Tengo un problema de tipo físico-doméstico. Me está amargando la existencia desde hace dos o tres días, a ver si alguien puede echarme una mano.
Metí una de mis jarras de cerveza en el congelador, para que estuviese fresquita cuando se diera la ocasión de utilizarla. Después metí uno de mis vasitos de vino en el congelador, por idéntica razón. Más tarde, y con objeto de ahorrar espacio, coloqué el vasito dentro de la jarra, y ambos se quedaron allí, unidos en la eternidad glacial del congelador.
El otro día cogí la jarra (es de cerámica) para aplicarme frío en un brazo (no viene al caso el porqué). Intenté sacar el vasito (es de cristal) y no pude, estaba encajado, inamovible. Y ahí sigue. Permanecen acoplados en la encimera, como dos amantes burlones y testarudos. He probado con agua caliente y nada.
Siempre me queda la opción de estrellar a ambos contra el suelo, pero no soy un hombre violento. E incluso, mantengo la confianza en las leyes de la física y en la racionalidad cósmica de los objetos (esto último no sé qué es, pero también confío en ello).
¿Alguien puede darme una idea para recuperar mi jarra y mi vaso? Este híbrido de la foto empieza a molestarme.
Gracias.

Comentarios
#1 - Dilatar y contraer.
Hola.
Supongo que tienes que dilatar la jarra y contraer el vaso.
Llena el vaso de agua fría y mete unos cubitos.
Sumerge luego el conjunto en agua caliente, hasta el borde de la jarra.
Ni idea de si funcionará. Luego nos cuentas.
Hay que ver en lo que se entretienen los jóvenes emprendedores... Por cierto, se dicen cosas buenas por ahí de tu librito.
Suerte, Santo.
#2 - Vasito
Tienes que hacerlo como yo te diga pero con cuidado, porque si lo haces mal te transformas.
Primero tienes que conseguir 16 gramos de polvo de uña, pueden ser de cualquier tipo de uña humana o animal. Un amigo mío limó la pezuña de un caballo. Es una solución más cómoda que otras y sirve, porque si te fijas bien, pezuña es un compuesto de pez y de uña, la parte pez es inocua , o sea, no es dañosa. También necesitas dos pizcas de silicones tensoactivos sin rastro de amonios cuaternarios. Mezcla los ingredientes con cuidado y sin añadir nada ácido, no se te ocurra poner limón o vinagre porque si lo haces te quedará la mezcla como si fuera un moco de tinta china y al final no sacarás el vaso y encima lo ensuciarás todo.
Ahora, lo sé, esperas que te diga cuál es el conjuro mágico. Pues no. En realidad no hay tal, en este tipo de averías ultradomésticas los conjuros mágicos no funcionan como en los cuentos. Lo que tienes que hacer, con mucho cuidadito y con la ayuda de un mondadientes, es ir rellenando los intersticios que han quedado entre ambos cacharros de manera que quede un solo borde. Luego lo cubres de polvos talco. Luego lo metes en el horno no menos de ocho horas a unos 1250º, que es a lo que llegará tu horno si tienes suerte.
Ahora tienes ya un solo vasito con forma exterior de copa de cerveza. Me llaman a comer, luego sigo.
#3 - Creo que la solución de
Creo que la solución de esporadico debería servir, pero por si acaso tengo otra idea. Por la foto da la sensación de que el cierre entre jarra y vaso podría estar herméticamente cerrado, tal vez se ha creado un vacio en el interior que impide que se puedan separar. Si es así, el problema podría solucionarse haciendo un pequeño agujero en el fondo de la jarra, con un taladro. Eso rompería el vacio y debería permitir separarlos. Luego, con un poco de masilla, cierras de nuevo el agujero.
Lo dicho, mantennos informados :)
#4 - Ideas
Muchas gracias. Probaré, probaré.
Dilatar, contraer, cubrir de polvos, hacer agujeros... todas vuestras recetas me suenan a sexo duro. Mejor : )
#5 - Resignación
Otra víctima inocente de la maldad innata de la materia inanimada.
Iba a recomendar lo del calor fuera y frio dentro pero Esporádico se ha adelantado.
Para ser original recomiendo la vía de la resignación. Vamos, que lo dejes como está y pienses en el nuevo objeto como un pseudotermo que gracias a su cámara de aire permitirá que los cafés aguanten calientes mas tiempo y, aun mas importante, las cervezas frías.
Es cuestión de ver el vaso medio lleno en vez de medio incrustado...
Suerte si decides separar a los siameses.
Javier.
#6 - Si falla todo lo anterior y
Si falla todo lo anterior y teniendo en cuenta una obviedad: que ni el vaso ni la jarra son míos, podría Ud., amigo Balsero, probar a meterlo todo en el microondas y darle a máxima potencia.
Que el vaso salga al poner en práctica la temeridad que le aconsejo se basa en las siguientes suposiciones:
a) Que el encaje entre el vaso y la jarra sea totalmente hermético. Lo cual es bastante probable si el vaso no se mueve nada de nada.
b) Que quede algo de humedad en el espacio que hay entre el vaso y la jarra.
c) Que tanto el vaso como la jarra resistan mejor el aumento de presión que se va a generar (de ser acertadas las suposiciones anteriores) que lo que sea que los mantiene encajados.
Es obvio y fundamental colocar en el microondas la jarra tumbada para que, en el caso de ser expulsado el vaso, no pueda volver a encajarse por efecto de la traicionera gravedad y quedar sellado para siempre a causa del muy notable vacío que se crearía en el espacio interior.
Como es Ud., amigo Balsero, persona de probado buen juicio, estoy seguro de que obrará con prudencia. Y también de que exonerará a este su seguro servidor de las consecuencias de su decisión.
Saludos.
#7 - Rebobinar
Si el vaso entró hasta donde ahora se encuentra cuando estaba frío (helado) y ahora que se calentó (dilató) no sale, lo lógico sería volver a la situación original : helado.
Otra cosa es que al helarse, tambien la jarra, se contraiga y apriete al vaso. En ese caso, se podría calentar la jarra (metiéndola poco a poco en agua caliente por ejemplo) tras haber tenido el conjunto un tiempo en el congelador.
#8 - Fe de erratas.
A jvr: No es Santojito el que se ha adelantado con la propuesta de dilatación-contracción (a él le suena a sexo duro, es joven; a mí, a alumbramiento de un retoño, soy más mayor), Santojito es el que tiene el problema del jarravaso.
A DePaso: Tampoco es balsero el del vasojarra problemático.
¡Ay, qué día!
PS: Santojito, di algo, ¡estamos en ascuas!
#9 - ¡No lo toques!
Yo que tú no lo separaría y probaría, como dice jvr, qué pasa con los cafés calientes o las cervezas frías. Y si ocurre algo que mole ¡paténtalo!. No sería el primer invento o descubrimiento que surge por una casualidad. Lo mismo vas y te forras.
Un saludo.
P.S. ¿ Y si sirviera para algo sexual ?, entonces ya ni te cuento.
#10 - ¡Tanto amor!
Amigo santojito, ¡albricias!
Yo diría que nos encontramos ante una bonita, definitiva y apologética historia de amor, un maridaje entre disímiles. La media jarra, todas las jarras lo son pues la misma concavidad de su entraña no es sino vacío y carencia, encontró en la taiga helada de un árido congelador doméstico al medio vaso que la completara. Se fundieron ambos en una cópula perfecta y después, como sucede en los amores verdaderamente grandes, cada uno de ellos renunció a su naturaleza y se dejó morir en el otro.
He visto casos así en el consultorio de maese Píscore.
Propongo que hagas un esfuerzo verdadero por entender el fenómeno: concéntrate, abstrae y siente en tus propios músculos la encarnadura arcillosa de la jarra o, si te identificas mejor con él, la cristalina nervadura del vaso-vasito. Habla con ellos. Explícales que la hibridación no es el mejor de los estados posibles de su particular materia sino que precisamente en volver a su estado natural y a la posición de origen para poder repetir el ejercicio cada vez que el amor llame, está el óptimo de su naturaleza. Diles que el amor es posible también fuera.
O algo así.
Y ahora, si quieres, mis amiguetes y yo misma te invitamos al barito del Fulgen y nos bebemos algo en vasos célibes y sin compromiso, como deben ser.
#11 - Un vaso saca a otro vaso
No es cierto, no necesitas ni un vaso ni un contravaso, necesitas lo contrario de un congelador. ¿Qué es? Aparentemente un microondas, pues tampoco. Lo contrario de un congelador es un lavaplatos. Usa un programa que lave al menos a 50 grados, intenta separarlos en cuanto termine el lavado. Si ni así puedes al menos estarán limpios.
#12 - Estoy con Esporádico
Discrepo
Según entiendo, el suceso (de aprehensión) se produjo al coger temperatura, lo que indica que el vidrio del vaso se dilata más que la cerámica de la jarra.
Como bien dice Esporádico, lo lógico sería dilatar la jarra (calentarla) y contraer el vaso (enfriarlo).
#13 - Estado de la situación: No funciona
Agradezco tantas muestras de apoyo y tanta información, pero no funciona.
Bueno, lo que he hecho es poner a calentar un cazo lleno de agua. Mientras esperaba a que hiviese, he metido un par de hielos en el vasito. Cuando el agua caliente estaba lista, he introducido la jarra en el cazo. He esperado un rato. He sacado una foto.
Han pasado los minutos y me he ido al fregadero con los artilugios. El vaso no se ha movido un milímetro. Impotente (ya había marcado Iniesta), he arreado varios golpes al culo de la jarra con una cuchara de madera. Se ha roto la cuchara.
Voy a considerar seriamente la idea del lavaplatos. Casi siempre Sintética suele tener razón. También está la opción de devolver el maldito híbrido al congelador y olvidarme, a fin de cuentas tengo más jarras y más vasos, por separado. Me gustaría retomar mi vida donde la dejé, con mis cosas, mis lecturas, mi librito de joven ejecutivo, etc.
Esta conjura de objetos domésticos va contra el statu quo universal de los átomos. Es muy grave.
#14 - Pregunta
¿Queda algún resquicio entre la jarra y el vaso?
#15 - jarravaso
Nada, ni un resquicio. Ha hecho el vacío.
Hemos iniciado un juego psicológico durísimo. La jarravaso sabe que lo espera el lavaplatos, se lo he comunicado mentalmente. Y espera su momento, en la encimera, para recorrer la milla verde.
#16 - Algún consejo para Santojito
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Querido Señor Santojito: Espero que ya haya solucionado el asunto... En espera de que así sea no me resisto a enviarle algún comentario envuelto en papel de compasión; lo debe estar pasando muy mal. Ignoro si su jarra es de gres exquisito, loza barata o terracota artesanal; por la foto, es loza. (Un emprendedor como usted hace tiempo que hubiera debido comprender que la felicidad es un alud que nos arrolla cuando disfrutamos del lujo y de la calma; lujo sin lo segundo es un quehacer constante y eso lleva a tararear (alienación), lo que le aleja a uno de la dicha y lo abisma en la histeria bursátil o en la compulsión empresarial, incluso en la mutación de su variable literaria, nefastas ambas. Lo segundo sin lo primero solo se da en casos muy particulares: por una parte, los tontos melancólicos, porque son incapaces de discriminar entre las diferentes variedades de calma, y por otra, los ascetas titulados en tristeza climática básica porque, aunque sepan que el ceodós es una maravilla, se abstienen de ese lujo para fastidiar. Supongo que el vaso atrapado también es un vaso común. Tal vez piense Ud. que es cristal, pero en realidad es vidrio, vidrio bobo, que es como un estado especial de la materia: feliz caos líquido atrapado en el estrés de un descenso de temperatura. Ya es pecado congelar el vidrio cuando de por sí es un material que sufre. Reflexione antes de actuar. Acabo este párrafo, consignado entre paréntesis, incitándole a que adquiera materias más nobles para dar rienda suelta a sus excesos de bebida.)
Bueno, técnicamente, antes que yo, ya le han socorrido todos; contracción interna y dilatación externa, lo que nos empuja a contraer cerebro y dilatar carnes.
A este respecto, el otro día llevé mi furgoneta al garaje (Perdone que le hable de ello Sr. Santojito, pero viene al caso suyo.) Sobre la mesa pesaba un bola de vidrio azul claro, como un puño de grande, que contenía burbujitas de aire. Mientras me hablaba el mecánico me quedé absorto con el kilo de caos. Sí, eso mismo, atrapado dentro, Sr. Santojito ¿cómo lo sabe usted? El mecánico me miró como si yo estuviera viéndolo desde dentro de la bola, y yo balbuceé para mí algo sobre la expansión del universo y su posterior contracción. A él dije que el universo era como una asquerosa medusa y que hacía falta mal gusto para vivir ahí dentro. ¿Ve? Es tan solo una anécdota banal pero como le decía, viene al caso. Están presentes los factores de dilatación y tal y cual, los del orden cósmico, y el objeto híbrido, porque una bola de vidrio llena de burbujas nos hace pensar, así, de golpe y porrazo (¿Por qué se ríe usted, Sr. Santojito?)... en una cerveza, pero azul, y enjaulada en el caos frío del universo. Y nosotros mirándola, con la misma perplejidad que la suya cuando mira los recipientes estresados por la gracia antártica (o es la ártica, ya no lo sé, pero sería importante saberlo porque una cosa es un hielo que se calienta y otra un témpano que se enfría o un polo que nos calienta la mente y otro, o el mismo, que la congela) y eso sin solución. Y claro, usted pide ayuda porque está extrañado y apurado. Yo he hablado de ello en la playa y se ha hecho el silencio. Somos gente humilde, aquí, en Ibiza; pescadores, hamaqueros, camareros, alfareros, todos con mucha calma, pero sin melancolía ¿he? Pero, luego, como un goteo, cada uno ha ido aportándome una solución para que yo le escriba a Usted. Se apiadan. Alguien con mucha sed me dice que aguante usted la perplejidad y se sirva la cerveza en los dos recipientes en cópula climática...hechos uno, y cierre los ojos con pudor. Una mesa redonda se ha constituido, y varios restaurantes de la cala en la que oficio han cerrado por preocupación y van a elevar al Consell Balear (que es de ésos, pero tanto da que fueran de éstos; ninguno entiende de física) una petición para derogar la Ley (de un francés excéntrico que se llamaba Boy-Ley-Mariotte, (por eso lo de Ley). En el escrito se alega, como debe Ud. muy bien saber, que el Incidente Contractivo Termal (en adelante, para no cansar, ICT) que Ud. relata, tiene relación directa con el verso del francés de que a menor temperatura los gases pierden volumen y el hueco que ocupan pierde presión, por ello mismo (la conclusión me la dicta el alfarero; el hamaquero ni se entera, pero está igualmente apurado por la situación; las arrugas de su frente han adquirido cierto matiz ceniciento desde que yo, públicamente, relatara su aventura frigorífica.) su vaso no se despega del interior de la jarra que seguramente está vidriada en su interior y son dos vidrios, dos caos, dos naturalezas semejantes, plásticas a pesar de todo, una con más sílice que otra pero padeciéndose mutuamente y perdón por el neoplasmo. A lo que íbamos: que el Consell deroge la Ley y abrirán los restaurantes y plás, el vaso fuera de la jarra. Si alguien puede poner fuera de la ley al ceodós, no veo porqué una mayoría de votantes no podría con el poema de los gases. Ya ve lo que ha conseguido por carambola. Si no logra calentar el relativo vacío provocado por el frío, inyecte como pueda en el hueco un poco de ceodós; es como el agua bendita. Un servidor está muy lejos de ser físico; le apunto lo de la Ley y le añado, para su curiosidad, la personalidad caprichosa de los vidrios ( cada cual tiene sus manías propias en el terreno del vaivén referente al ITC, amén de composiciones químicas distintas: piense en que, tal vez, la cara vidriada interior de la jarra puede tener naturaleza alcalina; sobre el ph del vidrio no sé que decir, no tengo excesivas luces. Podemos elucubrar con que debemos introducir o tocar los bordes con alguna sustancia finísima, más fina que las moléculas de agua (porque se puede dar el caso que el hueco no sea estanco) u obligar al agua a deslizar mejor y mojar todos los resquicios, lo que ayudaría a la liberación mecánica. Le sugiero que utilice un agente humectante, palabro en el que se disfraza el jabón vulgar. El jabón, se dice, ayuda al agua a llegar allí donde no llega nunca. Sintética apunta cerca con lo del lavavajillas. (Aprovecho para saludarla y felicitarla por lo de Spinoza, Sra. Sintética, y por su cabreo con la SGAE y su decepción con el cine y hasta con la literatura actual. No sabe Ud. lo cerquita que respiramos uno del otro; tiene pagada una cerveza grande en Cala Vadella y si me apura una hamaca en la playa en agosto; se la reservo yo.) Decía, Sr. Santojito, perdóneme el despiste, que puede Ud. invertir el atasco o sea, calentar los bordes de su pesadilla...a ver qué pasa. Si Ud. quiere descartar la unión por vacío sería interesante el siguiente experimento: moje los bordes con una mezcla de jabón y agua y caliente los recipientes lentamente por su base al baño maría. Observe con gran atención si hay alguna burbujita en los bordes, si así fuera estaríamos ante un problema mecánico de compresión entre dos capas de vidrio. Difícil lo veo en este caso. Encomiéndese a la magia mágica de Luna Bruna ( Un saludo.) Mi ciencia se acaba aquí, me temo que más, por falta de tiempo que por ganas de enredar. Gracias por su paciencia.
Un abrazo. Suyo, Josetxo, que le lee a usted y a los otros, y pide excusas a Balsero por la extensión inusitada y el tono disfrazado. No habrá adicciones. Agradecido por su larga contestación del otro día. Efectivamente, pulsiones y convicciones falsean el discurso más razonable. Pero hay que reír de vez en cuando, que es la tercera parte de la felicidad; calma y lujo habiendo sido ya comentados en el primer piso.
(Un especial guiño a Luna Bruna que ha dado en el dedo del pie: Aproximadamente a 1250 grados funde o se vidria o se cuece el gres. Es una solución drástica pero efectiva para que perdure el amorío entre los dos recipientes. Aunque ni el vidrio común ni la loza barata, por muy amantes que fueren, resistirían tal calentamiento.)
#17 - la liaison
Es difícil discernir si lo acontecido es hibridación o ligazón. Esperemos que sea lo segundo porque si es así, nos encontramos ante un epifenómeno y es más es probable que pueda solucionarse. Por si acaso, no dejes de hablar con Javarrasito y explicarle cada iniciativa que tomes animándole a colaborar. En serio, quien no cree en el alma de las cosas no consigue de ellas todo lo que cabe esperar.
La idea del lavavajillas me parece casi tan espléndida como la de barrenar la jarra que ha planteado más arriba Herodoto. Yo, en el punto en el que estamos y con afán de ser positiva, sugiero que antes de meter a Javarrasito en el lavavajillas intentes rellenar los intersticios entre ambas bocas con agua muy jabonosa e insertar acá y acullá varias puntas de palillo. La idea NO es dar lubricidad al tema, sino que, si alguno de los uni-dos se dilata o se contrae, los palillos impidan que de nuevo se forme el guioncito ese, la liaison en francés, y la cosa quede en uni por una parte y otro uni por la otra.
Desde que era niña y en circunstancias espectaculares descubrí que el sodio explotaba en el agua -¡vive Dios!-, que no había participado en un problema de índole científica tan interesante.
#18 - ¡Ah no!
Mi buen amigo ibicenco, te conozco. ¡Tú quieres llevarte a la cala con intenciones evidentes a Sintética y LunaBruna mientras Santojito se entretiene con su vaso y yo estoy distraído con el CO2!. Si vas a susurrar cosas de Spinoza al oído de una de las bellas damas mientras moldeas hermosas cerámicas para la otra bella dama yo estaré allí vigilando, me lo han hecho otras veces y aprendí la lección. Le dejo lo del cambio climático a Santojito, que se quede con el CO2 y con su vaso. Me marcho raudo a Cala Vadella a contarle a tu lado dulces mentiras a las señoritas y comprobar - a medias contigo amigo mío - si pegados a ellas como el vaso y la jarra de Santojito surge el amorío. Pon la cerveza a enfriar. Allá voy. Las cosas importantes lo primero.
saludos
b
#19 - golpes
Yo probaría a darles golpecitos en la parte superior de la jarra contra el borde de una mesa, agarrándolos bien para evitar tener al final un par de puzles en el suelo.
Suerte
#20 - ¿Quizás bastarían 700º?
Yo, es que también fui alfarera amateur durante varios años. La arcilla roja común alcanzaba un punto perfecto a los 980º, creo recordar, aunque como la jarra ya está cocida y con su dosis de esmalte bien asumido, supongo que bastaría alcanzar la temperatura de fusión del vidrio del vasito.
¡Que magnífica unión amorosa entre el cristal y la loza!
Por lo demás, de isla a isla, quedo devota de su magnífico comentario que, con permiso suyo, hago mío. Todo mi afecto.
#21 - Tengo jabón del Mar Muerto
Estimado Josetxo
#22 - Temperatura
Querida Luna Bruna, la temperatura del vidriado depende, como tú sabes, de la naturaleza del bizcocho (gres, loza o barro común). En el asunto de Santojito, la jarra probablemente es loza industrial de 1200. Sería necesario alcanzar, por lo menos, la temperatura de reblandecimiento (1100) para unir en matriminio indisoluble los dos recipientes. Generalmente no sale bien por causas de dilatación y posterior contracción de los vidriados y uno, generalmente, rompe. Quedo mágicamente varado en la orilla de tu afecto. Josetxo.
#23 - El nacimiento de un nuevo fenómeno de internet.
Queridos amigos y amigas:
Creo que estoy viviendo una de esas historias que hace grande a Internet: El asunto de los recipientes congelados me recuerda a la historia de "cambio clip rojo, por chalet", historia que como recordareis tuvo un final felicísimo... por lo menos hasta el pinchazo de los negocios inmobiliarios.
Amigo Santojito, ignoro si conseguirás separar ambos recipientes, pero preveo que aquí hay una historia épica, una historia tras la cual, no volveremos a ver internet de la misma forma.
En todo caso, suerte a todo el mundo.
P.D. Me gustaría aportar alguna solución, pero el problema me supera. De todas formas, estaré atento a la resolución.
#24 - Cambia de brebaje
Caro Santojito, únete a ellos, vaso de vino y jarra de cerveza. Y reserva tu excelente jarravaso que el azar te ha deparado para saborear un delicioso cocktail de rotundo nombre, rinde homenaje a tu prusiano preferido, Bismarck, y además de saciar tu sed potenciará tus instintos imperiales. Lleva un 50% de cerveza negra potente y el otro 50% que sea un blanco del Rhin bien fresquito. En tu jarravaso. De nada. Como decía Otto (Bismarck, no el Otto de los Simpson), yo siempre traspaso a otro los buenos consejos que me dan, es para lo único que sirven
. ¿Has probado con crema lubricante anal?, después de lo del sábado todos los madridistas la tenemos aún a mano
, la sodomización en seco es cosa dolorosa, quizá sirva al vaso que sodomiza a la jarra.
buen día
r.
#25 - ¿Usando ventosas?
Bueno, antes me sentí mal al no dar ningún consejo. Así que he ido pensando alguna cosita para al menos decir algo... sirva o no sirva para el caso.
En primer lugar, dejar la jarra-vaso hasta que adquiera la temperatura del ambiente. Secar cuidadosamente.
Mi idea sería hacer un anillo exterior de ventosas, fácil de agarrar con una mano. Con dichas ventosas se puede sujetar el exterior de la jarra de cerveza ( y evitar cargarnos el asa). Para el interior, prepararía un mango con cuatro ventosas, de modo que todas ellas se pegasen a las paredes del vaso. Creo que servirían las ventosas que venden en los chinos para pegar en los azulejos del cuarto de baño, eso si, sean chinas o no lo sean, deben ser capaces de adherirse.
Una vez bien secos el vaso del interior y el exterior de la jarra, pondria el mango con ventosas en el interior, tras hacer el vacío de las ventosas, y tras hacer lo mismo con las ventosas del exterior, me pondría a hacer un movimiento de rotación interior, en el sentido contrario al que empleamos el sacacorchos cuando vamos a perforar el tapón, y el anillo exterior, inmovilizaría la jarra. Si se puede, tal vez sería conveniente hacer que la jarra girase en el sentido contrario del otro movimiento.
Creo que no funcionará, pero de todas formas, habremos ayudado a llegar a fin de mes al dueño de la tienda china. Saludos.
#26 - Conductas amatorias un poco raras, ¿y qué?
Balsero amigo, Estoy de acuerdo contigo y creo que a esos dos hay que dejarlos en paz y encontrar para ellos un nuevo uso. Yo, más romántica que tú, creo que lo de la Santojitojarra y el Santojitovaso es amor del bueno, del que podría durar toda una vida entre una jarra y un vaso cualquiera, ¡cuánto más si son jarra y vaso de loza y cristal común e hijos de Santojito! Nos encontramos ante un comportamiento copulatorio de naturaleza poco conocida pues sabemos que no es frecuente un ajuntamiento tan sólido entre entidades cuya sinapsis neuronal habíamos supuesto, hasta el momento, inexistente.
Por cierto que los caracoles, cuyo caparazón sin ser de cristal ni de loza es bastante sólido y rígido, copulan también durante un tiempo larguísimo, a veces se pasan así toda la vida con lo que por entretenerse demasiado, ni siquiera les nacen caracolitos. Sin embargo ni mi prima, ni mis amigos ni yo creemos hallarnos ante un caso copular al uso.
Dice la Ultramarina que, sometidos a un fuerte estrés climático, objetos en estado sólido pueden subvertir su naturaleza compacta y momentáneamente ablandarse y plastificarse. En realidad no hay ni un solo objeto sólido que no pueda hacer eso. Ella lo sabe porque tuvo un amante la mar de sólido que un día en que hacía un calor insoportable la envolvió mientras dormía y luego la absorbió por la piel, como si la respirara. En aquel estado rarísimo de asimilación al otro estuvo 22 horas y 43 minutos, luego llegaron los cazadores y al tipo lo partieron en dos trozos y ella pudo salir entera y verdadera de entre las costillas del fulano aquél.
Por su parte el Fulgen dice que no ve ninguna diferencia real considerable entre la jarravaso de Santojito y un injerto de rosal que vino a ocurrir accidentalmente en un naranjo del huerto de su barito en una noche de crudo invierno. Ambos hijos del reino vegetal compartían redondela y puedo asegurar que a ese árbol que antaño fuera naranjo le brotan rosas que huelen a azahar y también naranjas que en vez de zumo producen agua de rosas.
En definitiva, yo no haría nada de nada. Dejaría que ambos, jarra y vaso, se jarrovasizaran en paz y santas pascuas.
#27 - Trenes
Yo creo, querido Eduardo, que exactamente así fue como pusieron a funcionar el primer tren de la historia. Magnífico.
#28 - Darle con un secador
¿Ha probado a darle con un secador o a intentar aspirar el vaso con un aspirador?.
#29 - Rotura y fuera
Yo propongo darle un golpe seco a la jarra exterior. Se romperá, pero hay posibilidades de que el vaso de dentro no se rompa y además se logre separar de los restos de la jarra. Sé que el amor entre ambos es verdadero
, pero en este caso la jarra habría de sacrificarse para salvar la vida de su amado vaso. Y para que no me acusen de machista, la solución también puede funcionar a la inversa, golpeando el vaso de dentro hasta que se rompa y se pueda separar de la jarra. En ese caso sería el vaso el que se sacrificaría por su amada la jarra.
Lo siento, me molan las tragedias románticas...
#30 - Esta noche, la solución
No lo soporto más. (Por cierto, el jabón no ha surtido efecto.)
Esta noche acabaré con esta historia, un modo u otro.
Mi dilema ahora es... dónde golpear, si a la jarra o al vaso. La decisión más racional es intentar romper únicamente uno de los recipientes.
Decisiones racionales.... martillo en mano... para restituir el orden cósmico. Al final Nietzsche siempre vuelve.
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