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 Georges Monbiot es un periodista, escritor, y académico, que publica una columna semanal en The Guardian (EL PAIS de los británicos, para entendernos) y asesora a la BBC en temas medioambientales. Es un perturbado.

Con motivo de la presentación de su último libro ha concedido una entrevista en la que explica su propuesta central

  • Cero emisiones de CO y otros gases invernadero en el año 2030

La estupidez de tal propuesta corta la respiración. Como propone alcanzar tal objetivo, a través de

  • un nuevo orden mundial
  • racionamiento energético
  • imposición a las personas de una consciencia perpetua de su impacto en planeta
  • la creación de un marco energético igualitario sin excepciones para todos

aterra y nos devuelve a los tiempos en que otro asesino con bigotito también quería reorganizar algunos detalles de la sociedad de los humanos de su tiempo a través de un nuevo orden. No cabe duda de que para conseguir sus objetivos tendrá que usar la violencia. No veo otro modo de convencer a 6000 millones de seres humanos para que se vuelvan vegetarianos. Porque el 20% de las emisiones las produce la cabaña ganadera. Yo, y muchos como yo, pensamos que nuestro derecho a comer vacas, entre otras cosas por eso, porque son vacas, es mucho más importante que la vida de este lunático.

Todo proceso humano, la industria, el transporte, la agricultura, la fermentación de cerveza (aunque sea 0,0) o una simple barbacoa con los compadres de parranda habrá de ser prohibido. Porque produce CO2. Y el perturbado de Monbiot quiere, y si en su mano estuviera nos obligaría por la fuerza,

  • Una temperatura planetaria estable

Pertenece Monbiot al grupo político de los románticos mesiánicos, fascinados bien por un pasado que nunca fue, bien por un futuro que no ocurirá. Gente insegura, temerosa del cambio, que pretenden esclavizarnos con las dudas, generalmente escondidas, de su habilidad para convivir con las circunstancias cambiantes. Gente que se irrita y se disgusta cuando las cosas no funcionan como desean, se pasan irritados y disgustados en consecuencia la mayor parte de su vida, y pretenden que el bálsamo de su alivio sea la opresión de los demás.

Los cambios globales de cualquier clase -una temperatura estable- son los que más les atemorizan y aumentan su desesperación haciéndoles concluir en un futuro apocalíptico, siempre inminente, mientras el mundo gira imperturbable tratando de ignorar el mesianismo de estos chalados. Estos alarmistas creen en todo tipo de sucesos climáticos extremos, contra toda evidencia, de una forma religiosa y fanática. 

Simplemente porque encaja en su modelo ideológico y vital de una catástrofe próxima e inevitable.

b.

 

Comentarios

#1

Imagen de Sintética

No en cuanto a las cualidades mentales del sujeto de marras, de quien desconozco todo, pero sí en cuanto a tu afirmación de las vacas: justo que son vacas es la razón para no comérselas, que comerse a las vacas es cosa de bárbaros, hombre. Caso distinto sería que fueras capaz de comértelas a bocados, ¿no puedes?, ¡pues no conviene! Y fíjate lo bien preparadas que están para bebérselas.

:p 

#2

Imagen de balsero1968

Cara Sintética

Leo con atención y placer tus posts y he aprendido que son tres las cosas que hay en el alma.Y la ley natural no puede ser una potencia ni una pasión. Sólo queda que sea un hábito. Ergo comer vacas forma parte de la ley natural. Considero mi demostración irrebatible salvo filósofas violentamente decentes que, en un súbito e inesperado giro anti-kantiano, pretendan convencerme ahora - a mí, un vulgar picaflor - que sólo con la razón, y sin la experiencia, se pueda llegar al disfrute duradero de los verdaderos placeres de la vida, ergo, irrebatible como un quercus de 2000 años, como Aristóteles, y no como los chiciribainas postmodernistas, digo 

  • Come vacas

por eso,

  • Porque son vacas

Un abrazo

r.

PS. Tengo que escribir urgentemente al Dr. Píscore, ¿lo avala alguien?, ¿es discreto?, ¿y barato?.

:-)

#3

Imagen de Sintética

No, no soy tomista aunque sí dada al tomate, reconozco que es casi lo mismo. Veamos, dilecto amigo, del hecho de que a (la ley natural, un suponer) sea b (un hábito, otro suponer), no se sigue que todo b sea a. Se me ocurre que no es a el hábito de comerse las uñas y, siendo esto evidente, menos a será, todavía, el hábito de comerse a las vacas, por mucho b que sea. Bien podría ser que las puertas fueran azules sin que esto te permitiera afirmar que todo lo azul es una puerta.

Giros anti-kantianos no hago porque para eso ya está Zaplana que es todo un experto, aunque inconsciente, vale. Una vaca, oh picaflor, no es un placer, es una vaca.

  • Bebe vacas y deja de violentar a tu naturaleza, que a la larga 'to' se paga.

Ni idea de quién avala al Dr. Píscore, vaya nombre, por cierto. Discreto no es, lo pone todo en la Internet; barato sí, mejor todavía, gratis: ni cobra... ni paga. Dr. Píscore, dr Píscore ¿quién te avala?

;) 

#4

Imagen de balsero1968

¡Sabía que algo fallaba!. Ya sabes que el secundum principia generalia, non universalia yo lo aplico my way y en Sidi Bou Said todas las puertas son azules y nada azul es otra cosa que una puerta, incluído el cielo, el mar y los ojos de las muchachas. Ahora estoy bebiendo una vaca :-)

 

b.