Gato Romano

     En la ciudad hay muchísimos gatos como ellas, son gatos comunes atigrados o jaspeados de pelo corto y color anaranjado, pardo o gris con rayas oscuras, algunos tienen la panza, las patas, el hocico y el cuello blancos. Están en los jardines, en los tejados, en las riberas de los ríos, en los muelles, en las playas, en las calles… Y hasta hace unos años abundaban, dicen, en el Coliseo de Roma, por eso les llaman gatos romanos. Pertenecen a la noble y antigua estirpe del Gato común europeo. Casi con toda seguridad su antepasado más conspicuo fue aquel felino dinámico y vividor llamado ‘felix lybica’  que los romanos trajeron de África y con el que poblaron Europa.

Imagen: “Mujer con gato” de Vermeyen, 1546

 

Ellos, los gatos romanos, Son todos iguales o todos distintos, o parecidos, o casi, o lo que sea, o nada.

Mosaico romano, S.I; Gato gordo de Cornelis Visscher, 1657; un gato de Picasso, S.XX.

Si uno de ellos  es tu gato, te quiere, puedes asegurarlo, pero no le gustan los extraños. A su manera es un gran compañero: vigilante, interesado, pillo, perezoso, destrozón, cariñoso, soberbio y juguetón. Te echa de menos cuando pasas días fuera de casa pero eso no significa que sea fiel y sumiso, él siempre hace lo que quiere. Si te apetece achucharle, te ignora; si quieres leer, trabajar, dormir o estar tranquilo curioseará en tus libros, aporreará tu teclado, deambulará arriba y abajo sobre tu cuerpo adormecido o se esforzará con empeño en anidar en tu regazo.

Si le regañas o le cacheteas el culo te mirará como si fueras una rata, con esos ojos de pupilas hipnóticas… ¡Qué ojos! No hay otro animal en el mundo con unos ojos tan grandes en medio de una cara tan menuda.

Grabado de Gustave Doré. S.  XIX

***

Los de la gata Flora son enormes, casi siempre amarillos y a veces verdosos; ora redondos, ora almendrados. Cuando me mira con los ojos entrecerrados me pregunto qué estará cavilando porque a buen seguro es algo que a ella le conviene y a mí no. También sus orejas hablan. Esas orejas grandes como antenas parabólicas que dirige en todas direcciones y dispone en tantas posturas como sean sus estados de ánimo.

La gata Reina, la gata Flora y las dos.

Allí, en la calle, estaba  la gata Reina cuando alguien la recogió para que en una afortunada carambola de sucedidos acabara en mi casa. ¡Qué suerte la mía!  ¡Cuánto echo de menos a la gata Reina! Aún no me acostumbro a su ausencia y a medida que el tiempo pasa la recuerdo cada vez más dulce y cariñosa. La gata Flora es distinta, más salvaje, más arisca, más exigente y mandona.

Miradla, duerme. Es tan plácido el sueño de gata oronda que pienso en robar un poco de su hermosa calma y corro a buscar la cámara. Está enganchada del trípode, así que tardo un poco. La preparo y quito el flash; ella es muy sensible a la luz y más si son fogonazos. Llego tarde, ya se está despertando, acaba de abrir un ojo.

 

El despertar de Flora

Me mira y se pregunta –lo noto- qué será esa cosa fea y negra que me deforma la cara. Perezosa, estira la patita para tocar. A ella le gusta tocar y al tiempo que adelanta la zarpa ya va preparando las uñas. Es una gata muy brava, a la que te descuidas te ha echado un golpe de uña y aunque no llegue a arañar, el pinchazo pica. Avanza la patita hacia la cámara y reclama con tono decidido:

-Déjame ver qué es eso… vamos, ¡déjame ver! ¡Venga!… no llego ¡Pesada eres, oye! Anda y que te den, no pienso estar pendiente de ti mucho tiempo, tengo más cosas en las que pensar y entretenerme.

 

 

 

 

Luego mira lejos y hace como que se olvida de mí. Lo suyo es puro imperio, casi divina. No volverá a mirarme hasta que pueda ofrecerle algo que la seduzca, quizá un cálido regazo, quizás una latita de atún.  Solo entonces, ante la promesa de un bien mayor, abandonará su regia arrogancia.

***

Otros gatos romanos más o menos famosos:

Niños con gato, de LEYSTER, 1635.

“Felis Lybica” de Aldrovandi, siglo XVI.

 

Cornelis de Man. Los jugadores de Ajedrez

 

Cosimo Roselli. Detalle de la última cena1481-1482

 

El gato de Las Hilanderas de Velázquez

 

Grabados de Gessner, de 1563; y de Abadal, del siglo-XVII

 

Bocetos de Thomas GAINSBOROUGH y de Paul MATHEY

Comentarios

#1 Imagen de Luis Anastasía

Estimada LunaBruna:

mientras leía tu narración un pequeño eco de mi momeria polvorienta me decía que en algún momento de mi vida había visto unos bocetos de Leonardo da Vinci, creo que relacionados con estudios del movimiento, en el que está plasmada su visión de los gatos. Increíbles. Maravillosos.

Buscando, lo único que encontré por ahora es esto:

http://www.britishmuseum.org/explore/highlights/highlight_image.aspx?image=ps227065.jpg&retpage=21614

Saludos

#2 Imagen de LunaBruna

Amigo Luis, así es, en efecto. A Leonardo sin duda le gustaban los gatos porque no son pocos sus bocetos y estudios en los que dicho animal adquiere protagonismo.

El más espectacular de ellos es un estudio sobre diversos animales en el que dibuja varios gatos en variadas posturas, descansando y al acecho. A este dibujo es seguramente al que te refieres, lo pongo aquí para que puedas confirmarlo.

Es un boceto magnífico que no he puesto en este capítulo sobre el Gato Romano porque aunque sin duda los gatos der Leonardo son comunes europeos –en este momento aún no había razas sofisticadas en Europa- mi idea es preparar un capítulo dedicado a los bocetos que a lo largo de la historia diversos artistas han dedicado al gato.

#3 Imagen de Eduardo Martínez

Yo recuerdo en mi niñez que había una empresa que fabricaba cerillas y decoraba sus cajas con ilustraciones de gatos.

No sé el rigor con el que se hacían las ilustraciones, aunque recuerdo, como anécdota, una de esas felices equivocaciones que a veces cometemos los niños al ir aprendiendo los nombres: Al gato de angora yo llamaba "Gato de Angola" (a mediados de los años 70 del pasado siglo, este país intentaba independizarse de Portugal, y se hablaba bastante de él en los medios de comunicación)

#4 Imagen de Gus

Hola Luna,

¡Qué hermosas palabras!

Hace unos días llegó a casa una pequeña de dos meses. Hacía mucho tiempo que quería adoptar otro gatito. Hace tiempo tuve dos machos y por fin tengo una bella hembrita romana que no para, ya sabes.

Como tú, siempre estoy con la cámara a mano para captar esos momentos que nos dan tanta felicidad.

Gracias por tu aporte

¡Salud!

Gus

#5 Imagen de olbeatle

Muy bueno todo lo que he leído, amo los gatos y me pareció muy entretenido lo que Uds., han escrito, gracias!!!