Las Hienas.

Mié, 16/02/2011 - 13:22 -- Javier

Arcadi Espada.

15 de Febrero de 2011.

Gato al agua

No podría yo imaginar que después de haber escrito aquí mismo que los escritos y melopeas de Javier Cercas merecen mi atención una vez por década iba a reincidir al cabo de tres semanas. Sin embargo, las circunstancias de su detención y, sobre todo, de la publicidad de su detención, durante la operación policial que ha llevado al acabamiento de una trama de explotación sexual en Arganzuela, me obligan a volver con él.

Como sucede tantas veces en nuestro periodismo no siempre el grano se separa adecuadamente de la paja. Y el hecho de que Cercas estuviera haciendo uso de una de las casas de Arganzuela la misma madrugada, del pasado domingo, en que irrumpió allí la policía ha acabado mezclando innoblemente su nombre con el de los cabecillas de la red. Parece lógico que la policía condujera a comisaría a los clientes de la llamada, en prosa antigua, casa de tolerancia para verificar su identidad; un trámite que acabó con la inmediata puesta en libertad del escritor, sin cargo alguno y tal vez con la ruborizada sorpresa de algún funcionario. Pero no es ni lógico ni justo ni tolerable que su nombre fuera citado al día siguiente en uno de esos siniestros programas televisivos que se llevan el gato del periodismo al agua, pero sólo para escaldarlo.

Mis polémicas con Cercas son más o menos conocidas. Hemos debatido dura y briosamente sobre la realidad y la ficción, la literatura y el periodismo, y también sobre la vanidad humana. Este pasado domingo el diario El País, aún ignorante de su detención (cabe esperar, por cierto, que no se repita con Cercas el bochornoso asunto Vigalondo) publicaba un artículo donde, en cierto modo, el escritor volvía a las andadas. Quién sabe si yo, forzando mi dieta (recuerden, uno por década) habría contestado a ese artículo en la forma y manera que me hubiesen parecido adecuadas. Pero, obviamente, los sucesos de Arganzuela se imponen con la cruda luz de los hechos y aplazan cualquier reanudación de la polémica. Es por completo miserable que alguien haya querido mezclar a Cercas con el tráfico de personas; y hablo perfectamente en serio y no quiero que nadie vea, ni ensartada, mi punta polémica sobre sus manejos con personas y personajes. Cercas podrá ser cualquier cosa, de hecho lo es; pero jamás un malvado. Que hayan arrastrado su nombre por auténticos lupanares, que no son desde luego los de Arganzuela, me llena de de espanto y desprecio. Sobre todo, porque el caso no refleja más que nuestra identidad de inofensivos soldados, al fin y al cabo sólo interesados en las maniobras de la retórica, el estilo y la verdad.

Vaya desde aquí mi fraternal abrazo a la víctima Cercas y mi deseo de que se recupere pronto del mal trago infame. Aquí le espero, seguro de que volverá sabio y recrecido a la lucha.

Arcadi Espada

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Arcadi Espada lanza el bulo de que Cercas fue detenido en un prostíbulo

 

V. G. C. - Madrid - 16/02/2011
El periodista Arcadi Espada publicó ayer en el diario El Mundo una columna en la que difundía la falsa noticia de que el escritor Javier Cercas había sido detenido en el barrio madrileño de Arganzuela durante una redada contra una red de prostitución la semana pasada. La noticia circuló rápidamente por Internet y se convirtió en objeto de comentarios. El origen era un invento total. "Ni he estado nunca en Arganzuela ni me ha detenido la policía ni tengo nada que ver con eso. Es falso. No doy crédito. Esto no es humor, es una calumnia", protestó un "abrumado" Cercas en conversación con EL PAÍS.
La columna de Espada, ubicada en un espacio de opinión, daba detalles que no permitían adivinar que todo era un bulo. Hacía referencia a una operación policial que efectivamente existió -fueron detenidas 28 personas-, y sugería falsamente que la implicación de Cercas había sido publicitada por una cadena de televisión.
Arcadi Espada y Javier Cercas han mantenido -entre otras- una polémica pública a cuenta del uso de la ficción en el periodismo. Espada ya atacó en su día a Cercas por introducir elementos no reales en su novela Soldados de Salamina. Y, el pasado domingo, Cercas publicó una tribuna en este diario en el que defendía que, en ciertas ocasiones, el periódico pueda albergar artículos en los que "no todo lo que se cuenta responde a la verdad de los hechos". Lo hacía después de que el filólogo Francisco Rico utilizara ese recurso en otro artículo de opinión, donde atacaba la Ley del Tabaco y advertía que él no había fumado nunca, cuando en realidad es conocido que sí fuma y mucho.
Arcadi Espada se negó ayer, a preguntas de este diario, a precisar si lo que escribió en El Mundo pretendía ser ficción o realidad. "Mi columna está inspirada en la certeza de que Javier Cercas tiene razón desde hace años. Y el domingo pasado, en la tribuna que escribió en EL PAÍS, volvía a tener razón. Yo me he dado cuenta ahora, quizá tarde. Mi columna es un acto de contrición por mi parte", afirmó con mal disimulada ironía. Tras saber que Cercas se consideraba calumniado, añadió: "La figura de la calumnia está en manos de los jueces. Él tiene abiertas las puertas de los juzgados".
Algo que el autor de Anatomía de un instante no descarta. "Estoy estudiando ir a los tribunales o hacer un pronunciamiento público", adelantó Cercas. "Desisto de dialogar con Espada. Con él es imposible el diálogo. Es un fanático, un talibán. ¿Cuánto odio es necesario para que alguien quiera cargarse tu reputación ante tu familia y tus amigos? Me da pánico".
En su tribuna del pasado domingo, Cercas defendía lo que había hecho Francisco Rico -asegurar en el periódico que no fumaba, dando así más fuerza a sus argumentos contra la Ley Antitabaco, a pesar de que sí fuma- con esta reflexión: "Si aceptamos que la historia es, como dice Raymond Carr, un ensayo de comprensión imaginativa del pasado, quizá debamos aceptar también que el periodismo es un ensayo de comprensión imaginativa del presente. La palabra clave es 'imaginativa'. La ciencia no es una mera acumulación de datos, sino una interpretación de los datos; del mismo modo, el periodismo no es una mera acumulación de hechos sino una interpretación de los hechos. Y toda interpretación exige imaginación".
Cercas sabe que el ataque de Espada es una respuesta a ese artículo, pero sostiene que nada tiene que ver una cosa con la otra: "No solo no me replanteo lo que dije sino que me reafirmo. Lo de Rico era un chiste evidente y no hacía daño a nadie ni afectaba a sus argumentos. Esto es una calumnia. Si no somos capaces de ver la diferencia, yo me retiro. Yo siempre defenderé el derecho a la ironía, al humor. Si no podemos usar el humor, estamos sometidos a la tiranía de lo literal. Pero esto es una calumnia.

 

Mentirosos


LLUÍS BASSETS 16/02/2011


Uno mintió cuando dijo que no fumaba. Defendió luego su derecho a la mentira poética. El otro mintió cuando dijo de alguien que había sido detenido en una operación policial en Arganzuela contra una trama de explotación sexual. No sé yo cómo hará luego para defender su derecho a mentir. ¿También razones poéticas?


El contraste no puede ser más claro. Uno con la palabra quiere reforzar la retórica falaz de su defensa del tabaco. El otro la utiliza para desacreditar a quien detesta y perjudicarle en su fama y en su reputación.


Uno con sus mentiras no perjudica a nadie, salvo a sí mismo. El otro con las suyas hiere y con contumacia: quiere herir y dañar. Hay un abismo entre ambos. Uno jamás habla de moral, mientras que el otro se la lleva a la boca en cuanto le dan la ocasión.


La frivolidad de uno y la inmoralidad del otro nos aleccionan sobre el sonido hueco de ciertas palabras y los escasos escrúpulos de quienes percuten sobre ellas como en un tambor. Quien esto hace no es un mentecato, o no solo, es sobre todo un inmoral. Y lo peor es que lo que ha destruido su sentido moral y su credibilidad como periodista no es más que la vanidad.

Daño
DAVID TRUEBA 16/02/2011
Si ustedes quieren asomarse a los rigores de los medios de comunicación, esta semana no se aburrirán. El domingo, el escritor Javier Cercas publicaba un artículo en EL PAÍS con el contundente título de Rico, al paredón. Se refería a una crítica desatada del profesor Francisco Rico contra la ley antitabaco del Ministerio de Sanidad, que este terminaba con una declaración: "Yo no he fumado un cigarrillo en toda mi vida". Algunos lectores, alertaron, por fotos, del profesor Rico fumando. Al parecer, el profesor Rico es un fumador compulsivo y la frase final de su artículo era un guiño.

Para Cercas, la reacción a esa broma para íntimos había puesto de relieve el clima de intransigencia en el que se mueve hoy día la opinión pública. La broma, tomada en serio, había dejado fuera de combate todas las argumentaciones del artículo y las reacciones se centraron en dar caza al mentiroso.


Como Cercas y Arcadi Espada andan enzarzados en una polémica sobre la verdad periodística y la verdad literaria, el segundo, quizá dándose por aludido o aprovechando una oportunidad de oro, publicó un artículo en El Mundo donde aseguraba que Cercas había sido detenido durante la redada de un prostíbulo en Arganzuela. Según el artículo, el nombre de Cercas estaba siendo citado en tertulias televisivas y eso a Arcadi no le parecía bien.


Inmediatamente los periódicos digitales se hacían eco del artículo de Espada y expandían la noticia de la detención de Cercas. Noticia falsa, pero que comenzó a dejar el reguero de mierda que cualquier acusación de este tipo genera. Puede que la intención de Arcadi Espada fuera mantener una esgrima dialéctica sobre los artificios de la escritura, pero el trasvase de la batalla intelectual a las cloacas de la infamia suena a desmesurado. Es como si para enseñar a un niño los peligros del fuego, quemamos a su profesora en mitad del aula. No hay que olvidar que Rico se colocó de protagonista de la broma y la mentira.

Colocar a otro el fardo de la broma, inventarle una mentira, aunque sea con fines de pedagogía periodística, quizá es un atrevimiento que las ganas de hacer daño de los medios reciban con demasiada alegría. No será tanto una contribución al humor como una oportunidad bien aprovechada para hacer daño al otro.

Comentarios

#1 -

Gracias, Javier. Me has hecho pensar. De hecho aun no he acabado. A ver si consigo concluir algo xD

#2 -

Yo sí he terminado de pensar, estoy de acuerdo con Rico y sus trolas en forma de licencia, con Cercas y su apoyo, y con Espada también, claro, considero un honor que difundan de mí que he sido detenido en un prostíbulo, sea o no verdad, de hecho en la Perla de Labuán llamamos a la policía de vez en cuando, para que nos detenga, y sentirnos burgueses transgresores, luego presumimos de revolucionarioslaugh

b

#3 -

Yo al revés que Balsero estoy en desacuerdo con los tres.
Con Rico porque su mentira es inaceptable. Su artículo no era ni irónico ni metafórico. Era un artículo serio en contra de la ley del tabaco y aunque yo esté de acuerdo con lo que dice (soy fumador) lo estropea todo cuando al final nos miente diciendo que todo eso que ha dicho lo ha dicho a pesar de no ser fumador.
Con Cercas estoy en desacuerdo porque defiende que en un artículo periodístico es lícito falsificar datos.
Con Espada estoy un poquito en desacuerdo porque se ha pasado, aunque Cercas se lo merecía.
PD: La defensa que hace Cercas de si mismo es ridícula. Dice: “Lo de Rico era un chiste evidente”. ¿Evidente para quién?. Para los amigos de Rico, que conocían que es un fumador empedernido, tal vez, pero para el público a quien iba dirigido el artículo no.
 

#4 -

Ante el artículo del Arcadi, arcadas, vulgar estafa. Me ha estafado, me ha proporcionado información falsa a sabiendas. Me trae al pairo sus lances con el Cercás o con su portera o con la madame de su puticlub.Yo le acuso de estafa.

Parece ser que el Cercás cree legítimo ser "imaginativo". Parece ser.

Parece ser que Arcadi Arcadas no cree que sea  "legítimo" ser "imaginativo". Parece ser que Arcadi Arcadas pretende demostrarlo siendo "imaginativo", mejor dicho, directamente: injuriando a Cercás.

Y yo me pregunto:

¿Arcadi, si no es "legítimo" ser "imaginativo", por qué lo haces tú? La evidencia de tu artículo pone de manifiesto que la tésis de Cercás, apurando hasta la injuria, no te resulta ajena y la practicas con gusto.

En fin, Arcadi Arcadas, tomo nota.  ¡Al refranero!

La primera vez que me engañes será culpa tuya. Las siguientes será culpa mia.

:-)

Buenas noches.

#5 -

Javier,

Comentario #46, de 2 noviembre 2010. Ya te habías percatado de que Arcadi era un “perfecto gilipollas”. Por tanto, respetando el sagrado refranero, esta vez es inocente: te has engañado tú solo.

En cuanto a mí, no me importa reconocer que siento debilidad por Arcadi Espada, igual que por Boadella y, en definitiva, por toda esa troupe ubicada en las antípodas del facherío pero que se niega a seguir los preceptos del retroprogresismo. Si ser de izquierdas es ser como Leire Pajín, yo también me borro.

Confieso que no conocía a Cercás antes de leer a Espada. Las pugnas entre literatos son consustanciales al mundo de la literatura. Sólo esta dictadura de lo políticamente correcto, este manierismo ideológico que nos hace ver grandes revoluciones políticas en los motines de subsistencia, es lo que convierte en noticia esta pelea periodística. Concedo que Arcadi se ha pasado; pero Cercás tiene a su disposición los tribunales de justicia y, además, el medio de comunicación más poderoso (todavía) de España para defenderse.

Como espectador habitual de El Gato al Agua y oyente asiduo de EsRadio, debo señalar que esta disputa me parece una absoluta mariconada : )))))))))))))
 

#6 -

En realidad ser de izquierdas consiste en resolverse tirando de ideología -o llámale como quieras- de izquierdas; es fácil, no hace falta siquiera medirse primero con la Pajín, sí hace falta, sin embargo, conocer y coincidir en alguna medida con esa ideología. Santiñomío, si te borras por la pajín, revisa la lista, verás que nunca estuviste apuntado.

Otrosí:

A mí me encantan los guiños en la literatura; para hacerlos me gusta especialmente el ámbito de la ficción. Pequeños relatos, chistes y minucias varias que la gente escribe -no siempre pero también- en primera persona como si las contaran hablando de sí aunque no sea el caso, o sí, pero no. Vaya, como sea, pero no hay engaño porque se reconocen como ficción.

No me parece de recibo mentir en un artículo periodístico que pretende demostrar precisamente que la mentira no es de recibo. Si antes de leerlo aquí, en Valdeperrillos, les hubiera leído allí (El Mundo, El País) yo hubiera aceptado buenamente que el tipo aquel, como tantos, no había fumado nunca, ¡qué cosas! y que al otro tipo lo detenían no tanto por putero como por traficar con carne humana. Lo primero me hubiera dejado al pairo, lo segundo me habría hecho fruncir el ceño, reconozco que no me gusta el tráfico de personas.

No me gusta que me engañen en ningún caso cuando pienso que no me engañan. Si va a haber trampa, prefiero que me lo digan. En parte, quizás, la culpa de hacer guiños literarios tan mentirosos no sea sino de la internete y de los smiles. Es claro, hoy día va uno, dice un disparate e inmediatamente mete una carita avisando con el ojo, o sacando la lengua, o enrojeciendo o mandando una flor, las bromas lo son si lo cuenta el smile. A Rico se le olvidó pintar el guiño, de haberlo hecho hasta los que no le hemos visto jamás con un cigarrillo en la mano hubiéramos pensado, ¡leñe, este es un empedernido fumador! Pregunto, ¿Qué smile debió poner Arcadi para no pasar por un perfecto libelista? ¿Podremos fiar de él en adelante?

Sí, simplemente hay que cambiarlo de repisa y ubicarlo ahora con los que publican pequeños relatos, chistes y minucias varias.

O no. Una no sabe. 

NOTA: a mí me da igual porque ya me parecía un poco manta.
 

#7 -

Santo, compañero, efectivamente, ya me había percatado ¿de? que Arcadi Espada era visitante asiduo  del garito de los perfectamente gilipollas o gilipollas perfectos.  Club en el que, a dios gracias, a veces, y sin a veces, me apunto. Ser un perfecto gilipollas proporciona placeres que los que frecuentamos ese club sabemos deleitar con placer y entusiasmo. :-)

No obstante, uno tiene memoria de pez,  es un decir,  que a saber cómo y cuánto es la memoria del pez y de qué pez , ....y somete a revisión todo lo dicho, todo lo juzgado y todo lo sentido. A veces, me llevo la grata sorpresa de que donde dije Dije, no era Dije, era Diego. !Fantástico!: !Hay tantas vidas en una vida!

Ya ves, yo tb debo sentir algo de debilidad por los Arcadi de este mundo. Del Cercas, lo justo: me suena,  presumo que me aburre. Mi compañera, alma cándida, sabe más que yo del tipo, pero es que ella es sencillamente Buena  y hasta lee libros, y mucho más, hasta llora y rie con los libros.

¿Me he engañado solo? Efectivamente. Lo cofienso. Mi engaño proviene básicamente de una cierta ingenuidad, aquella que espera que la gente es buena y actua de buena fé. Ese puede ser mi pecado y mi penitencia. !A saber!, aunque bueno, sí: me gusta la pimienta.

Lo que sigo sin enteder es cómo Arcadi Espada defiende su verdad, su discurso con una mentira, con una injuria. ¿La "Verdad" se defiende con una "mentira"? Justamente el discurso del otro pavo ( suponiendo que el discurso del otro pavo sea ese, que me da que no, que el Cercas no dice lo que dice que dice el otro pavo: El hombre paja o los molinos de viento. Yo miento.

Por lo demás, abrazos, compañero. Un placer.

Luna, besacos, muchos, a capazos.

Buen día.

#8 -

Cercas responde a la Defensora del Lector

Agradezco a la Defensora del Lector que me defienda en su columna de ayer, aunque su desconcertante defensa me obligue a esta aclaración.

Jamás se me ha ocurrido decir que es legítimo el uso de la ficción o la mentira en la práctica del periodismo, como parece inferirse de su artículo; eso es un disparate. Lo que yo sostengo es que en determinadas secciones del periódico, como las columnas de opinión, es lícito el uso del humor, de la ironía, de la autoironía, es decir, de determinados elementos que pueden apartar al lector de la estricta verdad de los hechos, de la tiranía de lo literal, siempre y cuando nadie se llame a engaño respecto a la veracidad de lo que allí se cuenta.

Pero resulta que la Defensora también defiende algo semejante cuando asegura que la "ficción narrativa" es aceptable en las "columnas literarias". Admitamos que la apostilla de Rico en su artículo contra el tabaco -afirmando que no es fumador cuando es público y notorio que es un hombre a un cigarrillo pegado- está en el límite de lo tolerable, y que es comprensible que algún lector se molestase por ella; pero me gustaría saber qué relación guarda una broma inofensiva, que obviamente no atañe siquiera a la validez de los argumentos de quien la gasta (puesto que la validez de un argumento es independiente de quien lo esgrime: dos más dos son cuatro independientemente de que quien lo afirme sea matemático o torero), con la injuria que motiva la intervención de la Defensora.

Por otra parte, también sostengo que el periodismo, como la historia o la ciencia, no es una mera acumulación de datos sino una interpretación de los datos, y que toda interpretación conlleva el uso de la imaginación. Por supuesto, imaginación no significa aquí invención: significa capacidad de relacionar hechos dispares.

Cuando Raymond Carr afirma que la historia es "un ensayo de comprensión imaginativa del pasado" no está diciendo que el historiador deba inventar hechos: está diciendo que debe interpretarlos, relacionándolos entre sí, para ofrecer una visión veraz del pasado.

Es evidente que los periodistas hacen lo mismo: los periódicos ofrecen o deberían ofrecer datos veraces sobre el presente, pero su interpretación de esos datos diverge. Esa interpretación plural nada tiene que ver ni con la ficción ni con la mentira; mejor dicho, es -o debería ser-, lo contrario de ambas: un instrumento indispensable para alcanzar la verdad. Como en la historia o en la ciencia.