descartar la posibilidad de que ya esta versión de 1648 esté mal puntuada respecto al manuscrito originl, pero en cualquier caso, me quedo con ella por ser la más cercana a Quevedo y porque no solo le quita la coma que a ti te sobra sino también la siguiente del mismo verso con lo que devuelve la coherencia gramatical lógica a toda la estrofa. Vale insistir en ello porque la segunda coma que hasta ahora no observábamos innecesaria lo es si lo es la primera y de una manera más clara, pues métricamente es incapaz de romper la sinalefa entre las sílabas que la preceden y suceden, por tanto no cumple ningún cometido métrico, ni tampoco tiene más interés gramatical –en la versión de Blecua- que el de ofrecer por separado las distintas locuciones de este verso y del siguiente: no existiendo la primera, la segunda es innecesaria: la supresión de ambas comas devuelve toda la coherencia gramatical a los versos quinto y sexto del poema. Creo que lo expreso fatal.
Por cierto, según lo veo, las comas no suponen cesura. La cesura es pausa versal, pero no gramatical. Si bien todas las pausas gramaticales las definen los signos de puntuación, no es así en las pausas versales, en ellas es el acento métrico quien decide la cesura por la que el verso se divide en dos hemistiquios.
Un ejemplo está en el mismo verso del que hablamos, en él la segunda coma –si existiera-, la que no destruye la sinalefa, es gramatical y no versal, no es cesura y si la cesura coincide con esa coma es sencillamente porque se trata del final de la palabra en la que se encuentra el acento principal del primer hemistiquio.
mas/ no,/ de e/so/tra/ par/te,( ) en/ la/ ri/be/ra,
Realmente, si una coma sobra, sobran ambas. A mí esto me parece muy tranquilizador. Creo que Quevedo en el infierno pudo muy bien prescindir de ambas comas.
Ahora mismo estoy espesa y no sé si expreso lo que pretendo. Lo dejo aquí y espero a ver cómo evoluciona el tema.
#23 - Perderle el respeto a ley severa
Pirata, contente. No puede ser que sea yo la que busque el texto original y tú quien traiga enlaces de taxidermistas de versos que ignoran manifiestamente lo que tienen entre manos y, además, hagas bandos, pretendas colocar a ese individuo en el mío y concluyas, precisamente tú, que la coma sobra si no la puso el autor y punto. Sería mucho más fácil que optaras por declarar algo así: ah, Sintética, esta vez tienes razón.
Otra cosilla, tenla en cuenta. Me consta que en la Red hay miles de textos sobre este soneto, pero no sigo ninguno de ellos, escribo lo que pienso yo: si coincido con un erudito, estupendo; que no, estupendo. No tengo ninguna necesidad de copiar a nadie en este caso, además siempre cito cuando copio, tampoco tengo ninguna necesidad de discutir con estudiosos de esto o aquello, a mí con quien me gusta discutir es contigo.
LunaBruna. Estoy de acuerdo en el hecho de que una versión del poema publicada tres años después de la muerte de Quevedo no basta para demostrar que Quevedo no pusiera la coma, aunque es un testimonio de nivel. El caso es que o Blecua dispone de una versión anterior a la de 1648, de la que yo no encuentro noticia, o ha puesto la coma él. La ha puesto él, lo ha hecho por la razón que has aportado tú en tu primer comentario. Si no la hubiera puesto él todo el río de información sobre el soneto que hay por la Red iría en otro sentido, podríamos leer miles de textos de este tipo: "hasta que Blecua encontró una versión más antigua del soneto pensamos que en el quinto verso no había comas". Nada de esto hay, al contrario, todo el mundo llama a esa versión “la versión de Blecua” y va a ser porque es la “versión de Blecua”. Apuntas que el editor de la versión de 1648 bien pudo eliminar la coma, volvemos a lo mismo, entonces Blecua ha encontrado una versión anterior en la que está y es la que él ha seguido, ¿qué versión es esa?
En #22 señalas “los placeres de lo nimio”, pero las comas son vitales. Hay una anécdota muy famosa que lo ilustra, es la diferencia para el reo entre que el mensaje que llega al trote diga “perdón, imposible ejecución” o “perdón imposible, ejecución”. En serio que no es una extravagancia mía ni pretendo entretenerme en pamplinas, esa coma no puede estar ahí, es vital para el soneto que no lo esté porque se carga el ritmo y más.
He estado tratando de averiguar las reglas vigentes sobre la colocación de los adverbios en tiempos de Quevedo. No es fácil la tarea, aunque sí muy interesante. He encontrado un trabajo en el que se afirma esto:
“Los trabajos que pretenden codificar, registrar y ordenar las locuciones adverbiales del español exigen, para poder trabajar con rigor científico, una base teórica fuerte y clara sobre el adverbio, base que, en la actualidad no existe”. Vale la pena leer el texto completo.
Saber cómo ha de hacerse ahora, que es cuando Blecua ha puesto la coma, es mucho más fácil. Vendrá bien recordarlo.
“Entre los adverbios, presenta un comportamiento particular el negativo no. En primer lugar, carece de posibilidades de permutación: siempre se antepone al segmento con que está en relación, generalmente el núcleo verbal. Puede a veces dudarse de si la negación expresada por no afecta a todo un enunciado o solo a alguno de sus componentes”. (Gramática de la RAE, §181).
Recordemos nuestro verso según la versión de Blecua:
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
Tengo un adverbio que, según la gramática actual, debo anteponer al segmento con el que esté en relación. Efectivamente, ese segmento es “dejará la memoria”, añadir una coma lo resuelve: mas no (de esotra parte) (en la ribera) dejará la memoria (en donde ardía). Escrito de esa manera no hay duda de que la negación afecta a dejar la memoria. La cuenta podría ser algo así: si no se colocan las comas cabe pensar que el autor está afirmando que en vez de dejar la memoria en esa otra parte de la ribera,va a dejarla en esta parte de aquí, pero lo sabemos que dice es que no va a dejarla. Debe evitarse toda posibilidad de pensar que la negación afecta a algún lugar de la ribera. Pues bien, en mi opinión, avalada por el hecho de que me apasiona Quevedo tanto como a Blecua, todo este planteamiento es una soberana tontería y, como tal, concluye en un tropezón.
Resulta que venimos de una estrofa en la que el autor declara como posible que la muerte lo mate, si seguimos la versión de Blecua, la mejor de las actuales a pesar de la coma preventiva, resulta que podemos perfectamente leer la segunda estrofa de modo disparatado, pero correcto. Así: ah, muerte que me vas a matar (primera estrofa), ¡pero no, pardiez!, que en esa otra parte de la ribera dejaré la memoria. Más claro: la coma tras el “mas no” permite llevar la negación hasta el “cerrar podrá mis ojos” y entonces lo que se negaría no es que él vaya a dejar la memoria sino que la muerte pueda matarlo. La segunda estrofa negando a la primera, algo muy corriente en nuestra poesía, incluso cuando la estrofa anterior termina con un punto rotundo y no, como en este caso, con un tímido punto y coma. Blecua, para evitarnos un lío, nos empuja a otro mayor.
El motivo por el que busco lo que prescribía la gramática del siglo XVII es porque si fuera así que por entonces los adverbios negativos debían necesariamente anteponerse al segmento con el que se relacionan, la estrofa es aún mejor: Quevedo estaría incluyendo en ella una prueba de lo que afirma, que sabe perderle el respeto a ley severa. Voy a intentar avanzar en esta idea.
Saludos.
#24 - Te reto
Sintética,
busca un hilo nuestro, uno, en el que no diga --al principio, a la mitad o al final-- "Sintética, tienes razón".
#25 - Sin reservas
De acuerdo sin reservas contigo en que la versión más probable, sin duda la más antigua que conocemos ahora, es la de 1648 y en que Blecua añade las comas con cierto afán didáctico-gramatical que puso ser útil o no, pero que, sin duda, enriqueció la polémica que siempre ha rodeado a éste magnífico soneto. La versión de 1648, que desconocía, me parece superior a la de Blecua y más quevediana, y en adelante me propongo ajustar a ella mis comentarios.
Me refiero a los placeres de lo nimio no solo pensando en aquello que es menor, más superfluo y menos sobrio, que también, sino además pensando en lo que es excesivo y prolijo. A mí los excesos de puntuación me gustan, tengo que reconocerlo, por eso a priori no me sobraba esta coma; suelo pensar que llevar al máximo las posibilidades de los signos diacríticos es tan complicado como llevarlos al mínimo, quienes en cualquiera de ambas direcciones lo consiguen son virtuosos del idioma. Sin embargo es más razonable y convincente tu observación de que Blecua las añade con la intención clara de facilitar al lector un hilo de pensamiento lógico que él supone, y quizás sea, genuino en Quevedo. Insisto, voy a prescindir de Blecua, me quedo con la versión de 1648.
El problema de encontrar una base normalizada de uso del adverbio barroco me parece fenomenal y mucho más si lo llevamos al terreno de la lírica. La cantidad de figuras, tropos y licencias poéticas nos impedirán encontrar ya no una norma sino siquiera una pauta a la que agarrarnos. De momento me fio de mi instinto, estoy segura, por ejemplo, de que la ‘hora’ del segundo verso, en las que se ha vertido tanta tinta, no es sino una aféresis de ahora, un adverbio temporal que cumple la función de ‘entonces’ o de ‘en tal momento’ y no un sustantivo que se refiera a una hora concreta ni pueda actuar como sujeto o complemento de cualquier tipo en la estrofa. Ya veremos.
A tu comentario no le encuentro fisuras. No dudo de que Quevedo supiera perder el respeto a muchas severas leyes y de que hay en este soneto una riqueza formal, expresiva, iconográfica, histórica, metafísica… en la que siempre apetece escarbar y sacar algo.
Vamos a ello.
#26 - Pompas de jabón!
o el placer de las pompas de jabón.
Lo acabo de ver: una nena , de unos ocho, correteando por el bar y con su artilugio de hacer pompas de jabón. No me cabe duda: esa niña estaba siendo feliz. Igual no lo sabe.
Pues eso: pompas de jabón o eso es lo que me parece cuando os leo.
Del poema no me entero un pijo; de las comas, menos. Deben ser los dos vinos o una tradición o una maldición o .... Me guardo, por ahora, dos cosas: una certeza y una pregunta, a saber:
- me gusta la palabra sinalefa. Si investigo igual me decepciona. ¿falta una coma?. come on!
- ¿a qué coño le llamaría Quevedo Amor?
Besos y abrazos. Un placer leeros.
#27 - Con coma, no suena mal
Mi pequeña contribución a este asunto.
#28 - Escribo boligrafo, lees bolígrafo
Pirata (#24), me tomas el pelo.
LunaBruna (#25), todo esto del uso del adverbio en el siglo XVII es solo una idea, entiendo que es imposible demostrar ahora que estuviera en la cabeza de Quevedo. Incluiré la pregunta en la lista que le plantearé en el infierno.
También leo "hora" como "momento". "Hora, a su afán ansioso lisonjera": el momento en el que la muerte se deleita.
Javier (#26), ¿por qué iban a ser excluyentes el placer de las pomas de jabón y este soneto o por qué iba a reportar más felicidad una pompa de jabón que una coma? y ¿es que no es una coma al viento lo mismo que una pompa de jabón?
El poema, como el vino, tiene infinitos matices que se captan o no se captan. Menos los ciegos y los daltónicos, cualquiera puede distinguir a simple vista si un vino es blanco o tinto. Por si no es el caso, resumo. El soneto dice que morirá algún día, pero que, a causa de que está enamorado, la muerte solo afectará a su cuerpo, su alma no morirá.
¿Y a qué llamas tú amor? En mi opinión, las mejores descripciones de esa palabreja que nadie sabe definir las ha hecho Quevedo:
"Suspiros, del dolor mudos despojos,
también la boca a razonar aprende,
como con llanto y sin hablar los ojos".
Dale una oportunidad a Quevedo, vale la pena.
Pablo (#27), no, no suena mal, solo cambia el poema y le hace decir lo contrario de lo que escribió Quevedo. Se sabe que al leer casi nadie lee exactamente lo que está escrito, un ejemplo insuperable es ese poema dramatizado, como si fuera teatro, que enlazas.
Los errores detectados en la versión leída son:
En el quinto verso lee la primera coma, pero se salta la segunda. Ella lee esto: "mas no, de esotra parte en la ribera", en vez de esto: "mas no, de esotra parte, en la ribera".
Quevedo escribio "medulas", llana, no esdrújula, una palabra aceptada todavía por la RAE. Nadie discute que Quevedo escribió "medulas". Está mal también en la versión escrita.
En la última estrofa convierte en plurar algunos verbos, lo que traslada el poema al departamento de casquería. El verso dice "su cuerpo dejará, no su cuidado", ella lee "su cuerpo dejarán", así que el sujeto ya no es el alma, sino las venas y los huesos; lo mismo en el verso siguiente: lee "serán ceniza, mas tendrán sentido" en vez de "serán ceniza, mas tendrá sentido". No parece difícil notar que esa lectura está dando sentido a los mismos que serán ceniza, a saber, las venas, las médulas, el cuerpo, pero no es esto lo que decía Quevedo, por eso usó el singular de esos verbos.
No se me ocurre cómo debió ser la cabeza en la que surgió la idea de que es conveniente leer los sonetos como si fueran teatro, qué bien le iría un formateo. Escoger a Chopin de fondo es poco acertado, le pega más Wagner, bueno, exagero, vale con Mozart. Dudo que este soneto pueda cantarse (de eso va la lírica) incluyendo esa pausa en el verso.
Vamos con la coma que nos ocupa. En tu ejemplo está bien leída la primera coma del quinto verso, es exactamente esa pausa la que lo enlaza inmediatamente con la estrofa anterior, para negarla. Creo que se nota. El caso es que Quevedo no opone la segunda estrofa a la primera. Avanza con ella: me muero sí, pero de este modo. Si el soneto dijera que no se va a morir lo habríamos incluido entre los cómicos, con el de la nariz.
#29 - Quevedo.
Sinte, (#28). No pensé que fueran excluyentes, muy al contrario: las pompas de jabón y las comas de Quevedo, el trajín de la niña de las pompas de jabón y el trajín que aquí os traís con las comas de Quevedo me pareció y me parece que comparten algo o muchos algo en común. No me voy a extender sobre esto, pero esa es la parte de la peli que más atrapa mi atención. Lo que evoca, lo que subyace.
Lo de más o menos felicidad ya es algo que me supera. ¿cómo medirla? Se me ocurre pensar que algúno de los que se dedican a esto del cuerpo, del cerebro, de las neuronas, de las dopaminas, de los circuitos del placer-dolor-recompensa, etc... podrían definir la "felicidad" como un "estado" dado de todo esto, y por lo tanto, medible y cuántificable; no sé, por poner un ejemplo: si usted tiene las dopaminas en "20" unidades, activados los circuitos neuronales X, Y, Z, etc ....tiene usted una felicidad de 80 unidades (de felicidad) ¿Cual sería la unidad de la felicidad? Ufff. En fin, cosas que nos quedan por saber y descubrir, de la misma manera que ahora sabemos medir y cuantificar el peso, el espacio , el tiempo y tantas otras cosas.
Puesto en estas, alma, felicidad, amor,etc quedan sumergidas en una nebulosa vaga, imprecisa, al albur de cada mirada que se tropiece con todo "eso". Sospecho que cuando alguién habla de "felicidad" ,"amor", etc ...más que hablar de "felicidad", "amor", habla de sí mismo, de su mirada. Lo sospecho.
No sé si son las pompas de jabón como metafora de las comas de Quevedo o si son las comas de Quevedo como metáfora de las pompas de jabón. Poco sé de pompas de jabón y menos de las comas de Quevedo. No sé, pero igual da, detrás, puede que haya lo mismo. No le pongo nombre.
"El soneto dice que morirá algún día, pero que, a causa de que está enamorado, la muerte solo afectará a su cuerpo, su alma no morirá."
Sigo leyendo el poema y me deja frio, no me conmueve nada, no me evoca nada interesante. Morirá, sí, de hecho ya hace que murió. ¿Esperaba otra cosa? ¿A santo de qué? Está enamorado, eso dice, pero, ¿a qué le llamaría este buen hombre "enamorado"? Los del cerebro dicen que es un estado "químico-eléctrico", con sus niveles, con sus circuitos neuronales activados, con sus percepciones, reales o inventadas por el cerebro, en fin, ya sabeís. Del alma, más de lo mismo.
De todo esto Quevedo no tenía ni pajolera, pero, no importa, el hombre estaba "enamorado" y a mi me vale y me consta: estaba enamorado de las letras, de las palabras, de los sonetos y de sus idas y venidas ... de las comas: pompas de jabón. Puesto así, este poema lo decodifico y lo dejo en:
"moriré, más mi "pasión" por "las palabras", sobrevirá, en ellas mismas, en "las palabras". Esa es su alma: las pompas de jabón con palabras. :-p
Sinte, mi ignorancia es enciclopédica y no me atrevo a dar una definición más o menos decente de "Amor". El ridiculo estaría asegurado. Igual hay preguntas que mejor no hacer. Pero, leo la que me has puesto de Quevedo y me da yu-yu: suspirar, dolor, mudez, despojos, boca, razonar, aprender, llanto, no-hablar, ojos. Y yo que pensaba que el "amor" era una fiesta! Iluso de mi. :-p
Por lo demás, gracias. Seguro que hoy sé más de Quevedo que ayer. Ya veremos cuándo me vuelvo a tropezar con él.
Besos.
Definición De Amor
Francisco de Quevedo
Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.
Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¿Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!
#30 - Muere, pero no muere
Quevedo desarrolla un pensamiento lineal, introduce un tema, lo desarrolla, lo concluye. Dice:
Moriré. La muerte me quitará la vida y mi alma entonces quedará liberada de los afanes, las ansias y las lisonjas que la han atado en vida.
Pero no del amor. Mi alma, que ha albergado a todo un dios –Amor- y ha sido del amor prisión y aprisionada, no olvidará, no dejará la memoria en esa parte del río del olvido (el Leteo, del que todas las almas deben beber para olvidar lo que fueron y acceder a una nueva vida). Esta es la ley severa: la muerte es el olvido. Mi alma mantendrá encendida la llama (el amor es fuego), sabrá sobrenadar el agua de ese río que ‘liquida’ la memoria y sabrá llegar íntegra, plena, viva y enamorada al otro lado.
Y no solo eso. En esta parte de la ribera quedará el cuerpo. Mi cuerpo ha ardido de amor, me ha consumido ese fuego. Y Moriré, pero no olvidaré. Más allá de la muerte amaré: mi alma no dejará de atender a ese cuerpo que será polvo, que será ceniza, que tendrá sentido, porque más allá de la muerte, será amor y seguirá enamorado.
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