Hegel. Historia, gusanos

El interés de este texto de Hegel está en lo bien que muestra cómo el totalitarismo entiende a los individuos, a las personas. Es un extracto de sus Lecciones sobre la filosofía de la historia universal, dentro del apartado de la historia del Estado romano.

El orgullo de los individuos consiste en tener un valor absoluto, como personas privadas, pues el yo alcanza un derecho infinito; pero el contenido del mismo y lo mío son solo una cosa externa; y el desarrollo del derecho privado, que introdujo este alto princpio, estaba unido a la corrupción de la vida política. Así como, cuando el cuerpo físico se corrompe, cada punto empieza a tener una vida propia, aunque es solamente la miserable vida de los gusanos, de igual modo se disolvió el organismo del Estado en los átomos de las personas privadas. Esta es ahora la situación de la vida romana: ya no vemos un cuerpo político, sino un señor y muchas personas privadas. El cuerpo político es un cadáver en putrefacción, lleno de apestosos gusanos; y estos gusanos son las personas privadas. Por lo demás, la libertad personal tiene por base este derecho privado romano.

Comentarios

#1 Imagen de Serveto

Creo que se retrata a sí mismo en cada renglón. Los que nos desayunamos la adolescencia con el libro Verde de  Formación del Espíritu Nacional sufrimos alergia instantánea al detectar esa prosa absoluta y sin resquicio a la duda.

¿Qué diría el susodicho si hubiera sabido que esos gusanos que desprecia, tienen en su ADN prácticamente la misma información genética que él mismo?. Era tal su hiper ego que no pensó nunca que algún día su propio cuerpo, sirviendo de alimento a los gusanos se fijaría en ellos, y su materia  se incorporaría a esa forma de vida que abomina, justo el devenir natural que no acierta a ver.

Le cegó lo absoluto, como a Calvino y tantos otros, descanse en paz.

Esperando algo más llevadero,

tuyo, Svto.

 

#2 Imagen de Santo

Líbreme Dios de defender a Hegel, pero..., como diría el capitán James Hook, ¡qué incorrección!

Sería fácil buscar una selección de fragmentos donde todos y cada uno de los grandes filósofos quedasen en mal lugar, retratados como misóginos, pajilleros y del atleti.

En rigor, no conozco totalitarismos cuya retaguardia ideológica se haya aprovechado (tergiversando, como suele hacerse) de la obra de Hegel. A menos que consideremos totalitario a Karl Marx, por supuesto.

Sin ser experto en Hegel (Dios me libre de nuevo), sé que para él las "personas privadas" constituyen un algo preliminar al Estado. Antes de ello el individuo ha abandonado el primer ámbito institucional: la familia. El espacio definitivo sería el Estado, representante de los intereses generales y lazo político de todas las instituciones.

Hegel se metía en el baño con revistas de Napoleón entrando a caballo en Jena y cada 14 de Julio brindaba con sus amigotes por la toma de la Bastilla.

No confundamos al personal.

#3 Imagen de Evocid
Buscando información sobre la relación entre Hegel y el nacionalsocialismo, me he encontrado con una frase creo que muy atinada:
Tal vez sin proponérselo Federico Hegel auspició las mayores perversiones políticas de nuestra época. Su ala izquierda originó el marxismo; su ala derecha, el nacionalsocialismo. Y como señala Alfred Stern, " las dos facciones hegelianas opuestas se encontraron en el abrazo mortal de Stalingrado".
Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán. Mateo 7:20
#4 Imagen de Pela la Cebolla

Estimada Sintética

El texto que adjunta y que desconocíamos acojona. Incluso sin conocer el contexto completo. Nos asombra saber por el pirata santo que el señor Hegel brindaba por la toma de la bastilla, cosa que desconocíamos también y que creemos porque la dice el pirata que nunca miente, pero eso aún nos confunde más y nos preguntamos si no hay síntesis traicioneras, las que malinterpretan escandalosamente las cosas diciendo que hay un virtud en el centro olvidando una cosa maravillosa que Vd. escribió apoyada en Aristóteles: que el cabezazo de Zidane era loable por oportuno.

Una de estas síntesis traicioneras se encuentra en el Manual Hegeliano para ligar (ed. La Cebolla, 1958). Recomienda si te quedas sin conversación con la chica de tu sueños y para no parecer un soso recurrir a la tesis-antítesis-síntesis de temas variados. No falla (eso dice el manual pero es mentira)

Robus lo utilizó recientemente con uno de sus novios con el que progresaba con una lentitud desesperante para él. El novio potencial era muy poco hablador y no había manera de establecer con él una conversación social prolongada. Decidió usar el Manual Hegeliano para ligar.

- ¿Te apetece que tomemos una copa?

- No

- ¿Tienes algún hermano?

- No

.....silencio, explota la síntesis

- Si tuvieras algún hermano, ¿le apetecería una copa?

Es con tristeza que la informamos que a pesar de seguir Robus el Manual Hegeliano para ligar la cosa no llegó a más y rompieron. Quizá por eso Robus no aprecia a Hegel. No parecen funcionar sus técnicas en entornos no heterosexuales.

Ni que decir tiene que si considera este exordio nuestro como lo que es, ridículo y estúpido, puede arrojarlo a la papelera. Era por ligar y enredar con un método heurístico muy del gusto del matemático George Polya que se declaraba aristotélico a través de su famosísima frase que nosotros hemos deformado ligeramente:

Si no encuentras la solución échale cara dura y haz como si la tuvieras1

Atte

1. La frase literal es si no encuentras la solución haz como si la tuvieras y razona hacia atrás a ver qué deduces de ella

Cool.//

#5 Imagen de Santo

A Herodoto, decirle que encontrar textos que relacionan a Hegel con el totalitarismo es sencillísimo. Otra cosa es la seriedad de esos textos.

Lo que afirma Klaus Vieweg, experto en Hegel y no en parir sandeces en panfletos de extrema izquierda y derecha (tanto da), es lo siguiente:

Hegel no legitimó un estado determinado, sino que concibió la idea de un estado de la libertad, no puede por eso ser denunciado en modo alguno como un apologeta de la restauración o del prusianismo. La crudeza de un Karl Popper, que lo estilizó hasta convertirlo en una suerte de precursor del totalitarismo y que ha sido maquinalmente repetida por muchos sin una lectura seria de Hegel, es un completo sin sentido. El dictum popperiano, según el cual en Hegel “el estado es todo y el individuo nada”, ilustra únicamente sobre la carencia de una profundización seria en la filosofía hegeliana, cuyo motivo fundamental consiste en el pensamiento del reconocimiento y garantía de la autonomía, de la libertad individual de los individuos en una comunidad constituida de acuerdo a derecho.

Es página 7 del siguiente enlace. Un artículo breve, de lectura amena.

#6 Imagen de Sintética

No necesito que me libre Dios de defender a Hegel, me libro sola. Es la ventaja que tiene haberle leído. Por cierto, también he leído enterito El capital, del tal Marx ese. El párrafo no está sacado de contexto ni mucho menos, en sus lecciones de historia Hegel sostiene que la causa de la caída del imperio romano es la que se afirma en ese párrafo.

La Revolución francesa, le entusiasmó, claro, como a su maestro Kant. De hecho la Revolución francesa causó furor en Alemania, así, en general. Se sabe que se dio un paseo acompañado por un loco genial, Hölderlin, y por otro loco nada genial, Schelling. Se sabe también que tenía 18 años y que en los años que siguieron se comió su entusiasmo. Tras digerirlo y pasarlo por el intestino escribió su apestosa obra.

Tu confusión viene de que pasas de lo particular a lo general con alegría juvenil. Si bien es cierto que en ocasiones un párrafo descontextualizado puede confundir sobre la obra de un autor, nada permite concluir que siempre sea así. De hecho no es así en este caso.

En cuanto a que no conoces totalitarismos que se hayan aprovechado (tergiversando) de la obra de Hegel, solo decirte que, efectivamente, los nazis no tuvieron que tergiversar nada. No hizo falta.

¿Y sabes inexperto amigo qué hay en el espacio definitivo que sería el Estado?, pues ya te lo digo yo: el espíritu absoluto que según él estaba a punto de llegar ¿dónde?, en Alemania. Llegó, desde luego.

Hegel debería ser expulsado con desdoro de la historia de la filosofía o bien ocupar un lugar como lo que es, un inteligentísimo cerdo traidor. Hegel es el segundo alemán de la historia que tuvo capacidad suficiente para entender a Kant, el otro es Fichte. Tras entenderle, le traicionó con un par de puñaladas que terminaron en la mayor masacre que ha visto la historia, causada por el mayor loco que ha existido nunca, Hitler. Además de traicionar a Kant, Hegel es el causante de la humillación a la que la filosofía se ha visto condenada en el siglo XX, humillación más que merecida y de la que no se repondrá hasta que ese inteligentísimo puerco no sea puesto en su sitio, un lodazal.

No te líes, tesoro.

(*) oh, sí, mola el latín.

#7 Imagen de Evocid
Bueno, Santojito, si tienes algo que decir respecto a la seriedad del artículo que he traido te leeré encantado. Mientras tanto, seguiré pensando en una izquierda hegeliana que acabó desembocando en el comunismo(marxismo) y en una derecha hegeliana que hizo lo propio con el fascismo.
#8 Imagen de Sintética

Al pirata se le ha olvidado añadir que Hegel nació en 1770 y que cuando brindaba estaba haciendo el típico botellón de finales del XVIII. Eso sí que eran botellones y no lo de ahora. Nada que ver con su obra. El filósofo Hegel es menos revolucionario que San Agustín.

Me ha alegrado recordar la conversación aquella del cabezazo de Zidane, sigo sosteniendo lo mismo: bien dado. No sé si se podría decir lo mismo si hubiera dado una patada o un puñetazo, pero qué nobleza hubo en ese cabezazo.

Smile

#9 Imagen de Sintética

Anda ya. Hombre, sería de la libertad de/en Dios; el Espíritu, no el Estado. Yo voy a citar como fuente también a un experto en Hegel, se llama Hegel. Es la ventaja que tiene haberle leído:

"Importante es comprender que el espíritu solo puede libertarse en la realidad. La libertad objetiva, las leyes de la libertad real exigen la sumisión de la voluntad contingente; pues esta es siempre formal. Cuando lo objetivo es racional en sí, el conocimiento debe responder a esta razón, y entonces existe también el momento esencial de la libertad subjetiva".

 

Ah, cuando lo objetivo es racional, dice, y qué es lo racional, veamos qué dice un experto en Hegel que se llama Hegel:

"La aspiración de nuestros días es la dignificación de la razón, el conocimiento de Dios, o sea que el espíritu sepa de sí misma. Nuestra conciencia es tanto más de estimar, cuanto más pensemos en el trabajo que ha costado producirla. Hemos observado en estas lecciones cómo ha llegado la conciencia hasta aquí; y hemos señalado los momentos capitales de la forma en que el principio de la libertad se ha realizado. El designio fue mostrar que la historia universal entera no es sino la realización del espíritu y por ende la evolución del concepto de la libertad, y que el Estado es la realización temporal de la libertad".

 

Los textos son de un tal Georg Wilhelm F. Hegel, de las Lecciones sobre la filosofía de la historia universal. En Alianza Editorial se encuentran.
#10 Imagen de Santo

Sintética, si en tu mano estuviera diseñar un temario de filosofía, te bastarían Aristóteles y Kant. El resto de clásicos te son perfectamente prescindibles y, si me apuras, imputables por delitos de lesa humanidad.

Coincido en que los alemanes, en general, son detestables si no se apellidan Kant. Fíjate en Schuster, sin ir más lejos. Ahora bien, que las puñaladas de Hegel desembocaran en los campos de Auswitch es una afirmación pelín exagerada.

Nada que objetar a tu experto. Lo que dice es lo que dice. Por ejemplo:

"Los ciudadanos en el Estado son la inconexa multitud del mayor número, y una multitud de seres tales que son reconocidos como personas." (En Enciclopedia de las ciencias filosóficas)

“El hombre en cuanto hombre, o sea en cuanto individuo particular, tiene que arribar a la existencia, hacerse realmente efectivo; tal cosa es inherente al derecho de la libertad subjetiva…, aquí es donde cada uno puede hacerse aquello para lo que se siente llamado” (En Elementos de la filosofía del derecho


Todos podemos poner cachitos de textos.

Después de abogar por el Ché Guevara y Hegel, ¿qué sera lo siguiente? ¿Defender la honorabilidad de balsero? Jo, en qué empresas más espinosas me embarco!!!

#11 Imagen de Serveto

Te intuyo enrocada por el hábil marcaje de Santojito. Como dije al principio me produce urticaria la prosa absoluta hegeliana, pero admito que se trata tan solo uno de los muchos reflejos condicionados que uno desarrolla en la adolescencia. Luego ya más consolidado, no queda más remedio que acordar con Ortega que la circunstancia manda, y en mi opinión, por encima de la persona.

Dicen que la ocasión hace al ladrón, y Hegel tuvo la suerte (¿?) de recibir en la rifa de la vida la desmesura que acompaña a los genios, justo en la delgada línea roja de la anormalidad, pero a la vez le tocó la circunstancia de una época, solo equiparable en potencia destructora al Jurásico, donde aniquilaron por primera vez a los  dinosaurios. Una ocasión que marca, y probablemente Hegel con su capacidad la aprovechó con la intensidad plena que ponía en todo.

Situarse históricamente es muy dificil, yo diría que para los que nos ha tocado vivir la sociedad del confort y la abundancia es imposible. Desconocemos lo que era el "valle de lágrimas". Desconocemos la profundidad del temor de Dios  y el poder opresor del amo, en aquellas sociedades plagadas de miseria, enfermedades, epidemias y hambre. Las cifras de hijos habidos, muertes de sobreparto, mortandad infantil, o esperanza de vida, son solo números. La realidad que hay debajo hay que vivirla para saber de que hablamos.

Y de repente se abre la esperanza de un mundo racional, que se ahoga en su misma sangre. Pero de nuevo surge el caudillo providencial que todo lo cambia, que aflora el mérito por encima de la cuna, y construye un edificio racional inmenso en todos los órdenes abarcando una capacidad de acción inagotable. Al final la cuota de sangre que exige se hace impagable, y todas las esperanzas de nuevo se hunden.

Y hay más. Todo eso vivido desde la micro fragmentación alemana y su irredentismo.   

¿Como no va a hacer un hombre de ese siglo con la capacidad de Hegel la apología del Estado? (no de un estado en especial). ¿Como no va a fundamentar su discurso filosófico en la contradicción de los procesos, si su generación fué testigo de todas las contradicciones posibles y de todos los idealismos?.

Hegel no prepara los absolutismos del futuro. Lo hace la evolución social. Los intelectuales son relatores, ni Hegel ni Marx crean nada, analizan e intentan describir lo que pasa. La realidad tiene su propio curso. Él mismo decía que la historia conduce a los hombres que creen conducirse así mismos, y se burla de ellos. 

Por eso no puedo concederte el beneficio de la duda en lo del lozadal.Wink

Finalmente Sinte. Se que hablar de Hitler es hasta obsceno, pero como lo sacas a colación, entraré también a ese trapoKiss. Es el villano oficial, un dudoso honor que no comparte ni con Stalin que le superó en todos los horrores. Pero fué perdedor, y la historia la escriben los vencedores.

No le quito un miligramo de maldad, ni pretendo sacarlo del infierno, solo poner las cosas en su contexto: el tratado de Versalles y la humillación colectiva. ¿Sabes que el cambio del Marco llegó a ser  1US$ = 5.000.000.000 DM?. 

Es imposible imaginar lo que eso significa ni aún desde la crisis de ahora con todos los bancos abiertos en canal. En menos de diez años el nacionalsocialismo de Hitler, le da la vuelta a la situación y hace del país una potencia ante la que se doblegan los que la humillaron. No es de extrañar que la gente se le entregara en cuerpo y alma. No dudes que tu,  yo, y hasta Santojito y el Balsero hubiéramos estado en primera fila brazo en alto, subyugados, delirando con la masa y cantando a grito pelado el "Deutschland Über alles" o el "Die Fahne hoch".

Luego vino aquello de que el poder corrompe y el absoluto absolutamente. Pero es otra historia, es la evolución.

Perdona el rollo, no hay nada personalSmile, simplemente creo en la circunstancia. Y solo puedo decir que creo que no robo ni mato porque no me he visto (a.D.g.) en la urgencia de sobrevivir. Solo ruego que no me vea en la circunstancia.

Y por eso admiro a Servet y mucho antes al nazareno, porque no se doblegaron ante ella.

Tuyo,     Svto.

 

#12 Imagen de balsero1968
Por motivos que no te interesan puedo darte las más completas garantías de que no me hubieras visto delirar brazo en alto. Considero tu suposición una impertinencia completa y agradeceré de tu amabilidad te abstengas de mezclarme en tus retrodicciones ridículas. Un saludo
#13 Imagen de Sintética

Con el único interés de que en el futuro tu imaginación se acerque un poco más a la realidad cuando me imagine te diré que exactamente estoy en la posición de no contestar a la pamplina de Santojito porque no considero necesario señalar 1) que recurre a una falacia ad hominem (que si yo estoy y lo otro) y 2) el párrafo que introduce simplemente no viene a cuento. Entiendo que cualquier lector un poco hábil lo notará solo y que si el lector es torpe darle explicaciones es una pérdida de tiempo.

La idea, que no esperanza, del mundo racional se abrió antes del siglo V antes de Cristo, en Grecia, no en Alemania, y no exige sangre. Por favor, qué disparate.

Agradezco que no me concedas el beneficio de la duda, de este modo me siento estupendamente por no regalarte ni una explicación más, cosa que de hecho haré.

No muestro trapos a los que entrar o no entrar. No entro en trapos.

#14 Imagen de Serveto

No era mi ánimo que nadie se sintiera molesto, y menos que se considerara una impertinencia. Pensé que el tono empleado era amable y con un punto de humor, como es habitual en estas páginas, o por lo menos esa fué la intención al enfatizarlo con las figuritas. Si el resultado no ha cumplido su objetivo, y así lo parece,  es que no lo logré por lo que ruego me disculpes.

Agradecido.   Svto.

#15 Imagen de LunaBruna

En tu post, la diferencia entre explicar y justificar es tan mínima que no soy capaz de ver el punto del deslinde, la delgada línea roja en tu terminología, entre la explicación del capítulo más perverso de la historia y la justificación del mismo.

No sé yo en que historia estarás pensando para que te parezca casi imposible, situarte en ella. Desde luego si te asomas al siglo XIX con la idea de encontrarte ante ‘una época, solo equiparable en potencia destructora al Jurásico’ entiendo que te sientas perdido. Si así fuera, a lo largo del siglo XX, que fue bastante peor en cuanto a potencia destructiva, el mundo hubiera debido saltar hecho añicos por los aires.

Situarse históricamente es tan sencillo como dejar de lado la ceguera voluntaria y atreverse a conocer. Esta historia es nuestra historia. Es necedad pretender que la realidad hay que vivirla para saber de lo que hablamos. Seríamos eternamente ignorantes si así fuera. La realidad hay que conocerla, la vivas o no, y para conocer realidades distintas a la inmediata solamente se precisa no vivir de espaldas ni ser voluntariamente ignorante. Si a eso añades que, además, que en esta ‘sociedad de confort y abundancia’ la opulencia convive con ‘la miseria, enfermedades, epidemias y hambre’ no veo ningún problema para que cualquiera pueda ubicarse en un contexto histórico que sucedió ayer (s.XX) y anteayer (sXIX), aunque tú lo dibujes como una realidad estratosférica.

Y puesto que hablamos de una realidad histórica que es la nuestra, podemos asegurar que la conocemos, la hemos vivido. Podemos reconocer los caminos que condujeron a ayer y a anteayer e identificar y analizar los que después se abrieron y cómo se circuló hacia el futuro (que es hoy). Conocemos la historia y podemos juzgarla, podemos distinguir lo que es fruto de la razón y lo que es irracional, podemos odiar lo que es odioso y podemos negarnos a explicar y justificar lo que es inexplicable e injustificable.

#16 Imagen de Serveto

Siento no compartir el análisis que haces de mi post en tu primer párrafo. Creo que la referencia a Hitler tiene en sus dos primeros párrafos las suficientes advertencias previas para que no se mal interprete el fondo de la cuestión al que pretendo llegar: el escenario de la circunstancia como valor determinante en el comportamiento. Ojo, no confundir con el juicio de valor (la circunstancia como atenuante o agravante).

Ortega, en mi opinión, lo desarrolló con extraordinaria lucidez. Toda percepción e ideación es subjetiva, y la circunstancia no es sino la forma de acceder de la persona a su propia parte de verdad. La define como “la otra mitad de la persona” (opino que se queda corto).

En mi post he intentado rebatir el juicio negativo y absoluto sobre Hegel hecho por Sinte, basándome en la circunstancia que le tocó vivir. En mi opinión, una época donde ocurre la gran colisión de la razón contra los grandes “dinosaurios” (la alianza entre altar y trono, el concepto semidivino de la realeza, la sociedad estamental, entre otros), auténticos pilares inconmovibles de la sociedad.

La onda expansiva de esa explosión marca todo el s. XIX (todavía no se han apagado algunos ecos), y aunque la capacidad de destrucción material del s. XX es mayor, por la superior tecnología mortífera, la gran colisión de ideas a la que implícitamente me refiero (aunque al releer veo que quizás no he matizado suficiente) tiene lugar a caballo del s. XVIII y  XIX.

Creo que Hegel fue un exponente de un tiempo convulso donde las esperanzas se desangraban una tras otra, y no lo olvidemos, donde el romanticismo pangermánico buscaba un Mesías. Resumiendo mi postura: Nunca responsabilizaría a Hegel en términos absolutos, pienso que la cuestión estriba en discernir lo genuinamente suyo y lo que aporta su circunstancia.

Resolver eso requiere situarse históricamente, y siento otra vez discrepar amiga Luna, en mi opinión no es tan sencillo. Todos los historiadores aún en el mejor de los casos, siempre aportan su marchamo diferencial en la valoración del suceso, no digo ya los filósofos o los jueces, que hasta se encuadran en escuelas de pensamiento voluntariamente.

Esto último no es malo, al contrario, es lo que hace la vida llevadera y que comprendamos que la verdad absoluta no existe, solo hay percepciones.

Percepciones que nos permiten además disfrutar una tranquila tarde de domingo intercambiando pareceres.

 

Svto

#17 Imagen de Sintética
Es manifiesto que, si la circunstancia es una constante, que según Ortega lo es, el hecho de que Hegel fuera Hegel y su circunstancia no resta nada al juicio tajante hecho por mí. Hegel bien pudo, en su circunstancia, hacer cualquier otra cosa o bien asumimos que somos arrojados a una circunstancia y lo único que podemos hacer es limitarnos a sobrellevarla. Convertir a Hegel en una víctima es hacerle un flaco favor. Te aseguro que su gran inteligencia, que yo no niego, acredita más para sujeto agente de la circunstancia por venir que para sujeto paciente de la circunstancia creada por otros. Ya supongo que estaremos de acuerdo en que la circunstancia no cae del cielo.
#18 Imagen de Serveto

Ortega separó con precisión la posible atribución de fatalismo a su reflexión, dejando claro que en las cosas inmediatas la persona tiene capacidades para  sobreponerse a la circunstancia. Otra cosa es la Circunstancia global que participa de tu personalidad por ser tu escenario vital.

La circunstancia efectivamente no cae del cielo, de acuerdo en eso  en el sentido que tu dices, pero sí  "cae del cielo" tu circunstancia vital en el momento que asomas la nariz a este mundo.  Un escenario que condiciona tu perspectiva de las cosas y  modelará tu existencia de tal manera que " si no la salvo a ella , no me salvo yo". Es el lógico desenlace del perspectivismo.

Ortega supera a Hegel, (con perdón). Justo es lo opuesto. "La vida es lo individual, es decir yo en el mundo". Soberbio.

No hacía más que ver las cosas desde la perspectiva- circunstancia de lo español. No somos alemanes.

Te invito a redescubrirlo.

Svto.

#19 Imagen de Sintética

A pesar de que he leído la gran mayoría de los textos de Ortega, quien, en mi opinión, no tiene mayor interés que el hecho de haber sido el "traductor" de Heidegger, menuda medalla, no recuerdo entre ellos la idea de "Circunstancia global" que apuntas tú, lo que naturalmente no significa que no exista. Te invito a que me indiques en qué texto cita Ortega tal cosa, por mi parte lo dudo bastante porque no tengo ninguna dificultad para notar que "circunstancia global" es un pleonasmo como la copa de un pino. Entre los puntos negativos de Ortega no se encuentra una mala pluma. Tal vez en vez de circunstancia global has querido escribir mundo, bien, solo decirte que  no cae del cielo sino que somos arrojados a él.

Y ahora que hemos dejado a Hegel en las pocilgas del infierno, te regalo un parrafillo breve, un resumen, de un texto de Ortega que se titula "El hombre y la gente":

"Que la circunstancia nos presenta siempre diversas posibilidades de hacer, por tanto, de ser. Esto nos obliga a ejercer, queramos o no, nuestra libertad. somos a la fuerza libres. Merced a ello es la vida permanente encrucijada y constante perplejidad. Tenemos que elegir en cada instante si en el instanta inmediato o en otro futuro vamos a ser el que hace esto o el que hace lo otro. Por tanto, cada cual está eligiendo su hacer, por tanto, su ser -incesantemente".

Es el tema famoso de la condena a elegir de los existencialistas, te sonará. Tema famoso que más que disculpar a Hegel le condena. Visto el uso que haces de Ortega te invito no a redescubrirlo sino a descubrirlo, aunque si no has descubierto a los griegos todavía  prefiérelos a ellos, déjate de pamplinas y pasa de esta gentuza. Ojalá alguien me hubiera dado este consejo a mí cuando me dio por especializarme en la filosofía de los siglos XIX y XX, cosa de la que no presumo, porque fue un error, debí haber elegido Grecia, pero que sí pongo en tu conocimiento para ver si así nos ahorramos florituras. Cuando digo filosofía de los siglos XIX y XX quiero decir, entre otros, Hegel, Heidegger, Sartre y Ortega.

Saludos.

#20 Imagen de Javier

Claro que sí, un placer. Gracias.

Ando yo condenado a elegir: ¿caldo gallego o spaguettis o para una cosa que haces otras miles dejas de hacer o ...? El caso es que hay que comer; y bien asumo yo el reto o lo dejo en manos de mi santa o en manos de ....vete tú a saber quién o qué. Joder, os parecerá la cuestión baladí, pero a mi la cuestión me tiene en una constante encrucijada y me deja perplejo. Si hago yo la comi igual mi santa piensa que usurpo su espacio y la privo de la oportunidad de "Ser", ser una amantísima esposa, tal cual.

Por otro lado, si no me privo del placer de cocinar, egoista que es uno, igual también así libero a mi santa, hoy, de la obligación/placer, que a saber cómo se ha levantado hoy, de preparar la comi. Circustancias mandan, y total, a saber: hago yo la comi.

¿Y qué hago de comer? Esa es otra: ¿aumento la demanda de patatas en perjuicio de los elaboradores de pasta? ¿Me pongo solidario con los chinos e invito a la family al WOW? ¿Atiendo los gustos del cabronazo del Adri o me dejo seducir por la melosa de Andrea? Ufff! Creo que el Ortega jugaba en otra liga, pero entiendo perfectamente que andara en un continuo sin vivir. La misma que yo siento al recordar su "Rebelión de las Masas" y estar en éstas: hacer de comer.

Decidido: Cocino yo y toca caldo galllego. El resto, los que quieran comer de "mi caldo gallego", que se enfrente, como pueda y entienda, a su incertidumbre y perplejidad.

Buen día.

p.d/ De Hegel, obvio, ni flowers, incapaz de recordar nada suyo. De Ortega, obvio, suenan las campanas y a saber. ¿Leer es bueno? Leí hace ya que resabia y que no da ni mejor juicio, ni da garantía de nada y a todo lo más sólo sirve para poder entender medianamente un contrato de alquiler. Incertidumbre y perplejidad.

 

#21 Imagen de Santo

Al documentarme sobre lo que sostiene Sintética de Hegel, no puedo evitar reafirmarme en la idea de que se nos está intentando colar una opinión personal como si fuera un hecho irrefutable. Una opinión ya antes repetida por algunos, Popper entre los más insignes.

Estoy seguro que Sintética ha leído a Hegel, pongo la mano en el fuego. Como dicen los cursis: me consta. Yo no; no de la forma sistemática y exhaustiva que se requiere para leer y comprender a un autor “de sintaxis en ocasiones execrable” (vid. Escohotado). 

Ni el profesor de la Universidad de Jena, que ya he mencionado y que no falta en los congresos sobre Hegel que se celebran por ahí, ni otro especialista en la materia como Terry Pinkard, de la Universidad de Northwestern aceptan vínculos entre Hegel y el totalitarismo.

En España, he investigado a dos que han leído a Hegel. Gente rara. Porque, digámoslo, hay que ser raro (genialmente raro) para haber leído a Hegel. A Escohotado sólo le he encontrado el reproche que he citado. La exposición del sistema hegeliano que realiza a sus alumnos no recoge ningún exabrupto ni orden de ostracismo para el filósofo.  

Eugenio Trías, otro raro, es rotundo:

Pero ni por asomo puede sostenerse la necia idea, que algunos filósofos precipitadamente sostuvieron (Karl Popper, por ejemplo), de que Hegel podía considerarse el Gran Reaccionario abogado de una Sociedad Cerrada, verdadero ideólogo de todos los regímenes totalitarios, de derechas o de izquierdas.

No se trata de imponer una tesis a golpe de citas de autoridad. O sí. Como se quiera. El caso es que me confieso analfabeto en Hegel, pero no en el estudio de los orígenes del totalitarismo.

Saludos desde el purgatorio.

#22 Imagen de Sintética

El único matiz que me queda por hacerte es que no se trata de una opinión personal, sino de una postura. Ni en filosofía existen ideas irrefutables ni nadie sensato tomaría como un hecho irrefutable lo que de ninguna manera puede ser otra cosa que una postura sobre la filosofía de otros. Desde luego, que Hegel es el mayor cerdo de la historia del pensamiento es mi postura y que no lo es la de Eugenio Trías, quien, sin duda, conoce mucho mejor que yo la filosofía.

Tanto da. Lo siguiente es que yo aporte los datos en los que baso mi afirmación, algo que haré con mucho gusto en cuanto llegue a casa esta tarde, ahora mismo no tengo a mano textos de Hegel. El motivo de anticiparte este comentario es que no deseo entrar en una discusión de qué es y qué no es totalitarismo: no tengo inconveniente en ceñirme en mi demostración a la definición que tú propongas. Adelante.

Quiero señalar que no tengo ningún doctorado en Hegel y sus colegas, solo la licenciatura con justo esa especialización y el hecho de que me pasé toda la carrera dedicándoles mi atención y el hecho de que les he leído y saco mis conclusiones. Asumo que mi gusto de entonces era mejorable.

Saludos.

Pd. Disculpa que más arriba haya calificado de "pamplina" un comentario tuyo, debí haber escrito "broma", estaba enfadada.

#23 Imagen de Santo

No creo haber dicho "otra cosa" anteayer, pero bueno...

Puedes ahorrarte, por mí, la justificación de tu afirmación. Seguro que tienes otras tareas más urgentes, y sobre todo más edificantes, que la de pasar la tarde revisando textos de Hegel.

Mi conciencia no está para soportar tales cargas : )

Me basta con haberme asegurado de que, en relación al totalitarismo, tu postura sobre Hegel no concuerda con la postura de los estudiosos de Hegel.

Si tú no quieres debatir sobre totalitarismo, y yo estoy incapacitado para hacerlo sobre Hegel, tenemos un problema. Como de costumbre, acabaremos hablando cada uno de una cosa distinta.

He encontrado un artículo que Dalmacio Negro escribió mientras yo nacía, precisamente se titula Hegel y el totalitarismo. Sólo he podido leerlo en diagonal (uno no da más de sí). Suficiente para conocer su dictamen: Hegel no tiene nada que ver con el totalitarismo.

Acerca del debate sobre el debate del debate, debatieron Voegelin y Arendt (pp. 3-10) mucho antes de yo nacer, y no sé si se pusieron de acuerdo, aunque sí parece establecerse un acuerdo de mínimos:

Jesús no tuvo la culpa de la pelea del otro día en el Santo Sepulcro.

Comparación muy generosa por mi parte, que en nada hace justicia a Hegel. Pero es que yo no he dicho que Hegel me caiga bien : )

Saludos

#24 Imagen de Sintética

Que mi postura sobre el totalitarismo no coincide con la postura de los estudiosos de Hegel es ir demasiado lejos. En ese mismo texto de tal Damalcio podrás comprobar que son legión lo que sí lo sostienen. Leyéndolo en diagonal basta.

Yo no conozco la postura de los demás lectores de Hegel, conozco la mía y puedo sostenerla sin ningún problema, tampoco sé en qué se basan los defensores para negarla. Lo del Damasio lo he leído en el autobús de vuelta a casa y, desde luego, no sale bien parado. No conozco la postura de los demás porque cuando yo ya tengo una, en vez de dedicarme a mirar la postura de los demás me he dedicado siempre a hacerme con una postura sobre otros autores originales. Es lo que hay.

Mi ofrecimiento es para discutir mi postura, sigue en pie.

#25 Imagen de Santo

Tu postura, en palabras tuyas, es:

Hegel es el mayor cerdo de la historia del pensamiento.

Si eso es todo, poco hay que discutir. Apunta la paella en la libreta de las paellas y listo.

Si a lo que te refieres es a señalar elementos rastreables que eventualmente cristalizan en el totalitarismo (por usar la terminología de Hannah Arendt), tendrás que extenderte y aportar algo más que un extracto del apartado de la historia del Estado romano de Hegel.

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Pero como el tema puede extenderse tanto como desees y no querría dedicar el resto de mi vida a la empresa es por lo que te pido que tengas la amabilidad de definir totalitarismo, entendiéndose que aceptaré tu definición y me ceñiré a ella.
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Sin que esto que inserto a continuación pretenda aportar nada al contencioso que mantengo con Santojito, pero sí incidir en el hecho de que no soy la única tipa rara del mundo que piensa que Hegel es un puerco, introduzco las cosas que sobre Hegel sostuvo Schopenhauer  en su tesis doctoral. Me parece que no tienen desperdicio.

  • un charlatán tan soporífero como Hegel pasa por un gran filósofo. Ahí está la filosofía alemana sirviendo de burla a los extranjeros, rechazada por los verdaderos sabios, como una ramera que, por vil precio, hoy se vende a uno, mañana a otro, y los cerebros de la actual generación de estudiosos, desorganizados por los absurdos de Hegel; incapacitados para pensar, incultos y atontados, presa del vulgar materialismo, que ha brotado del huevo del basilisco. ¡Buen provecho! Y vuelvo a mi asunto.
  • Pero otro vividor más desdichado, Hegel, cuya filosofastrería toda es una monstruosa amplificación de la prueba ontológica, ha querido defenderla contra la critica de Kant, defensa de que la misma prueba ontológica se avergonzaría, si fuese capaz de avergonzarse.
  • Los alemanes están acostumbrados a aceptar palabras, en vez de conceptos; para eso les educamos desde su juventud; y si no, ved las doctrinas de Hegel: ¿qué son sino vana y hueca palabrería?
  • Si te invadiese el desaliento, no tienes sino pensar en una cosa: que los alemanes hemos hecho lo que nadie hubiera sido capaz de hacer, esto es, saludar como a un gran espíritu y a un profundo pensador a un filosofastro ignorante, vacio, forjador de desatinos, que ha destruido los cerebros para siempre con un cúmulo de huecos sofismas (hablo de nuestro querido Hegel), y no sólo hemos podido hacer esto impune y desvergonzadamente, sino que lo hemos creído, lo estamos creyendo, desde hace treinta años hasta el día de hoy.
  •  Para esto último ha sido preciso la desvergüenza de un charlatán como Hegel. Semejantes bufonerías son las que, desde hace cincuenta años, bajo el nombre de conocimiento racional, se han extendido, llenando cien libros sedicentes filosóficos, y quizá irónicamente se les ha llamado ciencia y científicos hasta producir hastío.
  • De aquí también que el más impúdico de todos, el conocido charlatán Hegel, llame, sin pararse en pelillos, la Idea al principio del mundo y de todas las cosas, con lo cual todos ellos piensan haber hecho algo; pero a los que no se dejan alucinar y preguntan qué son las ideas, cuya facultad es la razón, se les contesta ordinariamente con un hueco y confuso juego de palabras, en embrollados periodos de tales dimensiones, que el lector, si no se duerme a la mitad de ellos, al terminarlo, antes se encuentra en estado de sopor que en situación de comprender la explicación dada, si es que no llega a sospechar que todo aquello es pura quimera.
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La definición de “totalitarismo” que aparece en el que fue el particular Catón de mi generación (el tocho Sociología, de Anthony Giddens, Alianza Universidad) dice lo siguiente:

TOTALITARISMO: Forma de administración política en la que el poder se concentra a manos de un dictador que opera tanto cultivando la devoción de sus secuaces como aterrorizando a quienes no están de acuerdo con sus métodos.

Ignoro si te servirá para realizar las inferencias y extrapolaciones que deseas.

Para una definición más profusa que nos ubique en el contexto histórico de esta forma de dominación política, sustanciada en las experiencias del estalinismo y el nazismo, son varios los autores que podemos consultar. Está Arendt, ya citada en el hilo. A mí me gusta Mannheim.

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Como la definición de Giddens no aporta gran cosa (pobre Tony Blair, vaya joya que escogió), me permito completarla con una de Sartori.

Son las páginas 8 – 13 del este PDF. Es un extracto de su clásico “¿Qué es la democracia?”. Aunque Sartori chochea (¿y quién no?), es bastante claro en sus exposiciones. Son seis hojas a doble espacio, letra tamaño normal y lenguaje muy accesible.

Ojalá sirva de ayuda para que los antihegels salgan del jardín en que se han metido. Más no puedo hacer : )
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Dos consideraciones previas:

1. Jamás he apuntado que me debes una paella sin que antes tú y yo hiciéramos una apuesta y tú la perdieras, nada he apostado ahora. Lo que sí ha ocurrido es que te he ganado no sé cuántas paellas que no he apuntado.

2. Yo no he pretendido demostrar que Hegel está en el origen del totalitarismo con el párrafo de los gusanos. Otra cosa es que pueda demostrarlo. Como puedes leer en el texto que precede al párrafo, del que no he modificado ni una coma, lo afirmado por mí fue que ese texto refleja perfectamente cómo entiende el totalitarismo al individuo. Es así. Más, en la definición de totalitarismo que libremente has escogido es exactamente esa la característica que Sartori apunta como idea central (pag. 12):

Regresemos, con este fin, a la idea central que no podemos descuidar en el análisis de los sistemas políticos, su presa en extensión: cuánto absorben y cuánto penetran, con cuánta intensidad. Desde esta óptica, “totalitarismo” denota el encapsulamiento de toda la vida asociada dentro del Estado, el dominio capilar del poder político sobre toda la vida extrapolítica del hombre. Cuando el fascismo decía “todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”, usaba una frase que sólo estimulaba la vanidad y la retórica nacional. Pero si la proposición todo dentro del Estado se toma en serio, y se aplica a fondo, con los instrumentos coercitivos a disposición del poder moderno, llegamos verdaderamente a la “invasión última de la existencia privada” (así, Nisbet, 1953, p. 202), a la destrucción de todo eso que es espontáneo, independiente, diferenciado y autónomo en la vida de las colectividades humanas. En suma, al gran cuartel político que fagocita la sociedad en el Estado.

Tú, tras un vistazo rápido por Google sostienes que los estudiosos de Hegel no entienden que Hegel tenga relación con el totalitarismo, esto es una exageración: tú mismo, a la vez, apuntas que el tema se ha discutido. Yo, que no soy estudiosa de Hegel ni pienso serlo, pero que sí le he estudiado con cierta profundidad, sostengo que sí. Debo demostarlo. Tienes un problema, resulta que, como dice el tal Dalmasio, también escogido por ti, la dialéctica de Hegel no se entiende separada de sus textos políticos, vaya, sus textos políticos se quedan huérfanos separados de su dialéctica: su política es la aplicación de su dialéctica y su dialéctica la justificación de su política. Más interés tiene la justificación que la aplicación, así que... dialéctica va.

En la “Fenomenología del espíritu”, el título no es para tanto, Hegel señala tres grandes fases de la conciencia: a) la conciencia de objeto como cosa sensible que se opone al sujeto (a esto lo llama conciencia, Bewuβtsein), es la subjetividad, la conciencia sensible, la tesis; b) la autoconciencia (Selbstbewuβtsein), conciencia social, es la objetividad, la antítesis; c) razón (Vernunft), es la síntesis de las dos fases anteriores.

Hegel sostiene que el objeto de la filosofía es el Absoluto, pero el Absoluto es la totalidad, la realidad entera, eluniverso. El Absoluto es el proceso en su totalidad, es la totalidad de lo real y toda la realidad se agota en este proceso. Ya debería uno darse cuenta de que el individuo va a terminar fatal. Por otra parte, Hegel es el autor de la idea de que lo singular se desvanece en lo universal, así: yo = yo abstracto.

Al decir este aquí, este ahora, algo singular, digo todos los estos, los aquí, los ahora, los singulares; y lo mismo, al decir yo digo este yo singular, digo en general, todos los yo; cada uno de ellos es lo que digo: yo, este yo singular.

No he leído jamás un modo más radical de “invasión última de la existencia privada”. En fin, no es que no me lo pueda imaginar, existe sin duda, pero será como una aplicación práctica, un desvanecimiento de hecho mediante la aplicación de la fuerza. De hecho, según Hegel, cuando se realiza la síntesis entre lo subjetivo y lo objetivo, entre el sujeto y las cosas, la conciencia avanza, crece, desde el ámbito puramente sensible a un grado mayor, el del entendimiento. Lo hace uniendo la universalidad y la pluralidad y al resultado lo llama exactamente “fuerza” o “universal puro incondicionado”. Fíjate, disolvemos la objetividad y ganamos un mundo formado por un conjunto de fuerzas que se rigen por leyes, dice Hegel que en este momento llega la ciencia.

¿Hemos acabado ya de disolver lo objetivo, lo particular, al individuo? No. Así que continúo. Ahora tenemos un montón de leyes… ¡individuales!, tendremos que disolver a todas esas leyes en una única ley y de este modo podremos dar un salto desde el entendimiento a la razón (pasando por la autoconciencia), que es a lo que vamos, nos dirigimos a presenciar el advenimiento de lo absoluto, es fácil dar con el sitio, va a ser en Alemania. El fin de la historia se acerca, ánimo, falta poco.

En un mundo de fuerzas resulta que cuando varío una fuerza varían todas las demás y esto es porque las fuerzas están interconectadas, he descubierto una ley y he llegado a un “universal absoluto”, ya tengo autoconciencia. Dice Hegel que la autoconciencia solo está cierta de sí misma mediante la superación del objeto que aparece ante ella como independiente.

Interrumpimos la narración con unos detalles de autobiografía: en este momento empecé a detestar a Hegel, a echar de menos al viejo Aristóteles, lástima, era el segundo semestre del último curso. Maldita sea. Sigamos.

La autoconciencia aniquila el objeto independiente y se da con ello la certeza de sí misma como verdadera certeza, y te recuerdo que hace un rato, cuando todavía estábamos en la conciencia sensible, habíamos ya disuelto al sujeto en el objeto. Tengo a mano un ejemplo de cómo las gasta la autoconciencia: tenemos hambre, buscamos un objeto, nos lo comemos, hemos disuelto el objeto, lo hemos negado. En este momento Hegel introduce eso que se conoce como dialéctica del amo y el esclavo en la que, curiosamente, el esclavo alcanza la libertad sometiéndose (el trabajo os hará libres: el esclavo consigue su independencia pasando por tres momentos, a saber, miedo o temor, servicio, trabajo.). Se entiende que tanto andar negando objetos causa cierta insatisfacción que solo puede resolver saliendo de sí misma. He aquí a  la autoconciencia chocando con otras autoconciencias. Por eso se inventaron los semáforos. Tenemos una autoconciencia y otra autoconciencia, esto es como tener aceite y aceite, es aceite.

Vamos a dar tres pasitos para poner a) una tesis: la conciencia identificada con lo mutable (esta es, según Hegel, la conciencia desdichada, la judía. Aquí la conciencia es nada); b) una antítesis: la conciencia identificada con lo inmutable (esta es, según Hegel, la conciencia cristiana que se entiende a sí misma como figura de lo divino); c) la síntesis: la conciencia niega lo que hay en ella de particular, se somete y obedece y se convierte en conciencia universal. Ya está, es la razón.

¿Y cómo aplicamos todo esto a la política? Fácil. Lo Absoluto va pasando por diferentes fases, desarrollándose a lo largo de la historia como un organismo vivo que tiene una infancia (Oriente), una juventud (Grecia, Roma) y, cuando la adolescencia se pudre devorada por los gusanos, una madurez en la que el individuo se disuelve en un todo orgánico, en un Estado (Alemania) .

“Toda dicha privada y todo arbitrio privado depende de una y la misma vida, de un mismo gran objeto, de un mismo gran fin, de un mismo gran contenido”.

Lo cierto es que no salgo de mi perplejidad. No me explico cómo después de leer el párrafo de los gusanos se te ocurre la idea de pedirme que demuestre que Hegel es el padre del totalitarismo y para ello defines el totalitarismo según lo que Sartori defiende como su idea central. Lo difícil es encontrar un capítulo de Hegel en el que no arremeta brutalmente contra lo individual. Tal vez te ha dado por pensar que el párrafo de los gusanos está sacado de contexto (¡que no, todo lo contrario!) o quizá se te ha ocurrido que como el párrafo describe la caída del imperio romano entre eso y la gran Alemania Hegel introduce montones de ideas que convierten a ese párrafo en una nota marginal. No. La estructura de las Lecciones sobre la filosofía de la historia universal consta de un par de introducciones y cuatro partes, el mundo romano es la tercera parte, el mundo germánico es la cuarta.

Ni a Felipe II se las ponían así. Encima te parece que me he metido en un jardín, hombre, estoy en mi salsa.

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