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me tiene en un sinvivir
Invitado — Mié, 03/09/2008 - 01:49
el hombre del que estoy enamorada es mucho mayor que yo y unos dias parece que me quiere y otros simplemente parece que no existo para el siempre quiere que yo este tras de el pero el nunca me busca a mi nunca me llama ni un sms nada siempre tengo que ser yo la que muestre interes el dice que tiene mucho miedo a que vuelvan a hacerle daño (es divorciado) pero yo no puedo seguir viviendo asi le amo y mi cabeza dice olvidale solo te hace sufrir pero mi corazon no entiende y a caa rato mas le ama me encantaria estar con el pero no puedo seguir apostando mi corazon a todo o nada porque ya tengo el corazon y el alma en numeros rojos muero de celos hasta del aire que respira y de verdad no puedo seguir viviendo asi tengo el corazon partido y en las dos mitades esta el pero no puedo seguir asi no duermo porque no dejo de pensar en el y si consigo coger sueño sigo dandole vueltas a la cabeza por lo que no descanso ando triste todo el dia lo unico que hago es amanecer pensando en el pasar el dia contando las horas que faltan para verle si se le apetece venir a verme yo estoy feliz y dicharachera si no se le antoja verme ando llorando y con una depresion terrible me gustaria que diese el paso y me dijese que me quiere y entablar una relacion si no tendre que olvidarle me duele estar asi no quiero ser su juguete para cuando a el le apetezca como ya he venido siendo
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¡Cáspita!
Santojito — Mié, 03/09/2008 - 11:15Ponga usted los acentos, las comas y los puntos. Verá que el universo adquiere un aspecto más ordenado. Con la ortografía, hasta el desamor resulta más llevadero.
Quizá no es culpa suya
Pela la Cebolla — Mié, 03/09/2008 - 11:46Quizá no todo es culpa del hombre del que está Vd. enamorada. Al menos la parte en la que Vd. dice que está en números rojos. Es bien sabido que en ese asunto la culpa, toda, es del Sr. Zapatero y su nefasta dirección de la economía y no me sorprendería que sea Vd. un efecto colateral de su política que causa bancarrota incluso en almas y corazones. Le deseamos lo mejor, eche Vd. un vistazo por ahí, conocemos divorciados múltiples mucho mayores que Vd pero mucho menos maleducados que ese señor que Vd. menciona. ¿Tiene foto?, de Vd., no del señor ese, claro.
atte.
Siempre se puede
Olga García Escudillers (no verificado) — Mié, 03/09/2008 - 15:02Suelo leer esta sección, a la que estoy suscrita, porque mi experiencia en enamoramientos horribles es muy grande y para resolver mis problemas me ayuda mucho leer los de la gente que pone aquí sus consultas.
Tremendo tu problema, amiga, ¡ya me dirás qué ventaja tiene enamorarse de un hombre mucho mayor que una si además de ser menos atractivos que los mozos encima van y no nos hacen ni puto caso! Y lo digo así porque a mí me pasó lo mismo que a ti, que me enamoré de un profesor de geografía muy coqueto que estuvo encantador conmigo unas pocas semanas y luego pasó de mí como de un arenque y ni una llamada ni un cruce ni nada de nada. Pero lo de los sms no llegué a reprochárselo porque pensé que pudiera deberse a una mala relación del pobre viejo con la tecnología, en todo lo demás me pasó lo mismo que a ti, igual, lo mismo. Yo estudiaba entonces en Barcelona y vivía con dos amigas en un piso que nos salía un congo de caro ¡como para andar suspendiendo! pero bueno. A mí lo que me funcionó la mar de bien para empezar a aborrecer a mi viejito, fueron mis amigas. Una de ellas, Ester, tenía entonces también un enamorado nuevo que era un chico de la escuela de ingenieros con gafitas y cara de intelectual, bastante guapo y simpático, con el que también lo pasó muy bien unas pocas semanas, y luego fatal. Yo veía lo mal que le iba a ella con su novio y lo cabroncete que era, que la engañaba, que la mentía, que bebía demasiado y la ridiculizaba cuando estaba con los amigos y que una vez, esto ya me pareció intolerable, le pasó mal los datos de un examen tipo test y ella suspendió y él tuvo un 9. Ya me dirás. Y la otra, otra que tal. Se llama Elisa y se enamoró de un tipo que sabía tocar el piano con dos dedos y se pasaba el día chateando con ella y tocando el “Para Elisa” en un teclado virtual. Eran vecinos así que nunca entendí porqué chateaban en vez de charlar, pero bueno, la gente es rara. El caso es que igual fracasaron y fue un desastre la cantidad de paraelisas, como cien al día, que tuvimos que aguantar hasta que pasó el desbordamiento. Aquel año de pura histeria suspendimos las tres en junio, pero menos mal que aprobamos en septiembre. A pesar de todo fue una suerte que ellas lo pasaran tan mal como yo, porque llegué a la conclusión de que mi novio aparte de ser un poco viejo era también un perfecto cretino y le puse muchísima voluntad a pasar de él, hasta que lo conseguí. Claro que luego me enamoré de Alfonso, y luego de Borja y más tarde de Andrés, de Eduardo y de Nando... en fin, un cúmulo de fracasos, pero ya te contaré otro día.
A lo que iba, si te enamoras allá tú, pero no dudes de que siempre acabará estropeándose la cosa y hay que saberlo y estar preparada para ponerle garra al asunto, estar al loro e ir a por él en cuanto suene la sirena o la alarma, o lo que sea que suene, porque algo sonará. Que siempre suena, de verdad. Pues llegado el caso es cosa de ser valiente y agarrar los cables con la mano, como quien agarra las tripas del gilipollas, y arrancarlos aunque sea a dentelladas y dejarlo frito ahí, callado, tirado, inútil, desamado. ¡Anda que volverse majara por un amor desgraciado! ¡Pues sí que estamos bien!
Que descanses bien, bonita.
desamor
STELACAELUM (no verificado) — Vie, 05/09/2008 - 10:45Hasta esta mañana he estado en una situación prácticamente igual a la tuya, sólo que mi examor es más joven que yo.
Por fin se ha dignado decirme la verdad de lo que siente y de por qué me miraba como lo hacía y de por qué no me llamaba nunca y siempre era yo la que estaba disponible: porque NO me quiere, sólo "siente una atracción física muy fuerte". Me lo ha dicho todo en un mail que he leido esta mañana. Llevaba yo así, como tú, 4 meses. Me enamoré, o lo creí. Esta mañana he derramado algunas lágrimas, pero no puede ser. Lo que intento pensar es: ¿qué me deparará el futuro?
Porque encima va el tío y primero me dice que es mejor no vernos. Pero luego me dice que, "por ahora", o sea, que sigue queriendo tenerme ahí, para cuando quiera acostarse con alguien.
Si es que son así. Y cada vez peor, más cobardes, más afeminados, menos dispuestos a comprometerse. Hoy en día, nadie quiere sacrificarse, lo queremos todo, pero a cambio de nada.
Pues no, prefiero estar sola a que se estén aprovechando de mi de esa manera.
Dice el tío que me mira así por "cariño". ¡Ya! ¡Menudo cariño!
Incautos
Santojito — Vie, 05/09/2008 - 16:27Ojalá alguien me dijera que no me quiere, que sólo siente hacia mí una "atracción física muy fuerte".
Jo, qué suerte la vuestra! No sabéis lo que tenéis!
: )
¿Serio?
LunaBruna — Vie, 05/09/2008 - 18:28Santiño, tú no eres serio, ¿eh? No, no lo eres, nada serio.
Dos semanas
Olga García Escudillers (no verificado) — Vie, 05/09/2008 - 14:39Yo, por principio, nunca me enamoro de quien de mí no se enamora (eso lo cantaba alguien). Pero no es especialmente ventajoso porque resulta que sí, que se enamoran. Y yo me enamoro también, porque ante tanto amor me da un subidón terrible. Me llaman, me buscan, me recogen en el trabajo o me esperan en la esquina, ayudan a mi abuela a subir las cestas de la compra, se hacen amigos de mis hermanos, lloran en el maldito hombro de mi maldita amiga. Y así durante dos semanas. Luego un día no están en la esquina y las bolsas de la compra esperan en el zaguán, el teléfono ya no suena, mi hermano va solo al cine... porque los malditos llorones se han enamorado del maldito hombro de mi maldita amiga sobre el que y tan a gusto zolliparon y moquearon. Y para mí, que me enamorado porque siempre me enamoro de cualquiera que previamente se haya enamorado de mí, queda la sorpresa, la confusión y el vacío.
Pero la historia ya me la sé. La primera vez fueron dos semanas maravillosas, dos años de malquerencia y otras dos semanas de llanto y crujir de dientes soñando en recuperar aquellas dos primeras semanas vertiginosas. La segunda vez fueron dos semanas fantásticas, dos meses dramáticos y otras dos semanas de escozor y de escarmiento... La tercera vez, dos semanas increíbles, dos días de desconcierto y dos horas de pesadumbre. Últimamente, dos semanas magníficas enamorada y luego otras dos semanas también magníficas, sea cual sea el estado de amor o desamor en el que me encuentre. Porque eso sí, siempre, en uno u otro estado, son dos semanas.
No saber, lo peor
Aboan — Lun, 08/09/2008 - 01:00El dolor más inhumano es no saber qué pasa.
La diferencia de edad, si es mucha, puede generar problemas de conciencia al mayor. "Antes podía hacer esto y ahora no" o "cuando sea vetusto, ella estará en plenitud".
Pienso que, a veces, el mayor acto de amor hacia tu pareja más jóven es renunciar a ella para que inicie un nuevo ciclo más afortunado. La quieres pero no quieres ver como te cuida cuando tu cuerpo ya no sigue por la senda de la normalidad y ves que su amor, que sigue siendo grande, la está marchitando. Sufro más así que dejándola. ¿Cómo lo haces para no herirla? ¿Se lo dices? ¿No se lo dices?
La has cuidado, la has mimado y la has hecho muy feliz más de 4 años, pero llega el momento temido. ¿Cómo se afronta eso sin dañar? Difícil de responder. Yo no tengo aún la respuesta, ¿y tú?
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